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domingo, 7 de diciembre de 2025

"ADIOS a las RUEDAS de ENTRENAMIENTO": UN "WAYMO que se MANEJA SOLO y YA lo HACE como AVEZADO TAXISTA NEOYORKINO"....la policía en California aun no puede multar a un coche sin conductor.


Parecía una escena de película: un par de Jaguars blancos atravesando un túnel de dos carriles, cambiando de carril simultáneamente en zigzag. Pero esto tenía un giro inesperado. Ambos eran Waymos, los vehículos autónomos conocidos por su comportamiento extremadamente cauteloso.

«Nunca había visto a nadie cambiar de carril en ese túnel», dice Sophia Yen, fundadora de una startup que iba en su auto detrás de los dos autónomos en septiembre. «Conduce más como un taxista, un taxista agresivo, típico neoyorquino».

Durante años, mientras se entrenaban en las calles de San Francisco y finalmente transportaban pasajeros, los Waymos fueron los conductores más corteses en los caminos. Si te detenías en una señal de alto al mismo tiempo que un Waymo, éste aguardaba, como diciendo, «No, por favor, pásale tu». Si intentabas sacarle la vuelta a otro auto que giraba a la izquierda, un Waymo seguro te dejaría pasar. En resumen, eran conductores detrás de los cuales no querrías quedarte atorado si ibas con prisa.

Adiós a las ruedas de entrenamiento. Como el buen tipo que sigue las reglas y está cansado de que se aprovechen de él, los Waymos ahora están priorizando sus propias necesidades. Están «interpretando» las reglas de tránsito a su antojo, se impacientan con los peatones y acogen la idea de que, cuando de conducir en la ciudad se trata, la cortesía sale por la ventana: cada auto se las arregla solo.

En septiembre, la policía de San Bruno, California, detuvo un Waymo tras verlo efectuar una vuelta en U prohibida. El mes pasado, un Waymo atropelló y mató a un conocido gato del barrio en el distrito Mission. Un jueves reciente en Pacific Heights, un Waymo en una intersección pisó el acelerador junto con el auto de al lado para no tener que esperar su turno. Segundos después, el mismo auto decidió que no era necesario poner la direccional para hacer un cambio de carril.

Jennifer Jeffries, de 54 años, ha acumulado casi 3 mil minutos en Waymos desde mayo del 2024. Hasta hace poco, la residente de Pacific Heights no tomaba uno si se dirigía al centro. No eran lo suficientemente ágiles. Una vez se quedó atorada varios minutos detrás de otro auto que estaba estacionado en doble fila mientras descargaban muebles.

Ahora no tiene problemas tomando Waymos para ir al centro y halla que maniobran tan bien como un conductor de Uber, incluso mejor.

«Le sacan la vuelta a un auto o se acercan más a él que un conductor humano», señala Jeffries. «A veces voy en el asiento trasero y pienso, ‘¡Uy, eso estuvo cerca!’».

Una desventaja: parecen imitar a los conductores de Uber de formas que no muy positivas: «Dices que te recojan en esta dirección y están al otro lado de la calle, lo cual no me gusta», dice.

A Marc Schreiber, de 49 años, le gustaba más cuando los Waymos cumplían estrictamente las reglas de tráfico. Mientras caminaba al gimnasio, Schreiber se encontró en un paso peatonal frente a un Waymo. En cuanto pasó delante del vehículo, este empezó a acelerar.

«Me tomó desprevenido», dice Schreiber. «Mi siguiente pensamiento fue, ‘Vaya, cambiaron la programación para que sean más agresivos’».

Y estaba en lo correcto.

Waymo ha estado intentando hacer que sus vehículos sean «confiadamente asertivos», indica Chris Ludwick, director senior de manejo de productos en Waymo, propiedad de Alphabet, la empresa matriz de Google. «Era realmente necesario para nosotros ampliar esto en San Francisco, particularmente por el tráfico que suele haber».

