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jueves, 12 de marzo de 2026

LA «MUERTE ANDABA en MOTO»: «EJECUTAN en PLENO PERIFERICO de la CDMX a EX-LIDER SINDICAL del ISSSTE»…mientras homicidios «bajan», matones crecen.


Luis Miguel Victoria Ranfla, ex-lider sindical del ISSSTE ,fue atacado ayer por moto sicario cuando manejaba su camioneta a la altura de la colonia Isidro Fabela, en Tlalpan ,un sujeto se le emparejó sobre la calle John F. Kennedy y le vació el cargador a corta distancia. La camioneta siguió unos metros sin control, se estampó contra el muro de contención y provocó mas desorden vial del habitual, mientras la SSC y la Fiscalía llegaban a hacer lo único que les sale perfecto: acordonar con cinta amarilla y “abrir carpeta de investigación”.

Quién era el ejecutado

Luis Miguel Victoria Ranfla fue presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE y líder sindical durante alrededor de una década.

Era un cuadro pesado del aparato gremial del ISSSTE, de esos que reparten plazas, lealtades y favores, y a los que la prensa institucional describe como “comprometido y respetado” mientras los expedientes reales duermen en algún archivero polvoriento.

Funcionarios y viejos aliados sindicales salieron rápido en redes a lamentar la muerte del “líder”, no del sistema putrefacto que lo produjo.

La ejecución como termómetro político

El modus operandi es el sello de la casa: sicario en moto, ataque directo, cero improvisación, salida limpia, mensaje clarito de que no fue un asalto, fue un ajuste de cuentas con destinatario VIP.

Que un exdirigente del ISSSTE caiga así en Periférico Sur exhibe la fantasía de “ciudad segura”: si a un exjefe sindical estatal lo acribillan en plena vialidad primaria, ¿qué le queda al resto de mortales que paga impuestos?.

El ritual institucional ya está en marcha: conferencia de prensa con verbo hueco, promesa de no impunidad y revisión de videovigilancia, ese gran reality show que casi nunca termina en sentenciados pero sí en buenas notas para el boletín oficial o un esclarecimiento a medias para salir al paso mediático.

En un país donde matar periodistas, defensores y líderes incómodos se volvió trámite, la bala que se llevó a un exlíder sindical del ISSSTE en Periférico no rompe el guion: solo sube el nivel del elenco. El sistema hace lo que mejor sabe: enterrar el cuerpo con honores, alabar al “gran luchador social” y dejar que la justicia se pierda en el tráfico eterno del Periférico.

Con informacion: REFORMA/

«NO es DESCABELLADA»: «CONSTRUYEN TEORIA JURIDICA que EXHIBE como MORENA podria ser DESIGNADA ORGANIZACION TERRORISTA EXTRANJERA»…y nos situamos en el justo medio al analizarla.


El documento de la autoría de Simon Levy, construye una teoría jurídica agresiva pero técnicamente plausible en derecho antiterrorista de EE.UU., aunque estira al límite el nexo probatorio entre Morena y “actividad terrorista” como tal.

Qué dice el documento

Expone con precisión la arquitectura de 8 U.S.C. § 1189: requisitos A, B y C están descritos de forma consistente con el texto vigente (organización extranjera, actividad terrorista o capacidad/intención, amenaza a la seguridad de EE.UU.).

Cita correctamente el precedente IRGC: fue la primera vez que se designó formalmente una parte de otro gobierno como Foreign Terrorist Oraganizations (FTO), y el razonamiento (“terrorismo como herramienta de política de Estado”) coincide con la narrativa pública de la administración Trump y análisis como Davis Polk y AJIL.

Actualiza bien el contexto cartelero: refleja que desde 2025, por EO 14157 y la práctica de Estado, varios cárteles latinoamericanos han sido tratados como FTO, línea que encaja con notas de Texas Public Policy Foundation y reportes sobre la política de Trump hacia los cárteles.

Traducción periodística: el texto domina el marco legal gringo; no es un “hilo de X con ganas de likes”, es un memo pensado para que un asesor en el Departamento de Estado o en el Departamento de Justicia de EE.UU (DOJ) no lo tire a la basura en el primer párrafo.

