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jueves, 25 de diciembre de 2025

«330 MILLONES ?»:A «SENADORA MORENA que EXHIBE VIDA de RICA NO le COINCIDE el GLAMOUR con VIDA de HIPOTECA»…no les gustan los ricos, solo vivir como ricos.


La senadora de Morena, Sasil Dora Luz de León Villard, registró en su declaración patrimonial de 2025 que no posee bienes muebles o inmuebles, pero apuntó en sus adeudos un crédito hipotecario por la cantidad de 330 millones de pesos, que fue adquirido en el año 2020, mientras ejercía como Senadora de la República en su primer periodo. 

Otros datos que aporta en su declaración patrimonial es que vive en una casa “prestada” en comodato. Declara no tener vehículos, ni bienes muebles, pero en redes sociales ha sido fotografiada utilizando joyería de marca, calzado de marcas de lujo, mientras que ella niega las acusaciones en redes sociales. 

DECLARACIÓN PATRIMONIAL

LA TRAYECTORIA DE SASIL DE LEÓN

La senadora Sasil de León representa al estado de Chiapas. Comenzó su carrera política en 2011 como militante activa del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), como candidata a diputada suplente y después en la Secretaría de la Mujer del Partido Verde de Chiapas. 

En 2013 fue diputada local en el Congreso de Chiapas, donde presidió la Comisión de Salud. Luego fue diputada federal y posteriormente Senadora por Chiapas, donde se cambió momentáneamente al Partido Encuentro Solidario (PES) y posteriormente al Movimiento de Regeneración Nacional, donde resultó reelecta. 

LAS “PROPIEDADES FANTASMA” DE SASIL DE LEÓN Y EL CRÉDITO DE 330 MILLONES DE PESOS

En su declaración patrimonial 2025, la senadora Sasil de León declara que no tiene ni propiedades, ni bienes muebles, ni vehículos registrados como su propiedad, pero destaca que el 30 de noviembre del año 2020, cuando ya era senadora de la República, contrató un crédito hipotecario por 330 millones de pesos para adquirir una propiedad.

No registró detalles como los metros cuadrados, ubicación ni el RFC del transmisor de la propiedad, sólo que tiene un préstamo de una casa, sin especificar la persona física o moral que le facilitó el trámite.

LAS POLÉMICAS POR SUS JOYAS Y VESTIMENTA EN REDES SOCIALES

Mientras que en su declaración patrimonial la Senadora dice que no tiene joyas, ni bienes muebles declarados, en sus redes sociales ha sido vista utilizando joyería de diseñador.  El despliegue de joyería de alta gama por parte de la funcionaria ha captado la atención de usuarios y analistas en redes sociales, quienes documentan un lujoso inventario visual que contrasta con sus declaraciones patrimoniales. 

En eventos recientes de Morena y en publicaciones cotidianas, se le ha visto lucir un conjunto de pulseras Cartier Love en su muñeca derecha —cada una con un valor estimado de 140 mil pesos—, junto a piezas de la firma Van Cleef & Arpels cuyo costo conjunto superaría los 337 mil pesos. 

Esta colección se complementa con anillos de Tiffany & Co. y Pomellato, piezas que alcanzan cifras de seis dígitos. Aunque en 2017 la servidora pública reportó posesiones de marcas como Cartier por un monto de 452 mil pesos, la evidencia fotográfica actual sugiere una actualización constante de su catálogo personal con firmas de prestigio internacional que, hasta el momento, no se reflejan íntegramente en sus informes de bienes actualizados.

Ella, por su parte, sacó un video donde aclara que unas supuestas sandalias Hermes que salieron en un medio, no son de esa marca, sino que son fabricadas en León, Guanajuato.

LAS FOTOS DE SUS LUJOS

Con informacion; @jorgegodl/EMEEQUIS/

«DEL POZOL a la PASARELA de LUJO»: «CAPTAN a BAQUETÓN HIJO de AMLO SALIENDO del SHOPPING de CHANGARRO de LUJO en HOUSTON»…son los efectos secundarios del «austericidio y la honestida_ valiente».