Ludwick explica que cuando los vehículos son demasiado pasivos, se vuelven un elemento de disrupción. Las actualizaciones periódicas de software garantizan que los Waymo no se conviertan en una molestia ni creen caos.

Ludwick no quiso hacer comentarios sobre incidentes específicos de incumplimiento de las normas. Afirma que los Waymo toman decisiones sensatas, lo que implica hacer toma y dacas.

«El conductor está diseñado para respetar las reglas de tránsito», afirma Ludwick. «Sin embargo, a veces este es un tema con matices y las reglas de tránsito pueden incluso entrar en conflicto entre sí».

Por ejemplo, explica, se supone que no se debe cruzar una doble línea amarilla, pero tampoco se debe obstruir el tráfico. Así, si te quedas atorado detrás de un camión de reparto que está parado, una persona le sacaría la vuelta incluso si eso significara cruzar la doble línea. Ahora los Waymo también saben cómo hacerlo.

Una portavoz de Waymo dice que sus vehículos han recorrido 160 millones de kilómetros sin conductor por San Francisco, Los Ángeles, Austin, Phoenix y Atlanta. La compañía informó que, en comparación con conductores humanos, ha tenido 91% menos accidentes con lesiones graves o algo peor.

Cossette Drossler, de 65 años, cuenta que un amigo le contó recientemente que un Waymo realizó lo que se conoce como un «alto californiano». Aparentemente, el auto redujo la velocidad, pero no la redujo a cero en una intersección.

Drossler, residente de Pacific Heights y propietaria de una empresa de servicios de contabilidad, se siente incómoda con la evolución del comportamiento. No quiere estar detrás de un Waymo que se detiene por completo en un barrio tranquilo cuando no hay ningún otro auto a la vista. Por otro lado, no confía del todo en que evalúen el riesgo adecuadamente.

«Yo hago altos californianos. Crecí en San Francisco», dice Drossler, añadiendo, «Sólo lo hago si no hay riesgo».

Waymo afirma que sus autos están diseñados para hacer un alto completo.

El sargento de policía Scott Smithmatungol, quien estaba de patrulla en San Bruno una noche de septiembre, señala que él y su compañero estaban al pendiente de conductores ebrios cuando comenzaron a hablar sobre Waymos y de cómo estaban empezando a conducir más como humanos.

Justo en ese momento, un Waymo frente a ellos en la intersección hizo una vuelta en U. Levantaron la vista, vieron la señal de no dar vuelta en U y encendieron las luces. El Waymo se detuvo. Al acercarse el compañero de Smithmatungol a la ventanilla del conductor, esta bajó. Se escuchó la voz de un operador de Waymo por una bocina.

«Dijeron que lo investigarían», dice. «Se disculparon muchísimo».

Actualmente, la policía en California no puede multar a un coche sin conductor.

La ley está a punto de cambiar.

Con informacion: Katherine Bindley/WSJ/THE WALL STREET JOURNAL

«POPULARIDAD a la BAJA y SIN EXCELENCIA»: «DESMENUZAMOS la ENCUESTA de ENKOLL a SHEINBAUM en el PAIS de TRIPAS de PLOMO»…donde seguridad, corrupción y economía la hunden en saldo negativo.


La popularidad de la presidenta Claudia Sheinbaum no esta a discusión, pero la radiografía fina de la mas reciente encuesta de Enkoll ,muestra algo incómodo: el país la quiere, aunque califica con dureza lo que más le duele de su gobierno, en especial seguridad, corrupción y economía.

Popularidad blindada, gobierno frágil

La presidenta mantiene una aprobación altísima: 74% la aprueba y solo 24% la desaprueba, con respaldo particularmente fuerte entre mujeres y adultos mayores. La aprobación también es robusta entre quienes tienen menor nivel educativo y quienes se identifican con Morena, donde alcanza niveles de hasta 94%, mientras que entre simpatizantes de la oposición (PAN, PRI, MC) y ciudadanos mas educados,las opiniones son claramente más divididas o negativas.

