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lunes, 29 de diciembre de 2025

DE «POLICIA FEDERAL a SECUESTRADOR»: LA HISTORIA CRIMINAL del MOCHAOREJAS EMPEZO de DELINCUENTE con CHAROLA»…donde inician todas, unos terminan en prision en EE.UU y otros de jefes de estrategias cuatreras.


“Oiga, ¿Puedo ver sus orejas?”, preguntaba el periodista Javier Alatorre a Daniel Arizmendi en una entrevista televisiva en 1998. Este, con ayuda de sus manos, levantó su melena despeinada y dispareja, para descubrirlas y mostrárselas a la cámara. Giró primero a la derecha y después a la izquierda.

— ¿No le daría miedo que le cortaran las orejas con una tijera para despiezar pollos?, continuó Alatorre con su cuestionamiento.

— Mmm… —Arizmendi lo pensó por unos segundos, con un temple frío en su rostro—. De saber lo que he hecho, si fuera por venganza, no, señor—, respondió sin inmutarse.

La detención la madrugada del 17 de agosto de 1998 de Daniel Arizmendi, alias El Mochaorejas, y de algunos integrantes de su banda, cerraba una de las páginas más macabras de la historia del crimen en México durante la década de los noventa. El sanguinario y despiadado secuestrador, a quien se le atribuían al menos 200 raptos y cuyo modus operandi era cercenar orejas y dedos de sus víctimas, no mostró ningún tipo de remordimiento durante su aprehensión al ser cuestionado por la prensa en ese entonces. “El día de ayer fue de mala suerte para mí. Me detuvieron. Eso es todo”, se limitó a afirmar indiferente.

Ahora, 27 años después, Arizmendi, que tiene 67 años, ha vuelto a los titulares por la decisión de una jueza de absolverle este miércoles en uno de sus procesos por el delito de privación ilegal de la libertad. La magistrada mexiquense, Raquel Ivette Duarte Cedillo, dictó sentencia absolutoria contra El Mochaorejas en un delito de privación ilegal de la libertad en modalidad de secuestro, ya que, a su criterio, las pruebas presentadas entonces por la Procuraduría Federal de la República no eran suficientes. Pese a la decisión, el sentenciado no saldrá de prisión, porque cumple condena por otros delitos por delincuencia organizada, con una pena de ocho años.

Arizmendi, oriundo de Miacatlán (Morelos) y que en 1998 tenía 40 años, concedió sus dos primeras entrevistas la noche de aquel 18 de agosto. En estos segmentos grabados dijo que, aunque le atribuían cientos de secuestros, solo perpetró 21. También confesó seis asesinatos y aseveró no sentir compasión por las personas que torturó ni sentirse culpable por sus crímenes. “Mucha gente piensa que es por dinero, pero era solo por saber si podía hacerlo [los secuestros]. Era un reto, a los policías, para mí, para saber si iba a salir el negocio, si me iban a dar dinero. Nunca me causó placer tener cierta cantidad grande de dinero. Nunca me dio ni pena, ni placer, ni horror mutilar a las personas”, le confesó a Alatorre.

Ascenso en el mundo del crimen

En su adolescencia, su familia se mudó de Morelos al Estado de México. Ahí comenzó a trabajar muy joven en el taller de su familia en Ciudad Nezahualcóyotl, donde fabricaban gorras, abrigos para bebé y bufandas. Hasta sus 20 años estuvo saltando de fábrica en fábrica. Consiguió un puesto en la Secretaría de la Marina, como chofer privado y de transporte público, pero en ninguno permaneció por mucho tiempo. A sus 26, por recomendación de Aurelio Arizmendi, su hermano y quien después se convertiría en uno de sus cómplices, logró ingresar a la Policía Judicial, en Morelos. Estuvo solo dos meses y fue en ese espacio donde conoció a El Móvil, quien le enseñó a robar vehículos. Fue así como dio sus primeros pasos en el mundo del crimen.

