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viernes, 25 de septiembre de 2015

¿A dónde llevamos a los NORMALISTAS, al BATALLON 27 o al CERESO?....la "mentira" no vive hasta llegar a "vieja".


Una vez que fue detenido un grupo de normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014, el subdirector de la Policía de Cocula, César Nava González, le preguntó al subdirector operativo de la Policía de Iguala, Francisco Valladares Salgado, a dónde llevaba a los jóvenes: “¿Al Batallón 27 o al Cereso?”. Una consulta que podría estar fuera de lugar, o revelar una forma de operación y coordinación entre las corporaciones municipales e integrantes del Ejército Mexicano.
La pregunta podría pasar desapercibida, sin embargo, quien la formuló es un ex elemento del Batallón 27 de infantería, él junto a otros policías municipales implicados en el Caso Ayotzinapa tienen antecedentes en la milicia –son desertores-; y el hoy prófugo, Felipe Flores Salgado, ex secretario de Seguridad Pública de Iguala, también del citado agrupamiento.
Durante los ataques y la desaparición de los 43 estudiantes, el Batallón 27 tuvo una actuación inusual, la cual fue ocultada por la Procuraduría General de la República (PGR), pero revelada por el Grupo Interdisciplinario de Experto Independientes en su informe, lo que agrega un elemento de sospecha y sobre el que debería indagarse.
Documentos oficiales revelan que elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) restringieron la información en el Centro Estatal de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C4) del estado de Guerrero, durante el monitoreo de las acciones de normalistas en Iguala.
Cuando los estudiantes de Ayotzinapa eran agredidos, patrullas militares salieron a recorrer las calles, pero las bitácoras y los partes de los soldados reportaron “sin novedad”, justamente en el mismo lapso en que la Sedena tuvo el control total del C-4.
Un elemento de inteligencia militar siguió los recorridos de los estudiantes en Iguala, y es el único que tomó fotografías del momento en que policías municipales bajaron y trasladaron a los normalistas del autobús Estrella de Oro, imágenes que entregó al Batallón 27, pero que no obran en el expediente de la PGR. 
Ahí no pararon las acciones inusitadas de las fuerzas castrenses. El oficial de barandilla en Iguala, denunció que miembros del ejército mexicano lo acosaron y hostigaron durante días en su domicilio, después de la noche del 26 de septiembre, por lo que ahora se encuentra en un centro de detención de migrantes en Estados Unidos en espera de que le aprueben la solicitud de asilo político.
Desde el principio de la investigación la PGR negó la participación de miembros del ejército mexicano en la desaparición de los 43 normalistas o que esa noche salieran del cuartel, incluso en enero de 2015, ofreció a los padres de los jóvenes abrir las puertas del Batallón 27 para que lo recorrieran, pero semanas después la dependencia federal reculó y negó el acceso a las instalaciones militares.
En la investigación del Caso Ayotzinapa, el ejército mexicano ha sido protegido por la Secretaría de Gobernación (Segob) y la PGR, no permitieron que GIEI entrevistara a los elementos del Batallón 27.
Un alto mando de la 35 Zona Militar en Chilpancingo –la que tiene a su cargo el Batallón 27-, recibió un acelerado ascenso tras los incidentes del 26 y 27 de septiembre en Iguala. 
RESTRICCIÓN DEL C-4 
El día 26 de septiembre de 2014, normalistas de Ayotzinapa intentaron tomar autobuses y ‘botear’ en Chilpancingo, para trasladarse el 2 de octubre a la Ciudad de México a la marcha la masacre de estudiantes en Tlatelolco.
Ante el operativo desplegado por la Policía Federal, los estudiantes decidieron acudir al municipio de Iguala en dos autobuses, llegaron a la caseta de peaje y al crucero de Huitzuco.
“Estando allí en esos dos lugares, llega efectivamente la información de que se encuentran presentes Policía Federal, están y tienen conocimiento el ejército, el Batallón 27 con hombres de inteligencia desplazados en esos sitios, y además se conocía por el C-4, que es un comando de comunicaciones donde están todas las fuerzas públicas, que ellos (los normalistas) se desplazaban de Chilpancingo hacia Iguala, está información le llega a todas las autoridades a las 5:59 de la tarde”, relató Ángela Buitrago, especialista del GIEI.
En todo momento el Batallón 27 tuvo información sobre el traslado de los normalistas; incluso el Ejército mexicano tiene personal en el C-4.
En las declaraciones de los militares incluidas en el expediente de la PGR, un elemento identificado como CDE explicó que para comunicaciones con el C-4 utilizan un correo electrónico de uso exclusivo de la Sedena denominado Zimbra.
El comandante R señaló que en el C-4 hay dos miembros del ejército se turnan cada 24 horas, que hay cuatro elementos en total. 
 “Ese día (el 26 de septiembre) estuvieron el soldado el DAGC y el sargento FGC. El 27 estuvieron el soldado JMRO y el cabo ASA. Según él (Comandante R), el ejército tiene reportes de Sedena del C-4, pero no todos los reportes del C-4, que estarían completos en poder de las autoridades del Estado de Guerrero. Así mismo tienen el control de las cámaras de seguridad que se encuentran instaladas en la ciudad de Iguala”, señala el informe de GIEI.
El Ejército utilizó esa noche el C-4 para coordinar acciones de seguimiento a los normalistas, así lo revelaron sus propios elementos.
“A las 19:30 horas del día 26 recibí una llamada proveniente del C-4 específicamente del sargento Cano; me informó que dos autobuses con estudiantes específicamente normalistas de Ayotzinapa provenientes de Chilpancingo, Guerrero, habían arribado a esta ciudad, uno de los dos autobuses se encontraba en el cruce de carreteras conocido como Rancho del Cura que se encuentra a quince minutos de este municipio el segundo autobús estaba en la caseta de cobros número tres del tramo carretero Puente de Ixtla. De inmediato, como todas las llamadas, informo a mi superior, el coronel JRP (José Rodríguez Pérez) y al cuartel general de la 35 zona militar a la cual le mencione los hechos reportados por el sargento Cano (FGC) quien se encontraba en el C-4”, relató el militar EM ante la PGR en diciembre de 2014, quien iba vestido de civil y en moto ese día.
Los normalistas sacaron los autobuses de la Central Camionera de Iguala y desde el C-4 se vigilaron sus acciones. A las 21:22 horas en el C-4 se reportó el incidente no. 002683889:
“Disturbio estudiantil piden el apoyo de la preventiva ya que hay un grupo de estudiantes ayotzinapos. Los cuales se quieren introducir a la Estrella Blanca. Pide que se mande la unidad. 21:24:25 la llamada ha sido transferida se pasó el reporte al supervisor en turno el policía segundo Alejandro Tenescalco Mejía, policía preventiva de Iguala. 21:24:50 se reporta por otro señor diciendo que ya están agresivos y se abre el incidente 002683694. 21:25:29 reportan que hay como 40 jóvenes y que se llevan un autobús con pasajeros, pide apoyo a autoridades 21:25:59 en apoyo se traslada la fuerza estatal al mando de José Adame Bautista, coordinador operativo de la zona norte. 21:30 se solicita apoyo porque se están llevando dos autobuses de Estrella de Oro”, señalan los reportes del C-4.
La presencia militar se mantenía cerca de los estudiantes. A las 21:30 horas, el C-4 informó que tres patrullas por delante y tres por detrás estaban rodeando a los autobuses que se habían llevado los normalistas rumbo al Periférico norte. El agente de inteligencia OBI, presente en la zona, fue testigo de los hechos y de los disparos contra los autobuses, de acuerdo a la PGR.
Había agentes de inteligencia militar vestidos de civil siguiendo a los normalistas, lo cuáles recibían información desde el C-4 y la transmitían al Batallón 27 y a la 35 Zona Militar.
