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miércoles, 10 de diciembre de 2025

«INVESTIGADORAS por RIESGO PROPIO»: «MADRES BUSCADORAS se UNEN y CREAN en EE.UU ASOCIACION para BUSCAR DESAPARECIDOS en MEXICO»…Jeanette dejó su trabajo y asegura que pasó siete meses sin dormir, recorriendo Tamaulipas.


Lisa Torres despertó con un dolor inexplicable en el pecho el 29 de julio de 2017. Estaba en Guanajuato, visitando a su familia. Pensó que se iba a enfermar. Lo presintió, pero en ese momento no sabía que su hijo Roberto Franco Jr., de 22 años, acababa de desaparecer en el camino hacia donde ella estaba. Roberto había salido manejando desde Houston, Texas, alrededor de las cuatro de la mañana. Debía llegar a las diez. Pasaron horas sin que Lisa supiera de él. Lo llamó, pero nadie contestaba. Actualmente hay 1.756 estadounidenses desaparecidos en México, y Roberto es uno de ellos.

Ese día, Luz Francisca Rivera estaba en su rancho, recién operada de la vesícula, sin internet ni señal. Para hablar con su hijo Juan Francisco, siempre tenía que caminar hasta el pueblo más cercano. Juan Francisco Hernández, de 24 años, trabajaba limpiando tanques en una refinería del área de Houston. Nacido en Texas, le tocó regresar a México de pequeño con su madre, mientras ella arreglaba sus documentos. A los 18 años viajó solo hasta San Luis Potosí para sacar su pasaporte estadounidense, pues quería regresar a casa.

Cada vez que hablaban le decía a Luz Francisca: “No worries, ma”. Es lo más que ella recuerda. Juan Francisco iba en el carro con Roberto, y desaparecieron juntos. Su madre caminó hasta el pueblo para llamar a un teléfono que nunca contestó.

Un mes después, Jeanette Cerecer estaba organizando una fiesta para su hijo. Era el 30 de agosto, y Ernesto Garnica Jr. cumplía 29 años. Él trabajaba en un centro de acogida para niños migrantes, y vivía entre Texas y Matamoros. El día de su cumpleaños, salió del trabajo de noche y llamó: “Mami, ¿qué onda?”. Le dijo que había quedado con amigos para una carne asada, pero que comería con ella al día siguiente.

A las cinco de la madrugada alertaron a Jeanette de que Ernesto no aparecía. Tres días después encontraron su camioneta quemada en la carretera entre Matamoros y Reynosa, con dos cuerpos calcinados adentro. Jeanette pasó meses creyendo que su hijo había muerto, pero los resultados del ADN confirmaron que ninguno de los cuerpos que hallaron era el suyo. Sigue desaparecido.

Meses después, estas tres madres crearon la Asociación de Estadounidenses Desaparecidos en México (ACMMA, por sus siglas en inglés). Sus hijos, nacidos en Texas de padres inmigrantes, cruzaron la frontera y no regresaron. Son mujeres a las que les ha tocado convertirse en investigadoras de sus propios casos y que no pierden la fe en resolverlos.

Investigadoras por cuenta propia

Ante una situación así, lo primero es presentar un reporte en la policía, explica Melissa Rangel, coordinadora de casos en el Texas Center for the Missing, una organización local que apoya en la búsqueda de personas desaparecidas. Luego recomienda contactar a las organizaciones que, como la suya, ofrecen apoyo adicional.

En 2024 se reportaron 10.458 nuevos casos de desaparecidos en Harris County: 3.513 adultos y 6.945 niños. Con esas cifras, el condado más grande de Estados Unidos se convirtió también en el condado con más desapariciones de Texas, que a su vez es el Estado con más casos sin identificar en todo el país. En enero pasado, Houston, la capital de Harris County, era la ciudad norteamericana con más personas desaparecidas, con 442. De ellas, 196 eran latinas. Rangel asegura que las familias hispanas dudan cada vez más en reportar desapariciones ante la policía, o al menos así lo ha observado en los últimos meses. Están dejando de hacerlo, sobre todo, por miedo a acabar detenidos o deportados.

Sin embargo, cuando la desaparición ocurre en un país extranjero, el Departamento de Estado recomienda que las familias contacten a la embajada o consulado correspondiente. El personal puede trabajar con autoridades locales para localizar al ciudadano, verificar reportes de hospitalizaciones o arrestos, y mantener informada a la familia ante posibles actualizaciones. Pero no más que eso. Los consulados no investigan crímenes ni emprenden búsquedas. Tampoco pueden dar asesoría legal, aunque pueden proporcionar listas de investigadores privados o abogados. Las familias deben financiar sus propias investigaciones.

