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viernes, 3 de julio de 2026

«OTRO ESTADO FALLIDO FALLANDO: ROXANA FUE LEVANTADA en VERACRUZ por POLICÍAS del GRUPO SOMBRA, ALIADOS del CONTADOR del CDG… secuestradores de primo de Cabeza de Vaca por ÓRDENES del capo de Matamoros.


Que nos dice de Veracruz la mas reciente editorial de Alfonzo Zarate para EL UNIVERSAL+:

La columna periodística nos está diciendo que Veracruz no solo es un estado fallido: es un estado fallido fallando, es decir, un aparato que ya colapsó y aun así sigue simulando que funciona.

Estado fallido… que sigue fallando

La pieza nos remarca que el Estado en Veracruz,por cierto administrado por Morena ,ya no cumple sus funciones básicas: no protege la vida, no garantiza la ley, no controla el territorio. Pero además subraya algo más grave: incluso sabiendo eso, las autoridades siguen mintiendo, administrando la violencia y posando como si tuvieran el control.

Captura criminal de las instituciones

Lo que se describe es un Estado colonizado por el crimen organizado: policías que trabajan para cárteles, mandos coludidos, plazas donde la orden real no la da la gobernadora, sino el grupo criminal dominante. 

El caso Roxana Guzmán es el síntoma: policías involucrados en un secuestro contra una periodista que se atrevió a documentar lo que pasa en territorio de Grupo Sombra.

Rutina de terror, no excepciones

La editorial arma una cadena de hechos —desapariciones, masacres, fosas, decapitados, periodistas ejecutados, civiles obligados a grabar su propia advertencia— para decir: esto ya no es “crisis”, es la normalidad de un lugar sin Estado funcional. Un ejemplo brutal es el cementerio clandestino con más de 300 cráneos en Veracruz y el asesinato de periodistas como Rubén Espinosa o Luis Ángel López Valdez, que demuestran que informar te mete en la lista negra del poder criminal.

Gobierno que regentea, no gobierna

La frase clave: Rocío Nahle “no gobierna, solo regentea lo que le permite el crimen organizado”. Eso es estado fallido fallando: el gobierno ya no decide la agenda, solo administra migajas de autoridad dentro de un orden impuesto por quienes tienen el monopolio real de la fuerza.

Cuando la editorial habla de “Veracruz, estado fallido”, no lo usa como cliché, sino como diagnóstico: el diseño institucional se vació por dentro y se llenó de crimen, complicidad y simulación, y aun así se pretende que las instituciones sirven. Dicho en corto: no es que el Estado esté rebasado, es que cambió de dueño.

Asi lo dice Alfonso: 

«En las primeras horas del pasado 2 de junio, la periodista Roxana Guzmán Ramírez fue secuestrada por un comando armado que irrumpió en su casa; desde entonces no aparece, pero por lo pronto están detenidos un comandante y tres elementos de la policía municipal. Roxana había regresado apenas en enero a Nanchital, donde fundó Pulso Informativo del Sureste, un medio que informa lo cotidiano, que lleva el registro de los hechos relevantes en ese pequeño espacio de Veracruz. A algún jefe de plaza le pareció intolerable su trabajo y ordenó el escarmiento, tiene razón la columnista Marcela Vázquez Garza: “El periodismo hiperlocal es el más invisible y el más expuesto”.

La colusión de integrantes de las policías municipales y estatal de Veracruz con los criminales es una historia vieja y abarca municipios de todas las regiones del estado. En el caso de Roxana esos elementos estarían coludidos con el Grupo Sombra, escisión del Cártel del Golfo que tiene presencia en más de cincuenta municipios veracruzanos.

Repasar algunos hechos de los últimos años en Veracruz es remover una mezcla purulenta de colusión de jefes e integrantes de corporaciones policiales con la delincuencia. Durante el gobierno de Javier Duarte (2010-2016) muchas desapariciones y ejecuciones se atribuyeron a fuerzas de seguridad y a los grupos criminales que operan en el estado; destaca la masacre de 35 personas en septiembre de 2011, cuyos cuerpos fueron dejados frente al World Trade Center (WTC) de Boca del Río.

Está el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa, especializado en la cobertura de protestas sociales, ocurrido en la Ciudad de México (julio de 2015), que mostró que no había un lugar seguro para quien había sido sentenciado por la delincuencia.

En 2017 fue descubierto un cementerio clandestino, “el más grande en América Latina”, en un predio al norte del puerto de Veracruz, en donde de 153 fosas fueron extraídos 302 cráneos que correspondieron a personas desaparecidas “por grupos criminales y por organismos de seguridad gubernamentales” (Base de datos del proyecto Permiso para Matar).

