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viernes, 24 de julio de 2015

EL "ENEMIGO PUBLICO" de MEXICO no es el "CHAPO"...es el "PIOJO".





Edgar Morín, estudioso de la narcocultura asegura que la afición de la sociedad por el delincuente que vence al sistema tiene origen en un pueblo que se siente víctima de las injusticias
La tragicomedia mexicana hoy está representada por dos personajes célebres y antagonistas: “El Chapo” y “El Piojo”.
Uno, Joaquín Guzmán Loera, jefe del Cártel de Sinaloa, es idolatrado a nivel nacional por haberse fugado por segunda ocasión de una cárcel federal de alta seguridad.
El otro, Miguel Herrera, el peculiar director técnico de la Selección Nacional de futbol, enfrenta el repudio generalizado de la afición mexicana por el pobre juego que despliegan los jugadores en la Copa de Oro y la ayuda arbitral que han recibido en la cancha para ganar los partidos.
Uno, “El Chapo”, convertido en el héroe de México. El otro, “El Piojo”, en el villano nacional del momento.
El futbol y el narco –temas tan disímbolos uno del otro- exhiben la ambigüedad moral de los mexicanos, hoy más proclives a rendirle culto a un criminal que respaldar a su entrenador nacional que pasa por un mal momento.
En estos momentos en México solo hay dos temas que alimentan las conversaciones en cafés y cantinas: la fuga de “El Chapo” y la Selección Mexicana de futbol.
Ni la caída del peso le preocupa tanto a los habitantes del país que el escape del capo y la suerte del equipo nacional.
La doble fuga de “El Chapo” Guzmán ha alcanzado niveles de hazaña nacional. Muchos mexicanos han caído rendidos ante el poder de este narcotraficante que logró burlarse –por segunda ocasión- de las autoridades y de su sistema carcelario.
Hoy “El Chapo” no sólo es el prófugo más buscado por los gobiernos de México y de Estados Unidos, también es un criminal legendario comparable con Pablo Escobar, el capo colombiano.
Unos días después de que “El Chapo” escapara de la prisión federal del Altiplano se celebró una manifestación en el centro de la ciudad de Culiacán para celebrar su fuga.
En cambio, “El Piojo” protagoniza hoy quizás el peor momento de su carrera como director técnico.
Ni siquiera ganando este domingo la Copa de Oro, contra el representativo de Jamaica, Herrera logrará redimirse ante los hinchas mexicanos que están convencidos de que su ciclo ha terminado en el Tri.
Hoy “El Piojo” encarna el villano de México. El peculiar personaje concentra el odio y la animadversión de los aficionados mexicanos.
Mientras a “El Chapo” se le componen corridos, a “El Piojo” le llueven insultos y agresiones. Es el mundo al revés en donde los héroes y los villanos cambian de lugar al compás de las preferencias de la sociedad.
Los bandidos generosos
Desde el día de la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, las redes sociales se llenaron de comentarios que ensalzaron la figura del delincuente que había burlado a las autoridades, convirtiéndolo casi en un héroe que vencía al Gobierno.
Al mismo tiempo, políticos e intelectuales pedían no encumbrar la figura de un criminal que ha afectado a miles de personas con el tráfico de drogas.
Fue imposible. Los comentarios llegaron al grado de viralizar el fracaso del gobierno mexicano para contener a uno de los capos más buscados del mundo. Él había ganado. Por segunda vez.
Tal parece que el Gobierno Federal trató de ganar la guerra mediática abriendo a los medios todo lo relacionado a la fuga de Joaquín Guzmán Loera.
Esto, sin embargo, tuvo otra implicación para los ciudadanos: un escape de película, de una de las cárceles “más seguras” del país y con estrictos controles de seguridad, solo podía ocurrir si el bandido en cuestión era más astuto que las autoridades. Y así había ocurrió.
La mayor muestra de apoyo para el capo de la droga se la ofrecieron algunos sinaloenses.
Apenas horas después de su fuga, un grupo de personas recorrió las calles de Culiacán con pancartas de celebración a la evasión de “El Chapo”, su antihéroe. Otros, ya le cantaban un corrido de la segunda evasión de un penal de máxima seguridad.
Así han nacido otras leyendas mexicanas sobre villanos generosos o antihéroes que han logrado burlar a las autoridades.
Sin redes sociales y con el relato de boca en boca, la historia mexicana está llena de estos personajes que viven en el imaginario colectivo.
De Malverde a ‘Chucho el roto’
