¡Culiacán, el patio de juegos del narco! En plena madrugada del 2 de diciembre, sicarios con más tanates que cerebro balearon otra casa en Rincón del Humaya, sumando ya cuatro ataques seguidos a viviendas en la zona norte de la ciudad: dos en Cedros el fin de semana, uno en Santa Fe Premium y este último con más de 70 casquillos regados como confeti en una piñata macabra
No contentos con eso, la racha incluye ejecuciones como la de dos jovenes de 21 y 27 años en un expendio de la Lombardo, y un hombre acribillado con ráfagas de cuerno de chivo en la carretera Culiacán-Eldorado el 1 de diciembre.
Hasta gasolineras y tienditas han volado en pedazos con balazos, como en el ejido Canán días antes ,ni se diga de los ataques terroristas con explosivos en Mazatlán que también fueron extensivos a cuartel de policia.
Pero esperen, ¿dónde carajos están las autoridades? El reporte entró a las 4:30 de la mañana y los héroes con placa llegaron ¡seis horas después!, como si estuvieran en siesta eterna o negociando con los chapitos [1]. Mientras el crimen organizado convierte fraccionamientos en campos de tiro al blanco, la FGE manda peritos a barrer casquillos y «iniciar indagatorias» que nunca avanzan, dejando a los culiacanenses a merced de balas perdidas y fachadas acribilladas
¿Operativos contra narcos? Sí, uno el 1 de diciembre decomisó químicos por 113 millones de pesos, pero eso no frena la fiesta de plomo.
Esta presencia aunque nutrida de fuerzas federales, en los hechos es una ausencia notoria que huele a complicidad o simple incompetencia: mientras Los Chapitos y sus rivales se reparten Sinaloa a bala limpia, los uniformados patrullan sin capacidad de impedir nada, aunque si posan para las fotos en decomisos de pertrechos, que parecen no mercar al Cartel. Culiacán no es un polvorín, es un volcán en erupción, y las autoridades, puro humo. ¿Hasta cuándo vamos a ver patrullas reales en vez de reportes tardíos?.
Ahí va el compa «Primito» de sombrero blanco, montado en su caballo pura sangre de color tormenta, avanzando por las tierras de Pihuamo como si fueran suyas,aunque todo parece indicar, que si lo son, porque se las facturo el mismo gobierno que ahora parece,que si lo persigue, esos Marinos que tanto le han ayudado,seran los mismos que le echen el guante. Pero en tanto eso ocurre,ahi va Primito con su camisa blanca, tan limpia como su conciencia, mero saldo de no usarla nunca, es la sabandija que roba a Tamaulipas,es el amo del expolio y la extorsión, el capo del huachicol socio del gobierno al que consentía y luego le mando matar su Delegado de FGR ,pero ahora anda escamoteandole la ayuda por presion externa,la de EE.UU.
Cesar Morfin,alias «Primito», aun gobierna parte del territorio de Tamaulipas que sobrevive bajo el yugo de los «Metros» del Cartel del Golfo a cuyos lugartenientes abrazados el gobernador Américo Villarreal Anaya.
Pero «Primito» aun cabalga ,con la seguridad típica de alguien que cree que todo el pueblo se levanta temprano nomás para verlo pasar, una tranquilidad que da el saber que en su entorno mas cercano, el Cartel que le levanta agentes de inteligencia a Harfuch,tiene a la autoridad local,estatal y federal arreglada.
El caballo, elegante y altanero, también parece saber que lo están grabando: levanta las patas como si desfilara en alfombra roja, mientras el capo hibrido, mezcla de Cartel del Golfo y C.J.N.G , posa con la serenidad de alguien que nunca ha pagado un recibo del agua o la luz en su vida y no tiene problema con no llegar sin dinero al final de la quincena..
Detrás de la imagen, la gente observa con esa mezcla de morbo, respeto y “ay nomás no vaya a voltearme a ver”. Y él, sin prisa, sin pena por tanto extorsionar a Reynosa y la Frontera Chica de Tamaulipas con ayuda oficial del » gobierno humanista que se hace pendejo» y lo hace muy bien, avanza como si el sol le hubiera firmado un contrato de exclusividad para iluminarlo nomás a él.
En resumen: un hombre, un caballo y el ego de un criminal del tamaño de uno de los cerros donde ya se esconde, porque ya no esta tan tranquilo después de que EE.UU lo puso en la mira por «huachiculero»,por lo que seguramente pronto,muy pronto, sabremos que “el miren quién llegó,sera miren quien cayo o…miren quien murió en un enfrentamiento».
