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jueves, 5 de marzo de 2026

A «ELLA la AVENTARON a la PLAZA PUBLICA»: «INFIDELIDAD de LEGISLADOR TEXANO CONDUJO al SUICIDIO de FEMINA que ABRUMADA se PRENDIO FUEGO»…el peso de esa lapidación la aplastó del todo.

Un congresista con la libido por encima del criterio, una empleada convertida en chisme y luego en cadáver, y un país que finge que todo esto es solo “un error” más de un político de carrera.

El macho alfa del Capitolio

Tony Gonzales, representante por Texas, no “confesó” porque le remordiera la conciencia, sino porque la presión mediática y política ya lo tenía contra la pared. Primero negó el amorío con su excolaboradora Regina Santos-Avilés, la mujer casada que trabajaba para él y que terminó prendiéndose fuego para escapar del infierno psicológico en el que la metieron. Solo cuando el escándalo le explotó en plena primaria y los mensajes de texto y testimonios lo cercaron, se acordó de la palabra “responsabilidad”.

La carne, el poder y la víctima

No fue solo una “aventura” de oficina, fue un jefe casado con seis hijos pidiéndole “sexy pics” a una subordinada, cruzando líneas éticas, laborales y humanas como si fuera parte del paquete de beneficios del cargo. 

Y al final, cuando todo estuvo roto, hicieron con ella lo que dicta el librito no escrito de la doble moral: la aventaron a la plaza pública y la apedrearon a comentarios, chismes y juicios hasta dejarla sin salida. No fueron piedras de cantera, fueron mensajes filtrados, miradas de desprecio en la oficina, susurros en los pasillos del poder, sermones de “valores” pronunciados por bocas sucias, hasta que el peso de esa lapidación la aplastó del todo.

En aquel pasaje bíblico, los hombres arrastran a la mujer sorprendida en adulterio y la ponen en medio para que todos la vean y la condenen, listos para cumplir la ley con piedras en la mano mientras el amante, el otro responsable, se pierde cómodamente en el anonimato. Jesús se agacha, escribe en la tierra, y luego suelta la bomba: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Uno a uno se van, porque ninguno tiene la cara limpia como para lanzar nada, pero la mujer es la única que queda expuesta, temblando, a la espera del siguiente castigo.

Aquí hicieron lo mismo, versión siglo XXI: la sacaron al centro del escándalo, la señalaron como la desquiciada, la aprovechada, la que “se lo buscó”, mientras al congresista lo arropan con comunicados, abogados, discursos de arrepentimiento y promesas de cambio. 

A ella la usaron de ejemplo, a él lo venden como testimonio. Y así se cumple la parábola invertida: los que más pecan siguen legislando, y la única que no puede contar su versión es la que ya no está para levantar la mano y decir que la primera piedra la tiró, precisamente, el que juró protegerla como jefe y como servidor público.

El rosario después del incendio

Ya con la carrera tambaleando y arrastrado a una segunda vuelta porque el electorado le pasó factura, Gonzales se sentó en un programa conservador a decir que fue un “lapsus de juicio” y que ya le pidió perdón a Dios, a su esposa y a quien haga falta. Habla de fe fortalecida, de humildad, de seguir adelante, como si el precio de su calentura hubiera sido solo la vergüenza pública y no la vida de una mujer que trabajaba para él. Mientras tanto, la Cámara abre una investigación ética para ver si, además de infiel, fue acosador, discriminador y repartidor de privilegios sexuales desde la oficina; pero el discurso oficial insiste en tratarlo como un hombre que “se equivocó”, no como un poder que destruyó a alguien que estaba bajo su mando.

El muerto no vota, el vivo sí

Regina no tendrá segunda vuelta, ni podcast para llorar, ni micrófono para matizar su versión de los hechos; lo único que queda de ella son reportes forenses, mensajes filtrados y un viudo indignado exigiendo que el sistema deje de proteger al congresista que, según él, abusó de su posición hasta empujarla al borde. 