Después hubo silencio en el C-4. Hay dos periodos en los que no aparecen comunicaciones en el C-4 durante ciertas horas. Dichos periodos coinciden con el tiempo posterior al primer ataque a los normalistas en la calle Juan N. Álvarez y el segundo ataque cuando los estudiantes daban una conferencia de prensa.
Una situación atípica, sin embargo, hubo un manejo controlado de la información en el C-4.
En un documento oficial de Protección Civil de la coordinación de Chilpancingo se señala que no tienen acceso a información del C-4 en ciertos momentos de esa noche porque la comunicación está intervenida por Sedena.
El coordinador de Protección Civil del Estado de la Zona Norte, dirigió un reporte al subsecretario de Protección Civil del municipio de Iguala, en el que da cuenta de la actividad, se señala que esa noche Sedena manejó información de forma restringida en el C-4.
El reporte del 27 de septiembre de 2014 dice: Así mismo el despachador del C-4 sigue indagando sobre más información, pero existe información que se le restringe ya que dicha información es manejada por personal de la Sedena.
Se informó después que sólo cuatro de las 25 cámaras del C-4 servían esa noche en Iguala, o quizá fueron apagadas para ocultar algún operativo y personas. 
DESTINO DE LOS NORMALISTAS 
Distintos testimonios de los implicados en el caso Ayotzinapa, coinciden en que un grupo normalista fue llevado a las barandillas en la comandancia de la policía de Iguala.
“(…) los detuvieron a todos siendo aproximadamente como veinte ayotzinapos, y los subieron a todas las camionetas patrullas, y se los llevaron a la comandancia y supe esto porque CHINO nos mandó un mensaje que los ayotzinapos estaban encerrados en la comandancia, y cuando los detuvieron los policías yo me trasladé para periférico a la colonia veinticuatro de febrero, para ver si por ahí andaban los ayotzinapos ya que los otros halcones avisaron que andaba por ese rumbo”, declaró ante PGR, Marco Antonio Ríos Berber. 
 “Según la declaración de Nava ante la PGR hay 8 o 10 detenidos y Francisco Valladares Salgado le solicitó ayuda para transportar a los detenidos.
En tanto, Oscar Rodríguez Salgado, policía de Cocula, dijo el 3 de marzo de 2015 ante la PGR: “César Nava me ordena ir a la 24, que significa Comandancia, y le pregunté que si de Cocula y me dio: ‘No, pendejo, a la de aquí’ y me dirigí a la Comandancia de Iguala, la cual se ubica en la calle de Rayón 109 en el Centro, por lo que al llegar a la comandancia César Nava se bajó de la patrulla y se metió a la comandancia y los demás compañeros, y el de la voz, nos quedamos afuera y pasaron unos minutos y abrieron el portón de la Comandancia y César Nava me ordenó que ingresara la camioneta que yo tripulaba por lo que ingresé la patrulla a la Comandancia y observé a varias personas civiles y uniformados que se encontraban en el patio y las personas que estaban de civil detenidos los subieron a la batea de la camioneta, por lo que una vez que los detenidos se encontraban en la camioneta salí de la comandancia y entró una de las camionetas Ram de patrulla de Cocula, aproximadamente subieron 10 detenidos a la batea de la camioneta que yo manejaba, pero no puedo precisar el número exacto”.
Ya con los normalistas en las patrullas, César Nava González, subdirector operativo de la Policía de Iguala, preguntó a su homólogo de Iguala, Francisco Valladares Salgado, a dónde llevaban a los jóvenes, “¿Al Batallón 27 o al CERESO?”, de acuerdo al informe de GIEI.
Sin embargo, de acuerdo con la ley, tras cometerse una falta los detenidos deben ser enviados al juzgado cívico, o al ministerio público. 
VÍNCULOS ENTRE POLICÍAS Y MILITARES 
César Nava González tiene pasado en la milicia. Ingresó al ejército en enero de 1996, y desertó en octubre de 1999, pasó de la infantería al cuerpo de transmisiones militares - entrenado en la utilización de instrumentos de radiocomunicación-.
Nava González estuvo en el Batallón 27 y en la comandancia de la 35 Zona Militar en Chilpancingo. Él ingresó a la policía municipal apoyado por otro militar.
El alcalde de Cocula, César Miguel Peñaloza, señaló que Alejandro Saavedra Hernández, responsable de la 35 Zona Militar, le recomendó a Salvador Bravo Bárcenas, un ex militar, como director de Seguridad Pública local, este último incorporó a policía a César Nava. El edil señaló que ambos ex militares no le rendían cuentas, “actuaban de manera unilateral”, 
Salvador Bravo Bárcenas y César Nava González, están detenidos por sus presuntos vínculos con la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.
Al menos otros 11 policías de Cocula, también ex militares, están sujetos a investigación por su presunta participación en los hechos de Iguala.
Los policías de Cocula fueron coordinados por los de Iguala, cuyo secretario de Seguridad Pública, Felipe Flores Velázquez, quien también tiene antecedentes en la milicia, en el Batallón 27. Fue soldado en ese agrupamiento desde 1981 hasta julio de 1989 cuando desertó. 
ACOSO MILITAR 
El oficial de barandilla, Ulises Bernabé, en una declaró ante la PGR el 21 de noviembre de 2014, que esa noche hay seis detenidos por ebriedad, el último ingresó a las 21:20 horas, no mencionó la detención de los normalista: “Después de este detenido, señala él se va a ver televisión, hasta las 23:30 que un tal Maximiliano le avisa que hay personal del 27 batallón en la comandancia. Quien se entrevista con él es el Capitán Crespo le pregunta por una moto blanca, le dice que no la ha visto, mientras le pide revisar la Comandancia. Señala que la revisan los militares, ven los seis detenidos, y que a las 23h45 se fueron. 0:50 llega Felipe Flores y el subprocurador, solo estaban los seis detenidos, según él nunca llegan los estudiantes detenidos”.
Elementos del Batallón 27 comenzaron a hostigarlo, por lo que tuvo que salir de Iguala y buscar refugio en Estados Unidos, por lo que el GIEI lo entrevistó en un Centro de Detención de Migrantes.
Cambió su declaración, él no habría hablado personalmente con Felipe Flores, ni habría recibido ninguna llamada de teléfono de él, y la visita a la comandancia de Flores se habría dado antes.
“Recibí amenazas, posteriormente, mi casa fue allanada por personas vestidas de civil que se presentaron como policías y tuvo más visitas de la policía y presencia de patrullas militares en la calle. Me entero por parte de mi familia que los militares iban mucho, constantemente se estacionaban frente a la casa, tomaban fotos de la casa y le preguntaban a vecinos por mí, que si sabían dónde estaba yo, que si sabían qué hacía yo, dónde estaba. Cuando yo declaro en el Ministerio Público Federal, en noviembre, se hizo más constante la presencia de los militares en mi domicilio”, declaró Ulises Bernabé, quien pide asilo político a Estados Unidos. 
PATRULLAJE MILITAR 
La noche de 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, el ejército salió a patrullar las calles de Cocula con agentes de inteligencia militar y con camionetas Cheyenne, pero tuvieron al igual que el C-4, tuvieron un comportamiento inusual.
EM, elemento de inteligencia militar dijo que a las 23:30 horas, el capitán C sale del Batallón 27 con dos camionetas Cheyenne, con orden de hacer patrullajes y “específicamente de evitar confrontar a los estudiantes de Ayotzinapa”. Señaló que el comandante R le indicó que debía trasladarse al lugar donde se encontraba el autobús Estrella de Oro 1531, frente al Palacio de Justicia.
Vestido de civil y a bordo de una motocicleta, el agente de inteligencia militar fue testigo de lo que sucedió frente al Palacio de Justicia entre las 22:00 y 23:00 horas: las agresiones y la detención de los normalistas, hechos de los que informó a sus superiores.
