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martes, 5 de mayo de 2026

«QUERIA VOLVER a MEXICO»: «JUEZ COGAN le TAPA al CHAPO el TUNEL que CAVÓ con una CARTA en INGLES MOCHO»…otro intento de perforar el muro judicial que lo sepultó en 2019.


Joaquín “El Chapo” Guzmán, el hombre que convirtió la fuga en un arte de ingeniería y corrupción en Mexico, ahora intenta escapar… pero del lenguaje, de la lógica y, sobre todo, de su propia condena. Esta vez no hay túneles, ni duchas estratégicas, ni custodios comprados, ni funciónarios federales sobornados : hay hojas rayadas, un lápiz y un inglés que se desmorona como sus antiguas rutas.

Desde lo que será su «tumba de cemento», la supermax de Florence —ese mausoleo de concreto y acero donde las horas no pasan, se estancan— el capo escribe cartas al juez Cogan como quien cava con las uñas. Cada frase es un intento de perforar el muro judicial que lo sepultó en 2019. Pero sus palabras no avanzan: se atoran, colapsan, se contradicen. No son túneles, son grietas mal trazadas.

En sus misivas, Guzmán pide volver a México, como si acá lo esperara otra vez el terreno blando donde antes excavó sus dos huidas legendarias. Invoca derechos, enmiendas, procesos… como si las leyes fueran tierra removible. Pero ya no. Esta vez el suelo es roca.

El juez Brian Cogan, que ya lo vio construir su imperio y verlo caer pieza por pieza en el juicio, respondió con la frialdad de quien inspecciona un túnel mal hecho: no tiene sentido y no lleva a ninguna parte. Sin mérito legal, sin ruta de escape.

Las cartas, con su sintaxis accidentada —“the parts of both countries can emerge the politics together”— «Las partes de ambos países pueden emerger (sic) la política juntas para regresar a mi país», como dice en otro párrafo,parecen más bien mapas incompletos, planos de una fuga que sólo existe en la imaginación de quien se niega a aceptar el encierro definitivo. Guzmán insiste en que merece otro juicio, como si pudiera reescribir el veredicto igual que reescribe torpemente sus propias frases.

Pero hay algo casi poético —y profundamente irónico— en todo esto: el hombre que escapó dos veces de cárceles mexicanas, burlando al Estado con túneles kilométricos, hoy no puede fugarse de una sentencia escrita en piedra. Ya no hay complicidades que allanen el camino, ni geografía que lo salve.

Sus nuevas “fugas” son cartas. Sus túneles, párrafos incoherentes. Su destino, intacto.

Y quizá eso es lo más contundente: por primera vez, Joaquín Guzmán Loera cava… y no llega a ninguna parte.

Con informacion: ELNORTE/

«ASI PASA cuando SUCEDE»: «EE.UU ENDURECE PLAN VS NARCOS en MEXICO y PUBLICA su HOJA de RUTA en 2026″…un ultimátum geopolítico para México.


La Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026,publicado ayer por la Casa Blanca en Washington, es básicamente, el manifiesto de guerra química de Washington contra los cárteles… escrito para el electorado estadounidense y pensado como ultimátum geopolítico para México.

Qué dice (en sustancia) sobre México

  • Coloca la frontera con México como “epicentro” de la amenaza sintética: el corredor principal por donde entra lo que mata a los estadounidenses: fentanilo, metanfetamina y cocaína.
  • Afirma que los cárteles mexicanos (ya designados como FTOs, organizaciones terroristas extranjeras) son “los actores dominantes” del negocio, con redes globales, control de la cadena completa (precursores de China/India → laboratorios en México → cruce a EE.UU.).
  • Sostiene que en partes de México los cárteles operan con un nivel de impunidad que “desafía la soberanía del Estado” mexicano.
  • Describe un esquema clásico: precursores que salen de Asia, se transforman en laboratorios clandestinos en México y Canadá, y luego el producto final se distribuye en todo EE.UU. a través de puertos de entrada, túneles, drones, correo y logística comercial.