«Porque el que el próximo 31 de diciembre podria o no, cumplir 38 años, podra demorar el final de su suerte,pero no impedirla,asi que cualquier operativo en su contra con cara de fracaso, solo sera mero atraso.»
El grupo “Veladores Todos por Reynosa” ,en apariencia es una asociación civil de vigilancia privada que inició operaciones nocturnas recientemente en Reynosa, es una operacion mas de «halconeo» del Cartel del Golfo,pero con costo a ciudadanos de diversas colonias de Reynosa y que opera el exmilitar Mario Guitian Rosas, lugarteniente de César Morfín Morfin,alias «Primito» y el llamado «Comandante Mono», otro ex-militar jefe de plaza en Reynosa que fue advertido en imagenes abrazando y cenando con el gobernador de Morena,Americo Villarreal Anaya.
Qué es “Veladores Todos por Reynosa”
Es presentado públicamente como una asociación civil de “veladores” o guardias vecinales que ofrecen vigilancia nocturna para comercios y colonias de Reynosa, con recorridos principalmente en cuatrimotos y motos.
Su arranque se reportó a finales de noviembre de 2025, con al menos 16 elementos y un modelo de “seguridad comunitaria” para atender robos y algunas violencias intrafamiliares, en coordinación informal con autoridades, según las propias versiones de la agrupación y notas locales.
Señalamientos por cobro de cuotas
Comerciantes y residentes han denunciado que veladores motorizados, identificados como parte de “Veladores Todos por Reynosa”, estarían exigiendo pagos “obligatorios” a negocios y conductores de aplicaciones como Didi, bajo la idea de una protección o vigilancia impuesta.
De acuerdo con estos reportes, el grupo no sólo ofrece servicios contratados, sino que algunos integrantes presionan para que se paguen cuotas sin acuerdo previo, lo que ha generado temor en quienes ahora se sabe operan como estructuras de extorsión en zonas bajo influencia del Cártel del Golfo.
Posición del Ayuntamiento y del alcalde
El gobierno municipal de Reynosa y el alcalde Carlos Peña Ortiz se deslindaron públicamente de “Veladores Todos por Reynosa”, aclarando que no es un programa municipal ni está bajo mando del Ayuntamiento, sino que opera como iniciativa de una asociación civil privada.
Peña Ortiz pidió a la ciudadanía denunciar ante las autoridades cualquier presión para pagar servicios no contratados y recalcó que ningún comerciante o vecino está obligado a cubrir cuotas de esta u otra asociación si no hay un contrato claro.
El llamado “Nuevo Cártel de Juárez” es la versión 4.0 de una franquicia criminal vieja, vitaminada ahora con el músculo industrial del CJNG y lubricada por la complicidad, negligencia o abierta omisión del Estado mexicano.
De Juárez viejo a Juárez “nuevo”
El Cártel de Juárez nació en los años ochenta con Rafael Aguilar Guajardo controlando un corredor fronterizo clave, luego se potenció con Amado Carrillo hasta manejar una porción enorme del tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Tras su muerte, la sucesión de los Carrillo Fuentes, la alianza y ruptura con el Cártel de Sinaloa y el asesinato de Rodolfo Carrillo detonaron la guerra que convirtió a Ciudad Juárez en sinónimo mundial de masacres, desapariciones y cobros de piso.
La Línea: brazo armado hecho con uniforme oficial
Para sostener ese emporio, el Cártel de Juárez creó brazos armados como Los Linces, Los Aztecas y, en especial, La Línea, integrada desde el principio por policías locales y estatales activos, más exfuncionarios, pagados para proteger y cobrar.
La Línea evolucionó de escolta del cártel a poder autónomo: cobro de impuestos por cada cargamento que cruza el Valle de Juárez, control del narcomenudeo, robo de vehículos, tala ilegal y participación en episodios emblemáticos de horror como la masacre de la familia LeBarón.
Chihuahua como laboratorio de guerra
La disputa con Sinaloa partió el mapa de Chihuahua en feudos: La Línea por Juárez y la sierra frente a brazos sinaloenses como Artistas Asesinos, Los Mexicles, Gente Nueva y el clan de Los Salazar, multiplicando enfrentamientos en Ciudad Juárez, Ojinaga, Moris y Guadalupe y Calvo.
Ni autoridades ni analistas pueden decir con certeza quién “ganó” esa guerra, pero lo que sí se consolidó fue la normalización de homicidios, coches bomba, desplazamientos y un ecosistema criminal donde cada policía puede ser soldado, recaudador o pantalla.