Lo sabíamos: el “austericidio republicano” podía tener efectos secundarios, pero nadie imaginó que entre ellos estaría la súbita mutación de los López Beltrán en embajadores del “quiet luxury”. Porque sí, mientras el resto de los mortales lucha contra la cuesta de enero (anticipada y eterna), José Ramón López Beltrán, primogénito del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, fue sorprendido con las manos en la… bolsa. Pero no cualquier bolsa: una Loro Piana en una mano y, según los observadores digitales de la república tuitera, una Hermès naranja en la otra. No se sabe si adentro traía suéteres de cashmere o la “honestidad valiente”, pero de que había estilo, lo había.

Vestido con una sudadera negra —porque nada dice “soy del pueblo” como una hoodie en Houston—, José Ramón volteó discretamente hasta descubrir al paparazzi que lo grababa. Tal vez pensó: “¡Ay, Vampipe, otra vez tú!”, o quizá simplemente meditó sobre las vueltas que da la vida cuando pasas del pozol a la pasarela de lujo.

Como ya se sabe, recientemente su hermano Andrés, pieza organizativa de Morena, se fue a meditar sobre el proyecto de nación… en Japón. En el hotel Okura de Tokio, para más señas —un sitio que no conoce la austeridad ni por encargo—, donde un par de semanitas le costaron poco más de 177 mil pesos. 

Se dice rápido, pero es lo que una familia promedio usaría para sobrevivir medio año (o para comprarse tres chamarras Loro Piana de segunda mano, si queremos ser justos).

Como si la moda de la opulencia familiar necesitara más capítulos, recordemos que José Ramón ya tuvo su momento en Houston en 2022, cuando la casa que habitaba resultó pertenecer a un ejecutivo de Baker Hughes, empresa petrolera con contratos millonarios con Pemex. Los vínculos olían a petróleo… y a terreno resbaladizo.

Y claro, las denuncias no tardaron. Diputados del PAN ya metieron mano ante la Fiscalía para investigar por presunta delincuencia organizada, huachicol fiscal y demás joyas del Código Penal a los hijos del ex mandatario. José Ramón, por su parte, se proclamó víctima de una injusticia y aseguró que su reputación está construida sobre años de trabajo e integridad. Nadie duda de eso, claro; solo que algunos quisieran saber en qué empresa contratan para llegar tan lejos y con tanto cashmere.

Por ahora, la nueva corriente política tan corriente como la anterior, parece clara: del “no mentir, no robar y no traicionar” al “no mostrar etiquetas, pero que sea Loro Piana”. Un “luxury” tan discreto que solo cuesta cifras de cinco dígitos… y una buena dosis de descaro.

Con informacion: ELNORTE/ @rEDES/

EL «SPA de la 4T»: EL «GOBIERNO APLICA TRATA_MIENTOS FACIALES para BORRAR ARRUGAS ESTADISTICAS y DISIMULAR CICATRICES FORENSES que DEJAN las DESAPARICIONES «…tanto les importan que ni plan tienen


México no está en terapia intensiva. Está en el spa. Recostado boca arriba, con los ojos cubiertos por rodajas de pepino, mientras una voz suave promete rejuvenecerlo. «Quedarás bellísima», dicen. «Te sentirás como nueva», aseguran.

Y mientras el País duele a diario, el Gobierno aplica tratamientos faciales para borrar arrugas estadísticas, disimular cicatrices forenses y tensar los números de la tragedia más persistente del México contemporáneo: las desapariciones.

Con Claudia Sheinbaum, el tratamiento facial es aun más profesional. Donde antes hubo masaje, ahora hay exfoliación fina. Donde antes hubo negación frontal, hoy hay reclasificación administrativa.

El objetivo sigue siendo el mismo: que el espejo no devuelva una imagen demasiado brutal. Que las cifras no griten lo que la realidad confirma: México es un país donde desaparecer se volvió rutina.

Hace unos días, desde la tribuna presidencial, se explica que una persona sólo contará como desaparecida si existe una carpeta de investigación. No es una precisión técnica; es una depilación de cuerpo entero.

En un país atravesado por la macrocriminalidad, donde denunciar implica exponerse, donde autoridades coluden o intimidan, y donde miles de familias no pueden o no se atreven a acudir al Ministerio Público, esa definición no aclara: borra. No ordena: excluye. No protege: reduce el universo de la tragedia.