En corto: el documento congela en papel una narrativa en la que México deja de ser “socio complicado” y pasa a ser el territorio donde operan ejércitos químicos enemigos del pueblo estadounidense.

El tono: épica de guerra y securitización total

  • El lenguaje es abiertamente bélico: habla de una “guerra química” contra el pueblo estadounidense, “imperios criminales depredadores”, y plantea una “campaña global” para eliminarlos.
  • El corazón operativo es la Homeland Security Task Force (HSTF): la “super-task force” que fusiona inteligencia, justicia, guerra, finanzas, frontera y policías locales para “degradar y desmantelar” organizaciones designadas como TCO/FTO.
  • La lógica es contrainsurgente:
    • inteligencia → interdicción → inteligencia → investigaciones de “empresa criminal”
    • no se conforman con decomisos; la meta declarada es destruir la estructura completa: liderazgo, finanzas, logística, corrupción que los protege.
  • El tono hacia los agentes estadounidenses es casi religioso: “guardianes de nuestras comunidades”, patriotas en una “línea delgada” que separa el orden del caos del narco.

Traducido al contexto mexicano: Washington se presenta como víctima de una agresión externa y como fuerza moralmente autorizada para usar todo su poder –incluido el militar– contra estructuras que operan en territorio mexicano.

Qué propone hacer específicamente en y con México

  • Reconoce explícitamente que los laboratorios de sintéticos (fentanilo, metanfetamina) en México son un objetivo central de la campaña.
  • Fija como línea estratégica una “diplomacia de presión” sobre el gobierno mexicano:
    • el Departamento de Estado, con DOJ y apoyo del Departamento de Guerra, “conseguirá cooperación robusta, sostenida y medible” de México.
    • La ayuda se condiciona a resultados: arrestos, procesos, extradiciones de líderes FTO, desmantelamiento de laboratorios.
  • A través del North American Drug Dialogue (NADD), Estados Unidos deja claro que espera que México y Canadá demuestren con hechos que cortan flujos de precursores y reducen el fentanilo que llega a EE.UU.
  • Ancla todo en el marco FTO: al designar cárteles como terroristas, abre la puerta a otro menú de herramientas: cargos por terrorismo, sanciones financieras agresivas, posible empleo de fuerza y operaciones extraterritoriales más duras.

En resumen: México queda dibujado como teatro principal de operaciones, con un gobierno que debe “probar” que controla su territorio y coopera al nivel que Washington considera aceptable.

Frontera, muro y “guerra híbrida” con México

  • La frontera suroeste se describe como el punto más crítico y se justifica una seguridad “multicapa”: muros, cercas, sensores, sistemas de vigilancia, drones, infraestructura, más agentes y tecnología avanzada de inspección en puertos de entrada.
  • Admiten que la mayoría de las drogas entra por puertos oficiales (no por el “desierto abierto”), ocultas en autos particulares y camiones comerciales, aprovechando la alta concentración de tránsito.
  • Reconocen el uso de túneles (más de 230 detectados desde 1990), drones y métodos sofisticados para cruzar la línea.
  • Incluyen de lleno el “sur” en el diseño militar: el Departamento de Guerra se asume como socio indispensable para vigilancia, monitoreo y apoyo a la seguridad fronteriza, con capacidades de inteligencia, logística, entrenamiento, ingeniería y vigilancia aérea y marítima.

Políticamente, esto se traduce en una presión constante sobre México: cada “vulnerabilidad” de la frontera se presenta como argumento para más muro, más militarización y más exigencias de colaboración al gobierno mexicano.

