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lunes, 2 de marzo de 2026

"SI VAMOS a JUNTAR DENUNCIAS,JUNTEN TODAS": "DIPUTADO EX-PANISTA PRIETO LLAMA a DENUNCIAR a CABEZA de VACA pero NO dice NADA de AMERICO,HUACHICOL,NI NARCONEXOS"...las mañas se pegan.


En Tamaulipas la doble moral del Diputado Humberto Prieto Herrera no se esconde: se estaciona en el Congreso, cobra dieta, preside la Junta de Gobierno disfrazado de “suspirante” a la alcaldía de Reynosa como si fuera cruzado anticorrupción recién bajado del cerro de Morena…después de haber sido amamantado en el PAN.

El converso de la moral de utilería

El personaje en turno hizo carrera cobijado por el PAN, diputado federal de 2012 a 2015, Secretario de Accion Juvenil del PAN ,dirigente y operador de siempre en el mismo lodazal político de Tamaulipas, y ahora resulta que se nos vende como renovado adalid “guinda” de la decencia estatal.

La biografía oficial presume cargos, comités y coordinaciones, pero calla lo obvio: la ética de bonus, esa que permite brincar de partido como quien cambia de franquicia de hamburguesas, jurando que ahora sí “está del lado correcto de la historia”.

El problema no es que antes fuera panista y hoy morenista; el problema es que pretende colgarse de la narrativa anticorrupción mientras juega exactamente el mismo juego de siempre: usar la tribuna para hacer campaña, las “denuncias” como spot y la Junta de Coordinación Política como catapulta electoral encubierta.

Denuncien a Cabeza de Vaca

El Diputado Herrera, presidente de la Junta de Gobierno del Poder Legislativo, explicó que la semana pasada abrieron esa convocatoria mediante un llamado público desde el programa de La Mañanera del Congreso del Estado.

«Si alguien fue víctima, si alguien fue presionado, si alguien tiene algo que denunciar, este es el momento. La Justicia necesita que la verdad salga completa», enfatizó.

Prieto enfatizó que la cancelación del amparo que impedía ejecutarle la orden de aprehensión al ex Gobernador panista Cabeza de Vaca abre la puerta para que las víctimas de abusos en su sexenio ya no tengan miedo y formulen sus denuncias, con o sin anonimato.

«Hay condiciones jurídicas y políticas para que las cosas procedan. Hoy ya no están quienes desde el sistema judicial protegían intereses personales», apuntó.

La raja política con olor a hipocresía

Cuando desde la presidencia de la Junta del Congreso se monta un espectáculo de “acopio de denuncias”, eso suena muy bonito en boletín: cercanía con la gente, puertas abiertas, combate a la impunidad, etcétera.

Pero en un estado donde la estructura criminal se administra como empresa pública no registrada, la selección de qué denuncias sí se elevan al cielo del micrófono y cuáles se tiran al bote es un acto profundamente político, no de justicia.

Si al suspirante le urge recabar quejas para presumir “valentía”, habría que preguntar por qué el entusiasmo se acaba cuando las denuncias salpican a su propio ecosistema: su nuevo partido, sus aliados coyunturales, el gobernador que comparte color y discurso, y la maquinaria de impunidad que les permite seguir posando de estadistas mientras el territorio se lo reparten los socios del miedo.

Si vamos a juntar denuncias, juntemos TODAS

Porque si de acopiar denuncias se trata, habría que meter en la misma carpeta —sin Photoshop— lo que se documenta sobre el gobernador Américo Villarreal sobre su vocación de traficante de huachicol y su estrecha vecindad político-criminal con el ex-militar Mario Guitian Rosas, lugarteniente del Cártel del Golfo que administra la extorsión en Reynosa en nombre del “Primito”.

Mario Guitián Rosas, alias “La Chispa”, hoy empresario del delito, opera como lugarteniente de Los Metros, subordinado del Primito, mientras construye un emporio de funerarias, seguridad “privada”, apps de transporte, taxis, talleres y antros usados como fachada para la renta criminal que asfixia a la ciudad.

En ese inventario de riqueza putrida aparecen negocios como la funeraria y crematorio Jardín de Rosas, empresas de “seguridad” como CABIEX y Falcón System, la plataforma de transporte VAIA, bases de taxis, talleres, purificadoras, carwash, palapas y tables como Watch Me y Jetset Men Table, que la propia prensa liga a explotación sexual y lavado.

Todo ello bajo el paraguas de un gobierno que, según crónicas periodísticas, repavimentó con impunidad las calles por donde se cobra el diezmo, mientras se pintaban banquetas de moral institucional para las fotos del doctor que prometió curar a Tamaulipas y terminó recetándole anestesia ética.

La pregunta no es si el gobernador “se va a seguir haciendo pendejo”; la pregunta es por qué el flamante recolector de denuncias del Congreso no coloca estas acusaciones en primera fila cada vez que prende el micrófono para hablar de corrupción desde su nueva fe morenista sin morderse la lengua.

La doble moral hipocrita

Lo que el suspirante vende como valentía es, en realidad, el viejo deporte tamaulipeco: pegarle al adversario que conviene y callar donde duele el presupuesto, el pacto y la nómina.

Si tuviera verdadero compromiso con la justicia, estaría pidiendo auditorías federales para aclarar el derroche en comunicación social y ayuda de la FGR para intervenir a fondo sobre el entramado que la prensa nacional ha exhibido alrededor del gobernador y su círculo, no sólo organizando ceremonias de “denuncia ciudadana” que sirven de foto de campaña para la alcaldía de Reynosa.

La doble moral se nota cuando el discurso contra la corrupción se vuelve selectivo: mucho estruendo contra los enemigos de temporada, total silencio ante el emporio criminal que alquila el territorio, financia campañas y se sienta en la misma mesa de los próceres de la “transformación” humanista a los que no les duelen las rentas mensuales de todos aquellos que se soban el lomo y son sometidos a pagos de cuota que deberian ser denunciados, aun sin la invitación formal del diputado ,que también esta amafiado con ellos.

Ahí el suspirante deja de ser imparcial y se convierte en alcahuete: denuncia lo que le conviene, omite lo que lo compromete, administra la indignación como capital político y después quiere que el voto le crea que él sí es distinto.

La ofensa no es la palabra, es la complicidad

En Tamaulipas no ofende que a un gobernador le pregunten si “se va a seguir haciendo pendejo”; ofende que a la gente la sigan haciendo pendeja con discursos reciclados, colores cambiados y candidaturas envueltas en papel celofán de “honestidad valiente” mientras la extorsión es política pública no escrita.

Si el suspirante a la alcaldía quiere hablar de denuncias, que empiece por ahí: por ponerle nombre y apellido a la estructura de extorsión y lavado que describen los reportes periodísticos, por exigir responsabilidad a su propio gobernador y por dejar de usar la indignación ciudadana como escalera electoral

Hasta que eso no ocurra, cada vez que abra la boca para hablar de moral pública, se le va a seguir escuchando lo que en realidad es: otro profesional de la raja política, graduado con honores en doble moral, con credencial azul de ayer y chaleco guinda de hoy.

Con información: ELNORTE/

LA «BIBLIA y el ERROR de CALCULO»: «AQUEL DIA de 2013 el CHANGO MENDEZ le PERDONÓ la VIDA al MENCHO en AGUILILLA»…pero la muerte siempre tan segura, le dio una vida para vivirla.

El día que La Familia Michoacana le perdonó la vida al Mencho no fue un milagro: fue el peor cálculo de riesgo de la historia del narco mexicano, una cláusula de gracia de 148 meses firmada en sangre ajena.

La muerte, tan confiada, le dio prórroga

La escena: Aguililla, 2013, un capo de medio pelo, Nemesio Oseguera, 47 años, tirado en una casa de seguridad esperando el tiro de gracia, convencido de que su biografía se acababa ahí, en un cuartito sin gloria y sin corrido.

