Visitanos tambien en:

viernes, 20 de junio de 2025

“NO TE EQUIVOQUES PAPANATAS”: “EX-PRIISTA RECICLADO por MORENA que GOBIERNA PUEBLA se ENOJÓ con la ONU por RECRIMINAR su LEY CENSURA”…un régimen de mordaza digital, donde la disidencia se castiga con cárcel y la sátira se convierte en delito.


El Gobernador de Puebla, el morenista Alejandro Armenta, reprochó a la ONU que haya condenado su Ley Censura, aprobada en el Estado para imponer penas de hasta tres años de prisión a quienes emitan insultos u ofensas en redes sociales.


Entre el Despotismo y la Ignorancia: Armenta y su Ley Censura

Resulta tragicómico, por no decir abiertamente grotesco, que el gobernador Alejandro Armenta, con la petulancia de quien se cree iluminado por los dioses del civismo, pretenda regañar a la ONU por atreverse a condenar su flamante Ley Censura. Que el mandatario poblano, ex priísta reciclado en las filas de Morena, se indigne porque los organismos internacionales no lo felicitan por hacer su trabajo —ese que, según él mismo, “no es nada extraordinario”—, es un despliegue de narcisismo político digno de estudio siquiátrico.

¿Acaso Armenta ignora que la libertad de expresión es piedra angular de toda democracia? ¿O simplemente le incomoda que los ciudadanos, esos mismos a quienes dice “proteger”, lo critiquen sin pedirle permiso? Con la arrogancia de un virrey trasnochado, el gobernador se parapeta tras un discurso de “protección” para en realidad instaurar un régimen de mordaza digital, donde la disidencia se castiga con cárcel y la sátira se convierte en delito.

No faltará quien vea en sus palabras un burdo intento de manipulación emocional: “¿Por qué no me aplauden si he reducido los feminicidios?”, clama, como si la protección de los derechos humanos fuera moneda de cambio para la supresión de otros derechos fundamentales. Es la vieja táctica del autócrata: distraer con una mano mientras con la otra arrebata libertades.

Armenta, en su soberbia, parece no entender que la crítica no es ciberacoso, y que el disenso no es delito, sino el oxígeno de la vida pública. Su ley, disfrazada de “rigidez” para evitar que “todo el mundo la pisotee”, es en realidad una camisa de fuerza para la sociedad civil. ¿Qué sigue, gobernador? ¿Prohibir el sarcasmo? ¿Penalizar la ironía? ¿Dictar arresto domiciliario a los memes?

En suma, la postura del gobernador es un monumento a la intolerancia, una oda al autoritarismo y una bofetada a la inteligencia colectiva. 

Que no se equivoque: la historia no suele ser benévola con quienes, desde el púlpito del poder, intentan silenciar al pueblo. Y menos aún con aquellos que, en su afán de controlar la narrativa, terminan exhibiendo su profunda incomprensión de la democracia.

Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: