El ataque armado contra la caseta de policía en la colonia Los Huizaches, Culiacán, aquel infausto dia del 15 de abril de 2025, es un ejemplo contundente del alto costo económico y humano que dejan los ataques impunes del crimen organizado, particularmente del Cártel de Sinaloa, y de la inacción o insuficiencia de la respuesta de las autoridades convertidas en vulgares cuentamuertos.
Dimensión del ataque y costos humanos:
- El comando armado disparó más de mil balas contra la caseta mientras seis elementos estaban dentro, dejando un agente muerto (José Adolfo, de 25 años) y otro herido.
- El nivel de violencia fue tal que vecinos y familias de la zona tuvieron que resguardarse, y varios vehículos y viviendas resultaron dañados por los impactos de bala.
- El ataque se suma a una ola de homicidios dolosos y a una escalada de violencia derivada de la pugna interna entre las facciones “Los Chapitos” y “La Mayiza” del Cártel de Sinaloa, que desde septiembre de 2024 han dejado decenas de muertos y un ambiente de terror en la ciudad.
Costo económico directo:
- La remodelación de la caseta baleada costará al Ayuntamiento de Culiacán 924 mil 896.79 pesos, según el propio municipio. Este monto no incluye otros daños colaterales a viviendas, vehículos particulares ni el costo de la atención médica a los heridos.
- El gasto público en reparaciones es solo una fracción del impacto económico total, que incluye la afectación a negocios, interrupciones de servicios y el clima de inseguridad que paraliza la vida cotidiana y la actividad económica en la zona.
Impunidad y ausencia de autoridad:
- Hasta el momento, no hay reportes de detenidos por este ataque y las autoridades locales y estatales han guardado silencio o emitido comunicados de condolencias sin resultados concretos.
- La estrategia de seguridad estatal,federal y militar han sido reactivas y han generado un sentimiento de abandono y desesperanza entre la población sinaloense
- Desde septiembre de 2024, al menos 40 elementos de las fuerzas de seguridad han sido asesinados en Culiacán y no hay un solo detenido, lo que refleja la gravedad y sistematicidad de la violencia contra la autoridad.
Este caso ilustra nos ilustra como por venganza y darle gusto al dedo, los criminales siguen provocando altísimos costos,no solo materiales y no solo los paga el gobierno,tambien lo paga la sociedad: en vidas, en recursos públicos y en la sensación de abandono e impunidad en medio de una guerra donde las autoridades ya admitieron sin vergüenza,que van perdiendo, como en los últimos 4 sexenios.
La reacción institucional, limitada a reconstruir lo destruido y emitir condolencias, no compensa la ausencia de justicia ni de prevención, mientras la violencia sigue reconfigurando el destino de Culiacán y de Sinaloa.
Con informacion: NOROESTE/

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