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lunes, 8 de diciembre de 2025

«IVAN CANO»: EL «PRESO del HORROR del CARTEL del JALISCO y luego de APREHENSORES CIVILES y MILITARES en MEXICO»…pruebas endebles sostienen el proceso.


Un chico alto —de 1,87 metros—, con brazos largos y muy delgado —apenas 50 kilos—, sale del aeropuerto de Guadalajara, en Jalisco. Es su primera vez en México, también la primera vez que sale de su país. Es de Villavicencio (Colombia), tiene 25 años y se llama Iván Esteban Cano Hernández. Está ilusionado, ha tardado casi un año, pero, por fin, ha conseguido un trabajo. Iván tiene el síndrome de Marfan, una enfermedad genética que le ocasiona fallos musculares, problemas de corazón y una fuerte pérdida de visión. 

A pesar de su discapacidad, él siempre ha tratado de salir adelante, cómo le enseñó su familia. Tiene estudios en contabilidad y es técnico en sistemas informáticos, justo lo que buscaba la compañía mexicana de paquetería que le contactó por internet y que le ha pagado un viaje de 3.600 kilómetros. Gracias a esta oportunidad ha montado por primera vez en un avión. Ha aprovechado una escala en Cancún para mandarle un mensaje a su madre: “Mamá, ya llegué a México y estoy bien”. Es lo único a lo que le ha dado tiempo.

Nada más aterrizar en Guadalajara recibe una llamada de la empresa: un vehículo le espera a la salida del aeropuerto. Los que le van a recoger ya tienen la referencia de su cara y al verlo, con su maleta pequeña de rueditas, solo gritan: “¡Iván!”. Piensa, mientras lo dirigen a una camioneta negra con vidrios tintados, que parecen amables. 

Dentro ya están tres hombres grandes, acuerpados, de unos 30 o 40 años. Tienen acento mexicano. Llevan gorras y pasamontañas. Iván se queda paralizado, no puede pensar en nada. La camioneta sale del camino principal del aeropuerto y se orilla en un Oxxo. Ahí le tapan la cabeza, le agarran las manos y gritan: “¡Cabrón, no te muevas porque te matamos!”. Es la tarde del 12 de mayo de 2025 y es justo en ese momento cuando Iván Cano comienza a llorar.

Este colombiano denuncia haber sido engañado y reclutado de forma forzada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El crimen organizado quería que él hackeara para ellos, que consiguiera datos personales y ubicaciones de algunos objetivos. No supo ni pudo hacerlo. Durante dos semanas, el joven, con discapacidad, aguantó el secuestro y las torturas. A finales de mayo, un operativo de la Guardia Nacional llegó a un rancho de la sierra de Michoacán, en la frontera con Jalisco. Ahí, en ese terreno minado, estaba Cano. Sin embargo, no fue liberado, sino detenido por portación de armas de uso exclusivo del ejército, un delito federal que conlleva prisión preventiva oficiosa.

IVÁN CANO, VÍCTIMA DE RECLUTAMIENTO FORZADO, HABLA DESDE UNA CÁRCEL EN MÉXICO

Desde el 28 de mayo, Iván Cano está preso en el penal Licenciado David Franco Rodríguez, de Morelia, la capital de Michoacán. Su caso se enmarca dentro de la nueva estrategia de detenciones masivas que ha implementado Omar García Harfuch, el zar de Seguridad de México, para luchar contra el crimen organizado. Desde octubre de 2024, más de 37.000 personas han sido arrestadas, entre ellas está Iván. EL PAÍS reconstruye, con acceso a la carpeta de investigación, con su testimonio, el de su familia, el de la embajada colombiana y las voces de expertos, la pesadilla que trajo a un chico pobre de Colombia hasta una cárcel mexicana.

La cárcel

“¿Cómo está, hijo? ¿Qué ha pasado? ¿Cómo le ha ido? ¿Cómo se siente? ¿Qué más de su nuevo trabajo? Cuénteme, estoy preocupada porque no tenemos comunicación, no sé nada de usted. Dígame al menos un hola”. Eso recuerda Rubiela Hernández, de 68 años, de los mensajes constantes que le escribió a su hijo Iván durante dos semanas de mayo. No entendía qué estaba pasando. Su hijo siempre fue cariñoso y atento. Pero tras el mensaje a su llegada en Cancún, no supo más de él. Así fue hasta el 28 de mayo, que la llamó, a través de la mediación del Consulado de Colombia en México, para contarle que estaba detenido en Morelia: “Lo primero que me dijo entre lágrimas fue: ‘Mamá me engañaron, me quitaron todos mis documentos y me golpearon’. Ahí empezó nuestro calvario”, cuenta Rubiela por videollamada desde Villavicencio.

En la cárcel michoacana Licenciado David Franco Rodríguez hay 11 colombianos detenidos. La mayoría tienen formación militar y están vinculados a procesos como supuestos mercenarios de carteles. Algunos aseguran que fueron traídos con propuestas engañosas de trabajo para prestar servicios de seguridad y terminaron reclutados a la fuerza por los carteles, otros solo guardan silencio. Por eso, cuando Iván Cano llegó al penal, con sus lentes gruesos y postrado en una silla de ruedas, en los corredores de la cárcel se empezó a comentar que su caso era distinto.

INICIAR RUTA

El origen

Iván Esteban Cano arruga la nariz cuando habla, como si eso le ayudara a ver mejor. Siempre ha sido así. Cuando era pequeño se caía mucho, por su corta visión. Su madre recuerda que los médicos contemplaron operarlo a los dos años, pero decidieron que mejor no, porque su retina era muy débil y podía quedar ciego.

Nació en Villavicencio, la capital del departamento del Meta, una ciudad golpeada por la guerra con las FARC y los paramilitares, la puerta de entrada a los Llanos Orientales de Colombia. Una localidad de unos 580.000 habitantes que, aunque ha mejorado sus cifras, todavía registra un 29% de población que no alcanza a cubrir las necesidades básicas. Es el caso de la familia de Iván. “Pobre, pero con muchos valores y conocimientos”, defiende Rubiela Hernández. Él es el menor de cinco hermanos. El único que nació con el síndrome de Marfan, por el que fue considerado “no apto” para prestar el servicio militar obligatorio en Colombia. Pero también el único que vivía en la casa materna antes de viajar a México. El consentido. El que siempre se interesó por estudiar y, pese a sus limitaciones, se formó como técnico en contabilidad y sistemas.

