Visitanos tambien en:

lunes, 4 de noviembre de 2024

LA “ORDEN ERA EXTERMINARLOS”:A “ELLA le DIJO la FISCAL que su PADRE lo TIRARON al MAR en VUELOS MILITARES de la MUERTE en el MAR de ACAPULCO”…que lo vio en la lista de los condenados.


La única pista que tiene Antonia Morales Serafín (Acapulco, 56 años) sobre la desaparición de su padre, Abelardo Morales Gervasio, conocido como El Lucio de abajo —hermano y número dos del legendario guerrillero Lucio Cabañas—, fue una lista de nombres que una fiscal le enseñó hace unos 10 años aclarándole que no era una información oficial. 

Eran las personas que “probablemente” habían sido lanzadas desde un avión hacia el mar en la base militar de Pie de la Cuesta, en Acapulco, Guerrero. Corroboró, además, que la hoja no iba firmada ni tenía sellos del Gobierno. Sin embargo, de otra carpeta, esa misma fiscal le mostró otro folio que en letras negras, firmada y sellada por la Sedena, decía: “Total exterminio a toda la familia Cabañas, sus compinches y allegados”.

Morales Gervasio fue la mano derecha de Cabañas, maestro guerrerense normalista de Ayotzinapa, guerrillero y fundador del Partido de los Pobres, cuando la guerrilla comenzó a desplegarse por Guerrero, en la década de los setenta. Lucio de abajo recibía ese nombre porque, a diferencia de su hermano, enclavado en la sierra y en las montañas, él se hizo cargo de la operación urbana, en la parte de la costa del Pacífico. Antonia era muy pequeña, apenas tenía ocho meses, cuando en 1974 su padre fue capturado por el Ejército que asediaba y arrasaba con todo a su paso en la búsqueda de rastros de la insurgencia para exterminarla por completo. Era la oscura época de la Guerra Sucia.

Antonia es también la que se ha encargado, en los últimos años, de preparar amparos, denuncias y de convencer a los miembros de su familia —que no se quitaron el apellido Cabañas— para buscar justicia y pedirle al Estado mexicano que los reconozca como víctimas de delitos de lesa humanidad como desaparición forzada, secuestro, tortura física y psicológica, abusos sexuales, entre otros, que sistemáticamente han vivido en carne propia desde el asesinato de Lucio Cabañas, en 1974. Hasta ahora, la familia tiene abiertas más de 300 carpetas por denuncias relacionadas. Entre ellos, está el caso de Felipe Ramos Cabañas, desaparecido en este mismo periodo, y quien, además, es abuelo de Cutberto Ortiz Ramos, uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014.

La resolución de la Corte

El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador emprendió en los últimos años algunos intentos de hacerse cargo de lo ocurrido en aquella época, como la comisión de la Guerra Sucia, además de las iniciativas de algunos jueces. No con pocas resistencias por parte de otros resortes del Estado. El pasado 13 de junio la Suprema Corte ordenó a la Fiscalía General de la República (FGR) que investigara los probables crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Guerra Sucia, en el caso de cuatro mujeres, familiares de Lucio Cabañas, que constituyen delitos que no pueden prescribir. Es decir, que no tienen una fecha límite para su investigación debido a su naturaleza, ya que las víctimas denunciaron detenciones ilegales y torturas durante ese periodo —entre 1965 y 1990— a manos de servidores públicos y agentes federales de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS).

Las mujeres son las primas hermanas de Cabañas: Rosa Elena, Flavia, Irene y Juana Nava Cabañas. Las cuatro fueron detenidas en 1972 cuando, ya desplazadas forzosamente a Ciudad de México —sin dinero, sin poder recibir una educación y sobreviviendo con la ayuda de desconocidos— fueron engañadas y llevadas a la Procuraduría de Justicia para ser interrogadas, algunas de ellas, durante más de un mes. Las autoridades las perseguían porque creían que su madre, Dominga Cabañas, era la madre de Lucio.

Rosa Elena Nava (66 años), tenía 14 años de edad. Recuerda que ella, su madre y sus hermanas llevaban días sin tener noticias de su prima Rosa Cabañas y su esposo, quienes también se habían trasladado a la capital mexicana. Una mañana de 1972, después de que sus hermanas, Irene y Juana, no volvieran de buscar a su prima, Rosa Elena, con el uniforme de la secundaria aún puesto, impidió que su madre se dirigiera a la casa de sus hijas mayores. Así que le pidió a su hermana Flavia, unos años mayor, que la acompañara. “Llegamos a donde ella rentaba, tocamos muy fuerte y alcancé a ver que un hombre recorrió la cortina y que tenía una metralleta. Salió y nos preguntó que a quién buscábamos y quiénes éramos. En ningún momento lo negamos, le dijimos que a Rosa, mi prima. Nos dijo que eran de la policía secreta y que nos llevarían a Pino Suárez”, cuenta en la sala de su casa.

