La Envipe no es una encuesta cualquiera. Desde diciembre de 2011 adquirió un carácter oficial y de uso obligatorio para la Federación, los estados, el Distrito Federal y los municipios. Pero las autoridades prefieren hacer caso omiso de la información que provee el Inegi para mencionar siempre las cifras de las procuradurías al momento de enumerar sus logros en materia de seguridad. Basta echar un vistazo a los informes de gobierno para confirmarlo.
“Siempre hay que tener presente que las procuradurías van a tomar las cifras que muestren que están haciendo bien su trabajo, y esto no necesariamente lo va a hacer la otra fuente… y las dos son fuentes oficiales”, señala Luis Herrera-Lasso, especialista en temas de seguridad.
Realidades alternas
En 18 entidades las cifras estatales chocan con los datos del Inegi.
En las primeras el delito disminuye; en la encuesta de victimización, se incrementa. Estos estados son: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Colima, Chiapas, el Distrito Federal, Durango, Guerrero, el Estado de México, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Yucatán y Zacatecas.
En las primeras el delito disminuye; en la encuesta de victimización, se incrementa. Estos estados son: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Colima, Chiapas, el Distrito Federal, Durango, Guerrero, el Estado de México, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Yucatán y Zacatecas.
En el Estado de México, de donde es Yonathan, las cifras de la procuraduría estatal muestran que la incidencia delictiva disminuyó 14.5% entre 2012 y 2014. Sin embargo, los datos del Inegi revelan que se disparó 47.2%.
En el Distrito Federal —donde viven Priscila, Ángel y Luis— los datos de la procuraduría capitalina muestran que la delincuencia en 2014 se mantuvo en los niveles de 2012. Sin embargo, la Envipe revela que la tasa delictiva creció 21%. Otro caso emblemático es Guerrero, estado donde desaparecieron 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa. Según las cifras estatales, los delitos disminuyeron 5.3%. De nueva cuenta las cifras del Inegi presentan una historia diferente al mostrar que la incidencia delictiva en realidad aumentó 26.4%.
Cifra negra
Luis Herrera-Lasso, experto en seguridad, señala que el registro por averiguaciones previas tiene la desventaja de que no considera la cifra negra del delito, es decir, aquellos donde no hubo denuncia o no se inició una averiguación previa.
Los resultados más recientes de la Envipe, publicados el miércoles pasado, revelan que en 2014 se cometieron 33.7 millones de delitos en el país. De éstos, apenas se denunciaron 3.6 millones y sólo se inició una averiguación previa para 2.4 millones. En otras palabras, sólo se registró 7.2% de los delitos. El 92.8% restante, la cifra negra del delito, simplemente quedó en el olvido.
Peor aún, casi dos terceras partes (63%) de los mexicanos que no denuncian lo hacen por causas atribuibles a la misma autoridad, tales como creer que es una pérdida de tiempo, evitar trámites largos, desconfiar de los servidores públicos, considerar que tienen una actitud hostil o que incluso puedan extorsionarlos.
Herrera-Lasso considera que resulta riesgoso generar políticas públicas en materia de seguridad con las estadísticas actuales. “Cómo vas a tener políticas públicas que sean pertinentes a la situación cuando las cifras difieren así, cuáles se van a tomar, si unas u otras”.
Para poder comparar ambas fuentes, los datos de las procuradurías se transformaron a tasas por cada 100 mil habitantes mayores de 18 años, que es la fórmula de incidencia delictiva aplicada en la Envipe.
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