Dónde fuerza la liga

El salto clave se da al equiparar protección política y captura institucional con “actividad terrorista” bajo 18 U.S.C. § 2331/§ 1182(a)(3)(B). El estatuto habla de violencia contra civiles para intimidar gobiernos o población; los cárteles encajan, pero Morena actúa mas como paraguas político, no como el brazo ejecutor directo en el expediente público.

El documento se apoya en piezas periodísticas (ProPublica, NYT, Anabel Hernández, TPPF, Spectator, GuacamayaLeaks) para construir un “administrative record” paralelo. Eso es válido como narrativa, aunque muy por debajo del estándar de evidencia clasificada que uso Estado para IRGC.

Plantea que la debilidad no es doctrinal sino probatoria, y allí es honesto: admite que el nexo Morena→orden/beneficio directo de actos terroristas de cárteles aún no está cerrado en lo público; “la pregunta es qué hay en los archivos del Departamento de Justicia (DOJ)”.

Jurídicamente, el misil está bien armado; el problema es el blanco. A Morena la puedes llamar muchas cosas, pero para subirla a la lista de FTO se necesita algo más que editoriales o filtraciones.

Veracidad de hechos y citas

  • Estatuto FTO y herramientas penales:
    • La descripción de § 1189, § 2339B (material support), § 960a (narco‑terrorismo) y § 2333 (daños civiles) coincide con el US Code y con resúmenes de la ACLU y manuales de litigio antiterrorista.
    • La lectura de Holder v. Humanitarian Law Project (no se exige compartir propósito terrorista, basta saber que apoyas a una FTO) está en línea con lo que recogen análisis doctrinales.
  • IRGC como precedente:
    • Es cierto que el IRGC fue el primer “órgano de gobierno” designado FTO, que la base fue 8 U.S.C. § 1189 y que la narrativa oficial habla de terrorismo como herramienta central del Estado iraní.
  • Carteles como FTO:
    • Hay soporte en EO 14157 y notas de firmas como Holland & Knight y Texas Policy Foundation sobre la intención y la ejecución de designar a carteles como FTO/SDGT.
  • AMLO, Culiacán y Badiraguato:
    • Las visitas a Badiraguato, el saludo a la madre del Chapo y la liberación de Ovidio están ampliamente documentados y la reconstrucción factual es consistente, aunque el documento les pone una capa interpretativa maximalista (“protección sistémica al Cártel de Sinaloa”) que va más allá de lo probado judicialmente.

Resumen crudo: en la parte gringa, el texto no inventa; comprime y dramatiza, pero calza con estatutos y precedentes. Donde se despega es al traducir periodismo y filtraciones en “record administrativo” listo para volverse bomba jurídica.

La tesis Morena‑FTO, en castellano brutal

  • La lógica es:
    1. Ya no hay “escudo Estado”: si el IRGC cayó, un partido gobernante también puede caer.
    2. Ya no hay “escudo criminal‑no político”: si los cárteles son FTO aunque sean primeros en el negocio, Morena que los cobija es coprotagonista.​
    3. Si Trump 2.0 ya habló de “narco‑régimen” y “alianza intolerable con el gobierno de México”, el terreno político está abonado.
  • El eslabón débil es el 3 bis: demostrar que Morena como organización, no solo cuadros específicos, “realiza” o “retiene la capacidad e intención” de realizar terrorismo. Eso exige algo que el propio texto reconoce que no tiene: inteligencia interna del DOJ/DEA que vincule al partido con órdenes operativas o flujos financieros dirigidos a actos de terror.

Traducido al lenguaje del castellano llano: el documento arma una camisa de fuerza legal para Washington y le pone el nombre de Morena, pero todavía le faltan los botones: sin expedientes desclasificados, la designación FTO sería más un acto político de guerra que un caso blindado ante tribunales federales.

Con informacion: SIMON LEVY/

SE «RINDIO y…lo MATARON ?»: «PERIODISTA que SABE de AGUACATES EXHIBE las TRIPAS del OPERATIVO MILITAR contra el MENCHO,HABLA de TRAICION del SAPO y de la GUERRA en CIERNES»…no quería morir, pero se murió.


El periodista Luis Chaparro pinta un operativo “quirúrgico” de Defensa con la inteligencia de EE.UU que, visto de cerca, huele más a ejecución sumaria que a captura fallida, y deja al Estado mexicano parado como mentiroso en su propio parte de guerra.

La versión oficial hecha trizas

La línea oficial es casi de manual de vocero castrense: operativo para captura, enfrentamiento, herido de gravedad, atención médica en vuelo y muerte “inevitable” rumbo a la CDMX. 