Jesús Luna Cesma, quien fuera su mano derecha —primero en el negocio del robo de coches y después con los secuestros—, contó en el podcast Penitencia que Arizmendi “cambió de rubro” debido a que se hizo muy famoso con la venta de automóviles robados. Explica que la policía ya sabía que era un reincidente, pero no lo detenían porque siempre “recibían su lana”.

Según Luna, fue a debido a ese detalle anterior que Arizmendi se introdujo en el mundo de los secuestros. Su firma, por la que se ganó el mote de El Mochaorejas, era cercernar la oreja de sus víctimas con “tijeras de pollero” o “chorlas de zapatero” (otro tipo de herramienta de corte), sin cuidados médicos; cauterizando las heridas con betún caliente y unturas de aguacate. “Se decía que era la oreja, pero en realidad lo que mandábamos eran tres o cuatro centímetros de pedazo del cartílago”, relata Luna.

El secuestro del empresario mexiquense Leonardo Pineda fue uno de sus primeros trabajos. Sin embargo, según recuerda su antiguo colaborador, su realización no salió bien: “Fue un fracaso. Cuando se enojaba, perdía los estribos”. En su declaración, otro de sus colaboradores recuerda que pidieron cinco millones de pesos por Pineda, pero se negoció el pago de 1,2 millones. Tras dos meses, su familia no pagaba el rescate. Arizmendi envió a su esposa un pedazo de la oreja del hombre y, según recuerda el mismo socio, le dijo: “Cerca de su casa, en la gasolinera, busque en el jardín una bolsa de plástico con un recado de su esposo”. La mujer pagó el rescate, pero Arizmendi no pudo obtener el dinero debido a que la persona que mandó a cobrarlo fue detenida.

“Daniel le dio a uno de sus colaboradores una pistola Browning 9 milímetros. Este le disparó en la cabeza a Leonardo Pineda. Lo dejó a que se desangrara en el baño, después lo amarramos de pies, manos y ojos. Lo encobijamos, y lo subimos a una camioneta pick up, y lo tiraron en un camino de Chalco. Daniel le marcó a la esposa de Pineda y le dijo dónde buscar a su esposo”, detalla el testimonio.

En una entrevista que El Mochaorejas concedió al diario Reforma en 1996, dos años antes de su detención, le preguntaron por qué había cortado pedazos de sus orejas a sus víctimas. Este respondió: “Porque sus familiares, a pesar de tener tanto dinero, no me lo querían dar. Fue como les dije: ‘Dios los va a castigar a ustedes por ávaros […] Por cuidar su dinero, por no quererlo dar por un familiar y a mí por ambicioso’. […] Les dije: ‘A los dos nos va a castigar Dios. Es más, al último, quién sabe Dios a quién juzgue”.

De acuerdo con Luna, este calcula que entre los dos a tres años en los que Arizmendi se dedicó al secuestro, extorsión y a asesinar a las víctimas por las que no pagaban su rescate, este generó entre 100 y 150 millones de pesos, aproximadamente unos 20 millones de dólares. Aunque especialistas y medios de la época especularon que la fortuna por sus crímenes alcanzó niveles más altos.

Extrema crueldad hacia sus víctimas

La impunidad de la que gozaba, gracias a la protección policial, y la extrema crueldad mostrada hacia sus víctimas convirtieron a Arizmendi en el emblema de la corrupción del sistema y de la indefensión de la ciudadanía. Dos semanas antes de su captura, el 5 de agosto, el Mochaorejas secuestró en Querétaro al empresario Raúl Nieto Del Río. De acuerdo con el expediente, una furgoneta cerró el paso del coche deportivo y Arizmendi lo embistió por detrás con un utilitario. Durante el forcejeo, uno de sus cómplices soltó un tiro al hombre de negocios y lo mató.