Quizá el más destacado de los héroes-bandidos sea Jesús Malverde, conocido como el “Santo de los narcos” y cuya leyenda nació en Sinaloa, la tierra de los narcotraficantes más famosos del país.
La leyenda de Jesús Juárez Mazo, quien después sería conocido como Jesús Malverde, comienza a principios del siglo XX, cuando se dice que era un bandido que operaba en los Altos de Culiacán, robando a los hacendados y familias ricas de la zona para dar el dinero a los pobres.
Aunque no se tiene certeza de lo que ocurrió con él, el relato más extendido es que en un enfrentamiento con las Fuerzas Federales fue herido y cayó enfermo de gangrena, a sabiendas de que no sobreviviría, Malverde pidió a un colaborador que lo entregara a las autoridades para cobrar la recompensa que se ofrecía por él y la diera a los pobres.
Malverde se convirtió en leyenda al final de su vida y ahora incluso tiene un “templo” en la capital sinaloense –ubicado a tan solo unos metros de Palacio de Gobierno- hasta donde miles de fieles lo visitan para pedirle favores.
Otro bandido que fue leyenda es “Chucho el Roto”, nombre con el que se le conoció a Jesús Arriaga.
La narrativa popular indica que en la segunda mitad del siglo XIX, Arriaga tuvo una hija con la joven sobrina de un hombre millonario. Como no se le permitió continuar con su romance, Jesús decidió robar a su hija.
En venganza, el tío de la mujer lo encarceló en San Juan de Ulúa, una de las cárceles más temibles en la época del porfiriato. Al salir, se dedicó a estafar y robar a los más ricos del país para repartir el dinero entre los pobres. Se convirtió en el héroe del pueblo.
Joaquín Murrieta también entró a la narrativa de los bandidos que se convirtieron en leyenda.
A mediados del siglo XIX, Murrieta llegó a California, en Estados Unidos, para buscar fortuna como explotador de oro. Sin embargo, leyes que discriminaban a los latinos que fueran hasta allá a conquistar un futuro en la minería impusieron condiciones muy difíciles para su explotación.
Su esposa fue asesinada por norteamericanos y a su hermano lo colgaron luego de haberlo acusado de cometer un crimen. Fue entonces que Murrieta formó una banda que se dedicó a robar para dar a los pobres y defender a los mexicanos de los abusos de los norteamericanos.
Incluso se dice que en la región desértica de México en su frontera con California enterró un tesoro del que todavía hablan sus habitantes.
‘El Chapo’ a las puertas de la leyenda
Edgar Morín, estudioso de la narcocultura y autor del libro “La Maña. Un recorrido antropológico por la cultura de las drogas”, es contundente: Joaquín Guzmán tiene todos los ingredientes para convertirse en leyenda.
“Tenemos la tradición del bandido generoso, fuera de la ley, que logra escaparse de un sistema que a veces es siniestro, terrible. Y si se conecta esto con la tragicomedia nacional reciente, esto adquiere relevancia.
“Este personaje vence al sistema. Una persona que está en una cárcel de exterminio, como las de máxima seguridad en México, evidentemente va a generar simpatía cualquiera que escape se ahí, independientemente de su situación legal o de si mediáticamente ya ha sido sentenciado”, consideró Morín en entrevista.
Para el experto, la posición de los mexicanos de buscar siempre antihéroes o villanos en el crimen, en el futbol o en la política, es natural en una sociedad que siente que es víctima de las injusticias y que entonces busca la manera de hacerse justicia por su propia mano, aunque sea a través del humor.
“Es una especie de juicio simbólico. Como en México la justicia parece que no se carga a investigaciones, a procesos judiciales, a verdades, sino más bien se carga a esa parte, en forma de humor, de desprecio, de chacota, de burla, sobre todo lo que hoy es una gran burla al gobierno.
“Ante los hechos, la reacción es la multiplicación de la burla, del desprecio (…) ante la falta de esta justicia expedita, el pueblo se toma la revancha con imágenes o textos mordaces; contienen una parte del juicio popular: esto paso por la corrupción y la impunidad”, sostuvo Morín.
Lo mismo ocurre en el caso de la Selección Mexicana de Futbol. Cuando una injusticia ocurre –sin importar quién la cometa- el público reacciona para apoyar al oprimido y pasa, necesariamente, por los complejos nacionales.
“En ese relato lo que siempre vamos a ver es al árbitro como villano permanente y a esto contribuye la personalidad del director técnico de la Selección. Hay muchos antecedentes y esto tiene que ver con los traumas y complejos nacionales respecto a los penalties.