El detalle incómodo citado Luis Chaparro es el acta de defunción: el Mencho aparece legalmente muerto en Tapalpa, con lesiones de tórax y extremidades inferiores, no “en tránsito” ni en un hospital capitalino, lo que dinamita el relato del general Trevilla. Es decir, mientras el secretario hablaba de un capo agonizando en el aire, en papel ya estaba certificado como cadáver en la sierra jalisciense.

Lo que cuentan los suyos

Las dos fuentes del CJNG no solo contradicen al gobierno, lo dejan expuesto: ambas afirman que al Mencho se lo llevaron muerto desde que lo subieron al avión, ya rendido y desarmado. Una asegura que era su secretario en Tapalpa, responsable de la franja Zapopan–Vallarta, y que el patrón ya había barajado mil veces entregarse a cambio de quitarle años al “2”, su hijo encarcelado de por vida en Estados Unidos. 

El otro sobreviviente habla desde una cabaña sitiada:helicópteros disparando, pistoleros haciendo “su trabajo” y un jefe que, al verse con pocos hombres, decide entregarse para no morir como perro acorralado.

El gesto de rendición y la bala

El elemento más corrosivo para Sedena es el símbolo: el Mencho, con un M4, el fusil emblema de las fuerzas armadas gringas, lo avienta al suelo como bandera blanca improvisada. 

Según las fuentes, esa señal no valió nada: el ejército lo “terminó abatiendo” después de que el capo había optado por vivir, y no por la clásica muerte de corrido norteño. Si eso se confirma, no estamos ante un “abatimiento”, sino ante una ejecución a sangre fría de un detenido potencialmente valiosísimo para Washington y para los propios militares mexicanos.

El sentimiento de traición y la guerra que viene

En el código de las cuatro letras, que el patrón se rinda y aun así lo maten es más que un cierre de expediente: es una traición a las reglas no escritas de la guerra sucia. 

De ahí la lógica del estallido inmediato: ciudades incendiadas, bloqueos, reacción desproporcionada que solo se entiende si la tropa siente que el Estado rompió cualquiera de los acuerdos tácitos que se negocian en la sombra. Si un capo de esa talla muere rendido, el mensaje hacia abajo es brutal: no hay pactos, no hay salida negociada; solo queda la guerra total.

El vacío de poder y los monstruos que vienen

El secretario del Mencho añade el epílogo que el gobierno finge no ver: “apenas viene lo peor”, porque el jardinero se va y el que probablemente se quede es el 03, mientras el “sapo” —más poderoso que todos, fortalecido por escuelas de reclutamiento— termina de amarrar su propio ejército. 

Ese reacomodo no es solo chisme de rancho: se cruza con hallazgos de narcofosas en el rancho Izaguirre y con una estructura criminal que ya opera como franquicia armada nacional. Chaparro cierra con la frase que ningún funcionario quiere pronunciar en público: una organización de ese peso, sintiéndose traicionada por las fuerzas armadas, equivale en los hechos a una declaración de guerra contra México.

Con informacion: LUIS CHAPARRO/PIE DE NOTA/

«YO PUSE al MINILIC en una LANCHA para que HUYERA ?»:»CARTA del QUILLO EXHIBE TRAICIONES en el CDS y las CAPTURAS AMAÑADAS de FEDERALES,SOLDADOS y MARINOS a su SERVICIO»…de esas que luego salen bonitas en boletín.


Juan Francisco Picos Barrueta, alias el Quillo, escribe desde la carcel una carta de 16 páginas en pluma azul, llena de faltas de ortografía, pero con una claridad brutal: él fue el chofer, el coyote y el tarugo útil que puso a Dámaso López Serrano, el Minilic, arriba de una lancha para salir de Sinaloa rumbo a La Paz, y el mismo al que después dejaron tirado en Mexicali mientras el niño de papi se caminaba solito a los brazos de la DEA en Calexico.

Arranca como si fuera parte de un corrido mal escrito: “Yo Kiyo puse a Dámaso hijo en una lancha para huir hacia la Paz, Baja California, a él y a su primo Mario Alberto, el Liebre… luego Dámaso hijo me dijo que nos entregaríamos a la DEA por Calexico, que yo lo pensara, que nos iríamos con la familia. Yo le dije que lo hiciéramos”. Ahí está el trato: vamos todos, nos entregamos juntos, cruzamos con esposa, niños y hasta el perico, y que el imperio nos reciba como testigos protegidos de lujo. Pero el desenlace tiene poco glamour y nada de lealtad.

