Mientras el gobernador de Morena en Tamaulipas,Américo Villarreal Anaya ,se enorgullece retratándose,cenando, abrazando y ahora hasta contratando al ex-militar Mario Gutian Rosas,sedicente empresario que funge de facto como lugarteniente del Cártel del Golfo, la sangre de policías sigue corriendo a borbotones,sacrificados en medio de la misma “estrategia” del topon,la persecución y el tiroteo, reciclada en Reynosa, pero que prevalece en todo Tamaulipas y que ayer dejo dos Guardias Estatales Muertos.
El gobernador de los abrazos… pero al cartel
El expediente público ya no es rumor de pasillo: contratos a la familia de Mario Guitián “La Chispa”, operador de Los Metros del CDG; cenas, abrazos y fotos con Américo y su gabinete, todo documentado.

Informes de inteligencia y hasta reportes gringos describen a “La Chispa” como lugarteniente del Cártel del Golfo, mientras aquí lo tratan como socio de confianza y proveedor del Estado.
Jurídicamente eso es cúmulo de datos de prueba; políticamente es un honroso apapacho institucional al crimen organizado que le ha matado a Americo impunemente a policias.
El fiscal que ve narcos… y se hace el ciego
El fiscal General de Justicia, Jesús Eduardo Govea, que en 2002 y por 7 meses supo lo que es estar enclaustrado, vulgo enchiquerado,es decir encerrado en un penal federal por servil y ser vil al ser servir al Cartel del Golfo, aun no le alcanzan las pruebas como a Rocha Moya, para abrir una carpeta contra La Chispa, mando criminal del CDG que ofende la inteligencia colectiva presumiéndose empresario.
El marco legal es clarito: está obligado a perseguir de oficio la extorsión, el principal quehacer cotidiano de La Chispa amigo del gobernador que pronto sera materia de escándalo y extradición. La negativa a judicializar coloca al fiscal de la raya hacia acá, como posible coautor por omisión y encubridor de la estructura criminal.
Traducido al español: si el narco cena con el gobernador, el fiscal deja de ser autoridad y se vuelve su abogado de bolsillo pagado con presupuesto público.
Mientras tanto en Reynosa: la guerra de siempre
En la Reynosa real, la del 86.1% de habitantes que sienten miedo segun la ultima medición del pavor de la Encuesta Nacional de Seguridad Publica Urbana (ENSU 2026) del INEGI, no la de los boletines, dos elementos de la Guardia Estatal fueron asesinados ayer y un tercero quedó grave tras un ataque directo en la carretera a San Fernando, a la altura de Valle Soleado.
La narrativa oficial vuelve al casete viejo: “enfrentamiento”, “ataque cobarde”, “reforzamos operativos”; en la práctica es el mismo topon eterno que sirve para poner muertos, no para desmontar las redes que el propio gobierno protege en la mesa.
La Guardia Estatal viste de luto en X, comparte esquelas y moños negros, mientras en Palacio estatal nadie se inmuta por el hecho de que los padrinos políticos del CDG sigan firmando contratos y dando conferencias sobre “seguridad”.
La ecuación obscena
Arriba: abrazos, licitaciones, cenas y fotos con el Cártel del Golfo; abajo: policías estatales cayendo en carreteras que hace años son corredor oficial del mismo cartel apapachado.
Si los indicios contra “La Chispa”, Américo y compañía no bastan para abrir carpetas, pero un informe anónimo basta para catear casas de colonos, el mensaje es brutal: en Tamaulipas el delito no es servir al cartel, el delito es estorbarle.
Con informacion: HoyTamaulipas/