En enero de 2018, cuatro cabezas de hombres fueron expuestas en el cofre de un vehículo en una brecha del municipio de Sayula de Alemán, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se atribuyó el hecho; unos días antes otras cinco cabezas habían sido dejadas en el cofre de un taxi.

En agosto del año pasado, el asesinato de la profesora jubilada y taxista Irma Hernández sacudió a las redes sociales; fue obligada a advertir en un video: “Con la mafia veracruzana no se juega”.

Apenas el 11 de junio fue asesinado el periodista Luis Ángel López Valdez, en Poza Rica; como en otros casos la principal línea de investigación involucra a elementos de la policía. En la misma colonia unos meses antes había sido asesinado el reportero Carlos Castro.

Como otras zonas de la geografía nacional, Veracruz está fuera de control. Rocío Nahle no gobierna, solo regentea lo que le permite el crimen organizado.

Fuente.-Alfonzo ZARATE/ELUNIVERSAL+/Presidente de Grupo Consultor interdisciplinario @alfonsozarate

jueves, 2 de julio de 2026

LA «NOCHE del 0.56%: CUMPLE 20 AÑOS la ESCENA del CRIMEN que PARTIO MEXICO en DOS»…el que junto con militares convirtio problema de seguridad publica,en uno mas grave de seguridad nacional.


La crónica de el diario español, EL PAÍS reconstruye la noche del 0,56% como la escena original del crimen de la polarización mexicana: un país partido a la mitad por 233.000 votos y una desconfianza que no ha prescrito veinte años después.

La noche del 0,56%

El texto repasa el 2 de julio de 2006 como si fuera un parte forense: Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador se disputan la presidencia en una elección tan cerrada que el margen final es de apenas 0,56 puntos porcentuales, unos 233.000 sufragios sobre un universo de millones. Es la noche en la que el PREP se convierte en protagonista involuntario, la aritmética en arma política y las pantallas de televisión en tribunal sumario donde cada décima de punto se lee como prueba de fraude o de triunfo legítimo.

El país en dos mitades

La pieza describe cómo de ese resultado microscópico nace una fractura mayúscula: de un lado quienes vieron en Calderón al presidente “legal”, del otro quienes se quedaron con la etiqueta de “espurio” pegada en la frente del sistema entero. Aquella elección no solo dio un ganador, produjo dos Méxicos con recuerdos incompatibles: unos recuerdan una contienda reñida pero válida, otros una estafa electoral nunca probada pero instalada como dogma.

Distancia del primer y segundo lugar por elección presidencial

Tabla con 4 columnas y 6 filas. Ordenado de forma ascendente
1994
Ganador: E. Zedillo PRI
Opositor: D. Fdz de Cevallos PAN
48,69%
22,77%
25,92%
2000
G: V. Fox PAN
O: F. Labastida PRI
42,52%
6,41%
36,11%
2006
G: F. Calderón PAN
O: A. M. López Obrador PRD
35,33%
0,56%
35,33%
2012
G: E. Peña Nieto PRI
O:A. M. López Obrador PRD
38,21%
6,62%
31,59%
2018
G: A. M. López Obrador Morena
O: R. Anaya PAN
53,2%
30,93%
22,27%
2024
G: C. Sheinbaum Morena
O: X. Gálvez PAN
59,76%
32,31%
27,45%

El laboratorio de la polarización

El artículo enmarca 2006 como el laboratorio donde se ensayaron todos los trucos que luego se volverían rutina: campañas de miedo como el “peligro para México”, intervención presidencial desde Los Pinos, guerra sucia mediática y un árbitro electoral que salió “legalmente” limpio pero políticamente manchado. A veinte años, la nota subraya que esa coreografía de exceso de confianza obradorista, dinero empresarial a favor del PAN y un PRI en caída libre sigue siendo el guion secreto de la política mexicana contemporánea.

Memorias y revisionismos

El texto se cruza con la relectura que hoy hace el obradorismo de aquella derrota, donde el fraude funciona como comodín narrativo para justificar tanto la indignación de ayer como el arrase de hoy. Se menciona la línea de argumentación de figuras como Julio Scherer Ibarra, que matiza el mito del “robo perfecto” y habla más de errores tácticos y de una campaña que subestimó el poder de la propaganda negativa contra López Obrador.