La muerte lo tenía ya en las manos, pero el narco es tan ridículamente religioso que una “Biblia” escrita por criminales decidió que un michoacano no podía matar a otro michoacano, así que lo soltaron… y el país terminó pagando la indulgencia plenaria.

La Biblia del narco y el error de cálculo

José de Jesús Méndez Vargas, El Chango, capo con delirio de pastor, se paró frente a su prisionero y en vez de jalón de gatillo hizo teología barata: no matarás a tu paisano, aunque ese paisano sea un sociópata con proyecto empresarial.

La regla era sencilla y perversa: La Familia Michoacana se vendía como cruzada santa contra foráneos, contra Zetas, contra “los malos” que, claro, siempre eran otros, mientras ellos torturaban, ejecutaban y levantaban con la frente muy en alto y la Biblia apócrifa bajo el brazo.

De saldo local a pesadilla global

Lo que esa fraternidad criminal no midió fue el costo de dar “chance de vida” a un hombre que luego convertiría a Los Torcidos en el Cártel Jalisco Nueva Generación, la franquicia mexicana de la violencia globalizada: sintéticos, 60 países, mil millones de dólares y drones con explosivos como firma de la casa.

El hombre que debió morir como nota al pie en la guerra de Michoacán terminó tirando un helicóptero militar con lanzacohetes rusos en 2015 y convirtiendo a Jalisco en laboratorio de un narco del siglo XXI, mientras los iluminados que le perdonaron la vida se iban diluyendo entre extradiciones y pactos con la DEA.

Epílogo: cuando la muerte se ríe al final

La línea es brutal: si aquel otoño de 2013 El Chango hubiera aplicado su propia “guerra santa” sin excepciones, México se habría ahorrado un capo de exportación, un CJNG de catálogo y una década de luto ampliado.

Pero la muerte, tan segura de ganar, a veces se entretiene concediendo vidas extra a los peores candidatos, sólo para demostrar que en este país los milagros casi siempre son malos negocios para todos, menos para el difunto que ascendió a leyenda criminal antes de que por fin lo alcanzaran los balazos en 2026.

Con información: MILENIO/

«MORIR es un ALIVO,VIVIR MATA»: «KARINA ENTREVISTÓ 33 SUJETOS que TRAIAN la MUERTE PEGADA en la NUCA y COINCIDIERON que el ATAUD NO es TRAGEDIA»…sino salida de emergencia.


Para la academia es “crimen”, para el púlpito es “pecado” y para el narco es “negocio”. El problema es que, para los soldados rasos de ese negocio, la vida es desechable y la muerte, literalmente, un descanso. Eso lo documentó una investigadora que se sentó cuatro meses a escuchar a 33 ex narcos mexicanos contar su biografía desde la infancia hasta su último ejecutado, y todos orbitan el mismo eje: pobreza, machismo, violencia y adicción, una licuadora social que produce tipos para quienes el ataúd no es tragedia sino salida de emergencia. 

En ese ecosistema, la noticia de que Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, murió tras un operativo militar en Jalisco, herido en enfrentamiento y sospechosamente muerto en el traslado hacia la capital, no cierra un ciclo, solo confirma la tesis: hasta los capos más temidos terminan como lo que siempre fueron en su propia lógica íntima, un cuerpo más camino al descanso.

La vida desechable como política de Estado no escrita

Los 33 ex narcos entrevistados no se ven como monstruos ni como víctimas: se asumen como agentes libres que eligieron entrar a una industria ilegal, pero también como personas “desechables”. Esa palabra es dinamita política: desechables en barrios donde la economía informal les alcanzaba para sobrevivir, pero ellos querían “más”. No entran al narco “porque no había de otra”, como repiten los spots oficiales; entran porque, si la vida ya vale poco, apostarla por más dinero, más poder, más adrenalina, tiene sentido macabro. Si de todos modos sientes que la muerte te viene persiguiendo desde la cuna, ¿qué más da si la aceleras metiéndote de lleno a un negocio donde la expectativa de vida se mide en ráfagas?.