La dimensión financiera y el cerco a redes mexicanas

  • Hay una línea de esfuerzo explícita para atacar el músculo financiero de los cárteles y sus aliados:
    • OFAC y FinCEN usarán sanciones, medidas especiales, designaciones bajo órdenes ejecutivas (como 14059) para golpear a líderes, redes de lavado y proveedores de precursores (especialmente en China).
  • Se menciona la coordinación con la unidad de inteligencia financiera mexicana (FIU) como pieza clave para seguir y reventar flujos de dinero ilícito.
  • El mensaje implícito a México: o cooperas en serio con la UIF, extradiciones y casos complejos, o tu sistema financiero y tus élites pueden empezar a aparecer como “facilitadores” en el mapa de sanciones.

Qué significa esto para el momento geopolítico con México

Con Trump de nuevo en la Casa Blanca y esta Estrategia ya publicada, el tablero bilateral queda así:

  • Washington se da a sí mismo cobertura doctrinal para tratar a los cárteles como terroristas con alcance global, no solo como narcos.
  • México queda interpelado como Estado que alberga, por acción u omisión, organizaciones que “desafían su soberanía” y amenazan directamente la seguridad nacional de EE.UU.
  • La “cooperación” se redefine como un sistema de condicionalidades:
    • más ayuda, tecnología y capacitación, sí, pero a cambio de extradiciones, laboratorios desmantelados y números duros en PICS, detenciones, decomisos, etc.
  • Se abre, en la práctica, espacio para:
    • operaciones conjuntas cada vez más intrusivas,
    • presión pública y privada sobre Fuerzas Armadas mexicanas, fiscalías y UIF,
    • uso político interno en EE.UU. del tema México-cárteles para justificar medidas unilaterales si la “cooperación” no satisface.

Esta Estrategia no es solo un documento técnico: es la hoja de ruta ideológica para elevar la relación con México de “socios contra las drogas” a “Estados vecinos en una guerra contra organizaciones terroristas asentadas en territorio mexicano”.

Con informacion : NATIONAL DRUG CONTROL STRATEGY 2026

LA «ECUACION EMBUSTERA»: «HARFUCH ENCUENTRA CUADRATURA del CIRCULO y pese ASIGNARLE ESCOLTAS NO SABE el PARADERO de NARCOGOBERNADOR ROCHA»…esa inteligencia ofende.


Omar García Harfuch el «héroe de barro,la curricula manchada, el cuentachiles profesional» ,logra la hazaña de la cuadratura del círculo: dice que le puso escoltas a Rubén Rocha Moya… pero en realidad “no sabe” dónde está, solo “tiene entendido” que sigue en Sinaloa.

El diálogo que lo desnuda

La versión estenográfica del intercambio es demoledora: el reportero le entra por la vía lógica más básica. Si el propio Harfuch confirma que Rocha tiene equipo de seguridad personal, la pregunta obvia es: ¿entonces está aquí, sigue en México, sigue en Sinaloa?

La respuesta del superpolicía nacional es digna de meme judicial: – “Hasta donde tengo entendido sigue aquí en Sinaloa, sinceramente no tengo conocimiento, pero tengo entendido que está aquí en Sinaloa.”

O sea: el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de todo el país, el mismo que presume «inteligencia + coordinación» acaba de admitir que el gobierno federal le asignó escoltas a un gobernador con licencia acusado por Estados Unidos, “no tiene conocimiento”, pero “tiene entendido”.

El arte de escoltar a un fantasma

Según él mismo, el gobierno de México decidió ponerle protección federal a Rocha Moya con base en “evaluaciones de riesgo”, por recomendación, sin que Rocha lo pidiera. Dice que no hay amenazas, no hay indicios, no hay datos de que lo quieran atacar, pero aun así “amerita” un dispositivo de seguridad porque Sinaloa es violento.

La ecuación queda así:

Le ponen escoltas federales a un político señalado por EU por narcotráfico, sin petición previa.

No hay amenazas detectadas, ni indicios de que vaya a ser atacado.

El número de escoltas es “confidencial”, pero se supone que lo traen resguardado.