“Yo nunca lo hice enfermo. Nunca le alimenté a él esa situación y eso lo ayudó a salir adelante”, dice su madre. A principios de año, Iván Cano llevaba ya meses en la búsqueda de trabajo. Los procesos solían terminar cuando llegaban a su condición de salud. Por eso, con angustia, empezó a mover su currículum en Internet, en plataformas internacionales de empleo como Enjobs. Cuando a los dos meses de apuntarse recibió un correo electrónico, interesado en su perfil, se entusiasmó mucho.

El intercambio de mensajes continuó hasta que le dijeron que el trabajo era suyo. Se trataba de un cargo administrativo, “en temas de contabilidad y respaldo computacional”, explica Cano en una entrevista telefónica con EL PAÍS, tal y como lo contó en su primera audiencia al juez. Le ofrecieron un salario de 45.000 pesos mexicanos al mes, unos 2.500 dólares, una suma que triplicaba el sueldo de cualquier trabajo similar en Colombia.

El contrato tenía una duración de seis meses y solo lo firmaría a su llegada. Por eso, debía entrar a México con visa de turista. Ellos le pagaron los vuelos y el hotel. Además, le transfirieron a través de Western Union 5.000 pesos mexicanos (unos 250 dólares) para todos los gastos de su traslado desde Villavicencio hasta Guadalajara. Este tipo de engaño es ahora una parte medular del reclutamiento forzado de los carteles mexicanos. Con ofertas falsas, que incluyen todos los gastos de traslado pagados, el Cartel Jalisco Nueva Generación engrosa sus filas con jóvenes humildes que solo quieren trabajar. “Yo lo sentí muy bien. Tanto tiempo buscando empleo. Pensé que era una buena oportunidad para mí. Dije, vamos a hacerlo, lo veo totalmente legal y voy a poder trabajar para ayudar a mi familia”, cuenta Iván.

Lo llamaron a comienzos de mayo para ultimar detalles. El hombre que lo contactó dijo que se llamaba Roberto Hénao Sánchez y ser el representante de Talento Humano de una compañía de Guadalajara. Con el nombre que le dieron a Iván no hay ninguna empresa afincada en Jalisco que conste en el Registro Público de Comercio de México; sí aparece una web, de una compañía de paquetería y mensajería en Guadalajara. “Siempre estamos buscando talento”, anuncian en su portal, que cumple todas las características de ser una fachada: las imágenes del equipo de la empresa son modelos de una marca de ropa española y las fotos de los supuestos clientes son sacadas de un banco de imágenes; los nombres de sus directivos no cuadran con sus firmas ni con los datos que aparecen en sus redes sociales. La última publicación en Facebook de esta empresa fue justo el 9 de mayo de 2025. Una de las fechas en que contactaron por teléfono a Iván Cano.

El joven confiesa que no revisó a fondo la página web. La emoción le ganó. El día del viaje, se despidió de su familia y les prometió que todo estaría bien. Llegó en autobús hasta un hotel de Bogotá, cerca del aeropuerto, y a la media noche del 11 de mayo salió con la aerolínea VivaAerobus con destino a Cancún, donde haría una escala.

Estaba nervioso. En un momento tuvo que pedir asistencia médica, porque pensó que su corazón se iba a detener. Le proporcionaron una máscara de oxígeno. El vuelo se le hizo eterno. En el aeropuerto de Cancún se dio cuenta de que sin querer se le había fracturado el papel del boleto hacia Guadalajara, así que acudió con la aerolínea para que le dieran otro. Pudo volar y aterrizó a medio día en la capital de Jalisco. En este último aeropuerto perdió la maleta, por lo que también pidió ayuda, primero a un señor y después a una trabajadora de VivaAerobus. Ambos le ayudaron a recuperarla. “Me pasó de todo”, resume con inocencia.

Meses después, Iván Cano aún recuerda llorando su secuestro tras salir del aeropuerto de Guadalajara. Tiene que parar la entrevista. Después se calma y dice: “Hasta ese momento, yo nunca sospeché nada”.

El reclutamiento

Los detalles de las dos siguientes semanas se mezclan en la cabeza de Iván. Sabe que lo trasladaron a una “casa de entrenamiento, como una casa de tiro”. Que lloraba cada vez que escuchaba los disparos y no sabía qué hacer. Sabe que le quitaron nada más llegar su ropa —sus zapatillas blancas, su buzo rojo— y que le dieron prendas de tipo militar. Sabe que ya nunca volvió a ver la maleta con sus cosas, tampoco sus documentos ni su celular. Sabe que ya solo durmió en el suelo. Que comió poquitas veces, arroz y frijoles, “todo bien picante”, y que le tiraban el plato al piso. Que lo agarraban a patadas, a tablazos, que algunos de los golpes en los testículos le dejaron un daño que todavía siente. Que le dijeron que lo iban a matar, a desaparecer, a él y a su familia. Sabe lo que querían que hiciera: hackear.

“Como yo puse en mi currículum que era técnico en desarrollo y ciberseguridad, ellos creían que yo podía hacer lo contrario: ser hacker. Me querían obligar a hackear cuentas, a hacer todo lo malo, todo lo negativo”, explica Cano. En concreto, el cartel quería que accediera a datos personales y ubicaciones satelitales, aunque nunca le llevó un ordenador para hacerlo. Este modelo de reclutamiento forzado no es nuevo. “Cuando inicia la guerra contra el narco, en el Gobierno de [Felipe] Calderón, hacia 2010, se reportaron desapariciones de perfiles de ingenieros de sistemas y de telecomunicaciones, pero esta línea de investigación no ha sido profundizada por las autoridades”, apunta Juan Carlos Gutiérrez, director jurídico de la organización de derechos humanos Idheas.

Hace por lo menos dos años que, gracias a los juicios de capos del Cartel Jalisco y del Cartel de Sinaloa en Estados Unidos, se conoce cómo estos grupos usan hackers para acceder a sistemas de vigilancia, para rastrear información y para asesinar informantes. “En el caso de México no tenemos la capacidad para localizarlos así, pero también lo han hecho y lo siguen haciendo. Logran entrar al sistema de C4, de C5 o hackean los sistemas de radio para poder identificar los movimientos de la policía”, explica Carlos Pérez Ricart, profesor de Seguridad de la universidad pública del CIDE: “Eso es muy común: utilizar sistemas paralelos de vigilancia en su favor”. Todo forma parte, incide Pérez Ricart, en la diversificación del portafolio criminal.

