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domingo, 15 de junio de 2025

“REGIDOR RETROGRADO de APODACA deja VER su MACHISMO DESFASADO,INTRANSIGENTE, VEJATORIO,OPROBIOSO y ARCAICO TRAS GOLPEAR a su PAREJA”…una discusión verbal la convirtio en una agresión física escalada.


Sergio Martín Acosta RodríguezRegidor priista de Apodaca, fue videograbadoagrediendo físicamente a su pareja, con la que sostenía una discusión en el patio de una casa.

Tras hacerse público el hecho, el Alcalde César Garza Arredondo informó que envió una solicitud al Edil para que renuncie a su cargo. 

La conducta machista y retrógrada evidenciada por Sergio Martín Acosta Rodríguez, no solo es inadmisible desde cualquier perspectiva ética, sino que además pone en evidencia los riesgos que enfrentan las mujeres que no se someten al capricho o control de los hombres en posiciones de poder.

El video muestra un patrón de violencia de género clásico: una discusión verbal se convierte en una agresión física escalada, donde el funcionario, aprovechando su fuerza y posición de poder, somete a la mujer mediante golpes y la humillación pública de arrastrarla y golpearla en la cabeza. Este tipo de comportamientos no son actos aislados, sino manifestaciones de una cultura machista que normaliza y reproduce la violencia como herramienta de dominio y control sobre las mujeres.

Exposición de los riesgos para las mujeres

  • Violencia física y psicológica: Las mujeres que se enfrentan a hombres con actitudes machistas, especialmente si estos ocupan cargos públicos o tienen poder social, corren el riesgo de sufrir agresiones físicas graves, como las captadas en el video, pero también de vivir secuelas psicológicas profundas, como ansiedad, depresión, pérdida de autoestima y aislamiento social.
  • Impunidad y complicidad institucional: Cuando los agresores son funcionarios públicos, existe el riesgo de que las denuncias sean minimizadas, desacreditadas o incluso ocultadas, debido a redes de complicidad y la persistencia de estereotipos machistas en las instituciones. Esto dificulta el acceso a la justicia y perpetúa la violencia.
  • Aislamiento y dependencia: La víctima puede ser aislada de su entorno, perdiendo vínculos familiares y sociales, lo que refuerza la dependencia del agresor y dificulta la búsqueda de ayuda.
  • Consecuencias sociales y económicas: La violencia machista empobrece a las mujeres y a sus familias, reduce su capacidad de participar en la vida pública y limita sus oportunidades de desarrollo personal y profesional.

La conducta de Acosta Rodríguez es ejemplo de una mentalidad retrógrada y machista que, lejos de ser una excepción, es síntoma de un problema estructural: la creencia de que los hombres pueden ejercer dominio y violencia sobre las mujeres, especialmente si estas no se someten a sus deseos o cuestionan su autoridad. El hecho de que sea un funcionario público agrava la situación, pues implica una violación de la confianza ciudadana y un abuso de poder que debe ser sancionado con la máxima severidad.

La reacción del Alcalde César Garza Arredondo, al solicitar la renuncia y ofrecer apoyo jurídico a la víctima, es un paso en la dirección correcta, pero no suficiente. Es imperativo que las instituciones actúen con firmeza, transparentando los procesos y garantizando que no haya impunidad, para enviar un mensaje claro contra la violencia de género y en defensa de los derechos de las mujeres.

Conclusión

La agresión cometida por el Regidor es inadmisible y debe ser tratada como un caso emblemático de la necesidad de erradicar la violencia machista en todos los ámbitos, especialmente en quienes ejercen cargos públicos. Las mujeres que no se someten al capricho del hombre enfrentan riesgos reales y graves, que solo pueden combatirse con políticas públicas firmes, educación en igualdad y una justicia que no tolere la impunidad.

Con informacion: ELNORTE/

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