A Rosa y a Flavia las metieron en un coche y se las llevaron a la Procuraduría de Justicia, que en ese momento se encontraba en Pino Suárez, en el corazón de la capital. Las pusieron en diferentes habitaciones y las interrogaron por más de 12 horas. “Aquí traemos otras guerrilleras”, recuerda Rosa que le dijo uno de los hombres a otro oficial al llegar a las instalaciones. “Me cacheteaban, me mentaban la madre, me decían que claro que sí sabía [dónde estaba Lucio Cabañas] y que me hacía pendeja, palabras así. Me rodeaban como 10 hombres, todos armados, preguntándome una y otra vez.”

Irene (76 años) estuvo retenida durante más de un mes. Ella y su hermana Juana habían hecho la misma búsqueda unos días antes. Estando en los separos de la Procuraduría recuerda que ambas coincidieron en ese lugar con la esposa y la hija de Genaro Vázquez, el otro guerrillero emblemático de la lucha campesina y sindical en México. “Nos llevaron a la misma celda a las dos y como a los tres días nos dijo una mujer que la esposa de Genaro Vázquez y su hija habían sido capturadas. Nosotras ya las habíamos visto pasar, iban empapadas porque las habían metido de cabeza al tambo de agua. Ahí nos tuvieron muchos días, yo calculo que desde que nos agarraron, el 17 de enero de 1972, hasta el 8 de febrero”, recuerda.

“Mi único delito fue mi apellido”

Pablo Cabañas Barrientos (El Porvenir, 84 años) hermano menor de Lucio Cabañas, vive junto con su esposa en la alcaldía de Iztapalapa, en Ciudad de México. Mira el techo de su casa y cuenta con orgullo que él mismo la construyó, con sus manos y su esfuerzo. Señala hacia afuera para indicar la dirección en donde estaba el sitio desde el que trajo las vigas y el material a pie para alzar su hogar.

Dice que con Lucio nunca habló de política y recuerda, con un orgullo apagado por la tristeza, que él lo seguía siempre, a donde fuera, casi ciegamente. Por eso también estudió para ser maestro en la normal rural de Ayotzinapa, y vio con admiración la forma en la que su hermano, fiel a una personalidad que resaltaba por su empatía desde muy pequeño, se convertía primero en líder estudiantil, luego sindical y después en guerrillero.

El señor Pablo no perteneció a la guerrilla. Se fue pronto a Sonora a trabajar como maestro, pero la persecución del Ejército lo alcanzó también ahí. El 17 de enero de 1972 lo sacaron de la escuela en la que trabajaba y después de pasar por varios cuarteles del norte del país, lo llevaron finalmente a Ciudad de México. “Me dieron todas las torturas que se sabían en ese tiempo”, dice, evitando entrar en detalles.

La mirada se le nubla, pero su apariencia de roble y su sentido del humor buscan zanjar cualquier tipo de nostalgia. Sin embargo, hay algo que recuerda perfectamente y que, al nombrarlo, hace que su tono de voz y su mirada se endurezcan: “Me mandaron a que me acariciara [Miguel] Nazar Haro. Me tuvo en tortura desde el 18 de enero, hasta casi el 27 o 28. Yo tenía 32 años. Él personalmente estaba en mis torturas, tenía sus esbirros que eran los que me golpeaban, pero él comandaba todo. Creo que no me mataron porque Dios es muy grande”, dice.

Pablo Cabañas estuvo encarcelado durante más de seis años, por los delitos de conspiración, asociación delictuosa e incitación a la rebelión y proselitismo. Al salir había perdido todo. Su familia, su casa, sus recursos. Nadie lo contrataba y, apenas mencionaba su nombre, las puertas se le cerraban en la cara. Tardó muchos años para que le dieran un contrato fijo, y en el momento de su jubilación, pese a contar con dos plazas como maestro, sus ingresos no superaban los 5.000 pesos mensuales (250 dólares). “Mi único delito fue mi apellido”, concluye.