Sin embargo, la serie comparativa de 2024 a 2025 muestra que la aprobación viene bajando: pasó de más de 80% a 74%, mientras la desaprobación subió de 15–16% a 24%, una erosión silenciosa pero consistente en menos de un año.

País “mejor”, pero con tripas de plomo

Una mayoría considera que el país “va mejorando” o al menos “sigue igual de bien”, con un saldo de opinión positivo de 28%, lo que indica que la narrativa general aún favorece a la 4T. 

No obstante, cuando el cuestionario baja a tierra por áreas de gobierno, el brillo se apaga: derechos de las mujeres, apoyos sociales y vivienda salen con saldo muy positivo, pero seguridad, corrupción y economía se hunden en saldo negativo.

En seguridad el saldo es abiertamente adverso y empeora a lo largo del año, mientras que en combate a la corrupción y economía la percepción se torna claramente negativa hacia finales de 2025, evidenciando una brecha entre el discurso de transformación y la experiencia cotidiana.

El corazón del problema: seguridad, corrupción, economía

Cuando se pregunta por el principal problema del país, más de la mitad señala inseguridad/narcotráfico, seguidos por problemas económicos y luego corrupción/mal gobierno. 

Dentro de “inseguridad”, la gente no piensa en abstracciones: habla de robos, asaltos, homicidios y crimen organizado, con los robos a la cabeza y asesinatos/ejecuciones como segundo foco de preocupación.

Entre quienes desaprueban a la presidenta, el diagnóstico es demoledor: la acusan de no combatir la inseguridad, de supuesta cercanía o tolerancia con el narco, de no hacer un buen trabajo en general y de seguir las instrucciones de López Obrador, además de señalar falta de liderazgo y problemas económicos. Ahí se asoma el núcleo de una presidencia que goza de cariño, pero no de credibilidad plena en los temas duros.

La 4T como escudo simbólico

Pese a las críticas, un saldo de opinión de más de 30% considera que con los gobiernos de la 4T (AMLO y Sheinbaum) el país “ha sido mejor” que con los gobiernos del PAN y del PRI, tanto a nivel nacional como para la vida de las familias. Es decir, la comparación histórica con el viejo sistema sigue siendo el principal capital político: la gente puede estar molesta con la inseguridad y la economía, pero sostiene que “antes era peor”.

Los apoyos sociales dominan el imaginario de logros: 38% de quienes la aprueban mencionan como principal logro los programas sociales, apoyos a adultos mayores y becas, más que cualquier otra política pública específica. La 4T sigue funcionando como paraguas identitario que mitiga errores de gestión, pero también como coartada emocional para no romper con la narrativa gobernante.

Manifestaciones, protesta y límite de la tolerancia

Más de la mitad de la población estaba enterada de las movilizaciones del 15 de noviembre, pero la calificación a la reacción del gobierno frente a esas manifestaciones es plana: saldo de opinión en cero, con el país partido exactamente entre quienes la ven bien y quienes la ven mal. Además, aunque 56% considera que las protestas fueron iniciativas ciudadanas y 49% cree que buscan un cambio social positivo, otro bloque importante las asocia con intereses de la oposición y actores políticos.

La presidenta no aparece como verdugo absoluto, pero tampoco como garante de libertades: 42% piensa que su gobierno sí reprime o criminaliza la protesta, contra 52% que cree que no, un margen muy estrecho para una administración que se reivindica como heredera de un movimiento nacido en la calle.