“El militar declaró que los jóvenes estaban gritando: ‘Pinches policías, Ayotzi Vive’ Mientras la policía gritaba: ‘bájense, hijos de la chingada, si no les va a ir peor’. EM fue testigo de cómo unos 10 jóvenes eran bajados del autobús, esposados y tirados agresivamente al piso. De todo ello informó a su superior inmediato, el teniente TG”, señala el informe del GIEI,
Ante PGR el 3 de diciembre de 2014, el agente de inteligencia militar refirió en su declaración que tomó 4-5 fotografías de ese momento con su celular, y que entregó un reporte de los hechos y las fotografías al teniente TG y posteriormente informó al capitán C.
Dichas fotografías no se encuentran en el expediente de la PGR y por tanto no han podido ser analizadas. El Batallón 27 no habría entregado esas fotografías que son fundamentales en la investigación para establecer la participación de las corporaciones o de un presunto grupo criminal, los Guerreros Unidos.
Según el reporte desclasificado del ejército, a las 22:30 horas cinco patrullas se encontraban ya en la zona del Palacio de Justicia: “Aproximadamente 22:30 horas, arribaron al lugar tres patrullas más, a bordo de las cuales bajaron policías vestidos de negro, encapuchados, los cuales les dijeron a los estudiantes que se bajaran, por lo que los estudiantes les mencionaron que tenían compañeros heridos, sin especificar de qué tipo. Aproximadamente 22.35 horas, los policías que llegaron y trataron de bajar a los estudiantes del autobús”.
El teniente JG, declaró que el agente EM le informó que se trataba de policías encapuchados. Según EM, el teniente le indicó: “quédate por ahí otro rato, no te arriesgues ni te acerques mucho”, por lo que fue testigo de todo lo sucedido. Y después regresó al Batallón 27.
La nota desclasificada del “parte de novedades” de esa noche, suscrito por el comandante del Batallón 27 y dirigido al comandante de la Zona Militar 35, refiere que una patrulla al mando de un teniente de infantería salió al filo de la media noche y que regresó tres horas después sin reportar novedades. Sin embargo, en esas horas se dieron todavía ataques a los normalistas y el impacto de los hechos era evidente en las calles.
El punto “o” de la información desclasificada por el ejército: “23:50h. El C.TT.INF. (borrado) con (borrado) perts. Esta unidad, con la finalidad de efectuar patrullamientos a inmediaciones de esta ciudad, reincorporándose 03.10h, sin novedad”. 
Pero no fue el único convoy militar que salió esa noche, de acuerdo a los testimonios. El soldado RSE refiere en su declaración que hacia las 0:30 horas sale del Batallón 27 en una de las Cheyenne con el capitán C y el teniente P al mando, y que llegaron a las 0:45 horas al Palacio de Justicia, donde se encontraba el autobús Estrella Oro 1531.
Que a las 1:05 el capitán C da la orden de que se retiren de la zona del Palacio de Justicia, se dirigen a, habrían pasado cerca de la central de autobuses, se desvían por el hospital del Seguro Social y a la comandancia de la policía municipal de Iguala.
En las dos escenas de ataque en la calle Juan N. Álvarez y el Palacio de Justicia de donde fueron detenidos y desaparecidos normalistas, hubo presencia de agentes del ejército, de la policía federal y ministerial en distintos momentos.
Entre las 6 y 7 de la mañana, elementos del Batallón 27 resguardaron el lugar donde apareció el cuerpo sin vida y torturado de Julio César Mondragón “El Chilango”, antes de que llegaran las autoridades civiles. 
PROTECCIÓN AL BATALLÓN 27 
A petición de los padres de los normalistas desaparecidos la Segob y la PGR aceptaron que la búsqueda de los jóvenes se extendiera a las instalaciones militares, pero semanas después sin un argumento claro las dependencias federales informaron a los familiares que ya no podrían ingresar a los cuarteles.
El 13 de enero de 2015 el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, el comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo Ceballos, y Luis Enrique Miranda Nava, subsecretario de Gobierno de Segob, sostuvieron una reunión con los padres de familia para conocer los avances del Caso Ayotzinapa y en la que los familiares reiteraron una solicitud de abrir una línea de investigación sobre la presunta participación u omisión de militares en los hechos.
Por la noche, en conferencia de prensa Tomás Zerón de Lucio, director de la Agencia de Investigación Criminal expuso ante a los medios de comunicación los avances de la investigación. Horas después en la cuenta de twitter de la PGR (@PGR_mx) se publicaron mensajes afirmando que los padres de los normalistas podrían ingresar a las instalaciones, que los cuarteles militares están abiertos a los ciudadanos, y que el ingreso tendría que ser “de manera ordenada y respetuosa”. 
 “Al respecto, familiares de normalistas de #Ayotzinapa informarían fecha y hora para su ingreso a las instalaciones militares. #Iguala” escribió la dependencia federal en la red social.
Al día siguiente se anunció que también ingresaría una representación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos al Batallón 27 de Infantería para constatar que no se encuentran ahí los 43 estudiantes desparecidos. El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, reiteró que sólo se abriría el cuartel del Batallón 27 de Iguala.
Pero el 27 de febrero, la Segob informó a los padres de familia que no existían condiciones “como antes” para realizar el ingreso a las instalaciones militares.
Luis Enrique Miranda Nava, subsecretario de Gobierno, fue el responsable de transmitir la decisión a los familiares y abogados de los normalistas desaparecidos. El propio gobierno federal rompió su compromiso.
El GIEI solicitó a la PGR y a la Segob entrevistar a los elementos del Batallón 27, pero en seis meses el gobierno federal no ha podido dar trámite a la petición de los expertos independientes. 
ASCENSO MILITAR 
En 170 días el comandante de la 35 zona militar con sede en Chilpancingo, Alejandro Saavedra Hernández, ascendió a general de división. Este militar era el responsable del 27 Batallón de Infantería con sede el municipio de Iguala, al que padres de normalistas de Ayotzinapa señalan de haberlos detenido cuando intentaban ir en auxilio de sus compañeros atacados por la policía municipal y lo que derivó en la desaparición de 43 estudiantes.
El 2 de junio de 2014, el general Alejandro Saavedra Hernández tomó protesta como comandante de la 35 Zona Militar en sustitución del cuestionado general de brigada Juan Manuel Rico Gámez.
El general Juan Manuel Rico Gámez fue investigado por la PGR debido a sus presuntos vínculos con el crimen organizado, así lo reveló la periodista Anabel Hernández en la revista Proceso 1860 en el reportaje “En capilla, otros cinco generales de alto rango” publicado el 23 de junio de 2012.
El presidente de México, Enrique Peña Nieto, con base en el artículo 32 de la Ley de Ascensos y Recompensas del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, el 20 de noviembre de 2014, le confirió el ascenso al grado inmediato por el “mérito, aptitud y competencia” a Alejandro Saavedra Hernández. 
En un año, el general de división a Alejandro Saavedra Hernández, ha estado al frente de dos zonas militares, 16 Zona Militar de Guanajuato y la 35 Zona Militar con sede en Chilpancingo, además de la IX Región Militar con sede en Acapulco. Extraña movilidad y crecimiento en un corto lapso de tiempo.
Restricción de información, protección oficial, actuación inusual, ocultamiento de información, han rodeado al Batallón 27 de Infantería, el mismo que la PGR se niega a investigar, y sobre el cual pesan muchas sospechas sobre su actuación los días en que fueron desaparecidos los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Fuente.-LaSillaRota
  