Esa es la paradoja que el discurso de la “guerra contra el narcotráfico” nunca admite: el Estado presume que la amenaza de la cárcel o la tumba disuade, pero enfrente tiene a gente que ya normalizó la cárcel y que considera la tumba un alivio logístico, un apagón de la tortura diaria. 

Cuando el enemigo te dice en voz alta “yo ya vengo muerto de antes”, desplegar más soldados y más drones es como amenazar a un suicida con aventarlo del puente.

La muerte del “Mencho”: premio, castigo o trámite

La narrativa oficial vende la muerte del líder del CJNG como triunfo épico: el criminal más buscado, abatido tras un operativo en Jalisco, un traslado aéreo interrumpido por sus heridas, el parte militar con el clásico lenguaje de “repelimos la agresión”. La maquinaria propagandística se encarga del resto: montajes, conferencias, mapas con flechitas que prometen el desmantelamiento del cártel, mientras los halcones prenden vehículos y levantan bloqueos en Jalisco y otros estados para recordar quién sigue mandando en el territorio.

Pero la pregunta incómoda es otra: en la lógica subjetiva de un capo como el “Mencho”, ¿qué fue esa muerte? ¿Derrota, alivio o simple actualización de estado civil? 

El estudio de los ex narcos muestra un patrón: muchos de ellos no se visualizan en la vejez, no se imaginan ancianos; viven acelerados hacia un final que dan por hecho desde el inicio. En esa cultura, el que muere “en la raya” no cae, se consuma. La única tragedia real sería sobrevivir demasiado y terminar inválido, pobre y olvidado.

La guerra oficial vende como castigo lo que, para muchos de estos hombres, es liberación: dejar de estar en la mira de rivales, jefes, soldados, marinos, gringos, prensa, sicarios novatos y fantasmas del pasado. Si morir es alivio, entonces el Estado presume como victoria el acto final de una cadena de decisiones que nunca logró interrumpirán el caso del Mencho mas de una década,eso no es victoria,es fracaso.

Un negocio blindado contra la disuasión

Hay otra bomba conceptual en el trabajo con los 33 ex narcos:ellos no compran la idea de que son “máquinas de matar” irrecuperables ni que el narco sea un destino inevitable; se saben tipos que eligieron una industria ilegal porque el cálculo riesgo/beneficio les cuadró. Les cuadró, claro, en un contexto donde ya se sentían socialmente devaluados, emocionalmente rotos y sin un propósito general de vida. No es que el narco sea atractivo por sí mismo; es atractivo comparado con el vacío.

Mientras la política pública siga centrada en balas y no en desmontar esa sensación de desechabilidad, el narco tendrá siempre voluntarios. El estudio lo dice con brutal simpleza: si no evitamos que más niños y jóvenes se sientan desechables, la oferta de trabajo para el narco no se agota. Traducido al lenguaje de presupuesto: cada peso que se va a helicópteros y operativos espectaculares refuerza un sistema que no necesita disuasión porque ya se alimenta de gente que llega derrotada de fábrica.

En esa lógica, la muerte del “Mencho” no corta la cadena de suministro humano. Apenas abre una vacante de lujo en la estructura del CJNG y recalienta las luchas internas por el trono, dejando el mismo menú de siempre para los barrios pobres: halcón, sicario, mula, escolta, o esperar turno en la morgue.

La necro-gestión como modelo de seguridad

Lo que el Estado llama política de seguridad es, en los hechos, una necro-gestión: administrar quién muere, cuándo y con qué narrativa. El estudio de los ex narcos exhibe que al otro lado de las balas hay sujetos que ya aprendieron a vivir con la muerte pegada a la nuca, que normalizaron la violencia desde la infancia y que integraron el riesgo letal como parte del salario emocional. 

El sistema responde a eso con más operativos, más fosas, más medallas póstumas, pero casi ninguna inversión real en arrancar de raíz la idea de que, si naciste pobre y marginado, tu destino razonable es morir joven.