Y el secretario que firma ese blindaje, cuando le preguntan dónde está el protegido, contesta con un “tengo entendido”, “sinceramente no tengo conocimiento”.

Eso no es una respuesta, es una confesión involuntaria: o miente sobre el control de la escolta, o admite que la guardia federal anda cuidando a alguien cuyo paradero su propio jefe desconoce… pero sostiene en público.

Con informacion: @Redes/

«ASI LEVANTARON la ELECCION»: «ROCHA MOYA le AGRADECIO a AMERICO y CHAPITOS UNGIRLO GOBERNADOR y les ENTREGO SINALOA»…hasta que una cosa llevó a otra.


Esa noche, 7 de junio de 2021, Mario Zamora, candidato opositor a la gubernatura de Sinaloa, reconoció que el conteo rápido no le favorecía y soltó una frase que debió desatar un escándalo:

“Ya se acabó la elección, ya se obtuvo el resultado que al parecer estaban buscando, regrésenlos por favor, son hombres y mujeres de bien, que solo estaban tratando de hacer su trabajo”.

Se refería a los más de 200 operadores electorales que aquel fin de semana, en las horas previas a la elección, el Cártel de Sinaloa había secuestrado.

No hay persona en Culiacán que no tenga una anécdota sobre aquella jornada. Los operadores fueron sacados de sus casas o levantados en la calle. Se los llevaron hombres encapuchados con armas largas. Les cubrieron el rostro con cinta canela. A muchos de ellos los tablearon: les preguntaron quiénes eran sus jefes, quienes y dónde vivían los que formaban la estructura electoral, dónde estaba el dinero con el que iban a operar. “Dime nombres o no la cuentas”.

Debió ser un escándalo. Pero no hubo institución que se interesara en el caso, no hubo un solo abogado que quisiera interponer la denuncia. Cuando se reunió con los candidatos que querían impugnar la elección, el gobernador Quirino Ordaz les recomendó dar vuelta a la página.

Un mes después, López Obrador, que había declarado que el día de la elección el crimen organizado “se había portado muy bien”, nombró a Quirino embajador en España. Poco más de un mes después, Santiago Nieto, titular de la UIF declaró que no había encontrado nada irregular en el financiamiento de la campaña del gran triunfador de aquella noche: Rubén Rocha Moya.

A través de sus propios acuerdos, Ordaz había dejado solos a los candidatos de su partido desde mucho antes de que se llevara a cabo la elección. En Sinaloa afirman que sí operó, pero que lo hizo a favor de Morena.

El gobierno de Estados Unidos ha revelado que, como pago de favores y a cambio de sobornos, Rocha Moya entregó las principales posiciones de su gobierno al Cártel de Sinaloa. El grupo criminal tuvo el control completo del estado. La ventanilla de trámites era el secretario general de Gobierno, y hoy senador por Morena, Enrique Inzunza. Era el encargado de acordar y acudir a la mayor parte de las reuniones con “los niños malos”.

Era, además, enemigo a muerte del exrector de la UAS Héctor Melesio Cuén, asesinado en la reunión en la que El Mayo Zambada afirma que iba a reunirse con el gobernador de Sinaloa, y en la que el capo fue sometido y entregado al gobierno de Estados Unidos.

Aquel día el Cártel de Sinaloa se partió, o terminó de partirse, y el pacto que Rocha Moya había hecho cuando el grupo criminal “era uno solo” reventó también.

En los más de 600 días de violencia que han transcurrido desde aquel día, se han cometido alrededor de tres mil homicidios, casi cuatro mil personas han desaparecido, cerca de diez mil vehículos han sido robados, unos cinco mil negocios han cerrado y otros 3,500 han sido asaltados. Hay registro de más de 40 mil delitos, 92% de los cuales siguen impunes.