Tabla: imagen general vs áreas críticas

Dimensión centralDato clave de la encuesta
Aprobación presidencial general74% aprueba, 24% desaprueba.
Tendencia de aprobación 2024–2025Baja de más de 80% a 74%, con aumento gradual de la desaprobación.
Situación general del paísSaldo de opinión positivo de 28% (“va mejorando / igual de bien”).
Áreas mejor evaluadasDerechos de las mujeres, apoyos sociales, vivienda, con saldos muy altos.
Áreas peor evaluadasSeguridad, combate a la corrupción y economía, con saldos negativos.
Principal problema del paísInseguridad/narcotráfico (alrededor de la mitad de las menciones).
Tipo de inseguridad que más preocupaRobos y asaltos, seguidos por homicidios y crimen organizado.
Percepción de la 4T vs gobiernos previosMayoría cree que “ha sido mejor” que PAN/PRI, saldo superior al 28–30%.
Respuesta a manifestacionesSaldo en cero: tantas opiniones positivas como negativas.
Percepción sobre represión de protesta42% cree que sí reprime, 52% que no, 6% no sabe.

El caso Manzo y la duda estructural

El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, sí permeó masivamente: 84% había escuchado del caso, lo que lo convierte en un hito de opinión pública sobre la violencia y la capacidad del Estado. La calificación a la respuesta del gobierno federal es francamente mala: saldo de opinión negativo de -15%, con más gente calificándola como mala o muy mala que buena o muy buena.

Solo un tercio confía en que se castigará a todos los responsables, mientras que la mayoría asume que se sancionará solo a algunos o a ninguno, radiografiando la desconfianza en la justicia, incluso entre un electorado mayoritariamente oficialista. El llamado “Plan Michoacán” tiene un saldo levemente positivo, pero con un escepticismo de fondo: una parte importante lo ve “poco” o “nada” efectivo para enfrentar la violencia.

Popularidad sin excelencia

La encuesta dibuja a una presidenta sostenida por un blindaje emocional construido con apoyos sociales, memoria comparada contra el viejo régimen y la bandera de la 4T, pero exhibida como deficiente o insuficiente en los frentes que definen la calidad real de gobierno: seguridad, corrupción y economía. El veredicto es brutal en su elegancia demoscópica: la gente ama a la presidenta, pero no puede decir, con datos en mano, que gobierne bien lo que más importa.

Con informacion: ENKOLL/

«OTRO ATAQUE TERRORISTA y OTROS DOS MUERTOS»: «FRACASADA ESTRATEGIA HARFUCHISTA en SINALOA NI se ADELANTA,NI los CONTIENE y MENOS los ESCLARECE»…ni lo distráigan,es un «cuenta decomisos,cuentachiles y cuentamuertos».


Una pareja mas asesinada en su domicilio tras ataque con metralletas y bombas caseras en Mazatlan, no es “un hecho violento más”: es terrorismo doméstico tolerado por un Estado que llega siempre después, recoge casquillos, posa para la foto y se va sin explicar nada,es sinónimo de fracaso federal, local y estatal.

El ataque: guerra en una casa

En Villa Unión, Mazatlán, un comando llegó de madrugada, rafagueó la fachada de una vivienda con armas largas y después remató lanzando explosivos para incendiar el interior.

La pareja, Vicente “N” y Daniela “N”, de unos 50 y 35 años, intentó refugiarse en el baño, pero terminó muerta por asfixia por humo o por esquirlas de los artefactos.

Explosivos y mensaje de terror

Dentro de la casa, las autoridades decomisaron artefactos explosivos de fabricación artesanal, al grado de que tuvo que entrar el Escuadrón Antibombas de la Marina con trajes blindados para levantarlos y meterlos en un cilindro especial.

No es “daño colateral”, es el uso deliberado de explosivos contra civiles en su propia vivienda, en una colonia, a las 2:30 de la mañana, durante más de tres horas de agresión.

El operativo que siempre llega tarde

Marina, Guardia Nacional, Policía Estatal y Policía de Investigación se desplegaron hasta horas después, acordonaron la zona, hicieron diligencias y levantaron indicios, pero nada en esa escena habla de prevención, contención ni de una estrategia que impida que esto se repita mañana en otra casa o incluso frente a la sede de algun gobierno.

Se repite la liturgia: cuerpos, cinta amarilla, cifras, comunicado frío, y luego el olvido; la única constante es que los agresores se sienten lo bastante seguros como para usar explosivos y tomarse su tiempo.