Según el Registro Nacional, hay más de 8.000 desaparecidos en México cuya nacionalidad se desconoce, así que la cifra de norteamericanos podría ser mayor. En marzo de 2023, cuatro estadounidenses fueron secuestrados en Matamoros, Tamaulipas, y las autoridades respondieron rápidamente. Sin embargo, muchas familias de personas desaparecidas en México han denunciado que no reciben la misma atención.

Para Lisa, Luz Francisca y Jeanette, los consulados resultaron ser no más que buzones de quejas y sugerencias. “Es como un asistente administrativo, un lleva y trae información”, dice Jeanette. Las autoridades texanas tomaron el reporte. Pusieron una alerta en el puente fronterizo. Sin demasiado apoyo institucional, las tres comenzaron a mover cielo y tierra por su cuenta.

Jeanette dejó su trabajo. Asegura que pasó siete meses sin dormir, recorriendo Tamaulipas, moviendo contactos, revisando cámaras de seguridad hasta que identificó a dos personas usando la tarjeta bancaria de Ernesto. Se dedicó a localizarlos. Consiguió videos y recibos de compras, e identificó a varias personas involucradas, incluyendo a un amigo de su hijo. Hasta la fecha, dice, nadie ha sido detenido.

Lisa revisó el iCloud de su hijo y descubrió que alguien se tomó una selfi con su teléfono días después de la desaparición. Lisa llevó la foto a la policía en México. Llamaba constantemente preguntando si habían identificado a la persona, pero nada. Empezó a revisar páginas de Facebook sobre crimen organizado y a mirar fotos de cuerpos no identificados en internet tratando de reconocer a su hijo.

Luz Francisca estaba enferma en México sin papeles para cruzar. Cuando llamaba a la fiscalía con el número de caso le respondían: “No tenemos nada”.

“Sed de justicia”

Jeanette describe una desaparición como una “pesadilla infinita”, como una granada en medio de la familia. “Explota y todos quedamos en pedacitos. Es tan inmensa la afectación que no podemos reconstruirnos ni ayudar a reconstruir al otro”. Ocho años más tarde, sigue en pedazos, pero nunca habla de Ernesto en pretérito. “Todo puede pasar, mi hijo puede estar vivo, reclutado por un cartel y haciendo cosas que no quiere hacer”, asegura.

Después de siete meses investigando, sintió miedo del crimen organizado y pidió asilo en el puente fronterizo. Un funcionario le recomendó que no se quedara en la zona, que se fuera a vivir lejos. “Yo soy una mujer fría. Yo mi duelo no lo he vivido porque si yo vivo mi duelo yo me muero”, señala Jeanette, quien considera que su hijo “es una víctima de la delincuencia y es una víctima de las autoridades”. “Tengo sed de justicia. Una justicia que se me ha negado”.

Lisa, mientras tanto, considera que “uno tiene que saber sobrevivir”. “El trauma toma mucho esfuerzo”, añade, mientras recuerda cómo se unió a un colectivo de búsqueda en la ciudad fronteriza Reynosa, México, para escarbar en fosas clandestinas. “Yo no iba con esperanza de encontrar a Roberto. Yo nomás sentía que tenía que hacer algo con mis manos”.

Luz Francisca es más directa: “Mi vida ya no tiene sentido”, dice. Su actualización sobre el caso: ninguna. “Lo único que tengo es fe en mi Padre Santo”.

En 2018, las tres madres se conocieron y fundaron la Asociación de Estadounidenses Desaparecidos en México. “Creo que Dios nos puso en el camino por algo”, dice Jeanette. “Hemos hecho una amistad de una tragedia”.

Había colectivos de búsqueda en México enfocados en mexicanos, y había organizaciones para desaparecidos en Texas y en el resto del país. Pero los ciudadanos estadounidenses desaparecidos en México eran casi invisibles para ambos lados. Además, las familias de estas personas, junto con el dolor de no saber, la ansiedad y la depresión, enfrentan dificultades económicas: el costo de viajar constantemente entre ambos países buscando respuestas y de financiar investigaciones privadas.