Iván Cano afirma tajante que se opuso a la petición del cartel: no quería ni tampoco sabía. “No alcancé a hacer lo que ellos me pidieron porque yo no tenía idea, yo no he hackeado en mi vida, nunca. Y sé de sistemas y estudié para eso, sí, pero yo nunca en mi vida fui ladrón cibernético”, apunta: “Yo les dije que yo no era malo, yo no era una persona delincuente. Mi mamá nunca me crió con esas perspectivas. Siempre toda mi vida he hecho todo bien a pesar de mi enfermedad, a pesar de mi discapacidad. He tratado de salir adelante haciendo las cosas bien, nunca en mi vida se me había pasado en la cabeza ser un delincuente o ser un sicario”.

Esa negativa trajo más torturas como consecuencia. En un momento —no recuerda el día— cuenta que trató de huir, pero que no logró correr muy lejos. Se desbarrancó y se dañó un tobillo. Lo agarraron. Y ese intento trajo más golpes como consecuencia. Así consta en su declaración ante el juez: “Dijo que su enfermedad provoca que aun con mínimos golpes tiene un dolor ‘más certero”. Después, lo trasladaron de lugar, sin su maleta ni su ropa, en un ejemplo más del inventario del horror de los objetos que dejan atrás las víctimas del crimen organizado, un rastro de memoria frente a las garras del cartel.

Hay cosas que Iván Cano todavía no sabe de ese tiempo: ¿cómo se llamaban los chicos que estaban secuestrados con él y con los que trató escaparse? ¿Dónde están ahora? ¿Por qué a él no lo mataron?

El arresto

El 27 de mayo de 2025, el oficial Oliver Morales, el agente Juan Cortés y el subagente Mario García llegaron temprano al poblado de Santa María del Oro, en la sierra de Jalisco. Estaban “realizando actos de investigación” a bordo de una pick up blanca, rotulada con el nombre de su corporación: Guardia Nacional. Completaron reconocimientos por caminos y brechas de terracería, acompañados de tres elementos más, durante unos 120 kilómetros. Cruzaron a El Santuario, municipio de Tocumbo, ya en Michoacán, a las 15.45 horas. Tardaron todavía una hora y cuatro minutos más en ver que había “tierra removida” en un tramo del camino. “Tenemos conocimiento que es una zona de conflicto entre grupos criminales, quienes colocan en el suelo, ocultos entre la tierra, artefactos explosivos que son activados al contacto”, escriben después los agentes en el parte: “Motivo por el cual detuvimos la marcha”.

Decidieron continuar a pie, divididos en grupos. Juan Cortés y Mario García fueron por el lado izquierdo del vehículo, en dirección al sur, cuando vieron “movimientos inusuales entre la maleza”. Se acercaron “de manera sigilosa”, se identificaron como Guardia Nacional y dieron la orden: “¿Hay alguien ahí? ¡Salgan con las manos en alto!”. En ese momento, a las 16.54 horas, entre la maleza, apareció un hombre delgado, con lentes y “vestimenta militar”. Estaba portando “un arma de fuego larga entre sus manos”. Los agentes gritaron de nuevo: “Tire el arma al suelo y ponga las manos en alto”. El sujeto —admite el parte militar— accedió “sin oponer resistencia”. Así fue, según la versión de la autoridad que quedó consignada en el expediente, cómo Iván Cano, que hacía 15 días que no hablaba con su madre, llegó a ser detenido.

Esta escena es radicalmente distinta a cómo Iván explica su arresto. Estaba en un rancho, el segundo al que lo llevaban los criminales, pero no sabía dónde. Define el lugar como una especie de campamento, con lonas y alguna construcción sin terminar. Recuerda que estuvo un tiempo amarrado, de su tobillo izquierdo a un palo, con una especie de cadena. En algún momento “los malos” lo soltaron y lo dejaron ahí, señala en la parte más borrosa de su testimonio. Sí afirma que los guardias lo encontraron “acurrucado”, “pegado a una pared”, “sin nada más que la ropa que le habían dado”. Creyó que los agentes iban a rescatarlo. “Pero ellos también me amenazaron. Me querían obligar a que les diera información y yo les decía: ‘No, yo estoy secuestrado acá, vea cómo me encuentro’. Ellos lo único que hacían eran reírse y reírse”.

En el escenario narrado por los guardias, Iván Cano estaba caminando por la sierra, armado con un fusil semiautomático, y cuando lo encontraron se identificó así: “Soy el Guacamaya de las FEM”. Llevaba colgada una mochilita de color negro, en la que portaba tres identificaciones (entre ellas el pasaporte), 10.500 pesos (unos 500 dólares), cinco boletos de avión y su billetera. Según los agentes, volvió a insistir con que él era “El Guacamaya”. Fue detenido a las 17.01, según el parte militar. Este documento apunta que tras leerle sus derechos, el detenido contestó: “Sí, entiendo mis derechos, pero ustedes no saben quién soy, no me van a sacar de aquí, las FEM ya vienen por mí”. Los uniformados le mandaron callar.

Desde la cárcel, preguntado por este periódico, Iván Cano afirma todavía no saber qué son “las FEM”. Estas siglas, no muy conocidas, hacen referencia a Fuerzas Especiales Mencho, una especie de cuerpo de élite que responde a Nemesio Oseguera Cervantes, el poderoso líder del Cartel Jalisco Nueva Generación. Cano también rechaza tener un alias o que alguien le hubiera llamado antes El Guacamaya. “Yo no me identifiqué con ningún apodo a ellos, ninguno”, afirma por teléfono enojado, “ellos me amenazaron y me dijeron que si yo no decía lo que ellos querían me iban a matar”.

