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sábado, 21 de marzo de 2026

«POR QUÉ DISCUTEN en VEZ de ATORARLOS ?»: «POLICIAS de MICHOACAN del RECOMENDADO de HARFUCH le TIRAN VERBO al TILIN JEFE de SICARIOS del ABUELO que CRIO el MISMO GOBIERNO y VALE 10 MILLONES de DOLARES»…un monstruo usado para pegarle a otro, primero legitimado y ahora bajo presión de USA, es objetivo en curso.


El experimento del mismo gobierno,el de “intimar con el crimen”durante la estrategia Michoacan del ex-presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) ,alimentado por la inacción del Gobierno de Andres Manuel Lopez Obrador (2018-2024) en Michoacán, ya dejó el cadáver político sobre la mesa: al Abuelo Farias lo parió el Estado, lo amamantó el Ejército,pero ahora lo exigen los gringos con 10 millones de dólares de recompensa, mientras sus sicarios en 2026 ,hasta reclaman servicio al cliente a la policía estatal porque “no los protegen”.

El narco–Frankenstein made in gobierno

Primero los vendieron como autodefensas heroicas, después los vistieron de Fuerza Rural, y al final resultó que Los Viagras, la Nueva Familia, los Blancos de Troya y el cártel del Abuelo eran otra franquicia más del narco con logo oficial y sello de “aprobado por la autoridad”.

Al “cártel del Abuelo” lo inflaron cuando al gobierno se le ocurrió la brillante idea de armar a Tepalcatepec para “frenar al CJNG”, o sea, crear un ejército privado con placa, presupuesto y abrazo institucional al estilo del grupo de los «PEPES» Colombianos creados en 1993 por el gobierno y por sus rivales, perseguidos por Pablo Escobar para acabar con el Cartel de Medellin.

El resultado en Michoacán: Cárteles Unidos, una cooperativa del terror hecha de parches —Viagras, Farías Álvarez y compañía— que controla metanfetas, fentanilo, aguacate, limón y secuestros mientras el Estado finge que todavía manda algo más que oficios.

Tanto los apapacharon que hoy Estados Unidos trae lista de precios: hasta 10 millones de dólares por la cabeza del Abuelo, cinco por el Gordo y otros millones por sus cuates, como si fueran paquete de colección del narco que el propio sistema ayudó a levantar en esa sempiterna vocación de complicar y perpetuar problemas.

Cuando el ex-socio te hace berrinche armado

La escena de Breitbart es casi sketch de comedia negra: sicarios del Abuelo, disfrazados de policías, encarando a la Policía Estatal de Michoacán para reclamarles que no los cuidan mientras Jalisco y la federación les caen encima.

No son delincuentes huyendo de la ley, son “narco autodefensas” queriendo garantía extendida de protección, y hasta mencionan que un mando militar ya está enterado, como si fueran clientes frecuentes reclamando al gerente.

Ahí se ve el truco completo: el mismo grupo que el gobierno convirtió en “policía comunitaria” ahora se siente con derecho a exigir cobertura oficial para seguir operando su negocio criminal.

El Estado los armó para “defender al pueblo” y terminaron defendiendo su plaza, sus laboratorios y sus rutas, de paso desapareciendo a quien se atraviesa, disfrazado todo de trabajo de seguridad pública.

“Valen mucho dinero juntos”… y no es metáfora

Cuando se dice “valen mucho dinero juntos y andaban junto al gobierno”, no es un adorno literario: es el modelo de negocios.

Cárteles Unidos, Viagras, CJNG y derivados se reparten metanfetaminas, fentanilo, extorsiones y agricultura sangrada, mientras políticos, mandos y corporaciones públicas cobran su comisión en silencio.

Los gringos los declaran organización terrorista, ofrecen recompensas millonarias y congelan bienes, pero el origen del monstruo no está en la sierra: está en los escritorios donde se decidió institucionalizar autodefensas infiltradas, darles armas, credenciales y el relato heroico de “guardianes del pueblo”.

El saldo es un Estado colonizado: cárteles nombrando autoridades locales, financiando campañas y dictando quién vive, quién paga y quién desaparece.

El abuelo que el sistema crió

El Abuelo Farías no es un error aislado, es la consecuencia lógica de una política que subcontrata la violencia a criminales y luego se sorprende cuando le muerden la mano.