Ellas, que en ese entonces no sabían bien cómo funcionaba el sistema, se dedicaron a estudiarlo y a transmitir lo que han ido aprendiendo. “Hay muchas madres que no saben español, que no saben el idioma, están perdidas, no saben qué hacer”, explican.

Jo Ann Lowitzer, una activista cuya hija adolescente, Alexandria Lowitzer, desapareció en 2010, dice que las familias de desaparecidos se han convertido en su familia extendida a lo largo de los años. “Cuando una persona desaparecida toca tu vida, es como si un pedazo de ti desapareciera con ellos”, afirma. “Eso es realmente lo que anhelas: sentir que no estás sola”.

En Texas, donde el año pasado se reportaron cerca de 45.000 desapariciones, esa familia extendida sigue creciendo.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/JESUS JANK CURBELO/ELPAIS

«CAYO la CHISPA DURANGUENSE»: «LIGAN EXTORSIONES a LIDER de la CATEM LIGADO a DIPUTADO de MORENA LIDER NACIONAL LIGADO a la CHISPA del CDG LIGADO a AMERICO en REYNOSA»…para desmantelar estructuras del crimen,habra que desmantelar estructuras de Morena.


En Durango cayó El Limones, pero el árbol que lo sostuvo sigue bien plantado en la Ciudad de México. Edgar Rodríguez Ortiz, secretario de organización de la CATEM en La Laguna, no era cualquier sindicalista: era el cobrador, el “tesorero informal” de Los Cabrera, esa franquicia criminal que extorsiona desde los corrales hasta las cámaras empresariales. 

Toda esa maquinaria funcionaba con membrete sindical y toda flecha, si uno sigue la cuerda, termina apuntando al mismo despachito del líder nacional de la CATEM: Pedro Haces Barba, diputado federal de Morena, íntimo de las altas esferas políticas que recien apareció a 98cm de Omar García Harfuch.

La historia huele más a nómina que a ideología. En La Laguna, Rodríguez Ortiz imponía cuotas de “solidaridad” a productores, transportistas y comerciantes, con el logo del sindicato como arma y la bendición tácita del poder. 

Cuando la Fiscalía de Durango cateó oficinas de la CATEM —esas donde las paredes tienen más siglas que retratos— el escándalo no fue el cateo, sino el silencio que lo siguió. Nadie pregunta por qué un sindicato “de trabajadores libres” tiene operadores con fichas del CNI y rutas de lavado que harían palidecer a un banco suizo.

El Limones presumía contactos con militares y alcaldes, mientras en Reynosa el lider nacional Pedro Haces se codea, igual que el gobernador Americo Villarreal,con Mario Guitian Rosas,alias La Chispa,el lugarteniente del departamento de extorsiones del Cartel del Golfo,todos jugando al mismo juego: ser sindicalistas de día y recaudadores de piso de noche. 

No es casualidad que las cámaras empresariales hayan pedido a la presidenta Sheinbaum detener el cobro de “cuotas” disfrazadas de afiliación sindical. Lo curioso es que las denuncias siempre se topan con el mismo muro: la protección política de Pedro Haces, ese hombre que puede pasar de la tribuna al sindicato y del sindicato a la sobremesa con media clase política sin despeinarse el bigote.

Así, mientras los gobiernos presumen “golpes a las finanzas del crimen organizado”, la CATEM sigue operando como una cooperativa de impunidad: extorsiona, recauda y lava, con la bendición de un fuero. En México, parece, los formatos cambian, pero los cobros de piso siempre llegan con membrete oficial.

Presumir la captura del Limones sin capturar a los que lo empoderaron,es una vil farsa cuatritransformada,tan solo para mandar mensajes de cambio, sacrificando piezas del ajedrez criminal.

Con informacion: ELNORTE/

«DOLOR NO CABE en el TITULAR y…MATEN a LUNA»: «PERRA PITBULL que NO ERA FAMOSA por AGRESIVA ATACA BEBE de 4 AÑOS y le CAUSA la MUERTE»…el dato rompe el relato cómodo del “perro asesino” y obliga a mirar más hondo.


La muerte de una bebé y el sacrificio de “Luna” no son sólo una nota roja; son el retrato incómodo de cómo convivimos con la vulnerabilidad, la violencia y la responsabilidad que nadie quiere asumir del todo.