El Registro Nacional de Desaparecidos acumula más de 133 mil personas desaparecidas o no localizadas. Pero el nuevo tratamiento promete «depurar», «verificar», «clasificar». Separar ausencias «voluntarias», conflictos familiares, vínculos con delincuencia organizada. Etiquetas que quizás tranquilizan al electorado, pero que no devuelven a nadie a casa. Es el equivalente estadístico al bótox: inmoviliza el gesto, no cura la enfermedad.

Y la historia de la minimización no comenzó ayer. Viene del sexenio anterior, cuando Andrés Manuel López Obrador se obsesionó con que sus números no fueran peores que los de Felipe Calderón. Cuando la prioridad dejó de ser buscar en el presente y se volvió comparar con el pasado.

En ese contexto, Karla Quintana salió de la Comisión Nacional de Búsqueda tras resistirse a «encontrar la manera» de reducir cifras para AMLO y Sheinbaum. Su carta de salida hablaba de «contextos actuales». Hoy esos contextos ya tienen nombre: continuidad.

La Comisión Nacional de Búsqueda se ha convertido en una oficina de trámites que simula acción mientras administra la impotencia. Sin autonomía real, sin presupuesto suficiente, sin respaldo político y -peor aún- sin autoridad frente a fiscalías renuentes y fuerzas de seguridad opacas, la CNB opera como un decorado institucional: luce en el organigrama, no en el territorio.

Su labor se reduce a procesar bases de datos mutiladas y a acompañar búsquedas, mientras el Estado apuesta por redefinir categorías antes que por encontrar personas. En un país de fosas, la CNB es sólo un amortiguador político: sirve para contener el reclamo, no para resolver la tragedia.

Desde Gobernación, bajo el aplauso a Rosa Icela Rodríguez, se anuncia una revisión «profunda» de bases de datos. Pero ya conocemos el procedimiento: cuando los datos incomodan, se reclasifican. Y el problema no es mejorar registros. Es para qué y desde dónde se hace.

No es ilegítimo buscar precisión; lo es hacerlo para minimizar. No es incorrecto revisar bases de datos; lo es hacerlo sin las familias, sin los colectivos, sin quienes buscan con las uñas en la tierra. No es técnico redefinir categorías; es profundamente político cuando esa redefinición reduce la responsabilidad del Estado.

Se alisan las cifras para que no hagan ruido. Se clasifican los ausentes para que no incomoden. Se camufla la crisis para que no opaque el discurso de la transformación. Pero ninguna crema tapa una fosa. Ningún censo sustituye una búsqueda. Y ningún Gobierno puede rejuvenecer su imagen borrando a quienes faltan.

En México, el poder ha optado por esconder la verdad bajo redefiniciones legales y silencios convenientes. El mensaje es inequívoco: buscar demasiado estorba; contar bien incomoda. Frente a ese intento de maquillaje moral, las familias siguen recordándonos que la memoria no se archiva ni se clasifica.

Como escribe Alma Delia Murillo en «Raíz que no desaparece», la ausencia no es un vacío pasivo, sino una herida que insiste, que brota, que reclama ser nombrada.

Con informacion: Denise Dresser/ElNorte/

«NAVIDAD en FOCOS COLORADOS»: «SHEINBAUM ENDEUDA el FUTURO para PAGAR el PRESENTE y USA la TARJETA de CREDITO del GOBIERNO con LIMITES REVENTADOS»…cerrará 2025 en 53.6% del PIB, el nivel más alto del que se tenga registro con el indicador amplio SHRFSP.


El 2025, primer año completo con Claudia Sheinbaum Pardo al frente del gobierno federal, será el año en que la deuda pública alcance su mayor proporción respecto al tamaño de la economía mexicana. Una Navidad menos festiva, porque el año termina más endeudado que nunca.

De acuerdo con el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), el indicador más amplio de la deuda pública, el nivel proyectado para el cierre de 2025 no tiene precedente.

En español llano,Claudia Sheinbaum está estrenando sexenio como quien estrena tarjeta de crédito en quincena: con todo el límite reventado y sin leer las letras chiquitas.