Dos décadas después

La pieza insiste en que 2006 no es un expediente cerrado sino una especie de acta de nacimiento: de la cruzada personal de López Obrador, del descrédito crónico del sistema electoral y del relato épico que lo llevó finalmente a la presidencia en 2018. Veinte años después, la noche del 0,56% sigue siendo recordada no tanto por el número en sí, sino porque enseñó que una democracia puede presumir conteos milimétricos mientras se desangra en confianza.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ERNESTO NUÑEZ/

EL «FIN de MORENA?: MAGENTA PRELUDIA DESMANTELAMIENTO de ORGANIZACIÓN POLÍTICA y CRIMINALMENTE ORGANIZADA»… se fueron por la brecha y se van a ir por el chorro.


Cualquier duda está despejada. Cualquier sospecha de negociación con “testigos protegidos” está confirmada. Más allá de capturar a políticos ligados al crimen organizado, el gobierno del presidente Donald Trump apunta hacia México con un claro objetivo: desmantelar y proscribir a Morena, el partido político que desde 2018 en que asumió el poder en este país impuso un narcoestado, a cambio de que los cárteles apoyaran al partido guinda a mantenerse indefinidamente en el poder.

Nada de esto es especulación. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) anunciaron el martes un paquete de acciones para combatir el huachicol fiscal, sus vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación y su capacidad para financiar con el dinero ilícito las campañas políticas electorales del partido de Andrés Manuel López Obrador. Nada que no se sepa, pero ya puesto en blanco y negro, como un claro objetivo de la Casa Blanca.

Las oficinas dependientes del Departamento del Tesoro norteamericano anunciaron ayer diversas acciones para combatir los esquemas de contrabando de combustible, vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación, sancionando a líderes y advirtiendo que ese cártel incide en la política electoral mexicana.

La redacción del documento de la OFAC y del FinCEN no puede ser más claro. Dice textualmente: “Los cárteles utilizan las ganancias ilícitas de la venta de combustible para realizar pagos en efectivo a campañas políticas y medios de comunicación mexicanos, con el fin de ayudar a elegir a políticos mexicanos corruptos dispuestos a colaborar con los cárteles para controlar puestos administrativos clave en el Gobierno. Esto facilita las operaciones de contrabando de combustible y el acceso a contratos estatales para lavar las ganancias ilícitas de estos esquemas y otras actividades delictivas”.

Con esta sentencia, el gobierno norteamericano define a la Santísima Trinidad del narcoestado mexicano: dinero en efectivo del huachicol fiscal, manejo de ese dinero a través de cárteles y desvíos para pagar con ese dinero ilícito las campañas electorales para encumbrar gobernadores y funcionarios que les faciliten sus actividades delictivas, incluyendo la fabricación del mortal fentanilo. De hecho, incluye un nuevo factor: el pago con ese mismo dinero a medios de comunicación.

Después de conocer este comunicado, el que debió salir corriendo de la Secretaría de Educación es Mario Delgado, el que fuera presidente de Morena de noviembre de 2020 a septiembre de 2024. Él fue -en complicidad con el entonces director de aduanas Ricardo Peralta- quien diseñó la estrategia de la dispersión de ese efectivo huachicolero a los candidatos morenistas, empleando como su embajador al violentamente desaparecido Sergio Carmona Angulo.

Sin duda, esa dedicatoria va también para Andrés Manuel López Beltrán -el ya insostenible Andy- el eje que apoyado sobre su poderoso apellido gestó en Pemex el esquema del “Modus OperAndy” para facilitar el contrabando de combustibles, de la mano de Daniel Asaf y de Marcos Herrería. La mayoría de los cómplices de los permisos falsificados salieron de la llamada Ayudantía Presidencial, que coordinaba Daniel Asaf, el amigo íntimo de Andy.

También debe estar más que preocupado Audomaro Martínez, el director del Centro Nacional de Inteligencia en el sexenio lopezobradorista, porque fue él quien orquestó las complicidades de la Secretaría de la Defensa en la protección al huachicol fiscal, a través de su compadre, el General Luis Crescencio Sandoval.  De hecho, personajes muy cercanos a ambos fundaron una empresa para vender huachicol a los gobiernos morenistas en una docena de estados.

Y ni que decir de Adán Augusto López, el ex secretario de Gobernación y ex gobernador de Tabasco, padrino de Hernán Bermúdez Requena, uno de los jefes del cártel de “La Barredora”, acusados de ser los líderes en el tráfico de huachicol en el sureste.