El patio, el horror y el silencio

En segundos, un patio familiar —ese espacio donde se supone que la infancia está a salvo— se convirtió en escena de terror: una niña de un año, la casa de los abuelos, una perra pitbull de cuatro años que se abalanza y deja heridas tan graves que ni la rapidez del traslado al Hospital General alcanza para salvarle la vida. Las versiones hablan de vecinos entrando con una pala para separar al animal, de una madre y una abuela que hacen lo humanamente posible, de una urgencia que no llega a tiempo.

En esa secuencia hay algo brutal: nadie se levantó el pasado lunes pensando que iban a matar a su perro, ni que una niña no regresaría a su cuna. Todos estaban cumpliendo la coreografía cotidiana hasta que la realidad se salió del guion.

Luna, el monstruo que no era

En la colonia la conocían: “Luna” no era famosa por ser agresiva, al contrario, vecinos dijeron que nunca había mostrado conductas violentas hacia ellos. Ese dato molesta, porque rompe el relato cómodo del “perro asesino” y obliga a mirar más hondo: no se trata sólo de raza, se trata de contexto, manejo, prevención, límites claros que casi siempre se negocian con la flojera, la costumbre y el “nunca ha pasado nada”.

La conversión de Luna en villana pública es rápida, quirúrgica: un día es “la perrita de la cuadra”, al siguiente es el “animal involucrado en un ataque mortal” camino al sacrificio por parte del área antirrábica de la Secretaría de Salud, como marca el protocolo. No es exonerarla, es reconocer que, en este tipo de tragedias, el animal es el último eslabón de una cadena de decisiones —y omisiones— profundamente humanas.

Responsabilidad: la palabra que casi nunca sale en la nota

Detrás de cada perro fuerte, atlético, con mandíbula potente, hay decisiones humanas: quién lo adopta, cómo lo socializa, si se le educa o sólo se le amarra, si se deja en un patio con niños, si se asume que “no pasa nada”. En México se adoptan perros como si fueran muebles: llegan a la casa, se adaptan como puedan, sobreviven con lo que les toca; la línea entre mascota, alarma y posible riesgo se traza a punta de improvisación.

Hablar de protocolos después de la tragedia es fácil: sacrificio del animal, expediente cerrado, nota de una cuartilla en el portal noticioso.Lo difícil es hablar de lo que debería haber pasado antes: reglamentos de tenencia responsable que se cumplan, educación mínima sobre convivencia entre perros y niños, visitas veterinarias, evaluación de temperamento, espacios adecuados, supervisión real de menores.

Dolor que no cabe en el titular

Hay una niña que no va a crecer, una madre y una abuela que van a revivir ese patio toda la vida, vecinos que nunca más van a ver igual esa casa ni esa calle Pamoranes entre 21 de Marzo y Hermenegildo Galeana en la Colonia Revolucion Verde de Cd.Victoria. Ese barrio va a cargar con la historia de “la bebé que murió por el perro”, simplificando un dolor enorme en una frase corta fácil de repetir pero imposible de procesar del todo.

Y está también el duelo raro, casi vergonzante, de quienes querían a Luna como parte de la familia y ahora la ven convertida en símbolo de peligro y error. En México no se sabe llorar a un animal cuando al mismo tiempo se llora a una persona: socialmente sólo hay espacio legítimo para una de esas tristezas, y la otra se esconde, se calla, se culpa.

Lo incómodo que deja esta historia

Esta historia debería incomodar a todos: a quienes satanizan razas completas para no hablar de dueños irresponsables, a quienes defienden a los animales sin querer ver la sangre de una niña, a las autoridades que se limitan al protocolo tras el hecho consumado, a medios que convierten tragedias en clics y siguen de largo.

Ser empático aquí no es elegir entre la bebé o la perra; es aceptar la brutalidad de perder una vida humana y, al mismo tiempo, ver que el sacrificio del animal no resuelve el fondo, sólo clausura la escena.

Desde un periodismo más honesto, esta nota podría ser el punto de partida para preguntar: ¿cómo convivimos con animales de alto riesgo en entornos urbanos precarizados?, ¿quién supervisa?, ¿quién educa?, ¿quién responde cuando todo sale mal?. Porque si esta historia se queda sólo en “sacrifican a Luna tras ataque mortal a una bebé”, la próxima tragedia no será cuestión de si ocurre, sino de cuándo y en qué patio vuelve a repetirse.