Trasladaron el cuerpo hasta una guarida donde fue sepultado en un agujero abierto en una de las habitaciones para esconder anteriores botines, bajo la cama de quien fue considerado el rey mexicano del secuestro. Antes de enterrar a Nieto, le cortó las orejas, que envió a su acaudalada familia, propietaria de una compañía de gas. Los padres pidieron pruebas de que su hijo se encontraba con vida. Arizmendi desenterró, lavó y maquilló el cadáver, vendó sus ojos y lo fotografió con una Polaroid. Según fuentes policiales, llegó a inyectarle suero con un catéter para darle la apariencia de vida.

El periodista y escritor mexicano Humberto Padgett llegó, incluso, a afirmar que Arizmendi lideraba una banda en la que contaba con una red de protección en la que se involucró a un fiscal estatal, un comandante de la Policía Judicial y otro de un grupo antisecuestros. Su historia sirvió al director estadounidense Tony Scott para el filme Man on fire (Hombre en llamas), protagonizado por Denzel Washington y ambientado en Ciudad de México. “Los secuestradores se llamaron Daniel, como El Mochaorejas, y Aurelio, como su compinche”.

“Yo creo que sí volvería a empezar, aunque tuviera 100 millones de dólares, lo volvería a hacer. Secuestrar era para mí como una droga, como un vicio. Era la excitación de saber que te la estabas jugando, que te podrían matar. Era como adivinar: ‘Ahora le corto una oreja a este cuate y va a pagar’. ¡Y pagaban! No sentí nada ni bueno ni malo, al mutilar a una víctima; era como cortar pan, como cortar pantalones”, dijo El Mochaorejas en una entrevista, según recopilaba el escritor Carlos Monsiváis en su artículo titulado Un mal día en la vida de Daniel Arizmendi, publicado en Proceso, en 1998.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ANDRES RODRIGUEZ/

«TOCINO,LUCIFER,FLACO y CAÑANGAS»: ‘SORPRENDE que la POLICIA HAYA SORPRENDIDO y APREHENDIDO CUARTETO de MOCOSOS REPARTIENDO REGALOS de ZETAS del CDN»…y «Tocino» estaba reportado desaparecido.


En Guadalupe ,Nuevo León,no cayó nieve, pero sí cayeron el pasado sabado cuatro Santas improvisados que, en lugar de trineo, usaban una Honda Pilot con historial de villancicos…violentos. Los tipos —que responden a los gloriosos alias de Tocino, Lucifer, Flaco y Cañangas— fueron sorprendidos repartiendo juguetes con las siglas de los malvados Zetas Cartel del Noreste (CDN), como si fueran parte del “Programa Navideño para Ganarse el Corazón del Barrio (y un cargo federal de regalo)”.

La escena aunque no es nueva,si lo es en cuanto al arresto por estas conductas: cuatro muchachos repartiendo muñecas y carritos, pero entre regalo y regalo, llevaban su propio “kit narco” compuesto por una AR-15, una fusca cal. 9mm y suficientes cartuchos como para decorar un árbol de Navidad.

Lo más poético del asunto es que uno de ellos, Tocino, había sido reportado como desaparecido hace apenas un mes. Nadie esperaba que resucitara en plena temporada navideña, menos aún vestido de benefactor del cártel. Un verdadero milagro… o al menos hasta que la patrulla municipal arruinó la función, decomisó los «regalitos» y puso fin a esta parodia del “Espíritu de la Navidad”.

Así que, queridos lectores, ya lo saben: este año Santa no entró por la chimenea… porque se lo llevaron antes de llegar a la colonia Escamilla.

Con informacion: ELNORTE/

«SHEINBAUM YA se FROTA las MANOS»: «GOBIERNO PREVÉ OBTENER 473 MIL MILLONES de PESOS del IMPUESTO a la GASOLINA que AMLO PROMETIO QUITAR»…ya estamos alineados al club global que usa el combustible como cajero automático.


El mismo movimiento cuatritransformador y humanista que juró enterrar el “gasolinazo” hoy presume un súper impuesto a la gasolina con el que quiere exprimir 473,279 millones de pesos en 2026; la vuelta de tuerca es tan perfecta que hasta parece planeada desde la primera arenga en el Zócalo.