Nada de esto hizo que se le removiera. Por el contrario, se le apoyó y aplaudió una y otra vez. Sin embargo, el hoy gobernador en desgracia había perdido el control de Sinaloa desde el día en que comenzó la narcoguerra: su secretario de seguridad pública, Gerardo Mérida Sánchez, uno de los acusados por Estados Unidos de tener vínculos con el Cártel de Sinaloa, cayó cuando la violencia se salió de control.

Omar García Harfuch impuso un nuevo secretario, Óscar Rentería Schazarino, que ignoró a Rocha Moya y hasta su salida del cargo se reportó directamente con el secretario de seguridad pública federal.

Tras la toma de control de García Harfuch, Rocha Moya perdió paulatinamente las posiciones que sostenían los acuerdos con el crimen: la fiscalía, la secretaría de gobierno, la secretaría de finanzas, etc.

Los Mayos se habían convertido en sus enemigos desde que su líder histórico envió la carta en la que contó la manera en que fue traicionado. Cuando a Rocha Moya le fue imposible sostener los acuerdos, y según declaró el mismo, ya no estaba enterado de nada, también Los Chapitos terminaron rompiendo con él. Eso indican reportes de inteligencia del gobierno federal.

Con todo, los gobiernos de López Obrador y Claudia Sheinbaum lo sostuvieron, pese a que lo ocurrido el día que el Cártel de Sinaloa se robó la elección, fue documentado ampliamente (véase el valiente reportaje de Ismael Bojórquez en Ríodoce, publicado horas después de la escandalosa jornada electoral). Un reporte de los hechos en al menos seis estados fue entregado a la OEA y la CIDH.

Pero nada bastó y tuvo que venir un terremoto, la información hecha pública por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, para que el gobernador, involucrado hasta el cuello con el Cártel de Sinaloa, fuera finalmente apartado.

Demasiado tarde. A pesar de los esfuerzos por tapar el sol con un dedo, la historia de la primera vez que el narco operó una elección en Sinaloa, ha quedado exhaustivamente registrada. Prometieron hacer Historia, y cumplieron.

La Historia cuenta ahora que el narco jugó en favor de Morena. Que el narco fue el gran operador electoral de Morena y no solo eso: que de la mano de Morena, y en la administración de Rocha Moya, el narco gobernó Sinaloa.

Con informacion: HECTOR DE MAULEON/ELUNIVERSAL+/

«AHHH..y OLGA SOSA TAMBIEN esta HASTA el TRONCO ?»: «DIPUTADO ALIADO de MORENA le PONE el DEDO a AMERICO y CRIMINALES HUACHICULERAMENTE ORGANIZADOS»…y créanle,la evidencia lo respalda.


Américo Villarreal Anaya,aun gobernador de Tamaulipas por muy poco tiempo», el que EE.UU determine ,no está siendo “señalado” a la ligera: lo están encuadrando en una película que ya tiene libreto, reparto, y expediente grueso del otro lado de la frontera. Y esta pieza del huachicol no es un cuento aislado, sino otro ladrillo que calza perfecto en el muro de acusaciones que lo persigue desde antes,durante y después, que incluso fueron investigadas por el ejercito y que lamentablemente o dolosamente, guardaron los informes con calculo politico.

El diputado «aliado» les puso el dedo

No es un panista ardido ni un priista en extinción el que lanza la ultima bomba: es Mario López, exalcalde morenista de Matamoros, reciclado en Verde como Diputado Federal, pero entrenado en la misma escuela obradorista a la que hoy le está prendiendo fuego.

Un fuego muy coincidente no solo con la verdad circundante, sino la verdad procesal que ya terminó de cocinar EE.UU con evidencia sobrada que solo puede ser exhibida a este y su defensa, una vez que este frente al juez en EE.UU,no antes, sería ilegal.

El club del huachicol del bienestar

Mario López no habla de fantasmas: pone nombres, apodos y cargos sobre la mesa, como si estuviera leyendo lista de asistencia del “Huachicol del Bienestar”: 

Mario Delgado, hoy secretario de Educación Pública federal, señalado como parte del negocio del combustible robado.

Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas, al que ya traen etiquetado en redes como “narcogobernador” y desde mucho antes como pieza del engranaje huachicolero.

Olga Sosa, senadora, insertada en la misma red que desde hace rato huele a lavado, NXIVM y dinero sucio según denuncias públicas por parte de periodistas especializados en crimen organizado.

Erasmo González,alias “El Capitán”, ahora alcalde de Morena en Ciudad Madero, presentado por el propio López como parte del grupo que lo quiso jalar al negocio.

Adriana Lozano, exsecretaria de Finanzas que operaba como engrane de una red que no vendia discursos, vendia litros y favores en sociedad con el Cartel del Golfo en todas sus facciones ,con el AVAl del gobernador y militares corruptos en aduanas.

Héctor Joel Villegas,alias El Calabazo,impuesto por la viuda de Sergio Carmona en el puesto de Secretario General del Gobierno.

El «Calabazo’ fue subordinado en Aduanas cuando Julio Carmona, hermano de Sergio Carmona,era el administrador en Reynosa en 2017.

Carmen Lilia,alcaldesa de Nuevo Laredo,incluso metió a su madre en la trama.

El propio López describe la invitación como si fuera reclutamiento empresarial: “estamos haciendo un grupo”, y luego suelta el organigrama: Adriana Lozano, el Calabazo, Erasmo el Capitán, Lalo Gattás, Carmen Lilia… y remata, casi como nota al pie: “ellos se ligan en el tema del huachicol con Américo y con Mario Delgado… y Olga Sosa también está hasta el tronco con ellos”.

No es un señalamiento genérico contra “la corrupción” de sobra documentada en el entorno de Americo Villarreal, es una estructura criminal y politicamente organizada con nombres, apodos, cargos y conexión directa con Palacio Nacional vía aliados clave como Delgado y los gobernadores útiles para la 4T.

Américo, del Superbowl del narco al circuito del huachicol

Mientras medio país apenas procesa que en Estados Unidos ya hablan de Rocha Moya y su “Superbowl del narco” con testimonios de los Chapitos, en Sinaloa explota otra bomba que salpica a Tamaulipas. Casi diez mil menciones del nombre y apellido de Américo Villarreal en un solo día no son una “campaña negra”, son la reacción en cadena cuando Washington empieza a conectar puntos entre narco, huachicol y política mexicana.

En este contexto, que un legislador aliado de Morena diga que el gobernador de Tamaulipas no solo es “amigo” del narco, sino también enlace del huachicol junto a Mario Delgado, convierte a Américo en coprotagonista de una franquicia criminal que ya está recibiendo cobertura internacional. 

No es que “Américo va a avergonzar más a Tamaulipas”, es que ya lo tiene en exhibición, entre acusaciones de narcogobierno, huachicol del bienestar y visitas incómodas a Badiraguato donde extraditables se juntaron con el jefe máximo de la 4T.

La narrativa oficial de Omar García Harfuch de “combatir el huachicol” se vuelve chiste cruel cuando en la práctica los nombres que aparecen en los señalamientos son los mismos que salen en los boletines de la 4T inaugurando obras, encabezando marchas y repitiendo el mantra de la “honestidad valiente”.

Ya no es sospecha: es patrón

Así que cuando López dice “yo no soy huachicolero, a mí me invitaron”, está confesando que el huachicol no es un negocio clandestino de unos cuantos locos, es un modelo político de la 4T aplicado con disciplina de franquicia. Que él se haya bajado del barco no limpia a nadie, más bien confirma que el barco existe, tiene capitanes, tesoreros, operadores y padrinos en los niveles más altos del gobierno federal y estatal.

La pregunta ya no es si Américo va a avergonzar más a Tamaulipas: la pregunta es hasta dónde van a dejarlo hundir al estado antes de que Washington termine de hacer público lo que ya sabe en privado y pida en los próximos dias su extradición.

Con informacion: LATINUS/