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domingo, 18 de junio de 2017

El "COMANDANTE EMILIO",HISTORIAL de EJECUCIONES y CAPTURA de "CHIRIPA"...la impunidad alienta criminales y alenta castigos.


Raúl Escobar Poblete, el Comandante Emilio del chileno Frente Patriótico Manuel Rodríguez, fue detenido el pasado 30 de mayo en Guanajuato. La captura, aparentemente accidental, de quien se hacía llamar Ramón Guerra, dio fin a una persecución de más de una década y media. 
El exguerrillero es reclamado por la justicia de su país para que responda por una serie de ejecuciones de personeros de la dictadura pinochetista. Sin embargo, los delitos presuntamente cometidos por éste en México podrían entorpecer el proceso de extradición, que Santiago ya solicitó.
Valparaíso, Chile.- Con la captura en San Miguel de Allende del legendario guerrillero chileno Comandante Emilio –Raúl Escobar Poblete– termina la cacería de uno de los hombres más buscados por la justicia chilena, acusado del asesinato del fundador y líder de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el senador Jaime Guzmán Errázuriz, el 1 de abril de 1991.
Se considera este homicidio como el crimen más importante durante la transición a la democracia, iniciada con la llegada al poder del demócrata cristiano Patricio Aylwin, en marzo de 1990.
Pese a haber sido autor material de éste y otros asesinatos, los que cometió cumpliendo órdenes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez-Autónomo (FPMR-A), Escobar nunca estuvo en prisión por esos hechos.
En 2002 se habían tenido las últimas noticias de Escobar Poblete, cuando se comprobó su participación en el secuestro del publicista brasileño Washington Olivetto, el 1 de diciembre de 2001. Emilio, que para esta acción colaboró con otros militantes de ultraizquierda que hoy purgan largas penas de cárcel, estuvo cerca de ser apresado pero logró huir y se perdió todo rastro de él.
Ahora, la captura de Escobar explotó como una bomba en la agenda noticiosa chilena. El sábado 10 se reunieron en La Moneda –el palacio presidencial de Chile– el ministro del Interior, Mario Fernández, y su viceministro, Mahmud Aleuy, con el director general de la Policía de Investigaciones (PDI), Héctor Espinosa; ahí se definió respaldar todas las acciones tendientes a conseguir la extradición a Chile del asesino de Guzmán.
El martes 13 el ministro en Visita Extraordinaria de este caso, Mario Carroza, remitió a la Corte Suprema la petición de extradición hecha a México. Ésta se basa en el auto de procesamiento de 11 de junio de 2002 por el delito de “atentado terrorista con resultado de muerte”, por el caso Guzmán. Según Carroza, el Comandante Emilio “es el autor material (…) Eso ya está definido”.
Un día después, el canciller chileno Heraldo Muñoz informó que había conversado con su par mexicano, Luis Videgaray, a quien le explicó la importancia que la aclaración del crimen de Guzmán tiene para Chile. “Tan pronto como haya una decisión –de la Corte Suprema– y se le transmita a la cancillería, de inmediato le daremos curso, al amparo del acuerdo bilateral con México”, según consignó Canal 13.
De todos modos, Muñoz reconoció que los delitos cometidos en México podrían trabar su pronta repatriación a Chile. Además, son muchos los países que se han negado a conceder la extradición de guerrilleros perseguidos por la justicia chilena.
El miércoles 13 la Cámara de Dipu­tados –con sede en esta ciudad– aprobó, por 91 votos a favor y dos en contra, un proyecto de acuerdo para solicitar a México la extradición de Escobar Poblete.
La presidente de la UDI, la senadora Jacqueline Van Rysselberghe, viajó el miércoles 14 a México con el fin de conseguir la extradición del imputado. La presidenta del partido fundado por Guzmán Errázuriz se ha reunido con altos funcionarios de la Procuraduría General de México y de la cancillería para agilizar las gestiones de extradición y solicitar que, mientras esto ocurre, Escobar sea trasladado a una cárcel de alta seguridad, lo que se concretaría en breve, según informó a Radio Bío Bío.
Cabe apuntar que la senadora Van Ryssel­berghe fue imputada el pasado 22 de marzo por el delito de cohecho, tras comprobarse que en 2014 cumplió instrucciones de la patronal de industriales pesqueros Asipes, en medio de la tramitación de una ley de pesca que originalmente debía favorecer a los pescadores artesanales.