Llamar las cosas por su nombre

Un ataque con armas largas y bombas caseras contra una vivienda habitada, que termina con una pareja muerta, es un ataque terrorista interno, aunque se le disfrace de “hecho violento”.

Mientras el discurso oficial evite la palabra “terrorismo”, los grupos que sí ponen bombas seguirán escribiendo el guion con fuego, humo y cadáveres, y la “estrategia” de seguridad seguirá siendo, en los hechos, una estrategia para administrar muertos, no para impedirlos ni esclarecerlos.

Con informacion: NOROESTE/

«SOMETIDO y…casi SOMATADO»: LA «MARINA DISPARA a JOVEN CONFUNDIDO AMAGANDO en LUGAR EQUIVOCADO FRENTE a HOMBRES ENTRENADOS para CONVERTIR SOSPECHA en BLANCO»…actitud no coincide con estratega del crimen organizado,asaltante de alto perfil, mucho menos un sicario avezado


En pleno sol de Puerto Vallarta, a unos pasos de los muelles y de la burocracia naval, un joven de 18 años decidió ponerse a prueba frente a la décimo segunda Zona Naval. Landon Dilan llegó, pidió informes y, según el parte oficial, terminó empuñando lo que parecía una pistola. Fin inmediato del trámite: dos disparos y una lección de fuego sobre cómo no acercarse a un cuartel.

La Secretaría de Marina, en su habitual tono de boletín frío y aséptico, explicó que los elementos reaccionaron ante “una actitud amenazante”. Es decir, protocolo cumplido, expediente cerrado. Pero las imágenes dejan una estela incómoda: el joven apenas sostiene el objeto, y la respuesta militar se despliega con una contundencia que recuerda más una ejecución instantánea que una contención medida.

En otras palabras: donde pudo caber un sometimiento, entró una bala. Donde cabía diálogo o control físico, se eligió el estruendo. Y si uno se pregunta por qué no optaron por la reducción, la respuesta parece ser la misma de siempre: “porque se sintieron amenazados”. Esa frase mágica que convierte cualquier error táctico en autodefensa legítima.

Así, la escena frente a la Marina, se transforma en una coreografía de mal cálculo de quienes por su empleo y cargo estan entrenados para matar, digna de esas películas donde la autoridad dispara primero y pregunta después. Landon Dilan, con apenas 18 años, seguramente no era un estratega del crimen organizado, ni un asaltante de alto perfil, mucho menos un sicario avezado. Era un joven confundido, en el lugar equivocado, frente a hombres entrenados para convertir la sospecha en blanco.

Y mientras él pelea por su vida en un hospital, el comunicado institucional extiende su propio parte de guerra: breve, impersonal y perfectamente redactado. Porque en México, disparar también se redacta con precisión.

Estado de salud

Hasta el último corte de información disponible este domingo, Landon Dilan sigue con vida pero en estado crítico.

Medios locales de Puerto Vallarta y Jalisco coinciden en que el joven de 18 años permanece hospitalizado en el Hospital Regional, intubado y reportado como grave o crítico.Las notas más recientes describen su condición como delicada pero sin actualización posterior que hable de su muerte.

Fuentes consultadas

Portales como El Imparcial, medios locales de la bahía y sitios regionales de Jalisco reiteran que el parte médico lo mantiene en estado crítico tras los disparos frente a la 12 Zona Naval. 

Con informacion: ELNORTE/

EL «TREN que PASA por ENCIMA de TODOS»: CON la SEGURIDAD NACIONAL como COARTADA DAÑINA el GOBIERNO OCULTA los DAÑOS PROVOCADOS por el TREN MAYA MILITARIZADO»…el prohibido prohibir fue otro embuste.


Aunque Alicia Bárcena reconoció que existen afectaciones en cenotes y cavernas de Quintana Roo por la construcción del Tramo 5 del Tren Maya, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negó entregar los documentos técnicos que sustenten o detallen estos impactos, al argumentar que la información fue clasificada como de seguridad nacional.