Por eso cada “golpe histórico” como el de la muerte del “Mencho” deja una resaca similar: repunte de violencia, reacomodo de plazas, comunicados grandilocuentes, embajadas extranjeras felicitando, medios internacionales preguntando si ahora sí se debilitará el cártel. La respuesta está ya en las historias de vida de esos 33 ex narcos: mientras tenga sentido arriesgar una vida que no se valora, el crimen organizado seguirá encontrando mano de obra. La guerra fracasa no porque falten balas, sino porque sobran vidas que el propio modelo económico trató como basura.

Colofón: capos cansados, Estados cínicos

El titular perfecto para esta era sería: “Muere el ‘Mencho’ y la guerra contra el narco gana lo único que sabe ganar: más muertos”. La academia ya avisó que muchos narcos ven la muerte como un alivio; los gobiernos fingen no escuchar para seguir reciclando el mismo libreto de mano dura y patriotismo de cartón. 

El resultado es una coreografía perversa donde un Estado que administra vidas desechables celebra la eliminación de capos que, en el fondo, probablemente ya estaban exhaustos de mirarse en el espejo de su propia violencia.

Si la muerte es alivio, la verdadera crueldad del sistema no está en matar capos, sino en producir generaciones enteras para las que el alivio solo llega en forma de bala. Y ahí, ni todos los “Menchos” abatidos, juntos, alcanzan para presumir victoria. Solo para firmar, una vez más, el acta de defunción de la política pública.

Con información: CIPERCHILE/KARINA GARCIA

«DOS MILLONES DIARIOS»: «SOBRINO del JUNE del CDG REBASA 31% el BOTOX PRESUPUESTAL para que su IMAGEN NO tenga OJERAS RUMBO a la ELECCION del 2027″…un reality show financiado por el erario.

El Gobierno de Nuevo León ,el que aun encabeza Samuel Garcia el «sobrino» del June del Cartel del Golfo, convirtió la “imagen institucional” en un agujero negro de dinero público y en un «OnlyFans» político donde la suscripción la paga el contribuyente, quiera o no.

El gobierno influencer

La Oficina de Comunicación arrancó 2025 con un presupuesto ya obsceno de 566 millones de pesos para lustrar la sonrisa naranja del gobernador, pero en el camino alguien decidió que no alcanzaba para tanto filtro y tanto dron, y le inyectaron otros 173.7 millones, sin molestarse en explicar por qué.

El resultado: 739.7 millones de pesos comprometidos en un solo año, un incremento del 31 por ciento sobre lo aprobado, puro botox presupuestal para que la imagen del mandatario no tenga ojeras rumbo a 2027.

Dos millones diarios para el ego

Traducido a calendario, la oficina que encabeza Julieta López quemó 2 millones 62 mil 787 pesos al día en la operación maquillaje del gobernador emecista.

No es difusión de programas, es un reality show financiado por el erario: cada “historia” y cada toma a cámara lenta salen más caros que un quirófano lleno de especialistas.

La pareja dorada y su precampaña permanente

Este dispendio coincide, casualmente, con el bombardeo propagandístico de Samuel García y Mariana Rodríguez, precandidata de facto a la Gubernatura desde la silla de AMAR a Nuevo León.

Mientras la administración jura que solo “informa”, la pareja se pasea en redes con spots disfrazados de vlog familiar, construyendo marca política con dinero ajeno como si fueran influencers orgánicos y no un proyecto electoral de alta gama.

El hoyo negro que no se ve

Lo más indecente es que esos 739.7 millones son solo la punta del iceberg: ahí no están los gastos en comunicación de organismos descentralizados ni paraestatales, ni la pauta que la pareja estrella revienta en Meta (Facebook e Instagram), donde ya han roto marcas nacionales de gasto mensual.

Solo en campañas digitales recientes se han documentado millones de pesos tirados en anuncios personales, pagos a su nombre y a nombre del gobierno, mezclando propaganda oficial con autopromoción como si el presupuesto fuera una tarjeta sin límite.

Costumbre, no accidente

No es un resbalón aislado: en 2024 ya habían reventado la bolsa, pasando de un techo de 360.7 millones a 627 millones de pesos en “imagen”, y aun así se dieron el lujo de decir que no promovían a ningún servidor público.