Un buen vecino
Los sanmiguelenses conocían al guerrillero chileno como Ramón. Tenía buena fama entre sus vecinos: presidía la mesa directiva de padres y apoderados en la escuela donde estudiaba su hija, jugaba futbol y frecuentaba bares. Todos quienes lo conocían creían su versión, sostenida por su credencial para votar, de que había nacido en Puebla.
Él y su pareja española residían en la colonia Los Arcos, conocida como El Atascadero, una zona de hermosas casas de piedra y grandes jardines, donde pasó los últimos 10 años.
“Conocimos a Ramón y a su familia, con su exmujer tenía muy buena relación y también había buena convivencia con su actual pareja (…) era una persona atenta, pero nunca preguntamos más allá, ni él platicaba de su pasado ni nos interesaba”, comentó un vecino al periódico guanajuatense Correo.
“Aunque su acento era diferente, nadie sospechó que era uno de los hombres más buscados por la Interpol”, consigna este medio en nota del lunes 12.
Su expareja, con la que convivió desde su más tierna juventud, es Marcela Mardones, quien dos días después de detenido Escobar escapó a Chile, donde ya fue detenida. Trasladada a la cárcel de Alta Seguridad de Colina, en las proximidades de Santiago, fue interrogada por Carroza, a quien confesó su participación en el asesinato de Guzmán.
“Firmé el documento que determina el procesamiento de Marcela Mardones como autora del delito de atentado terrorista, causando la muerte del senador Guzmán”, señaló Carroza el jueves 15 en entrevista con Canal 13.
Precisó: “Además de lo que se señalaba, de estar chequeando lo que era la rutina del senador, aparece como cumpliendo una misión el día del atentado (…) ella lo reconoce”.
Emilio y “El Negro”
Raúl Escobar Poblete nació el 17 de octubre de 1963 y pasó su infancia y juventud en la humilde población La Pincoya, en la zona norte de Santiago. Como tantos otros combatientes, se integró a las filas del FPMR impulsado por el afán de venganza o de justicia. En su caso, el detonante fue el asesinato de su tía Elizabeth Escobar Mondaca, muerta a manos de la Central Nacional de Informaciones (el organismo de inteligencia del pinochetismo) durante la Operación Albania, entre el 15 y el 16 de junio de 1987, cuando 12 militantes del FPMR fueron asesinados en diversas acciones presentadas como enfrentamientos.
En 1989, tras una corta detención, se integró al equipo operativo del FPMR-A y se asoció con Ricardo Palma Salamanca, El Negro, con quien realizaría al menos cuatro asesinatos –que llamaron ajusticiamientos– contra represores y altos personeros de la dictadura, en los estertores de ésta, y apenas iniciada la transición a la democracia, en marzo de 1990.
Pertenecían a la facción autónoma del FPMR que se había separado en 1987 de la vertiente oficial, vinculada con el Partido Comunista (PC), luego de que éste dio marcha atrás a la vía armada como eje de su lucha contra la dictadura de Augusto Pinochet.
El Frente Autónomo, disconforme con “la democracia de los consensos”, por la cual el primer gobierno de la Concertación por la Democracia, encabezado por Patricio Aylwin, gobernaba generando acuerdos con empresarios y políticos ligados a la dictadura, decidió impulsar la campaña No a la Impunidad.
En el editorial del número 49 de El Rodriguista –boletín oficial del Frente Autónomo–, difundido a finales de 1990, se publica una lista de 50 potenciales personeros y represores de la dictadura a los que se planeaba “ajusticiar”.
Entre ellos estaba el abogado constitucionalista, senador y profesor de derecho de la Universidad Católica Jaime Guzmán, considerado el principal ideólogo de la institucionalidad dictatorial y de la “democracia protegida (del marxismo)”, consagrada en la Constitución Política de 1980.
“Ese 1 de abril de 1991, sospechando de la presencia de ambos jóvenes en las escaleras, Guzmán dio media vuelta y llegó a su auto por otro camino. Fue entonces que los dos pistoleros corrieron a la salida y en una luz roja, frente al Campus Oriente, se encontraron de frente con el objetivo a bordo del auto. Ante el riesgo de que escapara, en una decisión instintiva, Palma descargó su arma contra el senador. Lo propio hizo Emilio.”