Según el propio Quillo, el 27 de julio de 2017 su esposa le revienta la ilusión con una llamada: “el señor con el que andas, Dámaso López Serrano, se entregó en la línea de Estados Unidos”. El show salió en la tele: el Minilic caminando hacia la garita, lo suben a una Suburban negra, y adiós muy buenas. El Quillo marca al número, pero el cel ya está apagado. Se va a un restaurante a ver al primo Liebre, que está llorando porque el compa, el jefe, el compadre poderoso se les adelantó… pero solo. El trato de entregarse juntos se quedó en palabra de narco.

La carta, fechada el 17 de enero de 2025, no es una confesión moral, es un pliego petitorio: forma parte de una demanda civil ante la Corte del Distrito Sur de California. 

Desde una celda, el Quillo, sentenciado a 32 años por el asesinato del periodista Javier Valdez, denuncia nada menos que a Estados Unidos, la DEA, el FBI y el ICE. Los acusa de poner en riesgo su vida al extraditar a Dámaso López Núñez y a su hijo, a quienes señala, junto con Iván Archivaldo Guzmán Salazar, de intentar asesinarlo, de perjurio, abuso de autoridad y daños a terceros, como si estuviera demandando a una constructora por filtraciones de agua y no a un aparato de seguridad binacional que lo dejó fuera del reparto.

Y como buen personaje en caída libre, mete todo en el mismo paquete: pide asilo político, ofrece convertirse en testigo protegido y suelta la línea que quiere que resuene en Washington: “temo por mi vida y la de mi familia inmediata (…) debido a la muerte de un periodista que no maté y los culpables están protegidos por la DEA”. El mensaje es claro: ustedes apapachan al autor intelectual del asesinato de Javier Valdez, y a mí me dejaron con la sentencia y la mona de trapo.

En 14 de las 16 páginas, el Quillo se acomoda en la narrativa clásica del Cártel de Sinaloa: en 2006, dice, formó parte del equipo de seguridad de Vicente Zambada Niebla, el Vicentillo; cuando éste cae en 2009 en Ciudad de México, le ofrecen brincar como guardaespaldas del Chino Ántrax y de Iván Archivaldo, pero él asegura que se niega, y por recomendación de un tío termina trabajando con Dámaso López Núñez, el Licenciado. Ahí se acomoda en la estructura que años después se va a partir a balazos.

La carta funciona también como acta de divorcio del Cártel:narra que el 31 de diciembre de 2016, en un rancho de Badiraguato llamado Portezuelos, el Minilic y Iván Archivaldo se pelean en una fiesta, se amenazan de muerte y se van del rancho como adolescentes armados. 

El Licenciado le dice al Quillo “vamos porque se van a matar mi hijo y el Iván”, pero al final no van porque el muchacho regresa. Después Ismael el Mayo Zambada convoca a una junta de capos; El Chapo ya es prófugo, pero se presenta. Ahí reparten el mapa: Iván se queda con Culiacán, el Licenciado con Eldorado. La paz dura lo que tarda Iván en meterse a territorio ajeno para reclamarle al Minilic que haya pactado en Ciudad Juárez con César Carrillo, hijo de Amado, porque se hicieron compadres. Papá y hijo Dámaso se quiebran entre sí, y el Licenciado le suelta al Quillo: juntemos gente y estemos listos para la guerra; Iván ya declaró la guerra a los Dámaso.

Según la versión del Quillo, la cosa revienta primero en el ejido Mezquitillo, al sur de Culiacán, donde la gente del Licenciado se enfrenta con la de Iván en terreno del Mayo. El viejo jefe de jefes no quiere balazos en su patio y les ordena que se muevan: la guerra se traslada a la ciudad. 

El Mayo monta otra junta, la calma a medias, cada quien por su lado. Pero Iván, dice el Quillo, va por la vía institucional más rancia: convence al Pollito (David López, el Pollo) de que le pase la ubicación del Licenciado. 

El Pollito promete ir a la Ciudad de México; el 2 de mayo de 2017 detienen al Licenciado por órdenes de Iván, ejecutadas por SEIDO y la Marina, a las que el Quillo llama sin matices “autoridad mexicana corrupta” y “en la nómina de Iván Archivaldo”.