Gonzales, en cambio, sigue en campaña, con investigación ética en curso, pero apelando a la compasión cristiana del electorado y al viejo truco del “ya pagué, ya me arrepentí, ahora déjenme seguir en el cargo”. En un país donde la moral pública se mide en votos y donativos, el verdadero escándalo no es que un legislador se haya dejado gobernar por las hormonas: es que, aún con una empleada muerta en circunstancias devastadoras, el sistema le siga dando la oportunidad de reelegirse como si todo fuera un mal capítulo de telenovela y no una tragedia política con nombre y apellido.

Con informacion: LAOPINIONKSAT/

«CARTEL del GOLFO SI TIENE TABLAS»: «FASCINEROSOS que GOBIERNAN al GOBERNADOR lo TABLEAN y luego lo ARROJAN de AUTO en MARCHA en REYNOSA»…un ecosistema de abrazos y tablazos, el Estado se confunde con el cartel, y el cartel se disfraza de gobierno.


En Reynosa ya no se pregunta quién gobierna: se asume. Aquí la “vocación de tableado” del Cártel del Golfo no requiere presentación ni siglas; tiene franquicia registrada en cada colonia y sello oficial de impunidad. Si el INEGI dice que el 81.7 % de ciudadanos se siente inseguro, habría que preguntarnos si el 18.3 % restante aun respira y que tantos le pagan cuota al lugarteniente que actuando como «Botox» «Limones» duranguense, abraza el gobernador, Americo Villarreal Anaya.

Porque aquí sí hay tablas. Las del Golfo, esas que se aplican a ritmo de tambor en cuerpos ajenos, mientras el gobernador sonríe con su glamoroso botox al exmilitar que le administra la violencia como si fuera presupuesto público. Se abrazan para la foto, cenan, cooperan juntos en campañas mientras la industria del levanton crece como exitosa maquiladora fronteriza, con tres turnos.

El último en comprobarlo fue Vicente “N”, vecino de la colonia Burocrática, que terminó su jornada convertido en expediente. Lo arrojaron como desperdicio en Presa La Laguna; Protección Civil recogió los restos de lo que el gobierno llama “tejido social” y lo llevó al Hospital General, donde la muerte ratificó su mandato sin licitación de por medio.

En esta Reynosa compungida, donde las sirenas funcionan más de mortaja que de auxilio, no se respira seguridad: se negocia. Nadie muere sin permiso, nadie vive sin pagar. Y en ese ecosistema de abrazos y tablazos, el Estado se confunde con el cartel, y el cartel se disfraza de gobierno. Aquí, sí: hay tablas, experiencia y jerarquía. Lo que ya no hay es vergüenza.

Con informacion: HoyTamaulipas/

«OTRO PUEBLO MAGICO»: «COLECTIVO BUSCABA DESAPARECIDOS y lo que HALLA es un PUEBLO ABANDONADO donde TODOS HUYERON»… viviendas desoladas,impactos de bala y autos quemados.


Un colectivo entra a buscar desaparecidos a la Montaña de Guerrero y lo que encuentra es la escena del crimen perfecto del Estado mexicano: un pueblo vacío, casas abiertas, balazos en las fachadas y ni un solo gobierno en la zona del desastre, salvo en los discursos de “primero los pobres”.

El pueblo que gobernanza narca borró del mapa

Huixtlatzala, Zapotitlán Tablas: 150 familias indígenas me’phaa se largaron porque entre balas, amenazas y ataques, la única constante era la violencia, no la autoridad.

Calles desiertas, casas saqueadas, autos desvalijados y quemados; la postal no es de guerra civil en otro continente, es México en pleno 2026 mientras el discurso oficial presume abrazos, programas sociales y “pacificación mañanera”.

