La caricatura publicada este 15 de junio por Paco Calderón en El Norte bajo la serie “Bisutería”, es una crítica mordaz al discurso y las promesas de quienes aspiraban a cargos en el Poder Judicial en México y donde ya lograron muchos consolidar esas superaciones.
A través de una secuencia de viñetas, el autor expone cómo los candidatos a jueces y ministros suelen recurrir a frases hechas y compromisos grandilocuentes, pero evadieron lo fundamental: la imparcialidad y el respeto absoluto a la ley.
Contexto político y social
En el contexto de la reciente “pantomima electoral”, como la llama la caricatura, los aspirantes al Poder Judicial hicieron promesas orientadas a causas sociales —atender a mujeres e indígenas, justicia social, cercanía con el pueblo, ser la voz de los sin voz o continuar con la transformación—. Estas consignas reflejaron el discurso dominante en la política mexicana actual, donde la legitimidad suele buscarse a través de la identificación con causas populares y la promesa de cambios estructurales que nunca llegan.
Argumento central de la caricatura
La crítica principal radica en que, pese a la retórica, ninguno de los candidatos se comprometio con lo único imprescindible para el cargo: la absoluta imparcialidad y el apego irrestricto a la ley. La última viñeta, donde aparece una figura de la justicia (con la balanza y la Constitución) ignorada por los discursos previos, subraya la omisión deliberada de este principio esencial.
Elementos visuales y simbólicos
- Las primeras viñetas muestran a personajes representando minorías y causas sociales, pero sus rostros y gestos sugieren distancia y superficialidad.
- La viñeta de la mesa ilustra la supuesta “cercanía con el pueblo”, pero la escena evidencia la desigualdad entre uno y otro.
- El megáfono y la voz amplificada simbolizan la demagogia y el uso de discursos vacíos, la estridencia con la que hablan contrasta con lo que logran,es mas lo que logran aterrizar a la realidad, la mayoría solo cumple años.
- La luna y el personaje asustado en penumbra representan la incertidumbre y el temor ante un futuro judicial dominado por intereses político criminales y no por la justicia.
- Finalmente, la figura de la justicia, tradicionalmente ciega e imparcial, sostiene la balanza y la Constitución, pero su presencia es ignorada por los candidatos.
Conclusión
La caricatura denuncia que el Poder Judicial, en vez de ser garante de justicia y equidad, se perfila como un espacio dominado por la retórica política y la sumisión a la voluntad del poder, olvidando su función esencial: dar a cada quien lo que le corresponde conforme a la ley, con absoluta imparcialidad. Así, el mensaje es claro: mientras los aspirantes prioricen discursos populistas y eviten comprometerse con la ley, el Poder Judicial estará lejos de cumplir su verdadero papel en la democracia mexicana.
Con informacion: ELNORTE/PACO CALDERON

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