La tragedia que se registró la noche del martes en la Procuraduría de Justicia capitalina cuando un agente de la Policía de Investigación (PDI) atacó a tiros a su ex pareja sentimental y un supuesto amante, para después dispararse en la cabeza dentro de las instalaciones de la institución policial, alertó a varios sicólogos especialistas.
Advierten que los uniformados durante el año pasado, que aumentó la incidencia delictiva, vivieron un alto nivel de estrés, posiblemente muchos de ellos no se dieron tiempo para atenderse, practicar algún deporte o acudir con un sicólogo para desahogar sus problemas y los trasladan a su casa.
Esta situación convierte a cualquier persona, sometida a un fuerte nivel de estrés, en intolerante, agresiva y violenta, la cual a la menor provocación reacciona a golpes o utilizan armas de fuego.
Pese a que las corporaciones policiacas capitalinas tienen departamentos especiales que tratan el estrés, la mayoría de los agentes no tienen tiempo para acudir, algunos minimizan la situación y otros más encuentran una forma de catarsis como hacer el deporte o consumir alcohol y hasta drogas.
La procuraduría capitalina catalogó el incidente como un “hecho aislado” que ya es investigado.
Los involucrados están en diversos hospitales; el responsable Hugo Hernández es el más grave; su ex pareja, Tania, Ministerio Público de la fuerza Antisecuestros, recibió tres disparos y, el supuesto rival de amores, Mario, oficial secretario de la Fiscalía de Cuauhtémoc presenta dos balazos.
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