El patrón es claro: cada año sobregiran la cuenta de Comunicación mientras reclaman más deuda y se pelean un presupuesto “consensuado” en el Congreso, como si el problema fueran los diputados y no la adicción del Ejecutivo al espejo.

En un estado con broncas de transporte, inseguridad y servicios reventados, el gobierno decidió que la prioridad era meterle esteroides al algoritmo y saturar panorámicos para que nadie olvide quién sale más guapo en las historias.

La administración emecista convirtió la comunicación social en un culto a la personalidad: un aparato de propaganda carísimo donde cada like cuesta millones y la única “obra pública” garantizada es la construcción paciente, obscena y diaria de su propia candidatura.

Con información: ELNORTE/LA JORNADA/SINEMBARGO/ELMANANA/

«PERDON pero..QUE PINCHE HUMANI$MO es ESE ?»:»MILLONES para la PIROTECNIA PATRIÓTICA y MIGAJAS para los que SANGRAN en SILENCIO»…saldo de domesticar la palabra pueblo.

Millones para la pirotecnia patriótica, migajas para los que sangran en silencio: México logró domesticar la palabra “pueblo” hasta convertirla en un pretexto de facturación y pirotecnia clasificada como asunto de “seguridad nacional”.

La patria según el contrato C45-25

Mientras hospitales, universidades y programas para víctimas rascan centavos, 23 estados y 11 alcaldías se quemaron cerca de 317 millones de pesos en un par de horas de gritos, drones, fuegos artificiales y brindis VIP para la fauna política. No importa si mandan Morena, PAN, PRI o MC: cuando se trata de escenario, luces y catering, la “austeridad republicana” aplica solo para los que hacen fila en urgencias, no para los que entran por la puerta de invitados especiales.

La noche del 15 de septiembre terminó costando más que presupuestos anuales de universidades públicas, programas de atención a víctimas, salud, apoyo a huérfanos de la violencia o, ya de plano, la búsqueda de restos óseos de desaparecidos. En el Excel del poder, un artista estelar vale más que un niño sin padre por el crimen organizado; un show de drones, más que un laboratorio hospitalario completo.

El grito que está reservado

La joya del cinismo está en Palacio Nacional: el costo del primer Grito de Claudia Sheinbaum fue declarado “reservado” porque transparentar cuánto se pagó a La Arrolladora Banda El Limón, Alejandra Ávalos y compañía “representa un riesgo” para la presidenta. No es broma: el contrato AD-SN-007-2025, del que cuelga el C45-25/AD-SN-007-2025 —un “servicio integral” que empaqueta todo el fiestón patrio en una sola asignación— fue elevado a la categoría de información de seguridad nacional.

Según la Oficina de la Presidencia, revelar los montos podría dejar “en estado de vulnerabilidad” a la mandataria, su familia, su entorno y hasta la coordinación en materia de seguridad pública, porque algún “agente externo” podría usar esa información para medir “la capacidad de reacción” del aparato presidencial. Traducido del burocratés: si el público se entera cuánto costó el show, el verdadero riesgo no es un atentado, sino el enojo de quienes pasan lista en los hospitales saturados y en las oficinas de atención a víctimas que funcionan con presupuesto de limosna.

Humanismo de pirotecnia

El gobierno sostiene que el “riesgo de perjuicio” por divulgar los datos del contrato es mayor que el “interés público general” de conocerlos. Es la síntesis perfecta del humni$mo oficial: el pueblo sólo existe como multitud en el Zócalo, nunca como sujeto con derecho a saber en qué se va el dinero mientras se le niega presupuesto a salud, justicia y educación.

En este modelo de país, la vida y la muerte caben en una tabla de presupuesto: arriba, en verde, los millones para una noche de espectáculo patriótico; abajo, en rojo, los programas de atención a huérfanos, la identificación de restos de desaparecidos y los servicios de salud que sobreviven con recortes. La patria no se mide por los nombres recuperados de una fosa ni por las camas de hospital disponibles, sino por lo espectacular del grito… y por lo herméticamente sellado del contrato que lo hizo posible.