Con el Licenciado en manos de la autoridad, el Minilic se queda en Eldorado y llama al Quillo: a juntar gente. Empiezan los enfrentamientos en todo el territorio, pero Iván ya compró a la Marina y a los soldados, que se dedican a matar sicarios de Dámaso López Serrano. 

Tumbaron las antenas de comunicación y los Dámaso empiezan a perder la batalla. El Mayo se harta de los balazos, hace otra junta con Iván y con Dámaso hijo, pero el Minilic decide que no necesita al jefe del Cártel para pelear. Es más: le dice al Quillo que lo va a grabar con cámara escondida, que si pierden la guerra se entregarán a Estados Unidos y le darán al Mayo y a Iván en charola de plata. Cuando finalmente pierden, el Mayo manda el mensaje por radio: toda la gente de Dámaso que se pase a su bando vivirá.

Vencidos y chamuscados, viene la fuga. El Quillo cuenta que subió al Minilic y a su primo Mario Nungaray Bobadilla, el Liebre, a una lancha para sacarlos a La Paz, mientras él se va en avión. Se reúnen en una privada en Mexicali, donde se quedan cinco días planeando. Dámaso hijo le ordena contratar 30 sicarios, y él lo hace. El Minilic compra armas y cambia droga por armamento a contactos gringos que el Quillo dice conocer. Se mueven a un rancho cerca del aeropuerto, llegan las familias de Dámaso y del tío del Quillo. Es ahí donde sale la propuesta del gran salto: nos entregamos a la DEA por Calexico, con familia y todo.

Antes de cruzar, pasan por un Fiesta Inn en Mexicali. Ahí ven al Cadete, Óscar Emilio Quintero (Emilio Quintero Navidad), jefe de plaza de los Beltrán Leyva en Sonora, con la idea de irse a Obregón. Pero el Minilic cambia el libreto sobre la marcha: “vamos a ver a otras personas aquí en el hotel en otro cuarto”. En esa otra habitación están dos agentes de la DEA. Se encierran tres horas, negocian un “arreglo”, y cuando sale, el Minilic le dice al Quillo: “esto quedó, vámonos”. Cada quien se va con su familia a cenar como si no hubiera una rendición pactada en la mesa de al lado.

El día siguiente, 27 de julio de 2017, a las ocho de la mañana, el Quillo y el Minilic van a llevar comida a los 30 sicarios, regresan a la casa. A las dos de la tarde, el Minilic le dice “vamos a un mandado”, se bajan a un lado de la plaza Cachanilla; Dámaso se sube a otra camioneta, le dice que el Liebre le va a entregar un dinero (que nunca aparece), que su papá lo manda saludar, y remata con un “ahorita te hablo”. Lo único que suena después es el teléfono de la esposa: el muchacho se entregó solo en la garita de Calexico, lo filmaron cruzando, lo subieron a la Suburban negra. El Quillo y el Liebre se quedan en Mexicali, con 30 sicarios, sin dinero y con el capo ya en manos de la DEA.

La historia se oscurece más: el Quillo cuenta que después de eso levantan a su tío en su casa, gente del hijo del Chapo que iba por él. Para escapar se acerca a Rubén Payán, hijo de Genaro Payán Quintero, el Gringo, primo de Rafael Caro Quintero y entonces jefe en Quintana Roo. Pacta viajar con ellos; mientras arma el viaje a Querétaro y luego al Caribe, sigue en Mexicali. En una de esas idas por la carretera a Tijuana, cae en un operativo de la SEIDO, presuntamente a petición de Iván. El Mayo ordena entregarlo a la Policía Federal, que lo traslada a Tijuana.

Ahí, dice, fabrican la escena: llevan un Nissan Versa con armas viejas, las acomodan en su camioneta, montan el circo, le leen sus derechos y lo mandan a la PGR de Mexicali. Lo dejan tres días hasta que un fiscal le dice que no habrá arreglo porque la SEIDO y la Marina lo quieren preso o muerto. 

La versión oficial, en cambio, es burocráticamente pulcra: que lo detuvieron el 24 de agosto de 2018 en Mexicali, por pasarse un alto a exceso de velocidad; en la revisión encuentran una Ruger 985, dos armas calibre 9 milímetros, una .45 y 35 cartuchos. Lo acusan de posesión de armas de uso exclusivo del Ejército, con agravante.