Aquel día de “no más gasolinazos”

En 2018, López Obrador puso por escrito entre sus 100 compromisos que no aumentaría el precio de las gasolinas por encima de la inflación, que se acababan los gasolinazos y que produciríamos nuestra propia gasolina para, eventualmente, abaratarla. Se vendió la idea de que el IEPS era el malo de la película neoliberal, ese impuesto “especial” que podía recortarse porque el país, ahora sí, viviría de refinerías milagrosas y de la autosuficiencia energética. 

Del demonio fiscal al salvavidas del erario

Hoy el mismo IEPS a gasolinas es la joya de la corona recaudatoria: el gobierno de Claudia Sheinbaum planea obtener 473,279 millones de pesos solo por ese concepto en 2026, equivalente a 62% de todo lo que se recauda por IEPS (refrescos, cigarros, apuestas, etcétera). La cuota por litro subirá por inflación: la magna pasa de 6.45 a 6.70 pesos, la Premium de 5.45 a 5.65 y el diésel de 7.09 a 7.36, mientras Hacienda jura que nada de esto afectará el precio al consumidor porque la “estrategia de estabilización” seguirá viva. 

Del subsidio amoroso al cobro en serio

Durante buena parte del sexenio de AMLO, el IEPS funcionó como válvula política: se aplicaban estímulos para bajar o incluso volver negativo el impuesto y así contener el precio al público cuando el petróleo se disparaba. Pero para el cierre de 2025, el gobierno decidió retirar completamente los estímulos: en estas vacaciones decembrinas los automovilistas están pagando la cuota llena del IEPS, sin anestesia ni descuentos patrióticos. 

¿Es México un bicho raro en el mundo?

En la mayoría de países de la OCDE los impuestos a las gasolinas son un instrumento central de recaudación y política climática, y pueden representar en torno a la mitad del precio final del combustible o más.

En México, históricamente el IEPS a combustibles llegó a ser tan subsidiado que, en ciertos años, el componente impositivo total (IVA + IEPS) reducía el precio final en alrededor de 15%, una rareza frente a países donde el fisco encarece el litro en 40 o 50%.

El chiste global: todos cobran, México primero prometió quitar

Hoy el panorama se “normaliza” a su modo: México se alinea al club global que usa la gasolina como cajero automático, mientras vende el relato de que actualizar el IEPS por inflación “no es aumento” aunque la recaudación prevista escale a casi medio billón de pesos. 

En resumen, el cuento quedó así: el mundo grava la gasolina, México la subsidió para luego castigarla, y aquel “no habrá gasolinazos” terminó convertido en un “habrá gasolineros patrióticos” que cobran el mismo IEPS contra el que se hacía campaña.

Con informacion: EL ECONOMISTA/

«IMAGINENSE los IMPROVISADOS»: «CUESTIONA la PRENSA NACIONAL con que LOGICA se le ENCARGÓ a la MARINA EXPERTA en OPERAR BARCOS CONSTRUIR y OPERAR TRENES»…aunque haya un responsable o muchos,es impensable el castigo.


1.- AUN los expertos que dedican la vida entera a un campo concreto siguen sin «saberlo todo» de él…

2.- ¡IMAGÍNENSE los improvisados!…

1.- POR eso conviene hacerse la pregunta…

2.- ¿CON qué lógica se le encarga a una dependencia experta en operar barcos, como la Secretaría de Marina, construir y operar ¡trenes!?…

1.- JUSTO ése es un punto de partida para reflexionar sobre la lamentable tragedia ocurrida en la Línea Z del Tren Interoceánico…

2.- PUEDE calificarse como un accidente, pero también es cierto que detrás de esto hay graves advertencias y denuncias que apuntan a improvisación, negligencia y, posiblemente, corrupción…

1.- LA improvisación está en la concepción misma del proyecto: surgió de la iniciativa de AMLO por revivir los ferrocarriles, sin contar con plan maestro, con estudios de terrenos, ni mucho menos estudios de viabilidad…

2.- COMO muchas obras en su sexenio, fue más producto de la voluntad presidencial que de una planeación profesional…