Lo empoderaron como socio táctico contra el CJNG, lo dejaron operar con impunidad en Tepalcatepec como “policía comunitaria”, y ahora lo persiguen como terrorista premium mientras sus sicarios piden trato VIP a la estatal.

Es la misma película de siempre: el gobierno crea un monstruo para pegarle a otro, el Ejército lo entrena, lo arma a regañadientes, lo legitima, y cuando cambia el clima político, el monstruo se vuelve “enemigo de la nación”.

Michoacán es la prueba de laboratorio de que la estrategia de “usar un cártel para pegarle a otro” no combate al crimen: solo lo formaliza, lo profesionaliza y luego lo sienta a negociar como si fuera otro actor del Estado.

Con informacion: Breitbart/

«11 MAS y son 3,000 ASESINATOS»: «OTRO ATAQUE ARMADO deja 1 MUJER MUERTA y MENOR HERIDO en CULIACAN»…en 559 dias de guerra de bandos de la misma banda.


Desde que arrancó la inatajable guerra de bandos de la misma banda, el 9 de septiembre de 2024, Sinaloa sigue viendo en estado de campaña militar permanente… pero sin victorias definitivas que presumir, sólo partes de guerra con éxitos intermitentes que si abonan,pero no pagan la deuda en seguridad,mientras los «operativos» del narco huelen a barbarie y crisis humanitaria.

559 días de una guerra sin victoria

Han pasado 559 días de violencia ininterrumpida, algo así como 79.8 semanas, o 18.3 meses de “estrategia” que ya parece ocupación prolongada y no operativo de seguridad.

En cualquier manual militar eso se llama empantanarse en el terreno: cuando la batalla se alarga tanto, ya no es una batalla, es un fracaso administrativo con muertos.

El propio recuento oficial de la Ola citada por NOROESTE, del 9 de septiembre de 2024 al 19 de marzo de 2026, lo grita sin metáforas:

  • 2,989 homicidios dolosos, 5.4 por día, como si cada amanecer trajera su cuota de cadáver asignada.
  • 3,514 personas privadas de la libertad, 6.3 diarias, una industria del secuestro funcionando en horario corrido.
  • 10,220 vehículos robados, 18.4 al día, un censo paralelo de movilidad criminal.​
  • 3,377 personas detenidas, 6.1 diarias, que nadie puede traducir en control territorial efectivo.
  • 182 personas abatidas, el idioma elegante para no decir “ejecutadas en contexto de guerra que no admitimos que es guerra”.
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Y eso era el corte al 19 de marzo: “casi” 3 mil homicidios… en realidad 2,989 asesinatos que ya se acumulan en la bitácora cuando se escribió el parte de guerra: 3,000 vidas, número redondo para una derrota silenciosa.

Parte de guerra: colonia Progreso

Mientras las autoridades se felicitan por sus “aseguramientos y capturas”, la realidad entra a ráfagas por las calles de Culiacán.

En la colonia Progreso, una persecución y ataque a tiros dejó ayer una mujer muerta y dos personas heridas, otra página para el diario de campaña de una estrategia que no protege a nadie.

Los disparos comenzaron en la calle Primera, junto a la Unidad Deportiva Progreso Bellavista, donde fueron baleados dos jóvenes; uno intentó huir y terminó herido en la calle Agua Fría, junto con otra mujer.

En un domicilio de esa misma calle Primera quedó sin vida Rocío Isabel, 46 años, nombre propio en medio de un conteo que las autoridades prefieren manejar como estadística.

Los dos heridos, aún sin identificar al momento del reporte, fueron llevados por la Cruz Roja a un hospital, mientras Ejército y corporaciones acordonaban las calles, como si la cinta amarilla fuera sinónimo de control del territorio.

No es un hecho aislado: es el retrato cotidiano de una ciudad donde la “Ola” no barre al crimen, sólo barre cadáveres hacia las morgues.

Estrategia o administración del desastre

Si esto fuera un conflicto formal, el alto mando tendría que explicar por qué, tras año y medio de operación, el enemigo conserva la iniciativa, el territorio y la capacidad de fuego.

En doctrina militar, una batalla que se prolonga sin cambio estratégico en el mapa no es “paciencia”, es derrota táctica sostenida.

Los números son propios de una campaña de desgaste, pero el desgaste es sólo para la población civil: asesinados, desaparecidos, robados y desplazados

​La autoridad, en cambio, presume detenciones como si capturar 6 personas al día justificara 5 homicidios, 6 desapariciones y 18 vehículos robados cada 24 horas.