El peligro de ser una Cabañas

A Guillermina Cabañas (Atoyac, 75 años) le enseñó a disparar Lucio, su primo hermano. Para ella, un hermano sin distinciones porque crecieron juntos. Cuando Lucio ya estaba en las montañas, ella y sus hermanos quedaron acechados por el Ejército, pero también por las personas que querían entregarlos por el miedo a que los militares arrasaran con su pueblo como lo hicieron con El Salto Chiquito, esa comunidad que fue borrada del mapa por ser el bastión del Partido de los Pobres.

Guillermina recuerda los más de dos años en los que permaneció en la guerrilla, junto a Lucio, hasta que quedó embarazada y tuvo que alejarse junto con su compañero del movimiento. Como la mayoría de los Cabañas, llegaron a Ciudad de México perseguidos y acorralados. Tuvieron a su primera hija, Yubicela Quiroz. La misma que en 1999 participó como estudiante de la facultad de Química de la UNAM, en la huelga estudiantil en contra del aumento de las cuotas de inscripción. La joven fue encarcelada durante varios días. Guillermina cree que su apellido pudo haber influido en que fuera de las últimas alumnas en ser liberadas.

Aunque Guillermina, con su voz tenue y su alegría aparente, hace un relato casi romántico sobre su vida en las montañas, omite, hasta el final, contar sobre sus duelos y desaparecidos: a su hermano Humberto Cabañas y a su hermana María del Rosario se los llevaron detenidos en 1976 cuando ya se habían establecido en Ciudad de México. A ella la liberaron después de un mes, pero nunca pudo reponerse ni física ni anímicamente del daño de las torturas y las violaciones sexuales que sufrió. Murió cinco años después, a la edad de 35. A su hermano Humberto nunca lo volvieron a ver. Su hermana le dijo que la última vez que lo vio estaba siendo brutalmente torturado y tenía la cara ensangrentada.

Amalia Cabañas del Valle (58 años) tenía nueve años cuando vio cómo se llevaron a su padre, Sóstenes Cabañas Tavares, primo de Lucio, golpeado brutalmente por miembros del Ejército. Nunca se repuso de eso. Amalia no ha podido aún hablar sobre el impacto de ese episodio. Actualmente, no puede salir sola a la calle. Su voz es muy tenue y prefiere no profundizar en casi nada de lo que recuerda. No volvió a ver nunca a su padre, y ella, sus seis hermanos y su madre, tuvieron que salir de Guerrero, con las manos totalmente vacías. Dice que por eso fueron niños enfermos, y que de adultos resintieron la persecución, la falta de tranquilidad, y de recursos que les permitieran tener una vida poco más digna. Amalia estuvo, durante siete años, diagnosticada con anemia.

La acompañante legal de la familia Cabañas, la abogada Pilar Noriega, responde con una esperanza cuidadosa a las preguntas sobre el futuro del amparo que las hermanas Cabañas recibieron y que obliga a que se investiguen los hechos de los que fueron víctimas como crímenes de lesa humanidad. Es una buena señal, dice, pero luego recuerda que, hace solo unos días, la FGR, el Ejército, Gobernación y otras dependencias impugnaron la sentencia por la desaparición del activista Rosendo Radilla, otro de los casos emblemáticos de represión en la década de los setenta.

Noriega no entiende por qué sucede esto después de que el Gobierno de Claudia Sheinbaum pidiera disculpas por los crímenes cometidos en 1968. El caso Radilla, junto con el de Lucio Cabañas, sigue dejando una deuda pendiente con las víctimas colaterales y aparentemente, hasta ahora, ignoradas por el Estado: las de la Guerra Sucia.

Fuente.-ERIKA ROSETE/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

“PLAN AMIGO PARECE ENEMIGO”: “ASI se estan DRENANDO los DATOS y DEJANDO FURIOSOS a USUARIOS de CELULARES en MEXICO”…tan rápido como la 5G.


El drama contemporáneo para los mexicanos es quedarse desconectados de internet por falta de datos móviles en sus teléfonos celulares. En días recientes, cientos de usuarios en redes sociales mostraron su disgusto luego de que sus paquetes de navegación se consumieran con mucha mayor velocidad que en otros periodos, principalmente en la modalidad de prepago o de abonos.

“El sábado aún tenía 3 GB [gigabytes] de mi plan y a mi corte que acaba de llegar resulta que me acabé mis datos y en horas consumí de más”, relata uno de ellos en X. “Años con mi plan y pagando siempre lo mismo, este mes me llega mensaje de que ya no tengo datos y sorpresa cuando me llega mi factura a pagar”, contó otra usuaria. La mayoría de las quejas están dirigidas a Telcel, el operador móvil con más usuarios en el país.