1.- DE entrada, por ejemplo, hay que recordar que para echar a andar precisamente la Línea Z, el Gobierno de AMLO recicló dos ferrocarriles que estaban arrumbados en Puebla…

2.- SON los que compró el entonces Gobernador Rafael Moreno Valle para la fracasada corrida entre la capital poblana y Cholula…

1.- LA negligencia se constata en que la vía del tren se hizo con parches en uno y otro lado, adaptando en tramos la vía de carga a la de pasajeros y viceversa…

2.- LO que importaba era entregar el tren como lo pidió el Presidente, no si funcionaba realmente…

1.- Y LA corrupción asoma, por ejemplo, en que la empresa constructora Grupo Ferrocarrilero del Sureste fue señalada porque el balastro que utilizó en la rehabilitación de las vías era defectuoso…

2.- INCLUSIVE se reveló que había mezclado piedra de buena calidad con otra inferior para poder pasar las pruebas técnicas…

1.- EL riesgo, se advirtió entonces, era el de un descarrilamiento… como el que ayer mató a 13 personas y dejó una centena de heridos…

2.- LO que en su momento causó sorpresa también fue cuando el propio AMLO dijo que su hijo Gonzalo López Beltrán había fungido como asesor en la obra del Tren Interoceánico y que le había encomendado vigilar las tareas junto con la Marina…

1.- INCLUSO, comparó su labor con la del empresario Daniel Chávez, a quien le habría encomendado vigilar la construcción del Tren Maya en el sureste…

2.- NO es esto ya un detalle menor o una anécdota: fue un asunto abordado en aquel momento con toda seriedad por el Presidente…

Con informacion: M.A KIAVELO/ELNORTE/

«YA los HALLARON…DESPEDAZADOS»: «ESTUDIANTES LEVANTADOS FUERON TORTURADOS y EJECUTADOS en MEDIO de MILES,MILES de SOLDADOS»…es el resultado lógico de una política que confunde desfile castrense con seguridad.


Tres estudiantes desmembrados en un puerto blindado por mas de 6 mil 800 militares es la radiografía perfecta de un país donde sobran soldados y falta Estado. No es un “hecho aislado”: es el resultado lógico de una política que confunde desfile castrense con seguridad.

Ciudad sitiada, crimen desatado

En Acapulco se pasean 6 mil 800 policías y militares por el operativo vacacional mientras los cuerpos de tres estudiantes aparecen en bolsas negras en El Veladero, en estado de putrefacción y con huellas de tortura extrema. A uno le cortaron las orejas, a otro lo degollaron y al tercero lo asfixiaron y le desmembraron las piernas, como si el mensaje fuera claro: la brutalidad manda, no el uniforme.

El Tecnológico Nacional de México campus Acapulco tuvo que reconocer a dos de sus alumnos mediante ropa y genética, mientras el tercero seguía en el Semefo, convertido en un expediente más en una morgue rebasada. La ciudad se indigna un día, pero al siguiente la vida continúa entre retenes, marinos con fusil y un silencio oficial que suena a complicidad.

Militarización sin respuesta

La escena es grotesca: retenes, patrullas, soldados, Guardia Nacional, sirenas por todos lados… y, en paralelo, estudiantes desaparecidos, desmembrados y tirados en bolsas. El puerto luce como zona de guerra turística, pero en los barrios donde se llevaron a Víctor Jahutzel, Irving Antonio y Raymundo —Rubén Jaramillo, Juan R. Escudero, la playa Mimosa— manda quien tiene más balas, no más grados.

Cuando el crimen ocurre “en medio de un fuerte dispositivo de seguridad”, el mensaje es devastador: o los militares no pueden, o no quieren, o su presencia sirve más para la foto que para proteger vidas. La militarización se vuelve escenografía: mucho camión militar, poca inteligencia, cero justicia.