La decisión de esconder los daños ambientales del Tren Maya bajo la alfombra de la “seguridad nacional” es un doble crimen: contra la selva y contra cualquier pretensión seria de democracia.

El tren que pasa por encima de todo

La propia Semarnat ha reconocido afectaciones en cenotes, cavernas y sistemas subterráneos en el Tramo 5, pero al mismo tiempo niega entregar los documentos técnicos que describen esos daños, amparándose en que el proyecto fue declarado “infraestructura estratégica” y, por tanto, asunto de seguridad nacional. La dependencia admite que el proyecto mantiene pendientes la inmensa mayoría de las condicionantes ambientales para mitigar impactos sobre flora, fauna y ecosistemas cársticos, lo que implica daños directos a sistemas subterráneos extremadamente frágiles. 

Organizaciones y habitantes mayas han documentado que el tren atraviesa numerosas áreas naturales protegidas, con fragmentación de selva, afectación de cenotes, cuevas y corredores biológicos, y daños en algunos casos calificados como de imposible reparación. Informes civiles hablan de afectaciones irreversibles a decenas de cuevas y cenotes, con riesgo de colapso y alteraciones profundas del equilibrio hidrológico y ecológico de la región. 

Seguridad nacional como coartada

Semarnat reservó por cinco años la información ambiental clave del proyecto —dictámenes técnicos, estudios y evaluaciones— con el argumento de que se trata de un tema de seguridad nacional, de modo que no será pública, en principio, sino hasta 2028. El propio comité de transparencia de la dependencia formalizó esta clasificación, pese a que se trata de información indispensable para evaluar el alcance de los impactos reconocidos públicamente por la titular de la secretaría.

En paralelo, la autoridad admite que no realizó monitoreos propios de calidad de agua ni dictámenes específicos sobre afectaciones a cenotes, cavernas y acuíferos, limitándose a las Manifestaciones de Impacto Ambiental, documentos que no cubren esos vacíos críticos. 

El mensaje implícito es brutalmente claro: se reservan los datos que existen y, al mismo tiempo, se confiesa que hay áreas enteras donde ni siquiera se generó información suficiente para dimensionar el daño.

Golpe bajo a la democracia

Instancias internacionales de derechos humanos han advertido que negar información bajo el paraguas de la seguridad nacional sólo es legítimo si la restricción es excepcional, proporcional y demostrable ante órganos independientes; de lo contrario, se convierte en un mecanismo para erosionar la democracia. El principio es simple: sin transparencia ambiental en proyectos de alto impacto, no hay control ciudadano ni rendición de cuentas, y la seguridad nacional se transforma en seguridad del gobierno frente al escrutinio público. 

Diversos análisis sobre libertad de expresión y derecho a la información han documentado un uso expansivo y abusivo de la etiqueta “seguridad nacional” para blindar documentos públicos, desincentivar solicitudes y cansar a periodistas, académicos y organizaciones en laberintos burocráticos. Ese patrón no sólo desinforma: degrada la calidad de la deliberación pública y abre la puerta a decisiones opacas con costos irreversibles para el territorio y las comunidades. 

Daños físicos y daños institucionales

El Tren Maya deja a su paso vegetación desmontada, selvas fragmentadas, alteración de acuíferos subterráneos y reducción proyectada de servicios ambientales como captura de carbono y presencia de polinizadores en la península. Estos impactos no son una anécdota técnica sino un reordenamiento forzado de ecosistemas completos, con implicaciones climáticas y sociales de largo plazo.

Pero el daño menos fotogénico es institucional: un Estado que reconoce públicamente afectaciones y, al mismo tiempo, entierra los documentos que las describen, debilita los propios mecanismos de legalidad que dice defender. Cuando la prueba del daño ambiental se vuelve secreto de Estado, la democracia entra a la caverna sin lámpara: lo que no se puede ver, no se puede discutir, y lo que no se puede discutir, termina siempre pasando por encima de todos.

Con informacion: ELUNIVERSAL/