Con informacion: HoyTamaulipas/

«F E S T E J A M O S ?»: «ATLAS 2024 EXHIBE 7 AÑOS de AMLO y SHEINBAUM LLENOS de HOMICIDIOS,EJECUCIONS y ASESINATOS»…lo brutal y lo burdo de gestiónes que convirtieron la estadística de muerte en rutina administrativa.


El sexenio de Andrés Manuel López Obrador cerró como el más letal del México contemporáneo: más de 200 mil personas asesinadas, un promedio de 88 ejecutados al día y un país empapado en sangre mientras el discurso oficial hablaba de “abrazos”. No es sólo brutal la violencia; es brutal lo burdo de una gestión que convirtió la estadística de muerte en rutina administrativa.

Atlas de Homicidios 2024, de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), con el capítulo “Siete años, miles de víctimas”, donde se documenta que entre 2018 y 2024 hubo más de 583 mil muertes violentas y 32,065 homicidios sólo en 2024.

Lo letal del sexenio

El Atlas de Homicidios 2024 demuestra que, en estos siete años, México acumuló más de 583 mil muertes violentas, con 200 mil 75 víctimas de homicidio doloso, récord histórico para un solo periodo de gobierno.El 2020 fue el clímax de la carnicería: más de 36 mil homicidios en plena pandemia, cuando el país estaba encerrado pero los asesinos nunca hicieron confinamiento.

Detrás de las cifras hay un perfil muy claro de víctimas: hombres jóvenes de 25 a 30 años, el 84% de las víctimas adultas, carne de cañón de una estrategia de seguridad que jamás los protegió. La violencia se hiperconcentró en unos cuantos municipios –Tijuana, Juárez, León, Acapulco y Celaya– que se consolidaron como maquilas de muerte al servicio del crimen y de la incapacidad del Estado.

Lo bruto de la gestión

El gobierno presumió índices “a la baja” mientras el propio Atlas registra que en 2024 los homicidios vuelven a subir 1%, rompiendo la narrativa triunfalista con 32,065 víctimas y 88 asesinatos diarios. Estados que el oficialismo vendía como historias de éxito se disparan obscenamente: Tabasco con un aumento de 204% en homicidios, Baja California Sur con 87% y Sinaloa con 57% en un solo año.

La torpeza no es sólo política, también estadística: la SSPC y el Secretariado Ejecutivo reportan sistemáticamente menos homicidios que el INEGI, subregistrando la violencia letal y maquillando el horror con PDFs mal hechos y bases incompletas. En paralelo, miles de muertes siguen clasificadas como “intencionalidad no determinada”, un limbo burocrático que sirve para esconder homicidios detrás de tecnicismos forenses.

Dónde sangra más el país

El Atlas muestra que 24% de los homicidios del país se concentran en sólo 10 municipios y que cinco de ellos —Tijuana, Juárez, León, Acapulco y Celaya— concentran por sí solos 18% de toda la violencia letal.[3][5] En 2024, Tijuana encabezó la lista con 1,656 homicidios, Juárez sumó 1,244, León 950, Acapulco 750 y Celaya 727, todos con patrones constantes de armas de fuego, vía pública y jóvenes como blanco recurrente.

Los estados que llevan años convertidos en laboratorio del fracaso también destacan: Guanajuato como la entidad más violenta por séptimo año, con 3,905 homicidios en 2024, y Colima con la tasa más alta del país, 99 asesinatos por cada 100 mil habitantes.Al mismo tiempo, entidades como Tabasco se disparan hasta máximos históricos mientras el discurso presidencial insiste en que “ya vamos bien” y que todo es culpa del pasado.

Continuidad bajo Sheinbaum

El cierre del sexenio no fue freno de mano, sino acelerón: el informe advierte un cambio de tendencia al alza tras la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia en octubre de 2024, con un repunte asociado al conflicto en Sinaloa. Aunque 2025 apunta a una ligera reducción porcentual de los delitos letales, la organización mantiene “pronóstico reservado” porque el piso sigue siendo obscenamente alto.

Con más de 200 mil asesinatos, un mapa sembrado de fosas y un país donde 88 personas son asesinadas cada día, el sexenio no sólo fue letal: fue la demostración, con datos oficiales en la mano, de que la promesa de “pacificar México” terminó escrita con sangre ajena.

Con informacion: LA OPINION/MUCD/

«MECANISMO DESIGUAL»: EL «TRATADO de AGUAS de 1944 EXHIBE POSICION DEUDORA de MEXICO y a EE.UU con GRIFO DIPLOMATICO en la MANO»…y gobernantes sin estatura de capacidades para negociar.