Las madres buscadoras entran donde la Fiscalía ni se asoma, caminando entre casas abandonadas con la esperanza de encontrar huesos, prendas, algo; en cambio, topan con un pueblo fantasma al que expulsó el crimen y del que huyó el Estado hace años.

La autoridad comunitaria todavía se da el lujo de negar accesos bajo el pretexto de “propiedad privada”, como si los desaparecidos respetaran escrituras públicas y no fosas clandestinas.

Desapariciones en modo automático

En Guerrero hay 4,550 personas desaparecidas registradas desde los sesenta, y a nivel nacional ya van más de 131,000; las cifras ya ni escandalizan porque el horror se volvió estadística de oficio de partes y conferencias mañaneras.

En la Montaña, 131 casos activos, Tlapa a la cabeza con 71 desaparecidos, y en 2025 el estado promedió una desaparición diaria, pero eso sí, siempre hay tiempo para la foto con militares y la narrativa de “coordinación interinstitucional”.

El Colectivo Luciérnaga surgió después de la desaparición y asesinato del defensor comunitario Arnulfo Cerón Soriano, y hoy tiene el registro de 56 víctimas, 14 de ellas ya encontradas sin vida; el país entero convertido en un expediente que nadie quiere leer, menos investigar.

La búsqueda reciente no halló restos ni indicios, solo el vacío: el que dejan los que huyen, los que desaparecen y los que gobiernan desde muy lejos, con mapas que ya no incluyen estos pueblos.

Estado ausente, crimen presente

Lo que pasó en Huixtlatzala no es accidente, es política pública por omisión: en regiones donde el Estado nunca llegó del todo, el crimen llenó el vacío, puso sus reglas y decidió quién se queda y quién se va.politica.

De la Sierra y la Montaña de Guerrero a la Tierra Caliente, el patrón se repite: desplazamientos, narcoeconomía, caminos bloqueados y un gobierno que solo aparece en papel membretado o en helicópteros que “no ven nada” desde arriba.

Mientras se discute el Mundial 2026 y se vende la idea de un México listo para recibir al mundo, las madres buscadoras piden que no vengan, que vean primero los 130 mil desaparecidos y los pueblos fantasmas que nadie quiere mostrar en los promocionales.

Huixtlatzala es la versión mexicana del “pueblo mágico”: mágico porque el Estado desaparece, los habitantes se esfuman y solo quedan los cascarones de las casas, las balas en los muros y el eco de un país que decidió voltear a otro lado.

Con informacion: LA OPINIÓN/

«AGRADABLE y DISCRETA ?»:»THE NEW YORK POST IDENTIFICA a LAISHA HIJA del MENCHO como DUEÑA del RINCON de la CHULIS en CALIFORNIA»…tiene 24 años y ya es heredera de un imperio criminal.


La hija menor de El Mencho cambió el kilo de cristal por el kilo de café… pero el narco nunca se va, sólo se disfraza de latte con leche de almendra.

La barista del CJNG

En un anodino strip mall de Perris, California, un café llamado El Rincón La Chulis sirve chilaquiles, fresas con crema y matcha rosa en platos con forma de corazón, mientras su dueña es nada menos que Laisha Oseguera González, la hija menor de El Mencho. El local tiene reseñas decentes, mesitas monas y letreritos en la pared que proclaman “El amor puede esperar, la comida no”, como si el problema de la familia fueran las calorías y no los cuerpos. Los clientes, entrevistados por el tabloide, juran que la chica es “respetuosa, sencilla” y que “nadie pensó en cárteles”, porque en Estados Unidos el narco siempre es un mexicano abstracto, nunca la barista que te sirve el mocha.

El Post fue al lugar, enseñó las fotos y la clientela se enteró de golpe que la muchacha sonriente de la barra es la hija del hombre cuya muerte desató al menos 70 asesinatos en México tras el operativo que lo bajó. Los mismos parroquianos dicen que no la han visto desde que mataron a su papá el 22 de febrero y luego circularon imágenes de ella en el funeral, con el cabello teñido y lentes oscuros, velando a un capo enterrado en ataúd dorado en un pueblo de Jalisco.