EL "CDG" CRUZO a TEXAS,"SECUESTRO CIUDADANO NORTEAMERICANO" y se lo "TRAJO a REYNOSA"...asi nomas.


Una célula del Cartel del Golfo cruzó hacia la ciudad fronteriza de Sullivan Texas  y Secuestro a un hombre  a quien saco de su casa a punta de pistola.. Los sicarios del cártel luego se trajeron al ciudadano de Estados Unidos a México, donde lo retuvieron para pedir rescate.
Mc Allen,TX.-245/Sep/2015 El secuestro tuvo lugar el 27 de agosto en Sullivan City, Texas, tras lo cual la víctima fue trasladada en una balsa sobre el Río Grande y luego trasladado a la ciudad fronteriza mexicana de Reynosa, la información proporcionada a Breitbart de Texas  y revelada en México por la Oficina del Fiscal General .
Los agentes de policía federales mexicanas allanaron una casa de seguridad del cártel en el barrio Arboledas desde donde rescataron el ciudadano estadounidense no identificado.Los secuestradores habían estado exigiendo un rescate por el regreso seguro del hombre.
Las autoridades identificaron a uno de los secuestradores como José Guadalupe Hernández, que ya ha sido enviado a un centro de detención federal en Durango donde se espera que enfrente el secuestro y otros cargos.