El Tratado de Aguas de 1944 es un traje a la medida de Washington: a México le toca la sequía, a Estados Unidos el “derecho” a quejarse si la presa no le llega llena. Y aun así, a estas alturas, el arreglo sigue blindado como si fuera dogma de fe hidráulico en plena crisis climática. 

Cómo funciona el truco

En papel, el Tratado reparte “equitativamente” el agua de los ríos Colorado, Bravo y Tijuana, pero la letra chica es generosa con el vecino del norte: México está obligado a garantizar 2,158.6 millones de metros cúbicos cada cinco años desde sus afluentes del Bravo, con derecho limitado a diferir déficits, mientras EU tiene asegurado un flujo anual estable desde el Colorado. 

El diseño permite a Estados Unidos ajustar entregas cuando declara reducciones a sus propios usuarios por sequía, mientras México carga con la etiqueta de deudor serial si no cumple el volumen aun en condiciones extremas. 

Las “ventajas” made in USA

La maravilla del mecanismo para Washington es triple: recibe agua mexicana relativamente barata, obtiene una palanca política permanente y puede vender la narrativa de que México “le roba” agua a Texas cuando el ciclo va atrasado. De paso, el aparato diplomático y comercial de EU usa el Tratado como botón de presión: amenazas de aranceles, sanciones o condicionamiento en otras agendas si el contador hídrico no va en verde.

México: el que pone el líquido y la cara

Del lado mexicano, el esquema significa exprimir presas internas y sacrificar riego agrícola para no quedar en falta, como ya ha ocurrido con conflictos en Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León cada vez que se acerca el cierre de ciclo. El resultado político es perfecto para EU: el enojo se queda en los valles de riego y en las cuencas mexicanas, mientras en Texas se vende la idea de que el tratado aún así es “suave” con México. 

Ventajoso, pero vigente

La joya final: a pesar de que la crisis climática, las sequías y las disputas locales han cambiado por completo la realidad hídrica, la estructura básica del Tratado sigue intacta y operando como si fuera 1944. Cada nueva “minuta” o ajuste operativo, como el uso de presas y cuencas no previstas originalmente, termina parchando el viejo acuerdo… sin tocar el corazón del arreglo que mantiene a México en posición deudora y a EU con el grifo diplomático en la mano.

Con informacion: ELNORTE/

«BELLEZA de CORRUPTOS y CORRUPTAS»: «EVIDENCIA INCRIMINA al GOBIERNO ENGAÑABOBOS de la TRANSFORMACION de CUARTA pero DEPREDADORA de PRIMERA»…un régimen que exprime los recursos públicos para alimentar a su red de aliados


Los indicios políticos, decisiones de gobierno y tramas contractuales que dibujan un uso depredador de los recursos públicos en la administración y en el ecosistema de poder que la rodéalo deja ver con claridad, la gestión de la Presidenta Claudia Sheinbaum es corrupta.

Un gobierno que huele a negocio

Bajo el gobierno de la llamada “4T” y la continuidad de Claudia Sheinbaum, el gasto público se ha convertido en un festín para empresas con vínculos políticos que saltan a la vista de cualquier lector atento de contratos y licitaciones.

Una de las historias más escandalosas es la de WALA Servicios México: una compañía que nació como salón de belleza y boutique de ropa, y terminó convertida en proveedora multimillonaria de medicinas contra el cáncer, mochilas para la Guardia Nacional y uniformes para la FGR.

Desde agosto de 2024, WALA acumuló decenas de contratos que suman más de mil millones de pesos, muchos de ellos para insumos tan delicados como fármacos oncológicos, pese a operar en oficinas mínimas y con una administradora única de apenas 25 años.

En los últimos meses de López Obrador, la empresa recibió alrededor de 63 millones de pesos, pero en el primer año de Sheinbaum los contratos se multiplicaron por diez, reventando hasta unos 678 millones de pesos para una firma que hasta hace nada cortaba cabello y vendía ropa.

Trama política detrás del salón de belleza

La ruta del dinero lleva a personajes de la vieja y la nueva élite de Morena, lo que desmonta el discurso de “austeridad” y “combate a la corrupción”.

El socio fundador de WALA, Sebastián Felipe Rodríguez Robles, fue tesorero de Chiapas durante el gobierno de Manuel Velasco, hoy operador clave del Partido Verde en el Senado y aliado estratégico del obradorismo.