Los abusos

Iván Cano es puesto a disposición judicial a las 22.30 horas del 27 de mayo de 2025. Él afirma que fue detenido mucho antes; en un oficio indicó que los militares llegaron al rancho donde él estaba el día 26 de mayo. A este periódico relata que los agentes lo amenazaron, lo golpearon y lo grabaron tratando de que se inculpara. El joven recuerda que lo tuvieron, orinado, durante horas en el suelo de una camioneta. También se lo dijo al juez: que los uniformados le hirieron en la espalda y en la rodilla. Esta declaración llevó a que se iniciara una carpeta de investigación por torturas que todavía sigue abierta. Este periódico ha preguntado a la Guardia Nacional si los agentes acusados siguen en activo o se les ha abierto alguna investigación dentro de la dependencia, pero al cierre de esta edición no había recibido respuesta.

Los abusos que narra Iván Cano se alinean con el testimonio de casi 40 jóvenes que también estuvieron como rehenes del Cartel Jalisco Nueva Generación en el pueblo de La Vega, en Jalisco, y en enero, durante su “rescate”, el Ejército los torturó y agredió sexualmente. Ambos casos se enmarcan en la ofensiva que Omar García Harfuch lidera en la lucha contra el crimen organizado. El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha cambiado los métodos de su prdecesor, Andrés Manuel López Obrador, y ha desplegado una dura estrategia que ha llevado a la cifra récord de más de 2.500 detenidos al mes.

Según las cifras del consulado de Colombia en México, en los últimos tres años y hasta diciembre de 2025, han sido detenidas 433 personas de esta nacionalidad (94 de las cuales fueron privadas de su libertad solo este año). Un incremento frente, por ejemplo, al 2023 cuando fueron encarcelados 53.“Vemos con preocupación que existe un panorama complejo en materia de derechos humanos para los colombianos en México”, ha respondido el embajador Carlos Fernando García a EL PAÍS: “Hay una tendencia de aumento en casos de muertes violentas, de trata de personas con fines de explotación sexual, laboral y de reclutamiento de personal con formación militar. También nos angustian las cifras de desapariciones y secuestros, así como el incremento de la detención de connacionales y de las denuncias de estos por no contar con garantías procesales”.

La versión de los militares y la de Iván Cano solo coinciden en que el traslado desde la sierra michoacana hasta Morelia fue por helicóptero.

El informe médico

En la carpeta de investigación de Iván Cano hay dos revisiones médicas y un solo perito: el médico forense Andrés Aguilera Calixto. La primera se realizó el 27 de mayo de 2025, a las 20:35 y solo duró 12 minutos. La segunda se hizo ese mismo día a las 23:45 horas, según el reporte de los agentes de la Guardia Nacional. El médico Aguilera dejó por escrito que Iván Cano refirió tener dolor en su rodilla izquierda. También que tenía lesiones y hematomas por golpes, “ocasionados por terceras personas hace dos semanas en el cerro donde se encontraba”. Pero aseguró que no eran “de las últimas 24 horas”. Lo más llamativo es que comentó por escrito que Iván Cano le dijo durante el examen, “de forma voluntaria”, que era colombiano y trabajaba como hacker para el Cartel Jalisco Nueva Generación.

Ante el juez, en la audiencia inicial, el relato de Iván fue distinto. Negó portar el arma de fuego que los agentes dijeron que tenía en el momento de su detención. Manifestó que en su arresto los agentes de la Guardia Nacional lo amenazaron con matarlo a él y a su familia si no actuaba como le decían. Desde la cárcel, Iván no puede evitar llorar cuando vuelve a ese momento. Su relato es brumoso. Pero dice que cuando lo capturó la Guardia Nacional le dijeron que se declarara culpable y que dijera que era hacker al servicio del cartel: “Si no lo hacía me iban a chingar a mí y a mi familia”. Consultado si accedió a darle esa versión al médico, Iván dice que sí, que lo hizo intimidado, que le dijo intranquilo que era hacker de un grupo armado tal y como le indicaron, pero también que había sido amenazado y temía por su vida. Esto último no quedó en el informe escrito del perito.

Iván Cano no tiene registros de investigación, órdenes de aprehensión o causas penales, ni en Colombia ni México. Así lo confirmó la propia Fiscalía General de la República, tras una búsqueda minuciosa de sus antecedentes. La dependencia federal no ha querido responder a las preguntas de este periódico.

La flagrancia

En toda la carpeta de investigación del caso de Iván Cano solo hay una prueba contra él: el testimonio de los militares. No hay resultados del análisis de pólvora para las manos del joven colombiano porque el instrumento que debía estudiar las muestras estaba roto. Tampoco se ha aportado ninguna huella de Iván en el fusil que supuestamente cargaba en el momento de su arresto. No hay inspecciones en el terreno ni recolección de evidencias, a causa de la inseguridad de la zona, explica la Guardia Nacional. No están las las grabaciones de la aeronave ni las de los vehículos de los agentes, puesto que es una información reservada por seguridad nacional, explica la misma dependencia. Tampoco se han registrado pruebas de fuerza que demuestren que el acusado puede portar ese fusil cargado (que pesa más de tres kilos según el informe de balística forense), pero sí la valoración de un médico de Colombia que establece que, por su discapacidad, solo puede acarrear dos kilos. Iván Cano está en prisión porque, según los uniformados, fue detenido en flagrancia.

El juez de distrito Miguel Ángel Henríquez decidió vincularlo a proceso por el delito de portación de armas de uso exclusivo del ejército el 3 de junio, a pesar del estado de salud del joven colombiano. Sí ordenó que se abriera una carpeta contra los agentes por torturas. Cano rechazó el procedimiento abreviado que le propuso la FGR para declararse culpable. Afirma que él no ha cometido ningún delito, e insiste, ante el juez y ante este periódico: él solo estaba secuestrado.

Iván cuenta desde la cárcel que se le duermen las piernas y a veces se cae al piso de repente cuando está mucho tiempo de pie. En especial cuando ayuda a otros internos con algunas tareas en los talleres de confección de cinturones dentro de la prisión. Ya no está en silla de ruedas, pero debe apoyarse de un bastón para caminar. En la última conversación está conmovido porque es el cumpleaños de su madre. Le ha mandado un mensaje: “Hola ma, un abrazo grande, te amo mucho. Si yo volviera a nacer te volvería a escoger como mi mamá. Feliz cumpleaños, lejos, pero pronto estaré cerca de ustedes. Te llevo en mi corazoncito”. Antes de colgar, duda sobre el reportaje, confiesa que tiene miedo. Teme estar poniéndose en riesgo por contar su historia. Luego, se llena de valor y acepta revelar los horrores —del crimen y del Estado— que ha vivido. “Yo solo quiero que me ayuden a salir de aquí”.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAISCon informacion:Redacción e investigación: Natalia Herrera y Beatriz Guillén/Historia gráfica: Carlos Carabaña/Diseño y maquetación: Mónica Juárez Martín

«AMIGO de ROCHA y el CDS ?»: «EMPRESARIO de TRANSPORTES TUM ATORADO en EE.UU YA TENIA su CORRIDO»…la riqueza le creció inversamente proporcional a la decencia.