Las autoridades mexicanas aún no han dado a conocer el nombre de la víctima.
El secuestro fue en agosto y tuvo lugar sólo seis días después de un tiroteo en la cercana ciudad de La Grulla, Texas, que dio lugar a que dos hombres armados muerieran y otros dos tuvieron que ser llevados a la sala de emergencia con múltiples heridas de bala,así lo informo Breitbart de Texas en ese momento.
Sullivan City se encuentra en el condado de Hidalgo y La Grulla en el condado fronterizo de Starr, los cuales están justo al norte de la zona de México conocida como La Ribereña.Esa zona ha sido un punto de cruce de alto tráfico para el Cartel del Golfo de México debido a que la remota zona carece de un muro en la frontera. Esto hace que el Río Grande el único obstáculo físico para los traficantes de drogas del cártel.
El verano pasado Breitbart de Texas fue a la ciudad de La Joya, Texas, cerca de Sullivan City, cuando un miembro de la pandilla de la prisión que era socio del cártel del Golfo se atrinchero en una casa y tenía un tiroteo que duro tres horas con los representantes de la aplicación de la ley de Texas.Los cientos de disparos que se intercambiaron ese día dio lugar a dos policías heridos y la muerte del hombre armado.
Según lo informado por Breitbart de Texas, varios comandantes del Cártel del Golfo y sus asociados han sabido operar en la zona del Condado de Starr. Uno de estos casos es el de Benicio "Comandante Veneno" López, que, si bien tienen un cargo de asesinato capital pendiente en el condado de Hidalgo, fue capaz de llevar a cabo un secuestro en el condado de Starr, así como otros delitos como incendio y robo.
También en el condado de Starr, las autoridades fueron capaces de capturar a Orlando el "Comandante Boris" Rodríguez, quien había estado tratando de esconderse en su casa de Texas.
A pesar de las muchas demandas de una frontera segura por parte de funcionarios del gabinete de Washington, miembros del cartel siguen trabajando en México.
Fuente.-

Les "CAE la SIEDO y el EJERCITO en MONTERREY, "CAPTURAN BANDA CRIMINAL "



Agentes federales de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) y efectivos del Ejército catearon esta madrugada una residencia en Cumbres, Sexto Sector, donde, según fuentes, capturaron a varios integrantes de la delincuencia organizada y aseguraron vehículos, armas y droga.

La intervención federal, en la que hubo detonaciones de arma de fuego, habría iniciado poco después de las 0:00 horas en la Avenida Paseo de las Estrellas, a unos 50 metros al norte de la Avenida Paseo de los Leones.

El operativo fue realizado en el domicilio marcado con el número 112. 

Aunque hubo hermetismo en relación a la acción federal, se reveló que la operación fue ordenada desde la Ciudad de México y tenía como objetivo la captura de miembros del crimen organizado.

La zona quedó blindada por las fuerzas federales y militares resguardaron el área y realizaron recorridos en tanquetas y en infantería.

Los efectivos de la SEIDO irrumpieron en la residencia y, se informó de manera extraoficial, lograron la captura de varios hombres en el interior.

Una fuente agregó que otras personas brincaron una barda que da hacia un terreno baldío de grandes dimensiones que colinda con una sucursal de Home Depot y Wal-Mart.

Se constató que en la búsqueda los agentes lograron la captura de un presunto delincuente, quien estaba escondido entre matorrales. El hombre fue subido posteriormente a una unidad militar.

Presuntamente al detenido, de entre 30 y 35 años, le aseguraron un arma de fuego.

No se confirmó el número de personas que habrían huido del operativo.

Durante la detención, un policía federal cayó y se lastimó una pierna.

Aunque no fue confirmado, trascendió en el lugar que dentro de la residencia fueron aseguradas armas y droga, sin que se revelara la cantidad.

También fueron asegurados por lo menos cinco vehículos, una Patriot con placas de Veracruz, un auto Mercedes Benz CLK500 con placas de Texas, una camioneta GMC con placas de Tamaulipas, y una Mitsubishi y Grand Cherokee con placas de Nuevo León, todos estacionados afuera del domicilio.

De acuerdo al portal de Repuve, ninguno de los vehículos tiene reporte de robo.

Hasta esta mañana aún permanecía sitiada la zona por las fuerzas federales
Fuente.-

En "MEXICO" en el "SAT TE PERSIGUEN hasta la MUERTE"...lo buscan y tiene 24 años de "fallecido".


Roberto Moreno Ramos, ingeniero químico de profesión y fallecido hace 24 años, no puede descansar en paz: el SAT le invitó a que presente su declaración anual de 2014.

"Ya sé, ahora sí que de Hacienda no se escapa uno ni en la tumba", refiere Salvador, hijo de Moreno Ramos, y en cuyo domicilio familiar dejaron la exhortativa.

El documento fiscal es firmado por Marco Antonio García Ruiz, Administrador de Promoción y Vigilancia del Cumplimiento 3, del Servicio de Administración Tributaria, con sede en el Distrito Federal.


fiscales a la brevedad posible y evitarte molestias innecesarias, como el pago de multas", cita el exhorto fiscal que fue dejado el martes pasado en el domicilio en Tala, Jalisco.

"(Llamé) al SAT para tantear las cosas y me dicen que es de suma importancia que se presente él (Moreno Ramos), para demostrar que no está haciendo caso omiso", explica Salvador.

"Ya que los dejé hablar y dar todo el choro, les comenté que jamás había llegado un solo requerimiento y que era raro que de repente, este año, se lo solicitaran (y) ya cuando les comenté que estaba difunto desde prácticamente 25 años como que se trabaron, (pero dijeron) que lo consultarían y de cualquier forma necesitan que un familiar, en este caso yo o mi mamá, se presente a aclarar el asunto con previa cita".

La respuesta sorprendió a la familia del fallecido ex empleado azucarero.

"Pensé que cuando les dijera que estaba finado me dirían 'haga caso omiso y aquí registramos el dato', pero más fue mi sorpresa que ahora tenemos que sacar cita para hacer nosotros la aclaración (...) pues qué le hacemos, sólo darle un premio a la estupidez".


Moreno Ramos falleció el 7 de julio de 1991 por insuficiencia respiratoria derivada de un cáncer pulmonar.