Con información: PROCESO/

«FRACASARÓN MISION y SIGUEN TIRANDO DINERO»: «MILITARES a CARGO de HOTELES y TREN MAYA dejan PERDIDAS al PAIS por 6,398,000 MILLONES de PESOS»…tan solo por no atender el «zapatero a tus zapatos».

El parte de operaciones es claro: el “megaproyecto insignia” llegó al 2025 convertido en un convoy averiado, ardiendo en números rojos y sostenido a respirador artificial con recursos públicos, mientras el alto mando militar finge desfile de honor sobre un campo de ruinas financieras.

Situación táctica del frente Tren Maya

En el teatro de operaciones del sureste, el Tren Maya y sus hoteles entraron en 2025 en franca fase de quebranto: pérdidas conjuntas por más de 6 mil 398 millones de pesos, con el tren sangrando 3 mil 579 millones entre enero y septiembre, y Grupo Mundo Maya hundiendo 2 mil 819 millones adicionales. La tropa contable reporta que, pese al despliegue, el objetivo estratégico de “rentabilidad” sigue en calidad de zona no conquistada y sin fecha de aseguramiento.

El convoy presume ingresos por 387 millones de pesos, pero para tapar el boquete tuvo que jalar 2 mil 168 millones de un fideicomiso y 1 mil 176 millones en transferencias y subsidios, es decir: la unidad no se sostiene por sí misma, avanza remolcada a punta de presupuesto federal. Cada día, el tren pierde 7.1 millones de pesos y apenas cumple 30.17% de su meta diaria de pasajeros, lo que en lenguaje de campaña equivale a una operación fallida que insiste en llamarse “éxito histórico”.

Logística de propaganda en zona de desastre

Mientras el tablero muestra déficit en todos los flancos, el alto mando ordenó abrir otra línea de fuego: más gasto en propaganda. Sedena firmó por adjudicación directa contratos por 28 millones 186 mil pesos con Creatividad y Espectáculos S.A. de C.V. para vender en ferias nacionales e internacionales un producto que, en la realidad, se descarrila en las cuentas y en las vías. El absurdo operativo queda resumido en un dato: por paquetes turísticos (viaje más hospedaje) apenas han entrado 16 millones 50 mil pesos, menos de lo que se va sólo en promocionarlos (16 millones 728 mil).

En 2025 ya se habían drenado 74 millones más para radio, televisión, redes y producción audiovisual, bajo el argumento de “posicionar” un proyecto que en el terreno no alcanza ni sus metas mínimas de ocupación y traslado. En jerga castrense, es el equivalente a pintar de verde los cascos, inflar estadísticas y mandar a revista fotográfica a una unidad que viene de una emboscada y no lo quiere aceptar en el parte oficial.

Daños colaterales y ocultamiento visual

El anexo técnico de la adjudicación instruye a evitar cualquier toma donde se vean instalaciones en construcción, trenes sucios o imágenes que proyecten mala percepción. Es decir, la orden superior es clara: maquillaje de combate, encuadrar sólo lo fotogénico, borrar del encuadre los rastros de barro, retrasos, descarrilamientos y sobrecostos.

En paralelo, la bitácora de incidentes registra el descarrilamiento del Tren Interoceánico en diciembre de 2025, con 14 muertos, y tres descarrilamientos del Tren Maya (Tixkokob, Limones e Izamal) sin víctimas, pero suficientes para evidenciar una operación que camina al filo del reglamento técnico y del sentido común. La narrativa oficial, sin embargo, prefiere seguir desplegando stands de 70 metros cuadrados en Madrid o en el Tianguis Turístico, como si la guerra por la opinión pública pudiera tapar el humo que sale de la máquina.

Costo humano por pasajero: un convoy de derroche

Desde la inauguración, el 8 de diciembre de 2023, hasta el 11 de agosto de 2025, el Tren Maya apenas ha movido a 1 millón 504 mil 319 pasajeros, unos 2 mil 474 al día, lejos de la meta de 8 mil 200. Traducido al lenguaje de la tropa, la “obra del sexenio” marcha a un 30% de su capacidad prevista, mientras se sigue consumiendo combustible presupuestal como si fuera una línea en plena ofensiva.