Rodríguez Robles aparece también vinculado a Víctor Manuel Álvarez Puga, señalado por la propia 4T como uno de los grandes factureros del país y prófugo con órdenes de aprehensión por delincuencia organizada, lavado de dinero y defraudación fiscal. A esto se suma que las actas de otras empresas ligadas a este círculo pasaron por la notaría de Alejandro Murat, exgobernador priista y hoy senador de Morena, mostrando que el pacto de impunidad no distingue colores de partido mientras los contratos sigan fluyendo.

Contratos a los amigos del régimen

El caso WALA no es una anécdota aislada, sino un patrón: empresas cercanas a figuras del círculo presidencial y del nuevo gabinete se benefician de adjudicaciones directas o contratos desproporcionados en tiempos de Sheinbaum. 

Un ejemplo es Minsa Industrial, de la familia de Altagracia Gómez Sierra, presidenta del consejo asesor empresarial del gobierno federal, que obtuvo en 2025 un contrato directo con Diconsa por 346 millones de pesos, casi igualando en un solo golpe lo que antes había ganado en tres años completos con el gobierno.

Durante el sexenio anterior Minsa recibía en promedio 123 millones de pesos anuales en contratos con Segalmex-Diconsa, pero con Sheinbaum ese monto se triplica en un solo ejercicio bajo el argumento de “programas sociales” y “maíz para todos”. El mensaje es claro: la supuesta “transformación” se traduce en una reconfiguración del capitalismo de cuates, no en su eliminación, con la chequera pública al servicio de un nuevo club de beneficiarios.

Continuidad del abuso del erario

La narrativa oficial insiste en que solo hubo un gran escándalo de corrupción en el sexenio anterior, como el caso Segalmex, presentado incluso como excepción y no como síntoma. Sin embargo, el despliegue de contratos en la era Sheinbaum hacia proveedores cercanos, empresas con perfiles sospechosos y estructuras corporativas recicladas desde otros gobiernos exhibe una continuidad de prácticas que devoran el erario mientras el discurso presume pureza ética.

En la superficie se habla de combate a la corrupción, pero en los hechos se tolera que exsalones de belleza se vuelvan farmacéuticas exprés con contratos de cientos de millones y que compañías de asesores de la presidencia multipliquen sus ingresos a la sombra de programas sociales.

Ese contraste entre propaganda y realidad permite escribir, con pleno sustento periodístico, que la administración actual opera como un régimen que exprime los recursos públicos para alimentar a su red de aliados, aun cuando jurídicamente no exista, todavía, una sentencia que declare a la presidenta formalmente corrupta.

Con informacion: LATINUS/

«NARCOS OCUPAN el 911 ?»: LA «CRT PUBLICA en DIARIO OFICIAL que SIN REGISTRO TU CELULAR solo TE SERVIRA para EMERGENCIAS o RASQUETEAR la PARED»…en el nuevo ecosistema V4.T,prioridad no es que puedas comunicarte, sino que estés identificado para cuando lo intentes.


Si alguien pensaba que ya habíamos tocado fondo en materia de ocurrencias tecnocráticas del segundo piso del gobierno, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) llegó para recordarnos via el Diario oficial (DOF), que siempre se puede excavar un poco más.

El organismo decidió que si no registras tu línea telefónica, solo podrás llamar al 911 y recibir alertas de proteccion civil, servicios que no utilizan quienes convirtieron los celulares en instrumento delictivo y cuyos actos no ha podido frenar la incompetencia del gobierno ,por lo que se torno otra vez en un registro nacional y obligatorio que ya habia fallado antes.

La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones a través de publicacion en el Diario oficial (DOF) ,fechada el dia de ayer, convirtió tu línea telefónica en una credencial con antena: sin registro, tu celular pasa de herramienta básica de vida diaria a llavero caro con permiso limitado para respirar en emergencias, lo que te obliga a entrar al carrusel burocrático de la “vinculación”.

Qué decidió la CRT

Detrás del lenguaje solemne del DOF, el acuerdo del Pleno de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones fija una regla simple y contundente: toda línea móvil debe estar identificada y asociada a una persona física o moral, o se deshabilita. 

La medida se amarra a la nueva Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión y se vende como herramienta para reducir el uso ilícito de la telefonía, siguiendo “práctica internacional” de países que ya exigen identificación para activar un chip y que en Mexico ya falló en la época del otro «García»,Genaro García Luna,que «casualidad».