Si 559 días no alcanzan para revertir la tendencia de violencia, lo que está en curso no es una estrategia de seguridad, sino una política pública de administración del caos con partes de guerra disfrazados de boletines oficiales.

Y en esa lógica perversa, cada nuevo ataque, cada mujer asesinada en su casa, cada joven herido en la calle, no es una alerta: es simplemente “otro evento” en el mapa, otro punto rojo que alguien maquillará en una gráfica.

La pregunta ya no es si la estrategia volvio a fracasar, sino cuánto más estamos dispuestos a tolerar una guerra que el gobierno se niega a reconocer como tal, pero que todos pagamos en muertos, día tras día.

Con informacion: NOROESTE/

«QUE DIJO MI MAMA que SIEMPRE NO»: «ESTRATEGA CUENTACHILES RECULA y ADMITE que CJNG NO esta DEBILITADO y que es HARTO PELIGROSO»…cuando la narrativa queda bonita, las cifras son detalles técnicos.


Omar Garcia Harfuch,el estratega en Seguridad que no ha podidocon Sinaloa en mas de 18 sangrientos meses de guerra perpetua, una copia al carbon del otro «Garcia» ,primero nos vendió el relato de que el poder del CJNG “definitivamente disminuyó” tras la caída de El Mencho y detenciones de mandos, porque “restablecieron la paz muy rápido” en Jalisco, como si los bloqueos, quema de vehículos y el terror coordinado hubieran sido simulacro de Protección Civil y no terrorismo criminal con sello de Estado complaciente.

Pero es el mismo libreto de “ya controlamos la situación” que usó con el Cártel de Sinaloa cuando iban poco más de 140 muertos y el marcador ya se acerca a casi 3 mil, solo le faltan 11 cadaveres. 

Aunque para Harfuch es aritmética política y si la narrativa queda bonita, las cifras son detalles técnicos.

Dos “debilitados” y un mitomano

La fórmula mágica del estratega es digna de powerpoint de consultor:

  • Un líder abatido.
  • Un cártel “debilitado”.
  • Un grupo que “no ha desaparecido”, “muy fuerte”, con presencia nacional y “alta peligrosidad”.

Traducido al cristiano: el Estado presume que le pegó al monstruo, pero te advierte que el monstruo sigue entero, armado, organizado y operando en varios estados, solo que ahora tienes que agradecerles porque “ya es menos fuerte, lo juro por mi narrativa de seguridad”.

Es como si el secretario de Salud saliera a festejar que “disminuyó” una epidemia… mientras admite que sigue en todo el país, contagia igual y el hospital está saturado, pero con gran orgullo informa que ya imprimieron un boletín.

El circulo retórico como estrategia

En menos de quince días el mensaje del cuentachiles pasó de “disminuyó el poder del CJNG” a “no ha desaparecido, sigue activo y es altamente peligroso”, y ambos comunicados se venden como buenas noticias, como si la contradicción fuera parte del diseño, no un síntoma.

«QUE DIJO MI MAMA que SIEMPRE NO»: «ESTRATEGA CUENTACHILES RECULA y ADMITE que CJNG NO esta DEBILITADO y que es HARTO PELIGROSO»…cuando la narrativa queda bonita, las cifras son detalles técnicos.

Primero lo usan para inflar el logro político (“debilitado”), luego para inflar el miedo social (“altamente peligroso”), y en medio, la realidad: un aparato criminal que mantiene estructura, territorio y capacidad operativa mientras el Estado juega a la guerra de adjetivos.

El mensaje de fondo para el narco y para la gente

Al narco se le guiña el ojo: “Eres muy fuerte, sigues por todo el país, eres altamente peligroso… pero di que te pegué tantito para que no me regañen arriba”.

A la ciudadanía se le administra la dosis de ansiedad: suficiente terror para justificar militarización permanente, pero suficiente “debilitamiento” para sostener la ficción de que la estrategia funciona, aunque los cadáveres y los bloqueos griten lo contrario.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

LA «AUTOPSIA de un LASTIMOSO BOLETIN»: DEL OPERATIVO EXITOSO del MENCHO a la EXCUSA OFICIAL CERTIFICADA de FGR para NO INDAGAR SOBORNOS»…narconóminas son el mapa judicial del narcoestado mexicano.