Pero lo que de vedad se asoma en esta nueva amenaza es que, más allá de nombres, van por el partido que utilizó los dineros huachicoleros para encumbrarse y perpetuarse en el poder.  Y ese partido es Morena. Buscan exhibir -aunque a mayor escala- un caso similar al de las corruptelas del Partido Socialista Obrero Español -PSOE-, de su ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y de sus hijas, con los préstamos a la empresa de aviación Plus Ultra en Venezuela.

Quizás por lo contundente del documento, la presidenta Claudia Sheinbaum acabó por citar ayer mismo por la mañana a su fiscal Ernestina Godoy y a su Secretario de Seguridad, a Omar García Harfuch. Buscaba evaluar los alcances reales de una advertencia que, por la redacción de ese texto, da lugar a pensar que el caso ya está armado, sólo esperando el momento para ser detonado.

Y ese caso va desde la posible detención por la fuerza de Rubén Rocha Moya, cuya fecha límite para cumplir con el tratado de extradición ya venció. Y la falta de respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, ignorando la petición norteamericana “por falta de pruebas” ya cansó a Washington. En la Casa Blanca sienten que el juego no es en piso parejo. Por eso, la amenaza de la OFAC y del FinCEN. Por eso, también el anuncio de que el presidente Donald Trump va a cancelar el tratado comercial. En la sospecha de lo que viene se incluye también la posibilidad de que un gran banco, que opera en México, sea acusado de facilitar el lavado de dinero del huachicol. Y hasta ahora, los dardos apuntan al Banco del Bienestar, en el que Morena consumó más de 259 mil transacciones en los días álgidos de las campañas electorales del 2024.

La presidenta Claudia Sheinbaum tendría que ver, con mayor preocupación, los mensajes enviados esta semana desde Washington. Porque son ya declaraciones abiertas de una guerra política, financiera y de seguridad, que está a punto de iniciarse en cualquier momento.

Por lo pronto, los reportes del número de morenistas dispuestos a ser “testigos protegidos” a cambio de que les cuiden a sus familias y algunas de sus posesiones, crece por horas. ¿Quedará alguien para cerrar la puerta? ¿Habrá alguien que entregue las llaves de Morena?

Con informacion: CODIGO MAGENTA/

«CUAL HUMANISMO ?: DIARIO ESPAÑOL le TUPE a la PRESIDENTA que NEGOCIA con la HIDRA MORENO-CRIMINAL,la GESTIONA y la ADMINISTRA «…pero no la enfrenta como lo que es.


Nos venden a Claudia Sheinbaum como presidenta “humanista”, pero el humanismo oficial suele acabar en slogan y no en política pública. El país no necesita otra catequesis de valores, sino una jefa de Estado capaz de ponerle freno a la maquinaria de daño que ya heredó y que está alimentando.

Sheinbaum juega a la continuidad con rostro científico: datos, gráficos, discurso técnico… pero el fondo es la misma lógica de poder que ya conocemos. Cuando toca decidir entre víctima y estructura, entre derechos y cálculo electoral, la balanza se inclina donde siempre: hacia el control político, no hacia la persona de carne y hueso.

El “humanismo” que promueve es selectivo: se activa en el spot, en el mensaje al país, en la narrativa de reconciliación, pero se evapora cuando aparecen los casos incómodos, las violencias que interpelan directamente a su gobierno o los abusos cometidos bajo la sombra de la 4T. Ahí la presidenta se vuelve administradora de daños colaterales, no defensora de nadie.

No estamos ante una presidenta atrapada por un grupo de señores tras bambalinas: estamos ante una mandataria que ya entendió el valor de concentrar poder y de usar la épica de “transformación” como escudo ante cualquier crítica. Eso no es humanismo: es un pragmatismo duro, revestido de lenguaje moral para que parezca virtud.

Si en serio creyera en el humanismo que promete, su prioridad sería desmontar la hidra moreno-criminal que gobierna territorios, presupuestos y vidas, aunque eso implicara quebrar pactos incómodos dentro de su propia coalición. 

Hasta ahora, lo que vemos es una administración que negocia con esa hidra, la gestiona, la administra en dosis de escándalo, pero no la enfrenta como lo que es: el corazón de la deshumanización en México.

Llamarla “humanista” hoy es un acto de fe, no un diagnóstico. Sus decisiones marcarán si se queda como presidenta de discurso correcto y efectos devastadores, o si rompe el molde y paga el costo real de poner a las personas por encima del proyecto de poder que la sostiene. De momento, el humanismo que esperamos de Claudia sigue siendo eso: una expectativa, no un hecho.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/DAVID ZEPEDA PATTERSON