La fusión con el CJNG: franquicia nacional
Mientras Chihuahua ardía, el CJNG hizo lo impensable: operar en los 32 estados del país, usando la misma receta de siempre: aliarse con grupos locales resentidos o fracturados para comprarles logística, territorio y conocimiento del terreno.
En Chihuahua, esa puerta la abrió una facción de La Línea; desde septiembre de 2023, investigaciones de Estados Unidos documentan que el CJNG provee cocaína, metanfetamina y fentanilo a La Línea, convirtiendo la frontera de Juárez en línea de ensamblaje para exportar drogas y personas.
Nace el “Nuevo Cártel de Juárez”
En 2024, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a operadores de La Línea y detalló que este grupo controla rutas de narcotráfico y tráfico de personas, cobra impuestos a otros cárteles y explota economías ilegales en Chihuahua, a la par que socios suyos operan trata de personas en territorio estadounidense.
De esa alianza CJNG–La Línea sale al escaparate el “Nuevo Cártel de Juárez”: se presentan en cartulinas y videos, con hombres fuertemente armados en la sierra, anunciándose como nueva marca criminal y rivales explícitos de grupos como Los Salazar y los Cabrera Sarabia vinculados a Sinaloa.
Qué explica su “éxito”
El “éxito” de esta empresa criminal se sostiene en tres pilares: control de corredores fronterizos hacia Estados Unidos, diversificación económica (drogas sintéticas, madera, autos, personas) y la histórica infiltración de policías y estructuras estatales en su nómina.
El Estado mexicano aparece como actor ausente o capturado: durante décadas permitió que La Línea se llenara de agentes activos, no logró desarticular su control en Juárez, toleró la expansión del CJNG a todo el país y hoy enfrenta un mapa donde el Nuevo Cártel de Juárez es solo una de las muchas mutaciones de una misma enfermedad institucional.
México tiene ese raro talento para repetir recetas que ya nos intoxicaron. El menú de este sexenio promete “orden y eficacia”, pero la cocina huele sospechosamente a lo mismo: un nuevo chef con apellido García y la misma cucharota del poder centralizado. El país se sienta a la mesa con la esperanza de un platillo distinto, pero en cuanto el cocinero afila sus cuchillos, el comensal empieza a sospechar: ¿no hemos probado ya este guiso?
Porque si alguna lección dejó Genaro García Luna y Felipe Calderon con el mismo ejercito, fue que la cocina del poder, cuando se cierra y acumula el fuego en una sola parrilla, termina con los ingredientes quemados y el pueblo indigesto. Ahora, entre los aplausos y los flashes, se vuelve a servir el mismo estilo: “orden primero, transparencia después”. Y claro, con la receta secreta guardada bajo llave.
Harfuch asciende mediaticamente con el aura inflada del policía eficaz , del estratega técnico, el hombre que “pone en orden la casa,pero lo hace con los reductos de la vieja policia federal que fue parte del desorden.
Pero entonces habrá que preguntar: ¿orden para quién y a costa de qué? Porque detrás de cada mano firme, de cada mano dura,hay una sombra que crece, saldo de un combate selectivo, mas de una caprpeta que no se investiga si son protegidos del gobierno,expedientes que no se abren y una élite conminada a aplaudir mientras el resto se empacha. El déjà vu está servido, y México, como siempre, lo vuelve a prubar con resignado apetito,aunque sabe que no le gusta porque ya sabe a que sabemos violencia, mas muerte y mas levanton,como con Calderon,pero sin que el tenga la culpa.
El Fracaso es mas probable con una Fórmula Repetida
El escepticismo no es gratuito, porque aqui el optimista resulta ser un pesimista, solo que esta mal informado. Cuando se repiten errores del pasado como el poder centralizado,es mas una invitación al derrumbe que al triunfo, destacando una receta probada como mala , el control absoluto en manos de otro García,tambien conlleva fallar absolutamente ,no se debe soslayar que el que hoy los combatir,en el pasado se «dejaba querer».
El déjà vu del poder en un solo hombre: buena en teoría, tóxica en la práctica. Si la fórmula falló una vez, esta segunda ronda no salva la mesa, solo la quiebra. Porque «Si algo puede salir mal, saldrá mal»,como citan las leyes empíricas de Murphy.
No por nada llevamos mas de 720 mil muertos,siempre esperando un resultado distinto, pero siempre haciendo lo mismo.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/PABLO FERRI/
El Tren Maya tenía una misión: ser el motor para revertir el histórico atraso del sureste mexicano. El expresidente Andrés Manuel López Obrador apostó a que atraería el turismo, detonaría la economía y conectaría a las comunidades locales.