Lo que pareciera un misterioso movimiento por parte de los operadores móviles, pero principalmente de Telcel, el operador móvil propiedad de América Móvil de Carlos Slim, puede fundamentarse en el uso consuetudinario que hacen los usuarios al navegar en sus celulares. “El diablo está en los detalles y cuando tú tienes un contrato, hay muchas cláusulas para el operador y el usuario”, explica en entrevista Rolando Alamilla, gerente de investigación de mercados en la firma de análisis especializada en telecomunicaciones The Competitive Intelligence Unit (The CIU).

La adicción de los mexicanos al celular

Para entender la furia detrás de cada queja sobre los datos móviles hay que mencionar el intensivo consumo que hacen los mexicanos de sus teléfonos móviles. Datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), muestran que quien tiene un celular, lo usa de 4 a 6 horas al día en promedio, dependiendo del grupo de edad al que pertenezca. Entre más jóvenes, más necesidad se tiene de un celular conectado.

En tanto, el consumo de gigabytes (GB) móviles por cada línea telefónica en el país se ha cuadriplicado en los últimos años. Mientras que en 2017 los usuarios ocupaban 1,5 GB al mes para satisfacer sus necesidades de navegación, la cifra se disparó a 6,3 GB mensuales en 2023. Y la voracidad de consumo no para ahí. Los pronósticos apuntan que el consumo mensual por usuario en América Latina y el Caribe pasará de 6,2 GB en 2023 a poco más de 13 GB para el año 2028, de acuerdo a un análisis de 5G Américas.

Aunque consumir 1 GB de conexión puede sonar muy abstracto, esta cantidad de datos móviles es suficiente para ver dos horas de video en calidad estándar, reproducir hasta 12 horas de audio, subir 4.000 fotos a redes sociales o mandar 1.5 millones de mensajes de texto por WhatsApp, de acuerdo con los cálculos que hace la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

Por otro lado, un estudio de la firma ZeroBounce realizada este año a nivel global, muestra que México es el tercer país más “adicto” a conectarse a internet móvil, solo por debajo de Brasil y Hong Kong, pero lidera el uso de redes sociales con un promedio semanal de conexión a redes como Facebook, TikTok, X e Instagram de 12 horas y 29 minutos al día.

Es por ello que los planes de “redes sociales ilimitadas” que se ofrecen por miles en los centros de atención a clientes han ganado tanta popularidad. Lo cierto es que lo ilimitado, en estos contratos, no es sinónimo de infinito. “Muchas de estas plataformas, cuando empezaron en un origen a ser ofrecidas vía datos ilimitados, la mayoría de la información que cursaban eran texto”, explica Alamilla. “Lo que vemos que pasa con Telcel es que ellos dicen que lo ilimitado para algunas redes puede ser el feed de fotos, pero no de videos para Instagram, o de reels, en algunos casos, mientras que las llamadas en WhatsApp o Instagram tampoco están incluidas”, detalla.

Mientras que un asiduo a ver los videos de su influencer favorito en TikTok puede no darse cuenta de que lleva más de una hora haciendo scrolling en su pantalla, para los operadores móviles se trata de un asunto delicado. “Él [el usuario] no se dio cuenta de ese incremento, pero cuando los usuarios empiezan a hacer un mayor uso de la red, lo va a resentir y lo que pudiera estar sucediendo, aunque no hay información confirmada, es que de pronto esas cláusulas que Telcel no estaba siendo efectivas diga ahora las voy a hacer efectivas”, dice el experto de The CIU.

No obstante, todos los planes tienen contratos larguísimos con cláusulas que determinan los términos del servicio. “A lo mejor no lo leíste, pero eso quiere decir que esté mal”, comenta Alamilla”. Fueron las cláusulas que tú aceptaste y entonces, en el momento en el que el operador decide hacerlas válidas y tú ves por ahí una diferencia en el servicio, obviamente te vas a inconformar, pero no están haciendo algo que esté fuera de la ley”, sentencia.

Son millones de usuarios ávidos por consumir datos en el país. Hasta el cierre de 2023 (el último dato disponible), el IFT contabilizó 80,3 millones de usuarios ligados a América Móvil, seguido de AT&T con 18,4 millones de clientes y en tercer lugar Movistar con 9,6 millones de líneas activas. De ellas, el 82.5% se basa en esquema de recargas de prepago, que pueden ser variables dependiendo del consumo, y el otro 17,5% paga un contrato fijo al mes.