Así lo que señaló el periodista Cristóbal Peña en un reportaje para el Centro de Investigación e Información Periodística (Ciper), el 28 de marzo de 2011.
Un año después, el 25 de marzo de 1992, Palma fue detenido por su participación en el crimen. Al ser interrogado por el subcomisario de la PDI Jorge Barraza, jefe de la Brigada Investigadora de Organizaciones Criminales Bulnes –encargada de la persecución del FPMR–, reconoció su participación.
“Emilio me dijo que eso estaba acordado y que se iba a hacer así. ‘Bueno’, le dije, ‘pero yo no quiero tener una participación directa en eso’. ‘No’, me dijo, ‘yo soy el encargado. Tú me cubrís las espaldas’. Ése era mi papel.”
Pero ese no fue el primer crimen que cometieron juntos. El 9 de junio de 1989 un comando del FPMR-A, integrado por seis guerrilleros, dio muerte a tiros, a la salida de su casa de la santiaguina comuna de Ñuñoa, al comandante retirado Roberto Fuentes Morrison, conocido como Wally.
Como reseña el periodista Gabriel Álvarez en la nota “Los otros muertos de los asesinos de Jaime Guzmán” (Ciper, 1 de abril de 2011), este homicidio se ejecutó en cumplimiento de un dictamen emitido el 2 de mayo de aquel año por la dirección nacional del Frente Autónomo, que buscaba terminar “con la total impunidad” de la que Fuentes gozaba.
A finales de 1974 Wally había formado parte de la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Chile (Fach). Su objetivo: desarticular al Movimiento de Izquierda Revolucionaria y al PC. En dicho papel, fue uno de los creadores del criminal Comando Conjunto Antisubversivo, integrado por representantes de otras ramas de las fuerzas armadas.
La existencia del Comando Conjunto Antisubversivo y el papel que Wally jugó en éste quedarían al descubierto en agosto de 1984, cuando uno de sus otrora agentes, el suboficial de la Fach Andrés Valenzuela, se acercó a la periodista Mónica González (hoy directora de Ciper), quien entonces trabajaba en revista Cauce. “Ya no soporto el olor a muerto”, le confesó, al tiempo que le informó cómo fueron torturados y asesinados quienes pasaron por las cárceles secretas de ese organismo.
El 10 de mayo de 1990 la dupla letal del Frente Autónomo asesinó al exjefe de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros, el coronel retirado Raúl Fontaine Manríquez. Hicieron esto mientras el taxi en el cual éste se movilizaba estaba detenido en un semáforo en una céntrica calle de Santiago. El Negro y Emilio acertaron 18 tiros en su cuerpo.
Fontaine había dirigido múltiples crímenes, el más emblemático de los cuales fue el secuestro y asesinato de tres profesores comunistas, cuyos cuerpos aparecieron degollados el 30 de marzo de 1985 en la periferia de Santiago. Uno de ellos, Manuel Guerrero Ceballos, había sido profesor de Palma Salamanca en el Colegio Latinoamericano de Integración, de Santiago.
El 26 de octubre de 1990 El Negro y Emilio también asesinaron a Víctor Valenzuela Montecinos, escolta de Pinochet. Emilio “comenzó a dispararle por el lado izquierdo. Mientras el sujeto iba cayendo le siguió disparando al cuerpo, casi encima de él, para luego rematarlo cuando estaba en el suelo”. Así describió Palma –como consta a fojas 118 de este caso– la forma en que su compañero del Frente mató a este experto en explosivos, adscrito a la Dirección de Inteligencia del Ejército.
Palma fue condenado en 1996 a 15 años de cárcel por los asesinatos de Guzmán y del coronel Fontaine.
Emilio nunca se conformó con que su amigo y compañero cayera preso. El 30 de diciembre de 1986, acompañado de un comando del FPMR y provisto de un helicóptero, rescató de la Cárcel Pública de Santiago a Palma y a otros tres connotados miembros del Frente, quienes se subieron a una canasta que colgaba de aquel vehículo, mientras Emilio disparaba con una ametralladora sobre los efectivos de la Gendarmería que intentaban impedir la fuga.
Palma nunca ha sido recapturado ni se sabe su destino, aunque siempre se ha especulado que vive en Cuba. La suerte de Emilio ya está echada: le espera una vida tras las rejas.
fuente.-

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