Empresarios, la Procuraduría para la Defensa del Contribuyente (Prodecon) y el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), entre otros, se han quejado de una fiscalización excesiva de parte del SAT tras la reforma fiscal.

"Hay una fiscalización excesiva para las personas físicas, el SAT ya tiene toda tu información y la tiene más rápido", dijo recientemente Leticia Hervert, vicepresidenta general del IMCP.


fuente.-

'ROBAN al IMSS" en TAMPICO...7.9 MILLONES de PESOS en "MEDICAMENTOS".


Un robo de unos 7.9 millones de pesos de medicamento en el Hospital General número 6 del IMSS en Tampico, ocurrido a principios de este año, es investigado por la PGR, sin que hasta el momento se haya dado con los responsables.

Tampico,Tam.-25/Sep/2015 De acuerdo con fuentes extraoficiales, el robo a la farmacia del IMSS ocurrió en el mes de febrero cuando fueron sustraídos fármacos costosos, la mayoría para tratamiento oncológico, y el monto calculado es de 7.9 millones de pesos.

Para poder perpetrarlo, los delincuentes rompieron incluso unas cadenas que aseguraban una de las puertas principales.

Pero este no fue el primer robo, ya que en julio del 2014 ya se había registrado uno en esa misma farmacia, que fue de un millón 200 mil pesos.

Pese a que también fue denunciado, según las fuentes, tampoco se presentaron culpables.
Algunos trabajadores, que pidieron no revelar su nombre, informaron que en julio de este año también desapareció un proyector que se utilizaba para dar clases a los residentes.

Julio Moreno Mercado, director regional del Hospital del IMSS, ubicado en Ciudad Madero, confirmó que aunque se presentó una denuncia por la sustracción de medicamentos en este 2015, aún no se ha dado con los culpables.

"(La denuncia fue por) falta de medicamento, no hay una cifra exacta porque evidentemente forma parte de las investigaciones, ellos no nos dan todavía un aproximado, están en investigación todos, empiezan desde área laboral y gente incluso ajena al servicio", declaró en entrevista.

"Nosotros simplemente metemos nuestros oficios y se encarga el departamento jurídico de hacer lo pertinente, hasta el momento sólo hay investigaciones a todo el personal, tenemos aproximadamente 4 o 5 meses".

Dijo no tener conocimiento del robo ocurrido en julio del año pasado.

"En mi administración tengo una (denuncia) que es ésta, de medicamentos, son medicamentos de alto costos, medicamento controlado. Las autoridades son los que nos van a decir en qué momento van a dar una resolución", afirmó.

En su visita a Ciudad Madero el 22 de septiembre, la Secretaría de Salud del Gobierno federal, Mercedes Juan López, negó contar con información sobre estos ilícitos.

"No le puedo contestar porque yo no tengo conocimiento de que haya robo de equipo, no me ha informado (el Delegado del IMSS en Tamaulipas, José Manuel Assad Montelongo)", respondió a pregunta expresa sobre los robos, cuya información había trascendido localmente.

En el Hospital General número 6 laboran unos mil 900 trabajadores.
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jueves, 24 de septiembre de 2015

EL (presunto) CARTEL del "BORDO"...y el "MONTAJE OFICIAL".




Uno se dedicaba a vender chácharas en el tianguis. Dos eran cobradores de carros de cascajo. Uno vendía elotes en la calle. Otro se ganaba la vida de mototaxista y uno más vendía rines. Uno trabajaba en la administración municipal y otro –un chico con evidente retraso mental- pepenaba en el Bordo de Xochiaca y hacía mandados a los vecinos.