La configuración de los equipos, la fuga invisible de los datos

Poco se ha comunicado a los usuarios de Telcel sobre la muy breve vida de sus datos móviles. América Móvil solo ha enviado un mensaje de texto SMS (que también fue compartido a una solicitud de información) sobre lo que puede estar pasando con su uso de GB al mes. “Revisa que en el menú de ‘Configuración’, las opciones de Asistencia Wi-Fi y los respaldos en la nube estén desactivadas para que puedas controlar tu consumo de datos”, dice el mensaje con una liga a un video para que el cliente pueda verificar el estado de su equipo celular.

Lo cierto es que una mala configuración de un equipo puede hacer que haya una fuga imperceptible de gigabytes. Además de lo mencionado por el equipo de Telcel en su video, buena parte de los celulares buscarán la mejor conexión posible, que muchas veces es la red de datos móviles y no el módem fijo que hay en las casas, oficinas o espacios públicos. “Tu celular lo que va a hacer es alternar y e irse a la mejor red disponible. Y sí, la mejor red disponible es la móvil”, comenta Alamilla. Actualmente, la velocidad de las redes de 5G disponibles en la mayor parte de las ciudades del país superan en velocidad a las redes fijas, lo que puede estar drenando de datos a los clientes.

Sin embargo, no hay una respuesta absoluta al fenómeno de la fugacidad, ya que cada usuario puede estar envuelto en una serie de variables que van del consumo adictivo, cláusulas de contrato que se hacen efectivas o una mala configuración de celular. De una u otra forma, los mexicanos terminarán encontrando la manera más efectiva de mantenerse comunicados a través de la gran red.

fuente.-RARINKA RODRIGUEZ/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/

EL “FANTASMA del CUASITERRORISMO”: LA “SOFISTICACION de la BARBARIE CRIMINAL ESCAPA a las ESTADISTICAS MAÑANERAS y la PERORATA del GOBIERNO”…que si es,que si no es,pero SI aterroriza.


Dos coches bomba en Guanajuato. La decapitación del alcalde de Chilpancingo, en Guerrero. El hallazgo de un cuerpo descuartizado y abandonado en una hielera envuelta con moños de regalo en Sinaloa. En medio de una espiral que dejó casi 200.000 muertos en el sexenio pasado, la violencia ha alcanzado niveles de sofisticación y barbarie que escapan lo que alcanzan a contar las estadísticas. 

La crisis de seguridad ha sido el principal desafío en el inicio del Gobierno de Claudia Sheinbaum y ha colocado a México frente a una discusión tan incómoda como delicada: ¿Pueden considerarse los hechos de las últimas semanas como actos de terrorismo? No se trata sólo de una etiqueta. 

El debate ha resurgido en un momento crítico: a las puertas de las elecciones en Estados Unidos, en un ambiente de plena desconfianza y reproches entre ambos países y ante la posibilidad de victoria de un candidato ―Donald Trump― que ha perseguido durante años la idea de nombrar a los carteles de la droga como grupos terroristas, con consecuencias potencialmente desastrosas.

“Es un terreno bastante escabroso”, advierte Mauricio Meschoulam, un internacionalista especializado en terrorismo, que ha estudiado el fenómeno en México durante 14 años. El punto que divide a los especialistas en seguridad es que la narcoviolencia no encaja del todo en la definición clásica de terrorismo: el uso de la violencia con fines políticos, ideológicos o religiosos. “A la delincuencia organizada le interesa tener al Gobierno en el bolsillo, pero no tiene un proyecto para apoderarse del Gobierno, como los talibanes o las guerrillas en Colombia”, apunta Víctor Hernández, académico del Tec de Monterrey.

Para el analista David Saucedo, en cambio, la explosión de coches bomba sí constituye actos de narcoterrorismo porque se busca un beneficio económico-criminal, infundir pánico en la población, viralizar el mensaje a través de los medios y mandar un mensaje a las autoridades. “Falta esa reivindicación política, pero sí se puede decir que el narco genera situaciones equivalentes a las que realizan los grupos terroristas, igual de graves”, comenta, a su vez, Víctor Sánchez, académico de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Meschoulam propone el término “cuasiterrorismo” como una solución al debate. “Una cosa es matar a alguien y otra colgarlo de un puente o filmar un video cuando lo estás torturando y enviarlo a los medios para que lo difundan”, apunta el académico. “Hay una estrategia de comunicación, no es sólo cometer la violencia, sino utilizarla para generar efectos psicosociales: la desesperanza, la frustración, las dudas sobre quién es realmente el Gobierno, el mensaje de que son ellos los que mandan en determinadas zonas”, agrega.