Un interesante artículo del periódista Salvador Camarena,para el Diario Español,El País,es básicamente un acta de defunción, no del Mencho, sino de la Fiscalía de la 4T recargada: el Ejército cobra la medalla y la FGR se esconde detrás del pretexto más viejo del manual (“no había condiciones mínimas”) para no tocar las narconóminas ni con guantes de látex.

Lo que el texto está diciendo, sin decirlo

  • El 22 de febrero sí fue un golpe real al CJNG 
  • Pero en cuanto entra a escena la Fiscalía, el relato pasa de “operativo exitoso” a “excusa oficialmente certificada”.
  • El boletín del 16 de marzo es leído como lo que es: un deslinde jurídico mal disfrazado de “precisiones técnicas” que solo alimenta sospechas sobre la voluntad real de investigar.

La FGR como víctima… pero del narco no

  • La FGR se pinta a sí misma como un pobre ente inerme que no podía llegar porque el campo estaba muy feo, muy abierto, muy “despoblado”… en Tapalpa, destino turístico abarrotado cada fin de semana.
  • Esa autocaricatura institucional equivale a confesar que los fiscales federales llegan después que los reporteros, y aun así se atreven a despreciar los hallazgos de la prensa como “contaminados”.
  • Traducido: si no lo recogió la FGR, no existe; si lo recogió alguien más, está sucio; y si implica corrupción de autoridades, entonces con mayor razón “no se puede determinar”.a

Narconóminas: la prueba que todos ven menos quien debería verla

  • El artículo deja claro que el verdadero fantasma del boletín no es la cadena de custodia, sino la lista de pagos a policías, militares y funcionarios que las narconóminas exhiben.
  • La FGR opta por la estrategia clásica del narcoestado tímido: no negar del todo, pero invalidar de facto la evidencia con el argumento de la escena contaminada, pese a que la propia dependencia habría avalado esos datos antes off the record.
  • El mensaje de fondo es brutal: antes de encarar por qué aparece tu municipio, tu policía o tu sigla en la nómina del Mencho, es preferible dinamitar la confiabilidad de la prueba.

Estado ausente, Ejército presente

  • El texto contrasta dos actitudes: un Ejército que, con todos sus claroscuros, ejecuta el operativo y presume la baja del capo, versus una Fiscalía que se comporta como ciudadano asustado esperando “condiciones mínimas de seguridad”.
  • Mientras el Gobierno intenta vender la muerte del Mencho como parte del “nuevo rumbo” de Sheinbaum, la FGR sabotea la narrativa al demostrar que no tiene interés en ampliar el golpe al CJNG vía investigación financiera, política y territorial.
  • El saldo: muertos civiles, efectivos federales y estatales, bancos del Bienestar incendiados como mensaje directo al gobierno, y una Fiscalía que sigue sin dar una sola señal de que perseguirá a los responsables más allá del parte de guerra.

Lo irreverente en una frase

En cristiano: mataron al Mencho, pero a quien de veras hay que hacerle autopsia es a la Fiscalía de Ernestina Godoy, porque su boletín grita que prefiere cuidar el pellejo político y la red de complicidades antes que convertir las narconóminas en el mapa judicial del narcoestado mexicano.

Asi lo dice Camarena,en El Pais:

«El 22 de febrero marca un antes y un después para Claudia Sheinbaum en su combate al crimen organizado. La muerte ese día de un violento capo es éxito gubernamental que al correr de las semanas no puede ser opacado por declaraciones desconcertantes, como las de la Fiscalía.

A un mes de ocurrida, a la historia de la caída de Nemesio Mencho Oseguera le faltan piezas. Los militares, autores de la operación, no se caracterizan por su apertura. A pesar de ello, algo han informado. En cambio, quien debería clarificar dudas, parece afanada en generar más.

La Fiscalía General de la República (FGR) emitió el lunes un comunicado con respecto a la acción de la Secretaría de la Defensa en contra del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El boletín aumenta las lagunas con respecto a la planeación y ejecución del operativo.

Es preciso reproducir algunos párrafos del boletín para subrayar que las supuestas “precisiones” pretendidas por la FGR se quedan muy cortas. Por el contrario, abonan a la especulación sobre la diligencia de la actuación del ministerio público durante y después del operativo.

Van los párrafos esenciales del boletín liberado el lunes 16 de marzo:

“Durante el desarrollo del operativo se registraron enfrentamientos armados, derivado de la resistencia que opusieron el propio detenido y diversos integrantes de la organización criminal, registrándose dicho enfrentamiento en una zona en campo abierto, despoblada y alejada del sitio de referencia.