Hoy todos están detenidos acusados de formar parte de un grupo delictivo que se dedicaba al secuestro y a la venta de droga en en el Estado de México.
Las familias acusan que los elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC)   llegaron a un predio irregular aledaño al basurero y agarraron “como Dios los dio a entender”. 
Así detuvieron primero a ocho personas. Alrededor de 300 vecinos se acercaron para ver las detenciones y José Manuel Rico Hernández, quien andaba en bata y con chanclas, intentó convencer a los oficiales de que no se llevaran a los muchachos.
“Oficial, son gente de trabajo, piense en sus familias. Se lo digo con todo respeto”, les decía Rico Hernández.
Los elementos militares que apoyaban el operativo BOM (Base de Operación Mixta), le dijeron al hombre que se retirara y que no volviera. 
Rico Hernández corrió a su casa para cambiarse de ropa. A lo mejor con una vestimenta más apropiada —pensó— podría acercarse a dialogar con los uniformados. Cuando regresó al sitio fue para ser detenido junto con los otros hombres.
—Te dije que no regresaras 
—aseguran que le dijo un oficial.
José Manuel Rico Hernández, hoy de 64 años, fue presentado como el jefe de la presunta banda de secuestradores, quien a decir de las autoridades operaba “en una casucha en el Bordo de Xochiaca”.
“Labores de inteligencia refieren que Rico Hernández dirigía la célula delictiva, que se dedicaba principalmente en la venta y distribución de narcóticos, secuestro, entre otros, en los municipios de Nezahualcóyotl y Chimalhuacán”, dice el comunicado oficial.
Hoy los nueve están reclusos en el Penal de Máxima Seguridad de Puente Grande, en Jalisco, acusados de delincuencia organizada, portación de arma de uso exclusivo del Ejército, delitos contra la salud y privación ilegal de la libertad.
Cuentan las familias de los detenidos y presentados como supuestos plagiarios que cuando se trata de delitos federales los abogados quieren cobrar a lo grande y ellos no tienen las posibilidades. 
Los más barateros piden 120 mil pesos, los careros de 400 a 500 mil pesos. La libertad les cuesta medio millón de pesos... impagable para alguien que vive al día.
‘Meto las manos al fuego por mi marido’
Selene Zárate Gil tiene 40 años y es esposa de Mauricio Fuentes Cantero, un cobrador de cascajo que fue implicado en el secuestro de dos personas que jamás se presentaron a ratificar la declaración. Una de ellas ni siquiera fue hallada en su domicilio. Su esposo, cuenta, está en la cárcel por el secuestro de alguien que ni siquiera existe.
“Cuando les van a mandar una notificación para que se presenten en el juzgado, van al supuesto domicilio que él dio y resulta que ahí en ese domicilio nadie lo conoce. Entonces, piden información, el juzgado tiene cinco instancias para obtener información de una persona, acuden a las cinco instancias y las cinco instancias contestan que no arrojan datos de esa persona”, comenta.
El caso de los nueve hombres detenidos lleva meses en la congeladora. 
“Ni para atrás ni para adelante”. Si hubiera pruebas, piensa Selene Zárate Gil, estaría de acuerdo en que su marido purgara una condena en su contra, pero si no se las han podido ofrecer en dos años que lleva encarcelado, considera que es justo que la autoridad revise su caso.
“En el expediente viene que los policías aprehensores llevaron a sus domicilios a estas personas, y cómo es que después ya no saben. Si ya no existe esta persona, ¿cómo fue que la llevaron? Esta persona está cometiendo un delito al dar datos falsos”, considera.
“Del que sí existe, él menciona que su tía trabaja, o trabajaba, desconozco, en la PGR. Esa persona dice que solicitó videos de unas cámaras de ahí de por donde él vive, que él salió a hacer una llamada telefónica y que hay unas cámaras. Menciona el número de ID de la cámara y las ubicaciones de cada cámara. Esta persona solicitó los videos, pero jamás han llegado al juzgado y desconocemos el por qué y sí nos hubiera gustado, si hay una grabación, que ahí se vea sí son nuestros familiares los que pudieran haber llegado a hacer eso”, expresa.
Selene Zárate ya había trabajado cuando era soltera como policía municipal de Nezahualcóyotl, pero cuando se casó decidió dedicarse al cuidado de sus hijas y abandonó el empleo. Su esposo trabajó en el Bordo de Xochiaca y, si bien no tenían lujos, no les hacía falta nada.
Después de la detención de su marido padeció las necesidades económicas y no quiso regresar a la corporación y se fue a limpiar casas por un tiempo, hasta que volvió a pedir trabajo en la institución policiaca.
Cuenta que ha sido como un viacrucis o un mal sueño. El día en que los militares, estatales y federales llegaron a hacer el operativo BOM, su vida cambió por completo y ahora anhela que su esposo regrese porque está segura de su inocencia. 
“Era una persona de trabajo que no le hacía mal a nadie”.
Las familias de los acusados de secuestro afirman que el operativo que se montó para desbaratar la supuesta casa de seguridad en medio del basurero nunca existió. Llegaron los policías y los militares en camionetas y se los llevaban como los encontraban.
Estaban de casualidad
Carlos Moreno era un vendedor de elotes y cobrador de carros de cascajo, este último trabajo también lo desepeñaban Mauricio Fuentes y Martín Morales, quienes dejaban entrar a un predio cercano al Bordo de Xochiaca a los torton llenos de cascajo para que se deshicieran de todo el desperdicio que deja la demolición de edificios en el DF y el Estado de México.
Iván Huerta era ayudante de mecánico y trabajaba con su papá. Ese día arreglaba un vehículo cuando llegó el supuesto operativo al sitio.
Ignacio Pavián Román se dedicaba a trabajar su mototaxi. Salía temprano todos los días, llegaba con algo para almorzar y se salía de nuevo para regresar hasta entrada la tarde.
Había otro dos vendedores en el grupo: Fernando López Lozada ofrecía rines en la esquina de Vicente Villada y Bordo de Xochiaca, justo donde el reporte oficial indica que se desarrolló el operativo. Él llegó a vender como todos los días sus rines usados y los oficiales lo metieron al predio y salió detenido en el vehículo militar. Jesús Rosendo Martínez era vendedor de chácharas en los tianguis y acudía de vez en cuando al Bordo de Xochiaca a ver que se encontraba.
En la venta de las chácharas y ropa usada es fácil encontrarse en el Bordo de Xochiaca con un tesoro que alguien más no haya querido para venderlo en un tianguis. Ese 17 de mayo de 2013 Jesús Rosendo llegó a buscar tesoros del desperdicio y se encontró con un operativo BOM. Hoy está en el penal de Puente Grande.
José Manuel Rico era servidor público del Palacio Municipal de Nezahualcóyotl y los vecinos aseguran que se lo llevaron después de que intentó defenderlo. Gritó que estaban cometiendo una injusticia. El comunicado oficial asegura que es el jefe de la supuesta banda.
“Labores de inteligencia refieren que Rico Hernández, dirigía la célula delictiva, que se dedicaba principalmente en la venta y distribución de narcóticos, secuestro, entre otros, en los municipios de Nezahualcóyotl y Chimalhuacán”, indica el informe oficial.
Los familiares de los supuestos secuestradores afirman que Simón Alvarado tiene una disfunción mental. Era mandadero. La gente le pedía que le comprara tortillas, pan, alguna refacción y le daban algunas monedas. También llevaba bolsas para cargar PET y aluminio que luego vendía para llevar de comer a su casa.