Después, el 6 de junio de ese mismo año, la entonces PGR y la Policía Federal le ejecutan orden de aprehensión en un penal de Baja California por su presunta participación en el asesinato de Javier Valdez. La FEADLE logra acreditar en juicio que el Quillo es uno de los tres asesinos materiales, y que el autor intelectual es Dámaso López Serrano, el mismo que cruzó a Calexico como “colaborador” estelar de la DEA. El Quillo, desde la cárcel, dice que lo “implicaron en el asesinato de un periodista”, que no fue él, y que los verdaderos culpables están protegidos por la agencia que se lo llevó de la mano.

En su demanda de derechos civiles, escrita desde un penal, el Quillo alega que su vida y la de su familia corren peligro y pide asilo político a cambio de ser testigo protegido. Explica que no tiene un peso, que apenas sobrevive con lo que a veces le da su familia y la comida del reclusorio, y solicita litigar In Forma Pauperis, para no pagar las tarifas del juicio. Asegura que desde que el Licenciado y su hijo lo dejaron botado en prisión no ha recibido dinero de nadie. El juez del Distrito Sur de California le niega la moción porque no le cree la pobreza; luego le dan una prórroga que vence en septiembre de 2025. Después de esa fecha, el expediente se pierde en el silencio burocrático.

Al final, el documento publicado el 8 de marzo de 2026 en el semanario Ríodoce es una radiografía incómoda: un sicario condenado que intenta reescribir su papel en el asesinato de un periodista, mientras acusa a la DEA de proteger a quienes él señala como verdaderos responsables, y a los capos de siempre de hacer lo que mejor saben: usar, desechar y después hacerse los ofendidos cuando el peón grita traición.

Con informacion: RIODOCE/

miércoles, 11 de marzo de 2026

LA «DOBLE MORAL PATRIOTICA»: «MIENTRAS SHEINBAUM le PIDE a EE.UU FRENAR FLUJO de ARMAS un TESTIGO PROTEGIDO MACIZO EMPINA a la MARINA»…igual militares y policías.


La Marina “otrora institución más respetada de México” ,resultó ser otro proveedor de la armería VIP del Cartel de Jalisco (CJNG), pero sin factura oficial ,ni sello de la patria en cada chaleco táctico o arma de fuego vendido al narco, revela testigo protegido citado por Reforma y Zocalo,replicado por Breitbart en Texas.

Qué dice Breitbart (sin maquillaje)

  • Un testigo protegido, alias El Elegante, declaró ante la FGR que miembros del CJNG recogían armas, chalecos, cascos y botas directamente de bodegas de la Marina.
  • El armamento y equipo se empaquetaba como si fuera mercancía chueca cualquiera: envuelto en plástico, metido en costales con aserrín y a la bodega del cártel.
  • Todo esto ocurre mientras políticos mexicanos siguen culpando solo a Estados Unidos por las armas de los cárteles, como si en las fuerzas armadas nadie robara ni una bala.

La doble moral patriótica

  • Mientras en discurso culpan al “tráfico de armas gringo”, la Marina mexicana aparece conectada no solo a equipo para el CJNG, sino también a una red de huachicol de alto nivel.
  • En esa red de combustible robado salen salpicados altos mandos navales y políticos de Morena, e incluso se menciona al exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, como encubridor del caso.
  • Dos denunciantes clave en ese expediente ya terminaron muertos, porque en México la figura del testigo protegido suele incluir la cláusula no escrita de “bajo tu propio riesgo”.

La institución intocable

Según la declaración de El Elegante, parte del arsenal que usan los sicarios del CJNG no viene solo del “río de hierro” de EU, sino como saldo de los malos oficios de Marinos traidores al uniforme.

Pero en el debate público, la narrativa oficial mantiene a la Marina como sagrada, incuestionable, y reduce todo a “culpa del vecino del norte y de las aduanas distraídas”.

La nota exhibe justo eso: mientras se vende la imagen de Estado firme contra el cártel, una parte del mismo Estado le surte cascos, botas y protección balística a sus sicarios estrella.

En resumen: 

No es que el CJNG haya infiltrado al Estado: es que ya no se nota dónde termina el uniforme de la Marina y dónde empieza el chaleco táctico del sicario.

Con informacion: BREITBART/ ZOCALO/