El especialista también advierte una sofisticación de la violencia por parte del crimen organizado en la última década. “Tienen mayor presencia territorial y más capacidad, ya no necesitan a los medios tradicionales para transmitir sus mensajes y hay una suerte de desconexión moral, de deshumanización de los rivales, la víctima de esa violencia es vista como un objeto”, comenta Meschoulam sobre la violencia extrema. La guerra entre El Mayo y Los Chapitos por el control del Cartel de Sinaloa es un botón de muestra: se pone sombreros a los cadáveres o se colocan juguetes sobre los cuerpos, más allá de los narcomensajes tradicionales.

El debate sobre terrorismo no es nuevo ni se limita a los círculos académicos. El término tiene también una fuerte carga política. “No se puede catalogar como terrorismo”, zanjó Sheinbaum en La Mañanera tras los atentados en Guanajuato. “No puede haber actos de terrorismo como estos”, reprochó el diputado priista Rubén Moreira. En un extremo político, la oposición busca que las tragedias pasen factura al Gobierno. En el otro, el oficialismo minimiza los hechos y muestra su cara más diligente. Pero eso no fue siempre así. En el inicio de la guerra contra el narco, el expresidente Felipe Calderón no dudó en tachar a los perpetradores del incendio en el Casino Royale como “homicidas incendiarios y verdaderos terroristas”.

“Le conviene hablar de terrorismo en México a las Fuerzas Armadas y en Estados Unidos, a Trump y sus seguidores”, señala Jorge Schiavon. Es un discurso que da pie a medidas más duras contra el crimen organizando, lo que explica las palabras de Calderón durante su Gobierno y el interés de sectores duros del Partido Republicano de nombrar a los carteles como grupos terroristas para justificar operaciones militares de Estados Unidos en México. Trump tanteó la idea durante su presidencia y amagó con hacerlo en 2019, pero al final desistió. Hoy es una de sus propuestas de campaña y se perfila como una de sus primeras acciones, si gana.

Antes, los demócratas también coquetearon con el término. En 2010, Hillary Clinton, entonces secretaria de Estado, habló de (narco)insurgencias para referirse a los carteles mexicanos y los comparó con la influencia que tuvieron en Colombia durante los noventas. Entonces, los medios también consignaban que se sugería la idea de que Estados Unidos interviniera militarmente en México. Los demócratas han abandonado ese discurso una década después. El embajador, Ken Salazar, se ha mantenido al margen del último debate, por ejemplo.

Aunque su legalidad no es compatible con el Derecho Internacional, las leyes estadounidenses prevén aplicaciones extraterritoriales cuando se trata del combate al terrorismo. “En México, el que se etiquete o no a un grupo como terrorista no da permiso a ningún país desde fuera”, señala Sánchez. “Soy muy crítico de la política de seguridad de este Gobierno, pero es una cuestión nacional: no se puede permitir que otro país tome medidas unilaterales, por más que sea el más poderoso”, agrega.

La cautela de Sheinbaum se explica, en parte, por el juego político en ambos lados de la frontera. “Gane quien gane, Trump o Harris, va a haber un endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia México”, comenta Schiavon. El Gobierno mexicano no quiere dar pretextos para una mayor intromisión de Washington en asuntos internos. La oposición, en cambio, ha usado una retórica más explosiva y, en un intento de ganar relevancia, no ve con malos ojos una mayor cooperación bilateral en el combate al crimen organizado.

La principal incógnita para México, en caso de que gane un Trump más radicalizado que el que ya gobernó, es si sus amenazas son creíbles. “No veo plausible una invasión abierta, pero sí operaciones encubiertas”, añade Meschoulam. Puede también ser el inicio de una negociación. Como se ha visto antes, Trump asume la posición más dura y pone contra las cuerdas a su contraparte para obligarlo a ceder.

Además de la designación de los carteles como grupos terroristas, ha habido otros mensajes desde Estados Unidos. Christopher Landau, que fue embajador de Trump en México, compartió esta semana una gráfica publicada por Elon Musk sobre “encuentros” (detenciones) de terroristas en la frontera sur del país. “Si hay un ataque terrorista en Estados Unidos cometido por alguien que cruzó la frontera desde México, esa frontera nunca regresará a la normalidad”, escribió Landau en redes sociales. El diplomático insinuó que el Gobierno mexicano debe tomarse en serio el tema, si no quiere mayores controles que ralenticen el tránsito de personas y mercancías. El fantasma del terrorismo no sólo enrarece la agenda de seguridad, también afecta los otros dos temas principales de la relación bilateral, el comercio y la migración, e incluso, el terreno geopolítico.