Autoridades ausentes, discursos llenos

La alcaldesa Abelina López, la gobernadora Evelyn Salgado, el fiscal Zipacná Jesús Torres y el secretario de Seguridad Pública Daniel Antonio Ledesma han preferido callar ante el asesinato de los tres estudiantes. No hay conferencia, no hay explicación, no hay mínima autocrítica: sólo un mutismo que insulta a las familias y normaliza el horror.

En cambio, para presumir operativos vacacionales y coordinación “histórica” entre fuerzas armadas siempre hay tiempo, boletines y redes sociales. Se administra la percepción, no la violencia; se controla el discurso, no el territorio.

País blindado por fuera, roto por dentro

La muerte de estos tres jóvenes no sólo exhibe la incapacidad del despliegue de miles de uniformados para prevenir un crimen atroz. Demuestra que el modelo de seguridad basado en más fusiles y menos instituciones civiles es una farsa que se mide en cuerpos, no en estadísticas.

Mientras no haya investigación seria, responsabilidades políticas y desmilitarización de la vida pública, Acapulco seguirá siendo el escaparate perfecto: mar para el turista, montaña para la narcofosa, y entre ambos, estudiantes convertidos en carne desechable.

Con informacion: PROCESO/

«ESCANDALO con VISTA al MAL»:»VECINOS ARMADOS con CELULAR EXHIBEN MISERIA MORAL de JUEZ RECIEN ELEGIDO AMAGANDO con PISTOLA a su PAREJA en SUBURBIO de LUJO en CANCUN»… no son enfermedades pasajeras, sino el ADN institucional.



En Cancún, donde los escándalos del poder suelen tener vista al mar, el juez de control penal José Luis Yonathan Yong Mendoza vuelve a recordarnos que la justicia puede ser el mejor disfraz del abuso. La víspera de Navidad, este impartidor de justicia —electo apenas hace unos meses por el propio Poder Judicial— fue captado en video apuntando con una pistola a una mujer tirada en el suelo, aparentemente su pareja. Ambos descalzos, vestidos apenas con shorts y camiseta: una postal grotesca de la banalidad violenta con la que se pasean quienes deberían ser guardianes de la ley.

La escena ocurrió en la colonia Residencial Palmaris, uno de esos fraccionamientos “de lujo” donde se presume orden y seguridad. Pero la serenidad del condominio se rompió con los gritos y el arma en la mano del juez. 

Vecinos, armados solo con sus teléfonos, documentaron lo que el Estado suele intentar barrer bajo la alfombra: la miseria moral de un servidor público blindado por insignias y relaciones. Cuando el personal de seguridad privada intentó intervenir, Yong Mendoza —según reportes locales— también los amenazó. No solo la mujer fue intimidada; lo fue cualquiera que intentara frenar su exhibición de poder.

No es un personaje nuevo en el teatro de las sombras. Antes de portar toga, Yong Mendoza dirigió la Policía de Cancún y, en 2021, fue vinculado con la mafia rumana que se dedicaba a clonar tarjetas y vaciar cajeros de turistas. 

En aquel entonces, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, anunció el congelamiento de 79 cuentas relacionadas con la red, entre ellas las de Yong Mendoza y las de su padre, José Luis Yong Cruz. Pero el olfato de la justicia quintanarroense decidió no oler nada. El personaje cayó de pie —como suelen hacerlo los bien conectados— y poco después se colocó como Oficial Mayor en el gobierno de Blanca Merari Tziu en Puerto Morelos, bajo la sombrilla del Partido Verde y Morena.

Así, el exjefe policiaco con cuentas congeladas y relaciones dudosas terminó ascendiendo con broche de oro: en junio fue designado juez de control con especialización en justicia penal para adolescentes. Ironía suprema. El hombre que hoy apunta un arma a una mujer en plena calle es el encargado de decidir la suerte de jóvenes acusados de delitos. La paradoja no es menor: un juez con la pistola en la mano y la toga al hombro personifica el colapso ético de un sistema judicial que recicla sus propios escándalos.