Telenovela narca en versión latte

Laisha tiene 24 años, heredera de un imperio de metanfetamina y fentanilo, pero en papel es “emprendedora” de café de autor y crepas con fruta. Su vida parece escrita por un guionista mediocre: hija del narco más sanguinario del país, casada con un operador del CJNG que fingió su muerte, cruzó por un túnel hacia Estados Unidos y terminó comprando una casa de 1.2 millones de dólares en Riverside, pagada en efectivo.

El marido, Cristian Fernando Gutiérrez-Ochoa, alias “El Gaucho”, está acusado de secuestrar a dos marinos mexicanos, simular su fallecimiento para escapar y luego reaparecer en California usando un número de Seguro Social ajeno con el nombre de “Luis Miguel Martínez” para sacar licencia de conducir en 2023. Mientras llenaba formularios en el DMV, presuntamente movía cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos y lavaba millones de dólares, hasta que lo agarraron en 2024 y un juez le clavó 11 años de prisión en diciembre pasado.

Laisha, según las autoridades, vive en esa mansión de cinco recámaras en Riverside, la misma que se pagó “cash” como si se tratara de una casita del Infonavit en efectivo, no de una propiedad de lujo en California. Y al mismo tiempo administra un café de barrio que vende horchata iced, mocha y strawberry matcha, como si fuera cualquier negocio millennial financiado con ahorros y no con la estela de sangre del CJNG.

La madre lava carros, la hermana lava millones

La mamá de Laisha es Rosalinda González Valencia, “La Jefa”, parte del clan financiero de Los Cuinis, condenada en México por delitos financieros ligados a una red de “lavado de autos” que era más bien lavado de dinero, y liberada en 2025 como si nada. Su detención en 2021 habría sido el pretexto para que “El Gaucho” participara en el secuestro de dos marinos, porque en esta familia la respuesta a una captura nunca es un amparo, es un operativo.

La hermana mayor, Jessica Johanna Oseguera González, “La Negra”, ya hizo su tour por las cárceles de Estados Unidos por lavar dinero del cártel a través de restaurantes de sushi, negocios turísticos y una marca de tequila llamada Onze Black en Jalisco, Puerto Vallarta y Guadalajara. Ciudadana de doble nacionalidad, nacida en San Francisco, se declaró culpable de cinco cargos de lavado, la sentenciaron a 30 meses y salió en 2022 tras cumplir unos 25 meses, volviendo a un mundo donde la familia sigue generando muertos y negocios “legales”.

Según un cliente de El Rincón La Chulis, Jessica se dejó ver en la cafetería el año pasado, como si visitar el changarro de la hermana fuera una parada turística más en el recorrido del clan Oseguera por California. Su exesposo, Julio Alberto Rodríguez, otro pez gordo del CJNG, es mencionado en reportes como posible heredero del liderazgo tras la muerte de El Mencho, porque en este universo la sucesión no es monárquica, pero se le parece.

El café “normal” y el gen violento

En el expediente informal de Laisha también aparece un episodio que rompe el encanto instagrammeable del lugar: una reseña cuenta que, ya a cargo del café desde 2018, le aventó una bebida a una “señora mayor” en la mesa de enfrente, que la mujer se cayó, y que luego la dueña la corrió del local por miedo a una demanda. Un arranque de carácter que encaja perfecto con la escuela emocional del CJNG: todo se resuelve a gritos, golpes o balazos, pero aquí disfrazado de pleito de cafetería.