Con un costo total de 544 mil millones de pesos, cada pasajero trasladado hasta agosto de 2025 equivale a 361 mil pesos; una cifra que, en cualquier mesa de planeación estratégica, sería el reporte inequívoco de una operación insostenible, pero aquí se administra como si fuera simple “fuego amigo” en la contabilidad. La instrucción oficial es seguir adelante, aun cuando el mapa de calor financiero marca en rojo intenso cada tramo y cada habitación de hotel medio vacía en la ruta.

Hoteles de campaña y fortificaciones vacías

Grupo Mundo Maya opera siete hoteles desplegados como supuestas posiciones de avanzada turística en Nuevo Uxmal, Edzná, Tulum (Parque del Jaguar), Calakmul, Chichén Itzá, Palenque y junto al aeropuerto de Tulum, además de parques y un museo paleontológico en el AIFA. En papel suena a ocupación total del terreno, pero en la práctica se asemeja a una cadena de fortificaciones caras, poco utilizadas y sostenidas por la retaguardia fiscal.

Sin datos públicos aún de huéspedes de 2025, la sensación en el frente es de cuarteles amplios con eco en los pasillos, mientras se sigue gastando en promoción en Madrid, Londres o Shanghái para atraer refuerzos turísticos que no terminan de llegar. Es la imagen de un batallón desplegado para una guerra que nunca se presentó en los números, pero que se sigue justificando en cada informe con el mismo parte de victoria anticipada.

Epílogo: informe de una campaña perdida

En resumen táctico, el Tren Maya y su red de hoteles no son hoy un activo estratégico, sino un frente abierto de pérdidas, propaganda y maquillaje. El cuadro que queda es el de una operación que, en lugar de repliegue, recibe más recursos para sostener la narrativa del éxito, aunque los estados financieros digan lo contrario, como una compañía que regresa diezmada y es obligada a marchar de nuevo para la foto, sin que nadie firme el acta de quebranto que ya se huele desde el primer kilómetro de vía.

Con información: ELUNIVERSAL/

EL «TERRITORIO en PAUSA»: «ACALAMBRA FANTASMA del MENCHO en VELORIO en GUADALAJARA con SOLDADOS que CUSTODIARON hasta el AIRE»…aun y muerto se impone el miedo.

Apenas había bajado el polvo de los narcobloqueos cuando la ciudad amaneció otra vez en modo guerra. No fue una redada ni un asedio, sino un funeral: el de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el capo que durante años dictó el pulso del occidente mexicano con permiso del gobierno en todos sus niveles. En torno al cadáver, la capital jalisciense volvió a probar el sabor metálico del miedo.

Desde las nueve de la mañana, Funerales La Paz parecía un cuartel disfrazado de capilla. Soldados con el dedo en el gatillo, retenes en cada esquina y helicópteros custodiando el aire como si el difunto pudiera escapar de nuevo. Nadie hablaba —ni los escoltas, ni los vecinos— y quienes se atrevían a asomarse lo hacían con tapabocas, más por anonimato que por higiene.

Hasta los arreglos florales fueron intervenidos: los empleados de la funeraria les arrancaban tarjetas y dedicatorias antes de bajarlos. Solo uno sobrevivió a la censura con un mensaje ambiguo, casi plegaria: “De parte de una familia que siempre estará agradecida.” Otro, de gallo adornado, dejó claro a quién se rendía tributo: al apodado “Señor de los Gallos”, el símbolo de un poder que ni la muerte disuelve.

Mientras tanto, en el panteón Recinto de la Paz, los operativos revisaban hasta las cajas de herramientas. Nadie hablaba de duelo, solo de seguridad. Guadalajara no estaba despidiendo a un hombre, sino calculando qué vacío o qué guerra deja su ausencia.

En resumen: la ciudad amaneció más quieta que tranquila, envuelta en un silencio blindado. Porque en Jalisco, hasta los muertos hacen ruido.

Con información: ELNORTE/