Mauricio “Manfred” Quintanilla pasó de señor de los trailers a huésped distinguido del ICE en California, con visa vencida, presunta droga encima y un montón de expedientes persiguiéndolo desde México como si fueran trailas pegadas al mismo tracto. Hoy su nombre suena igual en los patios de carga que en los juzgados: presunto dueño de Grupo TUM, prófugo con órdenes de aprehensión, señalado por falsedad de declaraciones, operaciones con lana de origen turbio y dolores de cabeza fiscales a ambos lados de la frontera. 

El señor de los tráilers

En los papeles bonitos, Manfred Mauricio Quintanilla Hernández es el empresario estrella detrás de Transportes/Grupo TUM, un peso pesado del transporte de carga entre México y Estados Unidos. Su emporio movía mercancías, contratos públicos y millones, mientras sus empresas se asomaban a negocios con dependencias como el Servicio Postal Mexicano y el sector energético. 

La postal de éxito se empezó a cuartear cuando se acumularon investigaciones, inconsistencias declarativas y broncas fiscales en México y en cortes de Estados Unidos, incluyendo una filial energética señalada por adeudos e incumplimientos. Para 2024 ya no era el típico “hombre de negocios”, sino el personaje que los expedientes dibujan entre amparos, juicios penales, litigios mercantiles y más de medio centenar de procesos activos. 

Del despacho al módulo del ICE

La versión reciente es todo menos glamorosa: detenido en California, con papeles migratorios vencidos y, según reportes, con droga al momento del aseguramiento, lo que complica su tablero legal en EU.Lo mandaron al Centro de Detención de «Adelanto», un no-lugar donde se define si lo mantienen por sus propios cargos gringos o lo empacan de regreso para que México también le cobre la factura penal. 

Del lado mexicano, se habla de al menos seis órdenes de aprehensión por falsedad en declaraciones y delitos financieros, aderezadas con ficha roja de Interpol y la sospecha de operaciones con recursos de procedencia ilícita. Es el tipo de currículo que hace que cualquier abogado de cuello almidonado se pase a café doble y noches sin dormir. 

Corrido y narrativa pública

La historia ya no solo se litiga en tribunales: se mercadea en redes, se empaqueta en “narcocorrido del momento” y hasta se vende mercancía oficial alrededor del personaje. La figura del empresario caído en desgracia se mezcla con la estética del narco-pop: prófugo, poderoso, “enlace con criminales”, dueño de transportes y contratos que huelen más a poder que a diésel.

En ese ecosistema, la frontera entre propaganda, denuncia y culto pop se vuelve un lodazal: mientras la justicia discute órdenes y extradiciones, la cultura digital ya convirtió el expediente en mito corrido, clip de YouTube y souvenir en línea. Así, el caso Quintanilla es tanto un tema de derecho penal y fiscal como un espejo de cómo se romantiza la corrupción cuando suena a banda y rima con millones.

El corrido de Manfred

«El empresario mexicano Mauricio Manfred, Quintanilla Hernández,prófugo de la justicia y buscado en 200 países con ficha roja de Interpol.

Amigo de los del cartel de Sinaloa y del gobernador Rocha Moya,el dueño de transportes TUM y con millónes por doquier Contratos millonarios, producto de la corrupción, él es Manfred

El empresario poderoso, enlace con los criminales Empresario mexicano, Mauricio Manfred, Quintanilla HernándezPrófugo de la justicia y emboscado en 200 países, con ficha roja de Interpol

Amigo de los del cartel de Sinaloa y del gobernador Rocha Moya,el dueño de transportes TUM con millones por doquier,contratos millonarios, producto de la corrupción, él es Manfred

El empresario poderoso, enlace con los criminales,el dueño de transportes TUMS, y con millones por doquier,contratos millonarios, producto de la corrupción, él es Manfred.

El empresario poderoso, enlace con los criminales».

Con informacion: ELFINANCIERO/ @Redes/

«ESTA TROMPUDO o…QUIERE BESO ?»: «CDV le RESPONDE a GATO PROTEGIDO porque NO SABE QUEDARSE CALLADO pero el que se SENTIA COMODO en el PLEITO YA esta NERVIOSO»…y no es chiste,presume nombramiento sacado la chistera.


Francisco García Cabeza de Vaca sale de la madriguera política directo a América del Norte, no en calidad de indiciado por huachicol fiscal, sino como flamante “representante” del PAN, nombramiento parido de última hora entre la manga y la chistera de Jorge Romero,lider nacional del PAN.

A Cabeza de Vaca en Morena lo acusan de haber apapachado huachicoleros ,asi como los apapacha hoy el Moreno Americo Villarreal,el medico que iba sanar Tamaulipas fichado por narcopolitico,quien apenas se atravesaron las pipas del huachicol, terminó haciendo del gobierno una bomba molotov de violencia, corrupción y complicidad con derroche de impunidad para el crimen organizado, con el gobierno,pero solo el de este lado del Río,haciendose tarugo.

Pero el panismo cerró filas y ya les respondio nombrando a Cabeza de Vaca ,casi como embajador del “Estado de derecho” ante los vecinos del norte. 

El “Gato protegido” entra en escena

En la charla con Azucena Uresti, Cabeza de Vaca se sacude las denuncias como si fueran pelusa en el saco y despacha todo como “una cortina más” para tapar los desastres del país. Ahí aprovecha para bautizar al diputado de Morena Sergio Gutiérrez como “Gato… bueno, Gutiérrez, Gato protegido”, retratándolo como operador a sueldo de “narco gobiernos” y vocero de los mismos criminales que Estados Unidos ya cataloga como narcoterroristas. 

Huachicol fiscal y memoria selectiva

Mientras Gutiérrez Luna acusa que el exgobernador hizo de Tamaulipas un paraíso de huachicol, escoltas pagadas con dinero público y grupos de choque al servicio del poder, el propio Congreso local ya pidió a la FGR que lo investigue por vínculos con el tráfico de combustibles. 