Pese a todo esto, no hay —hasta ahora— ninguna señal de lavado de dinero o actividad ilegal en El Rincón La Chulis, según la nota, y en internet el negocio luce como cualquier café de barrio con comida bonita, platos con corazones y frases cursis en la pared. El contraste es brutal: mientras las redes del local muestran matchas y crepas, la muerte de El Mencho ha dejado al menos 70 personas asesinadas en México, víctimas colaterales del reacomodo tras la caída del patriarca.La doble vida made in Perris

La escena completa es de manual: afuera, un café acogedor donde la gente se toma fotos a los desayunos y escribe reseñas sobre la buena vibra del lugar; adentro, la hija de un narco-terrorista, viuda de facto de un operador preso por droga y lavado, hermana de una lavadora profesional de millones del CJNG, hija de una matriarca financiera recién liberada. La “vida normal” de Laisha es posible porque la violencia se exporta en forma de dólares: la sangre se queda en México, la espuma se sirve en California.

Que hoy Laisha pueda esconder su linaje detrás de una máquina de espresso dice menos sobre su supuesta “redención” y más sobre la absoluta normalización del narco como modelo de movilidad social: en Jalisco compran ataúdes de oro; en Riverside, casas de un millón doscientos mil en efectivo; en Perris, cafeterías “familiares” con frases motivacionales. El único detalle honesto en todo el cuadro es ese letrero en la pared: el amor puede esperar; los muertos del CJNG, por lo visto, también.

Con informacion: THE NEW YORK POST/

A «GOLPES de AMPARO»: «JUEZ ORDENA al EJERCITO que como NIÑO TRAMPOSO deje de OCULTAR los PAPELES del CASO AYOTZINAPA y los ENTREGUE»…se disfrazan de caja fuerte patriótica cada vez que alguien les pide cuentas.


Un juez federal tuvo que poner al Ejército en la esquina, como niño tramposo al que le cachan las tareas escondidas bajo el colchón, para que entregue los papeles que lleva años jurando que “no existen” sobre Ayotzinapa.

El Ejército que solo entiende a golpes de amparo

No fue cortesía, fue amparo: el Juzgado Quinto de Distrito le ordenó a la Sedena soltar toda la información generada en 2014 por el Centro Regional de Fusión de Inteligencia en Iguala y otras áreas militares, después de que las familias demostraran que la tropa se estaba haciendo la desaparecida con los documentos igual que con los normalistas.

El propio juzgado calcula un hoyo negro de unos 853 folios “perdidos” por arte de magia burocrática, un apagón de papeles que casualmente cubre el periodo clave de la noche en que el Estado dejó de mirar… o prefirió mirar hacia otro lado.

El truco viejo de la “seguridad nacional”

El juez tuvo que escribir casi con crayones lo obvio: esa información no puede ser clasificada como confidencial ni secreta porque hay un interés preponderante de las víctimas y de la sociedad en saber qué carajos pasó, por más que la Sedena,ahora Defensa, se disfrace de caja fuerte patriótica cada vez que alguien le pide cuentas.

Durante años, el Ejército se ha refugiado en la coartada de la seguridad nacional para tapar lo que ya revelaron el GIEI y organizaciones como el Centro ProDH: folios incompletos, secuencias de reportes cortadas justo en el momento clave y un patrón de ocultamiento que no es accidente, es política institucional.

Once años después y siguen pateando el reloj

Que en 2026 un juez tenga que ordenar lo que debió estar abierto desde el día uno dice todo: el caso Ayotzinapa no es solo una desaparición masiva, es la prueba de laboratorio de cómo el Ejército administra la verdad en cuotas, suelta migajas, esconde archivos y apuesta a que el tiempo haga el trabajo sucio de la impunidad.

Que dice el Centro PRODH

Los comunicados son, básicamente, el acta notariada de que el Ejército lleva once años jugando a “no tengo, no sé, no estaba” con papeles clave de Ayotzinapa.

Qué ordenó el juez

El Juzgado Quinto dice clarito: Sedena debe entregar alrededor de 853 folios de inteligencia de 2014 del Centro Regional de Fusión en Iguala y otras áreas castrenses, que las familias han exigido desde hace años.