Los familiares dicen que la discapacidad de Alvarado Hernández es tan evidente que la autoridad lo presentó con una bolsa de tela negra en la cara.
Vamos por ellos
La Televisión Mexiquense presentó escenas del operativo en que supuestamente se detiene a los supuestos secuestradores y se liberan a dos víctimas. De acuerdo con los familiares, en el sitio presentan a unas víctimas y luego presentan a otras con características físicas diferentes.
Los primeros, según se aprecia en el video, están agachados en la supuesta cabaña del Bordo de Xochiaca. Uno tiene pelo cano y playera azul y otro de pelo negro viste una playera negra y tiene una prenda verde que le cubre la cara. A ninguno se le aprecian los ojos vendados. En la secuencia, una vez en las instalaciones de la Policía Estatal, salen las dos supuestas víctimas, ahora con los ojos vendados. Uno, es calvo y va vestido de camisa negra, viene en una camilla y es auxiliado de dos paramédicos de la Cruz Roja, el otro tiene una camisa café, camina y también tiene los ojos vendados. Lo acompañan elementos estatales y militares.
El reporte oficial dice que los hombres fueron detenidos en flagrancia en ese predio de la colonia Benito Juárez en el municipio de Chimalhuacán, cuando la esquina en mención está en Nezahualcóyotl.
“La detención se realizó en avenida Bordo de Xochiaca y avenida Vicente Villada en la colonia Benito Juárez en el municipio de Chimalhuacán, donde se aseguraron dos fusiles de asalto calibre 7.62 mm, dos granadas de fragmentación, 254 cartuchos útiles de diferentes calibres, un aproximado de 70 envoltorios con polvo blanco y 750 gramos de sustancia blanca con las características de la cocaína”.
“En el desarrollo de la acción no se realizó disparo alguno, logrando liberar a dos personas a las cuales mantenían privadas de su libertad y por las que solicitaban una fuerte cantidad de dinero como pago de rescate”.
Incluso se pone a disposición una correo electrónico para hacer más denuncias en relación con otros casos: “La SSC mantiene el correo electrónicovamosporellos@sscedomex.com para recibir información de forma anónima de personas que participen o tenga relación en la comisión de ilícitos”.
‘Vendíamos elotes’
Claudia Pérez Tecla tiene 40 años y desde los 16 había vivido con Carlos Moreno Martínez, también de 40 años. Los últimos cinco años antes de la detención había estado en una cabañita hecha de cartón y madera en ese predio irregular de Nezahualcóyotl en los linderos con el Bordo de Xochiaca.
Su marido criaba gallos de pelea, tenía un carrito usado y en el día se dedicaba a cobrarle a los camiones que tiraban el cascajo en el predio y durante la tarde se iban los dos a vender elotes en un barrio llamado La Malinche y varias colonias del Estado de México.
Hoy Claudia Pérez vive en la calle. Días después de la detención se presentó otro operativo federal para sacarlos de los alrededores del Bordo de Xochiaca. El ayuntamiento de Nezahualcóyotl “los dejó” vivir en la calle.
Ante la impotencia de no poder acudir a ningún lado, colgó una lona y metió un sillón que se encontró y dos roperos. Tiene una televisión y dos camas.
“Ese día yo estaba en mi cabaña y una vecina gritó: ‘ya entraron los militares’ y mi esposo tenía una hora que se había salido al mercado, fue a traer comida para sus gallos y el desayuno. Él se acercó al zaguán y se paró ahí y salió un militar y lo agarró. Le preguntó: ¿y tú qué haces aquí? Le dijo ‘aquí vivo, está mi familia allá adentro’. Ah, sí, aquí vives, a ver, ven, vamos a revisar tu carro”.
Los militares revisaron el vehículo y se lo treparon “a una revisión de unas horas”.
“Lo llevaba torcido de la mano izquierda, la derecha la tiene mala, tiene tornillos. Ya revisó su carro, hasta lo dejaron abierto el carro y lo metieron hacia adentro del predio y lo subieron a la patrulla. Yo me acerqué y le dije al militar ‘¿por qué te lo llevas o qué? Me dicen ‘es una revisión de tres horas’. En tres horas se lo regresamos. Entonces, le dije ‘no te lo vas a llevar’. Y el militar me aventó y mi esposo se puso al tú por tú porque me aventó y, dice, ‘ya déjalos que me lleven’”
Los militares se llevaron a su esposo y desde entonces ha tenido muchas complicaciones económicas, sacó a su hija de la preparatoria y a su hijo de la primaria por falta de recursos.
“Saqué a mi niño de la escuela, ella iba en la prepa, el niño ya no quiso ir porque lo humillaban. Ahí en la escuela en donde lo apunté iban muchos niños que le hacían burla porque su papá estaba en la cárcel y de ahí ya no quiso ir a la escuela y lo metí a otra y fue lo mismo. Lloraba y decía que ya no quería ir”.
Todo lo comenzó a perder desde ese 17 de mayo de 2013. Primero se llevaron a su marido, luego vendió los gallos de pelea, luego el carrito viejo y al final la echaron de la cabaña en donde vivía. Ahora duerme en una banqueta, tomando la luz eléctrica de un anexo de jóvenes adictos quienes le pasan ropa para que se las lave y de esa manera se sostiene.
Claudia Pérez dice que está segura de que algún día su esposo va a salir de Puente Grande y volverán a criar gallos y vender elotes, porque así eran felices.
“Ellos son inocentes, si hubieran ellos hecho algo así como dicen que secuestraban y todo eso, vea dónde estamos viviendo, tendríamos una casa, carros, dinero, tuviéramos a nuestros hijos bien arreglados y estudiando.”
“Ojalá que nos hicieran caso y que la gente nos apoyara, que crean en nosotros, en nuestros familiares, ellos no hicieron nada. Los policías que agarren a la gente que sí son secuestradores y todo eso, pues ellos son gente inocente que se dedicaba a trabajar para su familia”
“Ahorita el proceso está detenido, que faltan firmas, que no sé qué, del MP o del perito”, afirma Claudia Pérez.
Los familiares confían en que ya se resuelva la situación jurídica, porque el proceso tiene meses congelado desde aquel 17 de mayo de 2013 en que la SSC anunció en un comunicado que “las armas, cartuchos, narcóticos y personas aseguradas fueron puestas a disposición de la autoridad ministerial, la cual determinará su situación jurídica”.
María Magdalena Narváez Gómez, esposa de Ignacio Pavián Román, dice que sí mete las manos al fuego por su esposo, quien era una persona honrada y si ese día le tocó ser aprehendido fue porque estaba “cerca del borlote”.
“Mi hijo en ese entonces tenía como 13 años y nos vinimos hacia la puerta. Una señora se me acerca y me dice ‘¿no sabe que detuvieron a su esposo?’ Le dije no. Sí, señora, lo bajaron del mototaxi, le pegaron y lo metieron a una casita que está ahí de material y le pegaron”.
Intentó llegar al sitio, pero le preocupó también su hijo, así que esperó hasta que la noticia llegó en la voz de sus vecinos.
“Mi esposo ya no se pudo salir porque lo bajó del mototaxi y le pegó”, cuenta.
“Mi esposo salió como cuarto para las 9:00 de la casa y él me dijo que ya se iba y le dije que Dios te acompañe. Empezaron a correr las personas, y tendría como 15 minutos y le pregunto a un vecino qué pasa y me dijo que se metió el Ejército y se están llevando a todos los hombres”.
—Pero, ¿por qué?
—No sabemos.
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