“El lugar referido no ofrecía condiciones mínimas de seguridad para el resguardo del personal ministerial y pericial. En ese sentido, no se realizó el aseguramiento inmediato de los inmuebles, sino hasta que la situación fue contenida y se restablecieron condiciones mínimas de seguridad en la zona, momento en el que la FGR solicitó a una autoridad judicial una orden de cateo para ingresar legalmente a seis inmuebles.

“Previo a ello, se tuvo conocimiento de que, sin autorización alguna de quien estuviera facultado legalmente para otorgarla, diversas personas ingresaron a dichos inmuebles, lo que alteró y contaminó la escena.

“En consecuencia, esta Fiscalía no puede determinar si los objetos o indicios que públicamente se ha señalado que fueron encontrados en esos inmuebles efectivamente se hallaban ahí.

“Del mismo modo, no es posible establecer si los elementos encontrados fueron preservados conforme a los protocolos legales y periciales correspondientes, lo que podría romper la cadena de custodia de eventuales pruebas”.

Resulta evidente que lo que le urgía a la Fiscalía es desmarcarse de la responsabilidad de responder sobre las llamadas “narconóminas del Mencho”, conjunto de documentos sobre supuestos pagos a criminales y autoridades publicados por la prensa en los días pasados.

En su fuga hacia adelante, la FGR sin querer confiesa que mientras la prensa pudo acceder al sitio de los hechos un día después, a hacer el trabajo reporteril elemental, así sea a riesgo propio, el ministerio público federal fue incapaz de presentarse en similar temporalidad.

Párrafo a párrafo, el comunicado constituye un relato que causa perplejidad.

Tapalpa y sus alrededores no son inhóspitos o un sitio “despoblado”. Alegar eso hace preguntarse si la FGR cuenta con capacidades para actuar a la altura de su responsabilidad en cualquier escenario, ni qué decir en un destino visitado por miles de turistas cada fin de semana.

Del segundo párrafo citado destaca que, por primera vez, una autoridad acepta la gravedad e indefensión vivida por días en Jalisco. Mientras la presidenta y el Gabinete de seguridad hablaban de normalidad, la FGR hoy dice que no vio “condiciones mínimas”.

El problema es que el operativo prácticamente concluyó cuando al mediodía del domingo el ejército dio a conocer que Oseguera había muerto. Si bien la reacción de los criminales con sus narcobloqueos duraría unas horas más, ¿la FGR, dotada con armas y capaz de coordinación con otras fuerzas de seguridad, no pudo acercarse a asegurar diversos inmuebles involucrados?

De ser cierto lo anterior, sería una gran confesión por parte de la Fiscalía de sus límites, una muy preocupante: teniendo México algunos de los cárteles más peligrosos del mundo, sus fiscales no pueden llegar antes que la prensa al sitio de un importante operativo.

La redacción en general del boletín de la FGR destila un sentimiento en contra de la prensa, a la que ni nombra y mucho menos reconoce. No es una autoridad dispuesta a investigar lo que, entre otros El Universal, los medios han divulgado: es un investigador pretextando tecnicismos.

Si tanto le interesara a la FGR la cadena de custodia, habría sido la más empeñada en que tras los sucesos del amanecer del 22 de febrero, nadie sino la más alta autoridad investigadora se diera a la tarea de acopio y resguardo de indicios de presuntos ilícitos, de pistas para hacer aún más potente el alcance del operativo de la Defensa.

Desconciertan las prioridades de la FGR: es claudicación el desestimar lo publicado, que no es otra cosa que un croquis donde se establecen capacidades criminales que solo son entendibles con otra cosa que también apuntan las narconóminas: la complicidad de autoridades.

El 22 de febrero, criminales con armamento que hace presumir delitos federales convirtieron en un infierno calles y carreteras de varios estados. Y en Zapopan, Jalisco, una mujer embarazada murió por causa de las balas de esos delincuentes para nada del fuero común.

Por su parte, el estado de Jalisco perdió un elemento estatal, y la Federación vio caer 28 elementos, tres de ellos soldados y el resto integrantes de la Guardia Nacional.

Las víctimas mortales y las pérdidas materiales de cientos de personas que vieron sus vehículos consumirse, y lo mismo con establecimientos comerciales quemados por los criminales, están a la espera de una investigación de la Fiscalía General.