Sin embargo, el panista se declara víctima de persecución política y asegura que los verdaderos cómplices del crimen organizado son los gobiernos de Morena, como si las carpetas por delitos de hidrocarburos se hubieran abierto por un malentendido burocrático.

Nombramiento de chistera azul

El CEN del PAN, lejos de guardar prudencia frente a las denuncias por huachicol fiscal y extorsión, decide premiar a su perseguido estrella con un cargo internacional hecho a la medida: representante ante América del Norte, puesto nuevo, difuso y perfecto para el autoexilio VIP. La narrativa oficial habla de fortalecer lazos con migrantes y socios comerciales; la narrativa real suena más a blindaje político con pasaporte azul, por si en la FEMDO algún día se toman en serio las acusaciones de hidrocarburos y compañía. 

Tabla de contrastes: discurso vs realidad

Actor / temaLo que dice en públicoLo que muestran los hechos políticos
Francisco García Cabeza de VacaQue todo es “cortina de humo” y persecución política de Morena. Tiene denuncias en la FGR y en el Congreso de Tamaulipas por huachicol y corrupción. 
Sergio Gutiérrez Luna (“Gato”)Se presenta como legislador que combate privilegios y escoltas del exgobernador.Es ridiculizado por CDV como “Gato protegido”, usado como punching bag retórico en TV. 
PAN nacionalAfirma que el cargo en América del Norte es para reposicionar al partido afuera. El nombramiento luce como salvavidas político sacado de la chistera para un cuadro muy cuestionado. 

Con informacion: @AzucenaUresti/

«332 PAGINAS,ARMAS,HUACHICOL y MISS UNIVERSO»: «EMPRESARIO AHORA TESTIGO de FGR ARMABA al CAPE del CARTEL del GOLFO y el CJNG con AYUDA de MILITARES y EX-MILITARES»…para dar legalidad a sus armas.


Esta es la investigación del Gobierno Federal Mexicano en contra del dueño de Miss Universo, Raúl Rocha Cantú. Se le acusa de operar una red de narcotráfico, una red de huachicol y una red de tráfico de armas. 

Raúl Rocha Cantú aceptó las acusaciones y está libre porque la Fiscalía General de la República le dio el beneficio de que fuera testigo protegido.

Esto sucedió un día antes de la final de Misuniverso en la que Raúl Rocha lució con todo glamour en Tailandia en la coronación de la mexicana Fátima Bosch. 

Del expediente oficial en nuestro poder tenemos cinco documentos que suman 332 páginas, son estas. Hoy les vamos a contar cómo metían al país el combustible robado, de dónde lo traían, cómo tenían funcionarios trabajando para ellos para que la red pudiera operar sin contratiempos y cómo se coludieron con exmilitares para comercializar las armas que llegaban en envíos que se descargaban en la calle de Pino Suárez a un ladito de Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Todo esto era operado por Raúl Rocha Cantú, según la investigación que hizo la Secretaría de Seguridad Ciudadana y que judicializó la Fiscalía General de la República. En esto va el escándalo de Miss Universo en delincuencia organizada. Raúl Rochacantú, el dueño mexicano de Miss Universo, tiene un acuerdo como testigo protegido con la Fiscalía General de la República luego de ser acusado como el operador de una red de huachicol, narcotráfico y tráfico de armas que eran entregados a grupos de narcotráfico, de acuerdo con documentos oficiales a los que tuvo acceso Latinus.

De acuerdo con los documentos consultados, la FGR obtuvo el pasado 15 de noviembre una orden de aprehensión en su contra. La causa penal 495-2025 detalla que se le acusa de delincuencia organizada con fines de tráfico de hidrocarburos y armas. 

Armas que eran entregadas al cártel del Golfo en Tamaulipas y al Grupo Sombra de Veracruz, según una investigación de la Secretaría de Seguridad Ciudadana Federal.

Sin embargo, Rochacantú evadió la orden de aprehensión en su contra. Encontró la salida el 19 de noviembre a lograr un acuerdo con la FGR como testigo colaborador. 

Al día siguiente apareció en smoking negro en la final de Miss Universo en Tailandia, rodeado de reinas de belleza.La investigación de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, judicializada por la Fiscalía General de la República, indica que la red operaba el huachicol fiscal en México y Guatemala. 

En Guatemala adquiría el combustible robado, lo introducía a México sin pagar los impuestos que corresponden y lo trasladaba en carro tanques por el territorio nacional. Operaba en el Estado de México, la Ciudad de México, Nuevo León, Querétaro y Sonora.Los vínculos de Rochacantú con Guatemala no son nuevos. 

En 2022, cuando Mario Búcaro era embajador en México, le entregó a Raúl Rocha Cantú el nombramiento de cónsul honorario de ese país en la ciudad de Toluca. Tres años más tarde, Rocha Cantú devolvió el favor y nombró a Mario Búcaro CEO de Miss Universo.

La red de huachicol descrita en la investigación operaba en cinco estados, entre ellos Querétaro.El predio La Espuela, dentro del complejo Ferropolímeros, y el patio en la Quinta La Chingada, son señalados como centros de operación donde se mejoraba la calidad del combustible ilegal antes de distribuirse y salir a la venta. 

La gasolina salía al mercado con apariencia legal a través de las empresas Aguimar, Fuchela y Palmazica.

Para legalizar y facturar el combustible se utilizaban las empresas Fachada, Tabasco Capital y PTIH, según la investigación del Gabinete de Seguridad de la presidenta Sheinbaum. 

En la investigación se da cuenta de otro entremado que ayudaba al tráfico de armamento para abastecer al Cártel del Golfo en Tamaulipas y al Grupo Sombra, uno de los mayores generadores de violencia en Veracruz. 

Se utilizaba una red de empresas para comprar, transportar y rematricular las armas.

Las empresas señaladas de formar parte de esta red de tráfico de armas son Segurimex, SETER, Servicios Especializados de Investigación y Custodia, Servicios Integrales Valbon y Dinámica Seguridad Privada Consultores. 

Según la investigación oficial, esta operación era posible con el apoyo de exintegrantes del Ejército que tenían acceso a los registros oficiales. Así, era posible que las armas fueran usadas con apariencia legal y llegaran a manos de integrantes de los cárteles.

El 21 de octubre, faltando un mes para la final de Miss Universo, donde resultó ganadora la mexicana Fátima Bosch, el empresario Raúl Rocha Cantúa acudió a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada de la FGR para ser considerado como testigo protegido ante una inminente orden de aprehensión en su contra. Ofreció aportar información sobre la red de contrabando de hidrocarburos y las redes financieras que involucran a funcionarios y empresarios en México. 

Un día antes de acudir a la Fiscalía, participó en un homenaje a la escritora Elena Poniatowska, al cual asistieron la presidenta del Senado, la morenista Laura Itzel Castillo y Salvador Guerrero Chiprés, coordinador del C5 en la Ciudad de México.

En la misma orden de aprehensión contra Rocha Cantú, se solicitó la captura de otras 12 personas, entre ellas, Maricarmen Ramírez Rodríguez, quien era fiscal de la Federación contra la Delincuencia Organizada. 

Ella fue detenida el pasado 18 de noviembre. El dueño de Miss Universo está señalado por el gobierno federal de operar una red de tráfico de armas que llegaban a la Ciudad de México escondidas en camiones de pacas de ropa y falluca que se descargaban cerca de Palacio Nacional, a unas cuantas cuadras.

Según la Fiscalía, el negocio de las armas en Ciudad de México es liderado por un sujetoidentificado como Kevin. En la página 3 de la resolución a la solicitud de orden de aprehensión se menciona. Kevin es líder de la gente que vende armas de grueso calibre en la Ciudad de México.

Dichas armas ingresan al país por la frontera de Guatemala y son trasladadas vía terrestre desde el sur de la República Mexicana, ocultas en autobuses que traen ropa y fayuca que llega a Pino Suárez. Pino Suárez es una calle del primer cuadro de la Ciudad de México que desemboca en Palacio Nacional. 

En esa misma página de la resolución se lee; » Kevin vende las armas a través de Internet y las publica en su perfil de WhatsApp. Para coordinar sus actividades delictivas utiliza el número telefónico. 

Dentro de la organización también se encuentran Jorge Albert Ponce y Jacobo Reyes León, quienes son socios de la empresa de seguridad que se encuentra en la Alcaldía Álvaro Obregón en la Ciudad de México llamada Valvón Servicios Integrales.Según la información del expediente, la red de Raúl Rocha Cantú tenía como clientes al Cártel Jalisco Nueva Generación y a dos organizaciones que operan en el centro del país, la Unión y la Choquiza. 

Las autoridades señalan que el enlace de Rocha Cantú para vender las armas a esosgrupos era Jacobo Reyes León, identificado como Jacob o el licenciado. Según la página 4 del expediente, Jacobo Reyes León fue candidato a la presidencia municipal de San Martín de las Pirámides por el PRD y no solo eso.

El licenciado también se dedicaba al despojo de propiedades que luego eran regularizadasmediante el uso de notarios y personal del Registro Público de la Propiedad. En la página 9 de la resolución se menciona, posteriormente los inmuebles los dejan en garantía a cambio de préstamos millonarios. 

La empresa a la que hacen referencia, Valvón Servicios Integrales, está acusada de lavar dinero de otras organizaciones delictivas como la Unión y el Cártel Jalisco.

De acuerdo con el expediente, también se encontró que uno de los escoltas de esta compañía es Guillermo Fragoso, quien está identificado como uno de los líderes de la organización criminal de La Choquiza, encargado de secuestros, extorsiones, montachoques y ajustes de cuentas.Fragoso está actualmente prófugo de la justicia, pues la autoridad considera que tomó las riendasde La Choquiza después de que arrestaron a Alejandro Gilmare, alias El Choco. 

Eso es lo que tiene que ver con el tráfico de armas, pero también está lo que tiene que ver con el tráfico de combustible, el huachicol.El Gobierno de México acusa al dueño de Mis Universo, Raúl Rocha, de operar una red de huachicol que trasladaba combustible en balsas que cruzaban el río en la frontera México-Guatemala. 

En Guatemala llenaban contenedores de plástico conocidos como totes de mil litros, los cruzaban a México y descargaban el combustible en pipas para llevarlo a Querétaro. 

En la página 18 del expediente se revela que los integrantes de esta red criminal pagaban 80 centavos por litro huachicoleado a elementos de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada, la FEMDO, de la Fiscalía General de la República.

Para pasar desapercibidos usaban pipas de agua, así podían circular libremente por las carreteras. El expediente señala que el combustible ilegal lo vendían incluso al Mexibus del Estado de México. Esta red tenía una capacidad de movilización de hasta 120 mil litros de combustible en unos cuantos días.Además de Querétaro, el grupo delincuencial operaba en Villahermosa, Tabasco y en Chiapas,donde sobornaban autoridades para el traslado de los combustibles. Todo según la acusación de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y de la Fiscalía General de la República que tenemos en Latinus.

Con informacion: LATINUS/

«HUACHICOLEROS Vs HUACHICULERO ?…NO TIENEN VERGUENZA»: «PRIETO ACUSA a CDV en la FGR por DELITOS de HIDROCARBUROS COMETIDOS en el PASADO pero DEJA a SALVO a AMERICO que los COMETE en el PRESENTE»…lo justo es que vayan a prision los dos.


En la arena política mexicana, donde los discursos huelen a promesas recicladas y justicia selectiva, el diputado federal de Morena Sergio Gutiérrez ,volvió a agitar el avispero al respaldar la denuncia de su colega el Diputado ex-panista y ahora Morenista Humberto Prieto, contra el prófugo de manual Francisco Javier García Cabeza de Vaca, exgobernador panista de Tamaulipas (2016-2022) y residente distinguido —dicen— entre McAllen y Houston, donde la justicia mexicana no lo ha podido alcanzar y esperan que ahora si.

Según Gutiérrez Luna, el expediente rebosa de pruebas, delitos de hidrocarburos, extorsión y crimen organizado. Pide extradición, exige cárcel, reclama justicia. Hasta ahí, el guion suena correcto, puro lenguaje de indignación institucional; uno que arranca aplausos fáciles y trending topics momentáneos. Pero la trama se complica cuando el dedo acusador se olvida de mirar el reflejo.