El propio fallo reconoce que la “discontinuidad” en los archivos es la huella digital del ocultamiento: si hay huecos, no es que no exista información, es que alguien la está guardando bajo llave.

Cómo Sedena pateó el tablero

Las madres y padres tuvieron que demandar en 2023 porque, pese al decreto presidencial de 2018 que obligaba a todas las dependencias a cooperar, el Ejército se hizo el ofendido y nunca entregó todos los reportes.

El GIEI ya había mostrado que sí hubo comunicaciones internas del Ejército sobre el seguimiento a los normalistas el 26 y 27 de septiembre, pero los folios que Sedena soltó estaban mutilados, como si la verdad fuera documento confidencial.

Lo que dicen las organizaciones y la CIDH

SERAPAZ, Tlachinollan, Fundar y el Centro Prodh subrayan que esta simulación burocrática paralizó la COVAJ y trabó la investigación, no por falta de leyes, sino por falta de ganas de las fuerzas armadas de dejar de encubrirse.

La CIDH ya había advertido que los avances se frenaron por la renuencia de Sedena a entregar información, y que todo este litigio se pudo evitar si hubiera habido un mínimo de buena fe en lugar de la costumbre militar de esconder expedientes.

Once años después, misma muralla verde

El juez también recuerda que en 2023 un Tribunal Colegiado tuvo que ordenar al Ejército que no destruyera ni moviera un solo papel del caso, porque la desconfianza ya es institucional, no paranoia.

Mientras las familias siguen empujando amparos y medidas internacionales para encontrar a sus hijos, la Defensa continúa administrando la verdad en cuotas, probando que la impunidad no es un efecto colateral, es el manual operativo

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/RODRIGO SORIANO/

LAS «ARMAS del CIRCULO de SEGURIDAD del MENCHO»: «EXPEDIENTE de FGR DESTAPA FESTIN de FIERROS de los FIEROS que DEFENDIERON al SEÑOR de los GALLOS»…porque para machos,muchos.


Los escoltas de Ruben Oseguera Cervantes, alias El Mencho, el capo del CJNG, a decir de la version oficial,no se anduvieron con chiquitas para defender a su jefe en el fallido intento de captura que terminó con su muerte en Tapalpa, Jalisco: sacaron artillería pesada digna de una película de Rambo, pero con acento narco.

El Arsenal Estelar

El expediente de la FGR destapa el festín de fierros: un rifle Barrett .50, ese monstruo capaz de tumbar helicópteros como si fueran moscas; un fusil SCAR (el rifle de asalto de fuerzas especiales gringas) tuneado con un lanzagranadas de 40 mm; y pistolas Colt .38 para rematar con estilo. No contentos con eso, el Ejército mexicano les quitó siete armas largas, dos lanzacohetes (un RPG ruso y un Blindicide), en un operativo que dejó al Mencho tieso a dos horas de Guadalajara.

Historia de Golpes Aéreos

Estos juguetes no son nuevos: en 2015, el CJNG usó un Barrett .50, un M2HB, un lanzagranadas iraní y ese mismo RPG ruso para derribar un helicóptero de la Sedena en Autlán de Navarro, Jalisco, durante una cacería fallida contra el Mencho. El secretario de Defensa, Ricardo Trevilla, lo recordó con sorna en la mañanera: «Precisamente el que usaron para bajarle un helicoptero a la Fuerza Aérea».

Corridos y Realidad Narco

El SCAR es la estrella de los corridos bélicos: Peso Pluma y Tito Double P lo presumen en «La People» con botitas Dior, mientras Luis R. Conriquez y Víctor Mendivil le dedican rola completa: «Un SCAR, listo pa’ pelear como Tony Montana». 

Y el panorama general: desde octubre 2024, han caído 23,000 armas, 80% made in USA,una cantidad irrisoria comparada con el rio de acero que si logra pasar, sin ser incautadas, hay ineficiencia comprobada,cruces porosos y aduanas agujeradas.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/RODRIGO SORIANO/