La policía de Transito de Santiago Nuevo Leon,le dio ayer un frenon al Youtuber Alfredo Valenzuela,que dicen iba echo la mocha por la carretera nacional en un Lamborghini Aventador SVJ, un superdeportivo italiano que no solo llama la atención por sus líneas agresivas y puertas tipo tijera, sino porque parece diseñado para romper la barrera del sonido… y de la paciencia de cualquier agente de tránsito.
Resulta que cuando el Youtuber hacia rugir su Lamborghini, la policía de Santiago tan correcta que es, le quiso demostrar que, aunque el auto pueda alcanzar los 350 km/h, la velocidad máxima permitida sigue siendo la que dicta el reglamento… o el humor del oficial en turno. La bestia fue domada, no por un piloto profesional, sino por una libreta de infracciones y un bolígrafo Bic, recordándonos que en Nuevo León, ningún “toro” escapa del corralón si no trae los papeles en regla.
Este bólido, apodado “la bestia de Sant’Agata”, presume un motor V12 de 6.5 litros que escupe más de 770 caballos de fuerza, suficientes para que hasta el semáforo más valiente se ponga en amarillo por precaución. El Aventador SVJ acelera de 0 a 100 km/h en menos de 2.8 segundos, es decir, más rápido de lo que un regidor puede decir “no procede la multa”.
Al final,la sanción fue una simple multa administrativa; no hubo lesionados ni mayores consecuencias, salvo la anécdota para el influencer, quien días antes había sido víctima de un robo en su domicilio de San Pedro.
Todo indica que Alfredo Valenzuela, el “Flash” de las redes sociales, decidió que los límites de velocidad son solo una sugerencia y no una regla y al parecer, pensó que la Carretera Nacional era su propio set de grabación para un nuevo video de “Rápidos y Furiosos: Edición Regia”. Sin embargo, la policía de Santiago, poco impresionada por su número de seguidores como quiera le aplicó una multa que, aunque no viral, sí fue bastante real.
La escena: Valenzuela, acelerando como si el algoritmo de YouTube dependiera de su velocidad, fue interceptado a las 16:54 horas de ayer y los oficiales que seguramente no pidieron selfie, le recordaron que en Nuevo León la única carrera válida es la de la vida diaria para llegar temprano al trabajo, no para sumar views.
Eso sí, si no podía demostrar que el coche era suyo, el vehículo iba directo al corralón, donde seguro no hay Wi-Fi para subir historias.
En resumen: Valenzuela aprendió que todo indica que en Santiago, la única velocidad permitida es la de la fila para las tortillas y que la fama digital no exime del reglamento de tránsito. Quién sabe, tal vez su próximo video sea “24 horas respetando el límite de velocidad: reto extremo”.
Con informacion:REDES/MEDIOS

Inditos mamaditos, patron y acompañantes valieron para pura madre.
ResponderBorrarAcostumbrados a la impunidad y llamar la atención.