Porque mientras señala con un fervor casi religioso al exgobernador panista, el mismo Gutiérrez parece necesitar un espejo retrovisor: las acusaciones por delitos similares —de hidrocarburos, ni más ni menos— también salpican y mucho,al actual gobernador morenista Américo Villarreal.

Ese con expediente «Chencho» en EE.UU a quien, conveniente o mágicamente, nadie acusa con la misma vehemencia. La vara moral, en Tamaulipas, parece tener doble calibración: una para los exiliados y otra para los aliados de MORENA,aliados del NARCO.

Así, mientras uno huye por los suburbios texanos con el aroma de la impunidad tex-mex y una que otra visita a Washington a ponerles mas el dedo a los que ya no cruzan a USA, el otro administra con el mismo combustible las viejas mañas tamaulipecas.

Y entre aplausos, denuncias y expedientes que duermen en la Suprema Corte, queda la sensación de que ambos —el prófugo y el protegido— deberían compartir celda antes que titulares. Pero en México ya sabemos cómo termina esa historia: con honores en la tribuna y la carcel hasta que dejan el puesto,donde fueron impuestos y no fue el pueblo.

Con informacion: @Redes/

EL "MERCADO NEGRO de PAGOS":"EXHIBEN TRAMA que CONVIRTIO MEGADEUDA de 517 MIL MDP con PROVEEDORES de PEMEX en OTRO NEGOCIO de COBRONES"...la petrolera mas endeudada del mundo ya no puede garantizar ni liquidez, ni transparencia, ni certidumbre.


Pemex reportó en su informe del tercer trimestre un pasivo con proveedores de 517 mil millones de pesos, un incremento respecto al trimestre previo y una cifra que refleja únicamente lo registrado en sus sistemas contables. Sin embargo, la deuda real supera los 900 mil millones de pesos, pues al menos 400 mil millones adicionales corresponden a trabajos ya ejecutados que la petrolera no ha reconocido. El resultado es un ecosistema de incertidumbre, empresas al borde de la quiebra y una maquinaria informal que aprovecha la asfixia financiera para operar redes de gestión de pagos dentro y fuera de la empresa productiva del Estado.

Uno de los casos más ilustrativos del modus operandi que prolifera en Pemex es el de Filtración Industrial Especializada S.A. de C.V., una empresa proveedora que, ante la imposibilidad de cobrar de manera ordinaria, recurrió a Julián Loyo, empleado —o ex empleado— de Pemex en el área de contratación de personal. Desde un domicilio en Amatlán 94, Condesa, Loyo ofrece el servicio de gestión del COPADE, la codificación interna que permite a un proveedor facturar y cobrar. Sin COPADE no existe reconocimiento de deuda; sin reconocimiento no hay flujo; y sin flujo, las empresas se derrumban. Loyo no opera solo. Su vínculo con el despacho Ingeniería Aplicada RONU S.A. de C.V., representado por Nahum Gallardo Dionisi, abre una puerta directa hacia áreas sensibles de Pemex. De acuerdo con documentos y mensajes redactados por el propio Loyo, RONU funge como “despacho satélite” del director corporativo de Finanzas, Juan Carlos Carpio Fragoso, y mantiene comunicación operativa con la Dirección General a través del operador Benjamín Salas.

El esquema es sofisticado y a la vez rudimentario. Los gestores muestran capturas de pantalla de los “pagos formados”, acceden a visualizadores internos y garantizan agilizar trámites que Pemex debería ejecutar de manera automática. A cambio, celebran con el proveedor contratos comisionistas que contemplan tarifas de entre 8% y 15% del monto a recuperar. Las notas informativas revelan incluso filtros de “viabilidad”: que la empresa no esté vetada por Pemex, que no presente incumplimientos y que cuente con un directivo dispuesto a firmar los acuerdos de gestión. Lo que debiera ser un proceso administrativo básico se ha convertido en un mercado negro institucionalizado, alimentado por la falta de liquidez de la empresa y la desesperación de los acreedores. Loyo, un expriista cercano al círculo de Javier Duarte y hoy interesado en dar el salto a Morena para buscar una diputación federal por Veracruz, es apenas un eslabón de esta cadena.

Mientras esta red de gestores internos opera como válvula de escape, la falta de pagos ha desatado una tormenta mayor que ya alcanza a grandes jugadores del sector. El caso más emblemático es el de Typhoon Offshore, empresa del Grupo Salinas, a la que Pemex adeuda 745 millones de dólares. La contratista operaba plataformas que aportaban aproximadamente 140 mil barriles diarios a la producción nacional y sostenía una cadena de 12 empresas mexicanas que hoy están al borde del colapso. Tras meses sin recibir pagos, Typhoon suspendió operaciones en octubre pasado, afectando miles de empleos y comprometiendo la estabilidad productiva del país. La dimensión financiera, sin embargo, es solo una parte del problema.

Diversas versiones coinciden en que Andy López Beltrán, actual secretario de Organización de Morena, intentó adquirir Typhoon aprovechando su vulnerabilidad. La oferta fue rechazada por Salinas Pliego y, desde entonces, aseguran fuentes del sector, comenzó una ofensiva política para erosionar a la empresa y empujarla hacia un escenario de insolvencia.

Hoy Typhoon se encamina a un concurso mercantil no por fallas operativas o mala administración, sino por decisiones políticas y por la incapacidad —o falta de voluntad— de Pemex para cumplir sus compromisos contractuales. Cuando el Estado deja de pagar para presionar a empresas o para forzar adquisiciones, no solo destruye a un proveedor, sino confianza, inversión, empleo y producción. La caída de Typhoon golpea directamente la plataforma nacional de crudo y hunde a docenas de compañías mexicanas que dependían de su operación. Es una alerta de que Pemex puede convertirse en un riesgo sistémico.

El gobierno de Claudia Sheinbaum ha intentado contener el daño. En los primeros meses de su administración habría cubierto más de 140 mil millones de pesos en adeudos heredados, pero los pagos avanzan más lento que el crecimiento de la deuda.

¿Cuánto tiempo más podrá Pemex sostener operaciones sin reestructurar de fondo su sistema de pagos y sin desmantelar las redes de corrupción que hoy controlan el flujo interno? Porque si algo muestran los casos de Filtración Industrial Especializada y Typhoon es que la petrolera ya no puede garantizar ni liquidez, ni transparencia, ni certidumbre.

Con informacion: ELUNIVERSAL+/MARIO MALDONADO