Si lo anterior fuera poco, entre lo más inquietante de la jornada fue la predilección de los criminales para destruir con fuego sucursales del Banco del Bienestar, en obvio mensaje directo en contra del Gobierno de Sheinbaum.

Transcurrido un mes de los hechos, hay reportes y crónicas al por mayor sobre el origen y desarrollo de la operación en Tapalpa, la reacción ese día de los criminales en 20 Estados, el recuento de las bajas oficiales, la recomposición del cartel y el vacío de poder que se padeció por un par de días en Jalisco.

Lo que no hay, en contraste, es algún indicio del interés de la Fiscalía por investigar tan lamentable e inédita jornada, perseguir a los infractores de la ley y procurar justicia para todas las víctimas.

Las y los mexicanos tienen más motivos, a partir del boletín emitido el lunes por la FGR, para saberse desprotegidos en la ocasión de un evento parecido al del 22 de febrero: si uno de los cuerpos más importantes de la seguridad, como es el integrado por la Fiscalía, no aparece inmediatamente después de una refriega es porque, contrario a lo que se esperaría, se resguarda como si fuera un ciudadano más, a la espera de que haya “condiciones mínimas de seguridad”. Y si a la prensa se le ocurre hacer su trabajo y llegar días antes que los fiscales, más que reconocidos, sus hallazgos serán desdeñados.

Hasta hoy parece que los únicos elementos realmente orgullosos de haber hecho su trabajo ese día son los del Ejército que, con todo, no solo han respondido en la mañanera cada vez que se le ha podido preguntar sobre el exitoso operativo.

De ahí en más, parece que el Gobierno —con la Fiscalía federal en primer lugar— lo único que busca son pretextos para no investigar los hechos, y mucho menos a partir de ellos ampliar el alcance de la caída del Mencho para traducir los balazos y las bajas de esa jornada en una disminución de la capacidad mortífera y corruptora del CJNG.

Hay comunicados que dicen mucho más de lo que pretendían. Desde luego que lo recogido por la prensa puede estar ahora comprometido a la hora de presentarlo ante un juez, pero de ahí a no interesarse para ir a interrogar a otros el porqué del nombre de su municipio o policía aparece en una narconómina, es muy revelador del verdadero compromiso de la fiscal Ernestina Godoy con la justicia para los muertos del 22 de febrero, así como para aquellos que perdieron su patrimonio y tranquilidad ante la capacidad terroríficamente destructora de los hombres del CJNG.

Con informacion: SALVADOR CAMARENA/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

viernes, 20 de marzo de 2026

«ESE DIA se IBA HACER FAMOSO ?»: «SERIE DOCUMENTAL OFRECE una NUEVA MIRADA al ASESINATO del HOMBRE que VEIA un MEXICO con HAMBRE y SED de JUSTICIA»…tres episodios donde cada quien llora a su muerto, defiende su versión o limpia la sangre del otro con narrativa audiovisual.


A más de treinta años del balazo que interrumpió la candidatura del hombre que “veia un México con hambre y sed de justicia”, Warner Bros, Discovery decidió desempolvar el expediente para convertirlo en “contenido premium”. Los Asesinos de Colosio, disponible en HBO Max, no pretende resolver el caso —porque, seamos honestos, ni Dios ni el PRI se atreven con tanto—, sino ofrecer una nueva “mirada humana”: tres episodios donde cada quien llora a su muerto, defiende su versión o limpia la sangre del otro con narrativa audiovisual en 4K.

El director, José Ortiz —el mismo que documentó Los 43 de Ayotzinapa: un crimen de Estado—, asegura que aquí “no se juzga a nadie”. Traducido del idioma de la diplomacia mediática: todos hablan, pero nadie se moja. El testimonio se convierte en un acto de fe: cada mirada a cámara es un rosario que invoca la absolución. De un lado, la familia Colosio; del otro, los Aburto; en medio, los fantasmas del PRI y los reporteros que alguna vez creyeron que el magnicidio era la grieta por donde entraría la verdad.

La serie se organiza en capítulos con títulos que parecen sacados de un expediente perdido del CISEN: “El Condenado”, “El Autor Intelectual” y “El Segundo Tirador”. Ahí reaparece la vieja discusión que ni el fiscal especial ni la PGR pudieron enterrar: ¿fue Aburto el asesino solitario o sólo un peón en un guion escrito desde Los Pinos? En un gesto de audacia, incluso hay un testigo nuevo —anónimo, por supuesto—, cuya voz promete “revelaciones desconocidas”. Como todo en México: secreto, sospechoso y probablemente manipulado.