Qué le pasa a tu línea

El lineamiento crea dos categorías: línea habilitada (registrada y vinculada a un titular) y línea deshabilitada (sin titular o desvinculada).

Si tu número no queda vinculado dentro de los plazos, el proveedor debe deshabilitar el servicio: no llamadas normales, no datos, no SMS; sólo se permite recibir alertas de protección civil, llamar a números de emergencia y al centro de atención del operador, durante el “ciclo de vida” que marque la compañía. 

Lo que vas a tener que hacer

Para usar cualquier SIM nueva o mantener viva la que ya tienes, la palabra mágica es “Vinculación”: asociar la línea con tu identidad oficial (CURP incluida) y, en algunos casos, hasta pasar una “prueba de vida” en línea. 

La vinculación podrá hacerse en centros de atención, mostrando identificación oficial vigente, o de forma remota, escaneando tu INE/pasaporte, validando CURP contra RENAPO y haciendo gesto frente a la cámara para demostrar que no eres un archivo JPG con saldo.

Límite de líneas y trato desigual

Si eres persona física, el regulador decidió que tu capacidad de hablar por teléfono tiene tope: máximo diez líneas móviles a tu nombre, sin importar si eres familia numerosa, activista digital o microempresario multitarea. 

Las personas morales y las físicas con actividad empresarial, en cambio, quedan fuera de esa limitación; ellas pueden seguir acumulando chips como si fueran servilletas de restaurante, siempre que presenten RFC y constancia de situación fiscal. 

Lo que no te cuentan 

El discurso oficial presume “certeza”, “entorno confiable” y “protección de datos personales” mientras obliga a todos los operadores a montar plataformas 24/7 para validar identidades en tiempo real con bases de datos gubernamentales, sin conservar biométricos pero sí resguardando nombres, CURP, RFC y folios de cada movimiento. 

Al usuario le queda el papel protagónico menos glamuroso: si no te identificas, tu línea se apaga; si fallan las plataformas, dependes de “mecanismos alternativos” del operador; y si algo sale mal con tus datos, la solución llegará en forma de aviso, formato y programa de verificación… porque en este nuevo ecosistema, la prioridad no es que puedas comunicarte, sino que estés perfectamente identificado para cuando lo intentes.

Con informacion: DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACION (DOF)

«NO FUE INTENTO de ASESINATO,FUE BURLA»: «ACRIBILLARON a SUBSECRETARIO de OPERACIONES POLICIALES en COLIMA»…un mensaje grabado en plomo: nadie está a salvo, ni los jefes de policía.


Otra vez Colima con su insistente estruendo de las balas y el silencio oficial que ya se volvió costumbre. El crimen vuelve a restregarle en la cara al Estado su poder real. Ahora fue Heriberto Ramírez, subsecretario de Operaciones de la Secretaría de Seguridad Pública, quien conoció de cerca lo que millones de ciudadanos padecen todos los días: el miedo en carne viva. Lo acribillaron cuando iba rumbo a trabajar, como quien deja un mensaje grabado en plomo: nadie está a salvo, ni los jefes de policía.

El Gobierno, predecible, respondió con su manual de siempre: condena, comunicado y promesas de “investigación a fondo”. Mientras tanto, los agresores ya deben estar riéndose con una cerveza en la mano. Colima, ese pequeño estado que un día fue postal de paz, hoy respira pólvora con naturalidad: 404 homicidios en ocho meses. Cuatrocientos cuatro historias truncadas, y lo que queda del año todavía promete.

Hace apenas semanas, asesinaron a una exalcaldesa; antes, a otro funcionario; y más allá, a un alcalde en Michoacán. Pero la respuesta institucional suena igual en todos lados: conferencias de prensa, corajes fingidos, operativos exprés y olvido a la vuelta de la esquina. En Colima ya no hay “héroes de uniforme”, solo sobrevivientes resignados que patrullan sabiendo que podrían ser los próximos.

El ataque contra Ramírez no solo es un intento de asesinato: es una burla. Una puesta en escena que revela el verdadero reparto del poder. Mientras los delincuentes actúan a plena luz del día, el Estado se limita a lamerse las heridas y repetir su mantra de justicia. Y los ciudadanos, esos sí, aprendieron hace tiempo a no esperar rescate: en Colima, la seguridad es un mito, y la impunidad manda el parte de guerra.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/PAULINA FLORES