Los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG) han intensificado el uso de narcosubmarinos como método estratégico para el tráfico transnacional de drogas, según evidencia internacional y operativos recientes. Este fenómeno refleja una evolución tecnológica y logística en el crimen organizado, con implicaciones globales.
Expansión tecnológica y capacidades operativas
Los narcosubmarinos, fabricados en junglas y astilleros clandestinos de Colombia, Ecuador y Guyana, son semisumergibles o totalmente sumergibles que transportan hasta 3 toneladas de cocaína por viaje.
Su diseño incluye sistemas de navegación, refrigeración y antiradar, lo que dificulta su detección. Por ejemplo, en 2023, México incautó un submarino de 26 metros con 3.7 toneladas de cocaína vinculado al Cártel de Sinaloa.
Estas embarcaciones se construyen con materiales como fibra de vidrio y madera, cuestan alrededor de $1 millón de dólares y pueden operar hasta 20 días de forma autónoma. Su uso no se limita a América: en 2019, España interceptó dos submarinos cerca de Galicia, evidenciando rutas transatlánticas hacia Europa.
Rutas y alianzas estratégicas
- Rutas del Pacífico: Desde Colombia y Ecuador, los submarinos navegan hacia costas de México (Jalisco, Sinaloa, Oaxaca) usando corredores que incluyen escalas en Centroamérica para reabastecimiento.
- Conexión con grupos armados: Ambos cárteles colaboran con disidencias de las FARC en Colombia y pandillas centroamericanas como Los Huistas en Guatemala para asegurar el transporte terrestre una vez descargada la droga.
- Expansión transoceánica: El CJNG ha explorado rutas hacia África y Europa mediante alianzas con redes criminales en Perú y Bolivia, usando puertos como Lázaro Cárdenas (Michoacán) como nodos logísticos.

Impacto en el mercado global
Según la DEA, el 80% de la cocaína que ingresa a Estados Unidos utiliza rutas marítimas, con un 30% transportado en submarinos. Además, los cárteles han diversificado su mercancía: además de cocaína, trasladan precursores químicos para fabricar fentanilo y metanfetaminas, con incautaciones récord de 615 toneladas de químicos en 2024.
Respuestas institucionales y desafíos
Operaciones como Lionfish Hurricane (Interpol) y Last Mile (DEA) han interceptado submarinos y desmantelado redes, pero solo capturan el 11% de estos vehículos. La sofisticación técnica y la corrupción en puertos claves como Manzanillo y Veracruz complican los esfuerzos.
En síntesis, los narcosubmarinos representan un salto cualitativo en el narcotráfico, con los cárteles mexicanos liderando una industria que mueve miles de millones anuales, aprovechando vacíos legales, tecnología avanzada y una red global de aliados criminales.
Con informacion: ELUNIVERSAL+/
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