A un año de que se inauguró por completo la obra, que atraviesa cinco Estados a lo largo de 1.500 kilómetros de vías, el tren ha impactado de manera muy superficial la vida de los turistas y pobladores. Aun en temporada alta, los trenes circulan casi vacíos en algunos tramos, y en las estaciones suele haber más guardias nacionales y empleados de limpieza que visitantes, según ha constatado EL PAÍS.
Un informe clasificado del Fondo Nacional de Fomento al Turismo al que ha accedido este periódico preveía que, en su primer año de operación, el Tren Maya transportaría al menos a 74.000 personas diariamente. La realidad es que, según cifras oficiales, el tren trasladó de media a 3.200 pasajeros diarios, un 5% de lo proyectado.
El turismo internacional que visita la península mexicana sigue dependiendo, en su mayoría, de las compañías de viajes, que arman itinerarios con empresas de autobuses, vinculadas a su vez con los grandes hoteles y restaurantes, mientras que los habitantes y trabajadores locales hacen su rutina con el transporte público, taxis o motos particulares. Hay pobladores que nunca se han subido al tren, pese a que el Gobierno ofrece tarifas preferenciales para ellos. El expresidente se empeñó en este ambicioso proyecto al grado de confrontarse con los jueces, que suspendieron varias veces la construcción por los enormes daños causados al medio ambiente, entre deforestación y destrucción de cenotes.
Para los pobladores, el escaso descuento que les ofrece la compañía militar que opera el Tren Maya se anula con el costo del transporte que deben costear para llegar a las estaciones. “Nosotros acá nos movemos en moto, u ocupamos los taxis. El tren, de mi pueblo, está lejos. Si yo quisiera moverme en tren, básicamente tendría que gastar doble. Para ir a Mérida, tomo el autobús. Es más directo y más barato”, explica Héctor Chan, un guía turístico en la zona arqueológica de Chichén Itzá, uno de los principales atractivos de la península. Los turistas se agolpan en torno a la imponente pirámide de Kukulcán, toman fotos y se autorretratan. Algunos se colocan enfrente de la edificación y chocan las palmas para comprobar el curioso fenómeno acústico que devuelve el sonido como un rugido. “Nosotros nos imaginábamos algo diferente con el tren”, dice Chan, “que iba a llegar muchísima más gente. Los turistas siguen llegando, pero con las compañías de tours”.
Los visitantes confirman la explicación del guía turístico. Cosina, una mujer de Alemania, ha preferido alquilar un auto, porque le parece más práctico. Nunca había oído del Tren Maya. “Justo me estaba preguntando estos días si había trenes en México. Ahora lo sé”, comenta. Víctor, de Portugal, dice que durante los días que ha estado de visita no ha visto indicaciones para usar el tren, así que ha contratado un tour. “Creo que lo promueven muy poco”, observa. Yannick y su amigo, también alemanes, eligieron, por flexibilidad, rentar un auto. “Puedes ir a donde quieras, cuando quieras. Es quizá más caro, pero más conveniente”, señalan. Una familia de Polonia acompañada de sus dos hijos pequeños pagó un tour porque, dicen, se sienten más seguros. “Si no trajéramos a los niños, sin duda nos subiríamos al tren”, sostienen. Candela, de las Islas Canarias, solo sabe del Tren Maya lo que ha leído: recuerda que hubo manifestaciones para frenar su construcción porque “lo hicieron dentro de la selva”; ella y sus cuatro amigos contrataron también un tour. ¿Han pensado en utilizar el tren? “La verdad es que no”, resuelve ella.
El Ejército, al que López Obrador entregó el control del Tren Maya, se ha lanzado a la caza de visitantes. Además de invertir 74 millones de pesos, casi cuatro millones de dólares, en publicidad en televisión, radio y redes sociales, en noviembre y diciembre ha bajado a la mitad el precio del pasaje redondo para todos los turistas. Es lo que ha permitido a algunas familias abordar el tren por primera vez. Es el caso de María del Refugio Eusebio, que ha viajado con sus hijos, nieto y hermana desde Hidalgo. “Queríamos vivir la experiencia, porque se habla mucho del Tren Maya, y lo queríamos conocer. Está nuevo, bonito, cómodo”, observa. “Pero”, precisa, “sin esta promoción, yo creo que no habríamos venido, porque es algo caro”. Los precios varían en función del trayecto recorrido. El tramo de Mérida a Cancún, uno de los más concurridos, cuesta entre 780 y 1.040 pesos en clase turista (entre 43 y 57 dólares).