“En el caso de los traficantes se tiene esta idea del bandido generoso, real o imaginario; y en el caso del futbol, de quien se espera mucho, se tiene la expresión en memes, por ejemplo”, afirmó Morín.
El malo de la película
Fue el más mediático de la Selección Nacional previo al Mundial de Brasil 2014, incluso se ganó la atención de la prensa internacional por su forma de celebrar los goles en la Copa del Mundo y se mencionó que lo querían de director técnico en Inglaterra.
Pero 12 meses después de la buena actuación de México en el Mundial de futbol, Miguel Herrera es una de las figuras más criticadas y reprochadas en el país.
Para muchos su caída era cuestión de tiempo, ya que nunca figuró como un estratega, sino como un buen motivador que sabía hacer grupo y encauzar a sus jugadores.
“Nunca cambies Herrera, te queremos tal como eres. Bueno, eres más hermoso en cámara lenta”, publicó el sitio SBnation, al mismo tiempo de catalogar al entrenador mexicano como el más “gifteable” o “animado” del pasado Mundial de Brasil.
Otros medios como The Wall Street Journal, The Guardian, Huffington Post y USA Today, le dedicaron artículos al estratega mexicano.
Todo eso quedó atrás luego de malas actuaciones en partidos amistosos ante rivales de poco peso, y los resultados del Tricolor en las últimas semanas.
“El Piojo” pasó de ser un consentido de los medios y gran parte de la afición, al principal culpable del mal momento por el que pasa la Selección Nacional.
La comunión que tenía con gran parte de los aficionados mexicanos comenzó a romperse luego de su desatinado tuit el 7 de junio, durante la jornada electoral en México.
El técnico de la Selección Mexicana, Miguel Herrera lanzó polémicos tuits de apoyo a un partido político en plena jornada electoral, lo que se considera un delito.
Tras su primer mensaje, “El Piojo” fue objeto de duras críticas en la red social, a lo que contestó: "Ésta es mi decisión personal ustedes voten y manifiéstense por su preferencia".
Apoyar abiertamente al Partido Verde, cuando la Selección ya se encontraba en Sudamérica preparándose para la Copa América, le valió el repudio de millones de mexicanos.
Incluso los políticos entraron al juego.
Ernesto Cordero, senador por el Partido Acción Nacional (PAN), escribió un mensaje para Herrera en cuenta de Twitter: “Señor @MiguelHerreraDT le sugiero que en lugar de apoyar a delincuentes electorales le preste más atención a la Selección #PiojoVendido
Incluso el actor Gael García mostró su reprobación ante las acciones de Herrera.
“Deslucido futbol y deslucida democracia. Ambos juegos representativos. Con tanta corrupción, mancharon (con "estiércol" verde) la pelota”, escribió en su Twitter.
Y es que su mala racha no se limita al pésimo funcionamiento del Tricolor en la cancha, sino a los incidentes que ha protagonizado con medios de comunicación y sus constantes críticas a los arbitrajes.
Hoy Herrera cuenta con muchos más detractores que le continúan cuestionando sus apariciones en comerciales y cumplir primero con los patrocinadores de la Selección, a trabajar con el equipo y tratar de sacarlo del pozo en el que se encuentran.
La sangre caliente del director técnico del equipo mexicano le sigue ganando en las ruedas de prensa y en sus festejos.
Tras la eliminación del Tricolor en la Copa América 2015. Herrera se enfrascó en un pleito de calle con Christian Martinoli, narrador de TV Azteca.
“A mí la prensa no me ataca, hay sólo un pendejo que lo hace y todos saben quién es, pero ya me lo encontraré y discutiré con él las diferencias”, señaló “El Piojo” en conferencia de prensa.
Lo que antes causaba gracia y hasta le valía para ganar seguidores, quienes lo veían como un entrenador verdaderamente apasionado y comprometido con su grupo, hoy es el centro de las críticas.
Sus festejos, incluso, molestan a algunos.
Cuando México consiguió –muy apenas- un empate y la victoria parcial ante Trinidad y Tobago Herrera festejó efusivamente con los jugadores. Lo mismo hizo cuando se logró –con un dudoso penal- contra Costa Rica el pase a las Semifinales.
Después de eliminar a Panamá con dos goles, que también fueron por la vía del penalti y uno de ellos también muy cuestionado, Herrera argumentó que así es el futbol.
“¿Por qué quieren que México haga fair play?”, señaló. Su comentario fue la cereza en el pastel. 
Fuente.-