La vocación deudora

  • La deuda pública de México cerraría 2025 en 53.6% del PIB, el nivel más alto del que se tenga registro con el indicador amplio SHRFSP.
  • Ni los gobiernos del PAN ni del PRI ni siquiera todo el sexenio de López Obrador habían llevado la deuda a una proporción tan alta del tamaño de la economía.
  • En 2019, primer año de AMLO, la deuda era 43.3% del PIB; el brinco a 2025 suma 10 puntos en apenas seis años, con Sheinbaum consolidando la trayectoria ascendente.

Qué significa a nivel de banqueta

  • Más deuda implica más dinero del presupuesto para pagar intereses y menos para banquetas reales: obras públicas, transporte, hospitales, escuelas y seguridad en la colonia.
  • El “margen fiscal” se encoge: el Estado tendrá menos capacidad de reacción ante crisis, desastres o recesiones, mientras en la calle se siguen parchando baches con discursos.
  • Cada peso que se va al servicio de la deuda es un peso que no llega al drenaje colapsado, a la clínica sin medicinas o al transporte público que nunca mejora.

El desacierto económico

  • Banamex y el CEESP ya hablan de “focos de alerta” para el cierre de 2025 y el panorama de 2026, porque la trayectoria de endeudamiento limita inversión y crecimiento futuro.
  • Traducido a lenguaje de barrio: se está empeñando el futuro para pagar el presente, sin un plan claro de cómo esa deuda se convierte en más empleos, mejor salario o servicios decentes.
  • Es la receta clásica: Navidad en números rojos, gobierno con vocación deudora y una ciudadanía que paga la fiesta desde la banqueta, esquivando baches y recortes.

Con informacion: PROCESO/

«TRAS 9 AÑOS de CEGUERA AMLO-ESTADISTICA»: «MEXICO se MIRO al ESPEJO y RESULTA que TAMBIEN la FUMA,la PERIQUEA y se la INYECTA»…por hacernos gansos, creció el consumo de drogas de 10,3% en 2016 a 14,4% en 2025.


México se quitó la venda y lo que vio no fue precisamente una postal de salud pública. Tras nueve años de ceguera estadística, el país descubrió —gracias a la nueva Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat)— que no sólo somos un puente para el narco, sino que de este lado también fumamos, inhalamos y tragamos lo que pasa por aduana a EE.UU.

Después de que el expresidente López Obrador sepultara la encuesta en nombre de la “austeridad republicana”, el Gobierno de Claudia Sheinbaum decidió revivir el termómetro nacional y medir lo que ya todos sabíamos: que México dejó de hacerse el puritano. El resultado, como las pruebas antidoping en un festival de música: positivo.

Consumo de drogas en México 

Población de 12 a 65 años que han utilizado culaquier droga. Datos porcentuales

Los datos gritan. El consumo de cualquier droga creció de 10,3% en 2016 a 14,4% en 2025, y en estados como la Ciudad de México o la Península Norte el aumento fue tan feroz que ya compite con la inflación. El cannabis, reina verde de todos los rankings, sigue en la cima; y aunque la cocaína y los estimulantes todavía son de nicho, sus números van en alza, como el ánimo después de una raya.

El alcohol sigue siendo el tóxico más democrático del país: lo toma el 73,7% de la población, aunque hay un giro interesante: las mujeres beben más que antes y los adolescentes, menos. Algo está cambiando… o se están volviendo expertos en ocultarlo. El tabaco tradicional baja, pero suben los vapeadores: el mismo humo, pero en versión tecnologica.

La Encodat también se atrevió con la salud mental y ahí las alarmas sonaron fuerte. Los adolescentes cargan más con el peso del malestar psicológico, las ideas suicidas y la violencia. No sólo hay más drogas: también más ansiedad y desesperanza. México, país que ríe para no llorar, tiene ahora cifras que confirman que la carcajada viene mezclada con algo más fuerte.

En resumen, el país ya no puede fingir sobriedad. Tras casi una década sin mirar sus vicios, México volvió a ver el espejo —y no le gustó del todo lo que reflejó.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ERNESTO NUÑEZ/