Las iamgenes corren por redes como pólvora, y la indignación no tarda en maridar con la impotencia. Pero más allá del morbo, el episodio desnuda un patrón: la corrupción y la impunidad no son enfermedades pasajeras, sino el ADN institucional del poder. Si el juez Yong Mendoza sobrevive al escrutinio público —como ha sobrevivido a todo lo demás— será una prueba más de que en Quintana Roo la justicia sigue siendo un arma, pero nunca en las manos correctas.

Con informacion: EL NORTE/

«QUIEN MATÓ al PANU y POR QUÉ ANDABA TAN COMODO ?»: «ANABEL le TUPE a HARFUCH y SACA CUENTAS de EJECUCION de CAPO que dice FUE TRAICIONADO por 200 MIL DOLARES a la POLICIA que también CONTROLA el ESTRATEGA»…que la orden la dio el Chapo Isidro.


Óscar Noé Medina González,alias «El Panu», brazo derecho y compadre inseparable de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, líder de los Chapitos,quien fuera ejecutado el 21 de diciembre en un restaurante chino de la Zona Rosa, a dos minutos del búnker policiaco de la CDMX en plena cena familiar, sin sicarios ni resistencia, mientras su madre y esposa miraban horrorizadas; fue una ejecución quirúrgica ordenada por Fausto Isidro Meza Flores, «El Chapo Isidro», en su guerra por Sinaloa,revela la periodista Anabel Hernández.

Perfil del Psicópata

El Panu no era un narco cualquiera: reclutó al infame «Nini» (Néstor Isidro Pérez Salas), convirtiendo a un niñato sádico en el monstruo de Culiacán que mataba transeúntes por deporte y grababa sus hazañas. 

Torturó agentes de la PGR con taladros y chile en las heridas, arrojó rivales a tigres que les arrancaron genitales, y operaba el tráfico de drogas de los Chapitos mientras Iván y Alfredo se drogaban en fiestas. 

El Minilic (Dámaso López Serrano) lo describe como el cerebro frío detrás del clan, salvando a Iván de matar mujeres en arrebatos psicóticos en el Hotel Lucerna. 

Lanzamiento del Fentanilo

En 2018, el Panu y «El Guerito» (José Ángel Canobio) convocaron a chamacos de 18 años en un restaurante de Culiacán para venderles el «oro azul»: pastillas M30 de fentanilo disfrazadas de oxicodona, más rentables que coca o cristal. Regalaron 5 mil píldoras por cabeza para enganchar adictos en EU, multiplicando fortunas para narco-influencers como Marquitos Toys, y convirtiendo Culiacán en fábrica de muerte masiva. Irónico: esa bomba los hundió, con Nini extraditado, Guerito colaborando con EE.UU. y el Panu como último operador vivo.

Impunidad en CDMX

¿Quién protegía al Panu en la capital? Pablo Vázquez Camacho, jefe de la SSC capitalina (heredero de Omar García Harfuch), y supuestos elementos policiacos que lo custodiaban esa noche; uno los traicionó por 200 mil dólares, filtrando su ubicación a sicarios de «El Min» (sobrino de Arturo Beltrán Leyva) vía El Músico. 

Asi lo dice Anabel:

«Y justo porque el búnker de la policía capitalina se encuentra en la zona rosa, se supone que es una de las áreas con mejor videovigilancia en la ciudad. El titular de la policía capitalina es Pablo Vásquez Camacho, incondicional de Omar García Jarpuch, Secretario de Seguridad Pública Federal, cuando dejó el puesto de la policía capitalina para buscar ser senador por Morena en 2024, dejó a Pablo en su lugar, y Clara Brugada, electa jefa de gobierno de la Ciudad de México, lo ratificó en el cargo. 

¿Por qué un narco experimentado como Panu se pondría tan solo a dos minutos de distancia de la sede de la policía capitalina y sin un grupo de sicarios protegiéndolo? 

La información obtenida por Narcosistema es que contaba con protección de altos funcionarios de la policía capitalina, que en los hechos sigue siendo controlada por García Harfuch a través de Pablo Vásquez.