En junio pasado se anunció el arresto de ocho ciudadanos de Tayikistán con “vínculos potenciales con el ISIS”, que entraron a territorio estadounidense por México. “No hay evidencia creíble de que grupos terroristas internacionales establecieran bases en México”, aseguró el Departamento de Estado en 2022, aunque señaló también que “la frontera sur sigue siendo vulnerable al tránsito de terroristas”. Meschoulam explica que Estados Unidos ha identificado cada vez más personas posiblemente ligadas a organizaciones terroristas, pero cuando no puede comprobar al 100% las acusaciones, los señala por tener “vínculos potenciales”. “Se percibe como una frontera porosa y se pone como otro incentivo más para endurecer el control y la política migratoria”, comenta.

Al mismo tiempo, el uso de la violencia por parte de los carteles tiene cada vez más similitudes con el de las organizaciones terroristas. Y sus vínculos están cada vez más documentados. Tras anunciar en 2020 uno de los mayores decomisos de captagón, una variante popular de las metanfetaminas en Oriente Próximo, las autoridades italianas hicieron públicas sus sospechas de que el cargamento, valorado en 1.100 millones de dólares, fue elaborado en Siria para financiar las arcas del Estado Islámico con ayuda de las mafias locales, recuerda Meschoulam. “Se han convertido en uno de los mayores productores de esa droga y han encontrado medios de financiación extremadamente productivos”, señala el investigador. Son relaciones de ida y vuelta: los narcos pueden aliarse con terroristas para aumentar su poder de fuego y los terroristas buscan a los narcos para capitalizar los mercados ilícitos, como el narcotráfico o la trata de personas.

En el terreno, las guerras de carteles han dejado paralelismos con Ucrania u Oriente Medio por las escenas de barbarie, el número de muertes violentas o el uso de armas militares y explosivos, pero el uso de la bandera del combate al terrorismo sigue siendo espinoso mientras el país sigue tratando de entender la violencia que lo atraviesa. El debate ha trascendido fronteras, a sólo unos días de una elección crítica para la relación bilateral y en horas bajas para la cooperación en seguridad.

Fuente.-ELIAS CAMHAJI/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

LA “LENGUA LARGA y…la COLA IGUAL”: “GENERAL que ENTREGO las FUERZAS ESPECIALES de AMERICO a ESCORPIONES PRESUME que YA NO QUEDA NI un SOLO GOPES de CABEZA de VACA…el “General Sopes” en su laberinto de pudrición.


El peligroso funcionario publico, de orígenes militares ,ahora Secretario de Seguridad Pública de “Chiripa” en Tamaulipas,el General Sergio Hernando Chávez García, afirmó que a dos años del inicio de la actual administración que preside Morena y AMERICO VILLARREAL ANAYA, no queda un solo “GOPES”” en servicio, toda vez que el llamado “cuerpo de elite” de la administración cabecista fue sustituido por las Fuerzas Especiales de la Guardia Estatal.

El General del Ejercito ,con amplia experticia en “ver la paja en el ojo ajeno, ignorando la viga en el propio”, o dicho de forma mas llana, directa y cruda, “anda viendo los pelos en el culo ajeno, que el no puede verse”, recordó que el Grupo de Operaciones Especiales (GOPES), creado en 2019 por el entonces gobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca, estuvo involucrado en secuestros, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, entre ellas la masacre de Valles de Anáhuac donde no dijo, tuvo ayuda del ejercito mexicano, perpetrada en 2019 en Nuevo Laredo.

También dijo y dijo bien la matanza de Camargo, donde fueron asesinados y calcinados 19 migrantes centroamericanos en enero de 2021,aunque no dijo, por una cuota de 20 mil dolares,donde el mayor de los multiasesinos,FELIX ARTURO RODRIGUEZ,logro escapar al castigo.

Y no se equivoca, salvo que 

“Desde que empezamos todo el personal que integraba esta unidad fue sujeta a exámenes de control y confianza, y además había mucha gente que no tenía la capacitación para estar en este equipo de unidades especiales, los cuales al ser sometidos al rigor del adiestramiento optaron por buscar otros caminos”, expuso.

Sostuvo que la actual administración estatal realizó una limpia de mandos y directivos, además de la renuncia de 30 de los 114 elementos que integraban el “GOPES”, aunque no dijo, que alguno de sus “peores ex-integrantes” han sido vistos “cuerpeando al junior del gobernador”.

Lo que Chávez García tampoco nos dijo porque nos creee tarugos o piensa que aun estamos “chiquitos para saberlo”, es que EDGAR ALFONSO PORTILLO, MAYOR del EJERCITO MEXICANO que LLEGO a INVITACION SUYA para JEFATURAR las NUEVA FUERZAS ESPECIALES,es tanta la mala suerte que tienen los ciudadanos , que salio IGUAL de HAMPON y TUVO que largarse con la cola entre las patas, por la puerta de atrás y en lo oscurito, cuando un AUDIO FILTRADO en Diciembre de 2023 exhibio que el “MALEANTE HAMPON VERDE OLIVO se HABLABA de TU con un IMPORTANTE LUGARTENIENTE de los ESCORPIONES del CDG de MATAMOROS ,identificado como RICARDO FELIPE ZUÑIGA CASTRO,alias el “CIEGO”, hablando amigablemente de administradores de aduanas que apestan a huachicol,como el gobernador Americo Villarreal Anaya como quedo a relieve en el mas reciente escandalo que involucra a la hija del General que combate al contrabando.

Aun asi el “SOPES” ,como tambien llaman al General en su laberinto de pudrición,se llena la boca de surrazon explicando que las Fuerzas Especiales que sustituyeron al desaparecido GOPES, constan de tres grupos que operan en las zonas norte, sur y centro del Estado, bajo premisas que ha establecido el titular del Ejecutivo, que son humanismo, el respeto a los derechos humanos….ustedes le creen ?

Con informacion: HoyTamaulipas/medios/redes

“YA le PIDIO PERMISO al CDG ?”: “ALCALDE ESCORPION de MATAMOROS YA TIENE AVAL de AMERICO para COBRARLE a la BORREGA del GOLFO la MENTADA de MADRE y los SAQUEOS del ERARIO”…pero tiene fuero legislativo y Escorpion.


Luego de sorprenderse por encontrar irregularidades financieras en las finanzas públicas, los alcaldes de diversos ayuntamientos de Tamaulipas ya estan preparando las denuncias en contra de sus antecesores, siempre y cuando el “calculo politico y el criminal”,sea coincidente con sus deseos, pues en gran parte de las alcaldías,es el crimen organizado que incide, cuando no decide.

Y aunque las denuncias son parte de un guion orquestado por la “tirria” del gobernador AMERICO VILLARREAL contra su rival el ex-alcalde que le mento publicamente la madre en Marzo de 2024.

Pero una vez autorizado y doblemente,el alcalde Alberto Granados del ayuntamiento de Matamoros, quien llego al poder como resultado de una alianza entre AMERICO-MORENA-CDG va contra la “BORREGA”.

Alberto “Beto” Granados ya dio a conocer que recibió como herencia una deuda de 120 millones de pesos, de la cual 75 millones de pesos corresponde al periodo de su antecesor, Mario Alberto López Hernández “La Borrega”,que al igual que “Beto” Granados,tambien tenia al Cartel del Golfo en la nomina.

Al respecto, los dos síndicos del Ayuntamiento de Matamoros, han señalado que la Contraloría trabaja para recurrir ante la Auditoría Superior del Estado,pero no se han pronunciado si habran de seguir como proveedores del ayuntamiento, los mandos y lugartenientes del Cartel del Golfo.

“La Contralora lo está haciendo con una empresa externa que se contrató, checando papel por papel con las anotaciones que nosotros hicimos”, expresó Julio Hernández Mendiola, segundo síndico.

Angélica Maldonado, primera síndico del Cabildo de Matamoros, reprobó la gestión del ex alcalde: “Muy mala administración del anterior presidente “La Borrega”, no pagó deuda y endeudó más al municipio”.

Ese no sería el único procedimiento legal que tendría que enfrentar Mario López Hernández, actual diputado federal por el Partido Verde Ecologista.

En 2024, la Unidad de Inteligencia Financiera de Tamaulipas (UIFE) entregó a la Fisalía General de Justicia, información para ampliar una denuncia del 2020, por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, que le fue útil al gobernador para acalambrar al alcalde ,quien entonces quería imponer a su sucesor.

Ahí se señaló que entre 2015 y 2016, la “Borrega” adquirió al menos 20 propiedades, 19 de ellas en Matamoros y una en Reynosa, además de 25 caballos en los Estados Unidos, con valor de 800 mil dólares, vehículos de alta gama y la inversión 1.5 millones de dólares en infraestructura, esto ya durante su gestión como alcalde de Matamoros.

Con informacion: ELEFANTE BLANCO/