El Tren Maya es un punto de encuentro de contrastes. Al margen del descarrilamiento que sufrió uno de los trenes en agosto, que no dejó daños graves ni víctimas, el tren funciona correctamente. Así lo aprecia Pablo Piquero, un ingeniero español que trabaja para una firma de trenes, que se ha subido para recorrer todo el circuito por “curiosidad profesional”. “Algunos de sus problemas son enfermedades de juventud. La línea no está montada del todo. Con el paso del tiempo, se solucionarán. Fuera de eso, el tren es moderno y funciona bien. El personal trata muy bien a la gente, mejor que en Europa”, afirma. Las estaciones están limpias, lo mismo que el interior de los coches; la puntualidad es indiscutible; la vigilancia, a cargo de elementos de la Guardia Nacional, es permanente en el tren y las instalaciones. “Yo me siento muy segura aquí. No hay manera de que se suba un maleante a asaltar o que alguien se robe tu equipaje”, aprecia Reina Kinil, que viajaba desde Tenosique (Tabasco) a Cancún (Quintana Roo), un trayecto de 12 horas, acompañada de su numerosa familia.
Aun con todo, persisten fallos que amargan la experiencia. No hay wifi en el tren. No hay persianas para protegerse del sol. Las conexiones eléctricas no siempre funcionan, lo mismo que el aire acondicionado. El mayor problema es que las estaciones están ubicadas lejos de los centros poblacionales, lo que desincentiva su uso. No solo es la distancia: tampoco hay una red de transporte accesible que conecte con las terminales.
En los principales destinos turísticos o ciudades, el Tren Maya dispone autobuses por un precio que para los locales no es barato (entre 60 y 80 pesos, de tres a cinco dólares); además, los horarios de las corridas son limitados. Una viajera recuerda la vez que llegó en el último tren a Cancún y no encontró el bus. En medio de esa inconstancia, los taxis se han vuelto la única alternativa, y han establecido arbitrariamente una tarifa mínima de 250 pesos (14 dólares). Por ello, los pobladores siguen optando por las tradicionales terminales de autobuses, que están dentro de las ciudades.
A las diez de la mañana, el estacionamiento de Chichén Itzá está repleto de autobuses turísticos y vans. El transporte que parte de la estación del Tren Maya, ubicada a 14 kilómetros, llega casi sin gente. Un vendedor de artesanías dentro de la zona arqueológica, llamado Luis, dice tajantemente que el tren no ha ayudado a mejorar su economía familiar.
“A nosotros como pueblo no nos beneficia en nada. Así de claro”, sostiene. “Se destruyeron monumentos y cenotes. Fue un negocio de los empresarios con el Gobierno, a nosotros los mayas no nos tomaron en cuenta”, critica. El comerciante acusa que los turistas extranjeros no les compran sus artesanías, aconsejados por las propias compañías de tours, que tienen convenios con las grandes tiendas.
El poblado de Bécal, cercano a la estación de Calkini en Campeche y reconocido por los sombreros que los artesanos fabrican desde hace décadas adentro de las cuevas, es ajeno al gentío de Chichén Itzá. A las tres de la tarde, la plaza principal está desértica. Los locales de comida comienzan a cerrar, ante la falta de clientes. El sombrerero Felipe Canto, de 77 años, cuenta que hay semanas enteras en que no recibe visitantes y no vende. “Pero yo soy como las hormigas: cuando hay, junto, y de ahí voy sacando un poco”, ilustra. Como muchos otros pobladores, nunca ha usado el tren. Para, por ejemplo, ir a conseguir material para su trabajo, “no sirve”, dice. Y, tratándose de un viaje de placer, prefiere no descuidar su tienda, por si se aparece algún día el tan esperado visitante.
Otro artesano, José Uicab Caamal, tiene mejor suerte, y suele recibir grupos de turistas extranjeros que llegan a bordo de camionetas. El atractivo de su tienda es que tiene acceso a una cueva al interior de su taller, donde hace demostraciones del tejido de los sombreros. El constante contacto con la humedad de la cueva le ha provocado una especie de ronquera permanente. “Me han recomendado que cobre a la gente por la visita, pero yo no he querido hacerlo. Lo que yo quiero es que me compren sombreros”, dice. Hace unos días, cuenta, el personal de la compañía del Ejército vino a verlo para pedirle un favor grande: que comente a los visitantes extranjeros, esos que llegan en carro, que el Tren Maya está de promoción.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/EL PAIS/ZEDRYK RAZIEL/CARLOS CARABAÑA