Incluso, fuentes de información consultadas por Narcosistema refieren que era cuidado esa noche por elementos de la policía capitalina, y uno de ellos habría traicionado a Panu. 

De acuerdo a las fuentes consultadas para este reporte, que están enteradas de los detalles de la ejecución del Panu, habría sido un funcionario de la policía capitalina quien habría dado a los ejecutores la ubicación exacta del Panu, a cambio del pago de un soborno de 200 mil dólares. La ejecución habría sido ordenada por Fausto Isidro Meza flores, alias el Chapo Isidro»….Anabel Hernández/

El capo paseaba a su madre por misa y cena en la zona más vigilada, a 290 metros del C4, sintiéndose intocable pese a 4 millones de recompensa gringa. García Harfuch, señalado de sobornos y reuniones con Chapitos, dejó un legado podrido. 

Golpe Mortal a los Chapitos

La muerte del Panu es tiro de gracia al imperio en ruinas: Chapo Isidro persigue a Iván hasta México, mientras Sheinbaum prefiere ejecuciones a extradiciones que expongan al «narcogobierno». Sin venganza clara aún, los hermanos Guzmán aprenden la lección: ni policías ni compadres salvan de traiciones internas. Anabel Hernández clava el cuchillo: en México, narcos cenan al lado de sus «protectores».

Anque hay casos en que ya sin pizca de vergüenza,se sientan a cenar con ellos.

Con informacion: ANABEL HERNANDEZ/NARCOSISTEMA/ LA OPINION/

LA «CANCHA LADEADA de la GUERRA SINALOENSE»:»LENGUAS MALAS de GENTE BUENA YA SOSPECHAN que BALON RUEDA CUESTA ABAJO y SIEMPRE del MISMO LADO»…y asi lo unico que estrategia va lograr es un enroque criminal que va prometer paz y no va cumplir.

En Sinaloa ya ni hace falta brújula: la historia se repite como las corridas de banda en La Lomita, nomás que con más drones y menos pudor. Mientras el diario español El País enumera entre sospechas que se van endureciéndo las caídas en dominó de operadores de Los Chapitos —El Nini, El 200, El Güerito, La Perris, El Panu, El Alquimista— los sinaloenses miran el tablero y ven algo más simple: la cancha está ladeada, y los árbitros fingen que no lo notan.

El discurso oficial habla de “eficiencia operativa” y cooperación con la inteligencia gringa, pero en Culiacán se escuchan otros murmullos: que el gobierno cambió de uniforme, pero no de árbitro. Que los golpes no son simétricos ni por azar contra Chapitos, mientras los del Mayo —viejos, discretos y bien untados— parecen jugar en otra liga, la de la invisibilidad selectiva.

Desde los pasillos del poder se repite la fórmula: enfocar recursos en “los más violentos”, en “los generadores de desorden”. La narrativa perfecta para justificar un sesgo. Pero en Sinaloa, donde la violencia nunca se apaga, solo cambia de tono.

Los números no están sobre la mesa, pero los cadáveres sí. Los golpes, las detenciones, las extradiciones, los asesinatos quirúrgicos… todos parecen tener un apellido que empieza con G y termina con man. Mientras tanto, el otro linaje, el del viejo Mayo, sobrevive con el sigilo de quien aprendió que el ruido mata más rápido que las balas.

Así que no hay estadísticas, pero hay foto: una guerra interna con combate selectivo de una estrategia que de triunfar algun dia aun lejano,habria un enroque de criminales, «Mayos por Chapos», saldo de la estrategia que le hace como que les pega parejo ,pero el público aunque ya no compra boletos, igual tiene que mirar el juego por demas peligroso.

En Sinaloa, el marcador se mantiene oculto, pero cualquiera con orejas en la calle sabe que el balón solo rueda cuesta abajo… y siempre hacia el mismo lado.

Aunque Chapitos tambien le entienden a eso de usar al gobierno para combatir rivales,asi sean de la familia a la que combatían mucho antes de la guerra de bandos de la misma banda.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ELUNIVERSAL/