Por si faltara morbo, el documental incluye al expresidente Carlos Salinas de Gortari —el arquitecto del sistema que se juró herido por el disparo—, hablando desde su pedestal de tecnócrata redimido, haciendo equilibrio entre la solemnidad histórica y la negación olímpica. Es el cameo perfecto: la sombra dando cátedra sobre la luz.

Cecilia Abraham, ejecutiva de Warner, afirma que la apuesta “no es amarillista”. Lo que buscan, dice, es reflexión, inteligencia y profundidad. Parece un trailer del futuro distópico donde la televisión descubre que la verdad también genera rating. Pero lo cierto es que Los Asesinos de Colosio no reconstruye una historia: exhuma un cadáver político cuya autopsia nunca se cerró.

Porque en el fondo, cada vez que México mira ese video de Lomas Taurinas, no busca justicia, busca recordar cuándo perdió la inocencia —o si alguna vez la tuvo.

Con informacion: ELNORTE/

EL "UNIVERSO,la MISS y la CHANCLA": "MEJOR AMIGO de BELLEZA COLOMBIANA 2024 DESCUBRIO la VIDA LOCA con el PURO EMPEINE de TOXICO en HISTORIAS de RICKY"...lo confrontó,se le cayó la venda de los ojos y cayó noviazgo completo.


La realeza de los certámenes por fin conoció a su verdadero archienemigo: no es otra modelo, no es una suegra metiche… es una chancla talla “te vas directo a la soltería”.

El universo, Miss y la chancla

Resulta que Kelly Reales, ex candidata de Miss Universe Colombia 2024, modelo, influencer y ex chica reality, no fue destronada por el jurado, sino por el calzado de su novio. Mientras ella desfilaba por el mundo, él desfilaba por Tailandia con Ricky Martin, pero en modo “amigos nada más, mi amor”.

El chismerío arrancó con rumores en redes de que el modelo Max Barz y Ricky eran algo más que compas de selfie tropical, pero Kelly, como toda novia con fe, decidió que internet exagera. Hasta que apareció la prueba reina: unos pies sospechosamente conocidos en una historia de Ricky, enfundados en unas chanclas negras con más personalidad que el propio infiel.

CSI: Pies descalzos, unidad Tailandia

Aquí entra el verdadero héroe de la trama: el mejor amigo. Ve la historia de Ricky Martin y suelta la frase que debería estar en mármol: “Kelly, ¿estos no son los pies de este man?”. Olvídate del FBI, aquí el que manda es el compa que reconoce el empeine del tóxico a kilómetros de distancia.

Kelly duda, pero guarda la evidencia digital como toda buena investigadora en ciernes: “Guárdala, que cuando llegue a Tailandia voy a estar pendiente”. Corte a: ya en Tailandia, ella le pide unas chanclas prestadas al susodicho y él, muy confiado, le entrega precisamente las mismas chanclas de la foto. Ahí no solo se le cayó la venda de los ojos: se le cayó el noviazgo completo.

“Solo somos amigos”, edición Ricky Martin

Con las chanclas en la mano y el corazón en el piso, Kelly lo encara. Él aplica el clásico guion de emergencia: “somos amigos, no pasa nada”, como si la gente fuera por el mundo prestando chanclas en Tailandia a cualquiera que cante “Livin’ la vida loca”. Ella no compra la versión, lo manda a volar y al día siguiente el tipo sube foto con Ricky, como si estuviera haciendo check-in en “Relaciones Sospechosas.com”.

Las redes, obviamente, hicieron lo suyo: teorías, memes y debates sobre si Ricky rompe hogares o solo colecciona modelos extraviados. Él y Max no han dicho ni “pío”, quizá porque cualquier comunicado oficial suena menos convincente que el expediente judicial que ya armó esa chancla testigo.

Moraleja con suela antiderrapante

  • Nunca subestimes al mejor amigo que reconoce tobillos ajenos.
  • Nunca subestimes el poder forense de una historia de Instagram.
  • Y, sobre todo, nunca subestimes a una chancla: en Latinoamérica sirve para educar niños, ahuyentar ladrones y, ahora, para destapar infidelidades internacionales.

Con informacion: VIVEUSA/