Visitanos tambien en:

viernes, 11 de julio de 2025

EL “DIGITUS CHASQUEATUS POBLANIENSIS”: “ANIMAL POLITICO alias el GOBERNADOR de PUEBLA le TRONÓ los DEDOS a SECRETARIA de TURISMO porque ASI se lo ENSEÑO su ABUELITA”…y la joven con admirable estoicismo,agradece ser parte del espectáculo.


En el vasto escenario político de Puebla, donde las promesas se mezclan con la realidad y las conferencias de prensa se convierten en espectáculos dignos de telenovela, otra vez emergio la figura del gobernador escandalos Alejandro Armenta, un hombre que ha decidido que la mejor manera de impulsar el turismo es… ¡tronándole los dedos a su Secretaria de Turismo, Carla López-Malo! Sí, como si de un mago apurando su acto se tratara, el mandatario morenista no dudó en usar esta curiosa técnica que dijo usaba su abuelita,para acelerar la promoción turística del estado.

La escena: dedos que suenan más que las campanas de la catedral

En una conferencia que parecía salida de un guion cómico, Armenta no solo tronó los dedos de la joven secretaria, sino que lo hizo con la solemnidad de un ritual ancestral. “La quiero veloz”, dijo, mientras sus dedos hacían el ruido que, según él, es la señal para que el trabajo avance a la velocidad del rayo. Y para que no quedara duda, aclaró que esta práctica no es un acto de violencia de género, sino una costumbre familiar heredada de su abuelita, quien seguramente, en su sabiduría, creía que el turismo se impulsa con un buen chasquido.

La disculpa y la defensa: un acto digno de teatro

Tras la viralización del incidente, el gobernador ofreció una disculpa que más parecía una explicación de un ritual místico: “Me eduqué bajo la exigencia de ser útil, acomedido y agradecido”, dijo, justificando que el tronido de dedos era un recordatorio personal para levantarse y trabajar. 

Por su parte, la Secretaria López-Malo, feminista y orgullosa de su nombramiento, defendió a capa y espada a su jefe, calificándolo de líder íntegro y humano, y pidió que cesaran las burlas, porque compartir las enseñanzas de la abuelita no es motivo de burla.

Las actitudes de un mandatario “tronador”

  • El Gobernador como director de orquesta: En lugar de usar la palabra, opta por el lenguaje universal del “tronido”, como si sus dedos fueran la batuta que marca el ritmo del turismo poblano.
  • La abuelita como musa inspiradora: Nada dice más “modernidad” que justificar un acto cuestionable con la frase “así me tronaba los dedos mi abuelita”. ¿Será que en Puebla las abuelitas son las verdaderas estrategas del desarrollo económico?
  • La velocidad como mantra: “La quiero veloz”, repite el gobernador, como si la promoción turística fuera una carrera de Fórmula 1 y no un trabajo de estrategia y dedicación.
  • La disculpa con sabor a excusa: Pedir perdón pero aclarar que es una costumbre personal es la fórmula perfecta para no asumir la responsabilidad y seguir tronando dedos sin remordimiento.

Quien es este animal político

En el vasto bestiario de la fauna política nacional, destaca con singular notoriedad el ejemplar conocido como Gobernador Tronadedos (Digitus Chasqueatus Poblaniensis), criatura de porte solemne y gestualidad histriónica, cuya principal virtud radica en la prodigiosa capacidad de hacer resonar sus falanges como si de un director de orquesta se tratara. 

Este animal político, dotado de una autopercepción mesiánica y un linaje familiar donde la abuelita funge de institutriz suprema, despliega su liderazgo no mediante la palabra sabia ni la acción ejemplar, sino a través del ancestral arte del chasquido digital, método infalible —según su cosmovisión— para imprimir celeridad y disciplina en sus subordinados.

De complexión robusta y verbo florido, el Gobernador Tronadedosgusta de justificar sus exabruptos con referencias a costumbres domésticas, elevando la anécdota doméstica a dogma de Estado. Se le observa rodeado de cortesanos y cortesanas que, con admirable estoicismo, interpretan cada chasquido como un mandato divino, no sin antes agradecer la oportunidad de ser parte del espectáculo.

Este espécimen, cuya sofisticación radica en la habilidad de transformar la palmada en política pública y el regaño en estrategia de desarrollo, representa la quintaesencia del mando vertical disfrazado de cercanía humana. Así, el Gobernador Tronadedostransita por los salones del poder convencido de que el progreso de su reino depende, no de la visión ni del trabajo colectivo, sino del eco de sus dedos, herencia imperecedera de su venerada abuelita.

En suma, nos hallamos ante un animal político del serengeti urbano cuya elegancia consiste en convertir la anécdota familiar en doctrina de Estado, y cuya sofisticación se mide en decibelios, no en resultados. Un digno representante de la tragicomedia nacional, donde el arte de gobernar se confunde, irremediablemente, con el arte de tronar los dedos.

Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: