El Presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, viajó a Roma para participar en los trabajos de la Segunda Conferencia Parlamentaria sobre Diálogo Interreligioso organizado por la Unión Interparlamentaria y el Parlamento de Italia.
Además de abogar por la paz del pueblo palestino, y en medio de la repulsa que han provocado leyes de gobiernos morenistas que atentan contra la libertad de expresión, el senador resaltó el clima de tolerancia, respeto, democracia, igualdad y libertades que se respira en México.
El legislador subió a la tribuna ataviado con un traje negro sobre el cual se puso una kufiya similar a la que usaba Yaser Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina, pero sin que le cubriera la cabeza.
Fernández Noroña llegó a Roma tras una mala racha por protagonizar desplantes que le han van valido críticas en las redes sociales, después de ignorar a madres buscadoras, de discutir a gritos con estudiantes que se quitaron sus zapatos en señal de protesta y de humillar en público al abogado que fue a ofrecerle disculpas al Senado.
Entre la retórica y la realidad
Si algo caracteriza a Gerardo Fernández Noroña, flamante Presidente del Senado mexicano y adalid del verbo inflamado, es su capacidad para encarnar el oxímoron político: predica tolerancia con la mano izquierda mientras reparte intolerancia con la derecha, todo ello envuelto en una kufiya de solidaridad internacional y un traje de doble moral bien planchado.
El animal político y su travesía romana
En apenas tres minutos y medio,Noroña se autoproclamó voz de la conciencia global, abogando por la paz palestina y denunciando el silencio internacional ante la tragedia en Gaza. Lo hizo ataviado con una kufiya, emulando a Arafat, pero sin cubrirse la cabeza, como si quisiera dejar claro que, aunque se pone el símbolo, no se compromete del todo con la causa.
El diccionario del doble discurso
- Tolerancia: La proclama en foros internacionales, pero en casa ignora a madres buscadoras, se enfrasca en gritos con estudiantes y humilla abogados en público. Su tolerancia es selectiva, como el menú de un restaurante de lujo: solo sirve lo que le apetece al comensal.
- Democracia: La defiende en tribuna, pero se alinea con leyes morenistas que atentan contra la libertad de expresión, mostrando que la democracia, para él, es un traje que se pone o se quita según la ocasión.
- Respeto: Lo exige para los pueblos del mundo, pero lo escatima a quienes lo interpelan en México. El respeto, en su diccionario, es unidireccional: de los otros hacia él.
- Ateísmo: Lo declara con orgullo en un país católico, como quien lanza una piedra en un lago quieto, pero se cuelga de símbolos religiosos y causas ajenas para ganar reflectores. Un ateo de púlpito, predicando su fe en la tribuna internacional.
La paradoja del paladín
Noroña es, a la vez, el gladiador de la justicia social y el censor de la crítica incómoda. Se presenta como defensor de los oprimidos, pero no duda en reprimir con desplantes y desdén a quienes le resultan incómodos en su propio país. Su viaje autofinanciado a Roma es la metáfora perfecta: va por cuenta propia, pero a nombre de todos; habla de paz, pero siembra discordia; exige diálogo, pero practica el monólogo.
Quien es Yaser Arafat: Figura clave del conflicto palestino-israelí
Yaser Arafat (nacido el 24 de agosto de 1929 en El Cairo y fallecido el 11 de noviembre de 2004 en París) fue el líder más influyente del movimiento nacional palestino en el siglo XX. Conocido también como Abu Ammar, Arafat fue presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de 1969 a 2004, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (1994-2004) y fundador del partido Fatah, que lideró desde 1959 hasta su muerte.
Trayectoria y liderazgo
- Orígenes y formación: Nació en una familia palestina en El Cairo. Tras la muerte de su madre, vivió parte de su infancia en Jerusalén antes de regresar a Egipto. Estudió ingeniería civil en la Universidad de El Cairo, donde se involucró en el activismo político y el nacionalismo árabe.
- Fundación de Fatah: A finales de los años 50, cofundó Fatah, una organización paramilitar que buscaba la creación de un Estado palestino en lugar de Israel. Fatah se consolidó como el grupo dominante dentro de la OLP tras la derrota árabe en la Guerra de los Seis Días.
- Liderazgo en la OLP: Arafat asumió la presidencia de la OLP en 1969 y la transformó en un movimiento nacionalista independiente, alejándola del control de los estados árabes. Bajo su mando, la OLP protagonizó ataques armados y atentados, lo que le valió la etiqueta de terrorista por parte de Israel y Estados Unidos.
- Exilio y diplomacia: Tras ser expulsado de Jordania y luego de Líbano, Arafat estableció la sede de la OLP en Túnez. En los años 80, inició un giro hacia la diplomacia, reconociendo el derecho de Israel a existir y buscando una solución de dos Estados.
De la lucha armada a la diplomacia
- Intifadas y reconocimiento internacional: La Primera Intifada (1987) revitalizó su liderazgo y llevó a la OLP a aceptar las resoluciones de la ONU que proponían la partición de Palestina y la coexistencia de dos Estados
- Acuerdos de Oslo: En 1993, Arafat firmó los Acuerdos de Oslo con Israel, lo que le valió el Premio Nobel de la Paz junto a Yitzhak Rabin y Shimon Peres en 1994. Estos acuerdos permitieron la creación de la Autoridad Nacional Palestina y el autogobierno limitado en Gaza y partes de Cisjordania.
- Gobierno y controversias: Como presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Arafat fue criticado por su estilo de gobierno autoritario y por no frenar la corrupción ni la violencia de facciones rivales como Hamas.
Muerte y legado
Arafat murió en 2004 en circunstancias polémicas, tras estar confinado en su cuartel general de Ramala por el ejército israelí durante más de dos años. Investigaciones internacionales no lograron esclarecer si fue envenenado o murió por causas naturales.
Visión histórica
- Para los palestinos: Es visto como un mártir y símbolo de la lucha nacional, aunque algunos lo acusan de corrupción y de haber hecho demasiadas concesiones.
- Para Israel y Occidente: Fue considerado un obstáculo para la paz y responsable de actos terroristas, aunque también se reconoce su papel en los intentos de negociación.
Arafat es una figura compleja: el guerrillero que se convirtió en estadista, el revolucionario que no logró consolidar un Estado, y el líder que, pese a todo, puso la causa palestina en el centro del escenario internacional.
Conclusión:
Fernández Noroña es el espejo de la política mexicana: grandilocuente, contradictorio, intolerante con la crítica y generoso con el aplauso ajeno. Su paso por Roma no es sino otro capítulo de la tragicomedia nacional, donde el animal político se disfraza de cordero internacional, mientras en casa sigue siendo lobo para los suyos. Así, entre la jocosidad de su retórica y la seriedad de sus actos, Noroña confirma que la doble moral es el traje que mejor le siénta, ademas del de payaso.
Con informacion: ELNORTE/

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