En la "BUSQUEDA del CHAPO" ... todos "desconfían" de todos.



Después de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, el gobierno federal ha intentado, sin éxito, dar la imagen de que el gabinete de seguridad y los órganos de inteligencia civiles y militares trabajan codo con codo para recapturar al líder delcártel de Sinaloa. 

Nada más alejado de la verdad.

Lo cierto es que el Ejército, la Armada de México, la Policía Federal (PF), la Procuraduría General de la República (PGR) y el Centro de Investigación en Seguridad Nacional (Cisen) están trabajando de manera individual en la búsqueda de Guzmán.
Fuentes castrenses confirmaron lo anterior y agregaron que cada dependencia del gabinete de seguridad está trabajando por su lado, con sus propios medios y con base en en su propia información de inteligencia.
Es difícil superar por decreto los años de desconfianza entre las dependencias civiles y las fuerzas armadas y más, después de la “vergonzosa” -como lo calificaron militares entrevistados- fuga del penal de “máxima seguridad” del Altiplano, en el Estado de México.
Militares y marinos -especialmente éstos, cuyos elementos de fuerzas especiales de infantería de Marina capturaron al Chapo Guzmán en febrero del año pasado- están más que decepcionados del gobierno federal, de los funcionarios del gabinete de seguridad, de policías y custodios, del sistema penitenciario...
Ahora más que nunca, están convencidos en que la corrupción y la ineptitud están enquistadas en la parte civil del gabinete de seguridad y en que pasarán muchos años para que exista una verdadera cooperación entre las fuerzas armadas y las instituciones civiles del área de seguridad e inteligencia.
Respecto a la colaboración entre el Ejército y la Armada, ahí es cosa aparte.
A pesar de la amistad entre el general secretario Salvador Cienfuegos Zepeda y el almirante secretario Vidal Francisco Soberón Sanz, la cual ha permeado entre los altos mandos de ambas instituciones, en materia operativa, marinos y militares trabajan por su lado, cada quien con sus órganos de inteligencia y con su modo de operar.
La captura de El Chapo en el puerto de Mazatlán hace 17 meses fue muestra de ello. Los marinos operaron y los soldados apoyaron, pero en la seguridad perimetral para evitar que fuera rescatado.
De acuerdo a mandos castrenses, la estrategia se mantiene.
Por su parte, la dependencia que encabeza el almirante Soberón confía en que capturará de nueva cuenta al fugitivo, antes de que termine la actual administración.
fuente.- 


LA "SEGURIDAD NACIONAL" ,en "MANOS de QUIEN" ? ...de la "MEDIOCRIDAD".


La responsabilidad por la fuga de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, ha recaído en unos cuantos celadores que perciben raquíticos sueldos y que son la parte más endeble de una cadena de corrupción que históricamente ha existido en la estructura penitenciaria del país, manipulada a su antojo por políticos, más para actos de venganza y enriquecimiento personal, que para hacer justicia y que se cumpla la ley.
En los últimos días hemos visto las imágenes del comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido García, convertido en un guía de periodistas que trata de explicar lo injustificable de la fuga del penal del Altiplano y que, al mostrar las imágenes televisivas de su interior (incluidas las celdas), rompe con la máxima seguridad de esa prisión que se debería resguardar por sobre todas las cosas.
Nervioso, titubeante e inseguro, el “experimentado” funcionario en labores de inteligencia ha vulnerado —por cumplir órdenes de políticos— elementos básicos de la seguridad de una prisión federal, como prohibir el acceso a cualquier persona a dichas instalaciones, y más si se trata de hacer públicas las imágenes de su interior, que puedan servir a criminales para atacar las instalaciones y liberar a algún preso.
Antes de su paso por la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública, cargo que dejó el 18 de marzo de 2014, Rubido García trabajó en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) como analista, director de Análisis Estratégico, director de Investigación y titular de la Secretaría General Adjunta, en donde fue incapaz de evitar la primera fuga del Chapo, ocurrida el 19 de enero de 2001.
Ahora, con el nombramiento presidencial como comisionado Nacional de Seguridad, Rubido vuelve a ser copartícipe de la segunda fuga; sin embargo, ambos hechos son insuficientes para investigarlo, o por lo menos cesarlo de inmediato, por negligencia. Al contrario, declara que por ningún motivo renunciará, como igual lo dijo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en un acto desesperado por aferrarse al cargo.
Otro caso igual de grave es el de Eugenio Ímaz Gispert, quien fue nombrado por el presidente Enrique Peña Nieto director general del Cisen, sin importar que careciera de estudios y de experiencia alguna en áreas de seguridad nacional. Por supuesto que hay corrupción y cómplices en la fuga del Chapo, pero también hay negligencia y abuso de poder al nombrar a un sujeto que nada sabe de seguridad y que llegó al puesto por recomendación de sus ex jefes, el secretario Osorio Chong, y quien fuera procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, pues esa posición del Cisen le aseguraba al grupo político hidalguense el control de la seguridad y el espionaje en el país.
La experiencia de Ímaz en la administración pública se limita a haber sido secretario de Contraloría en la administración del estado de Hidalgo en 2005, con el entonces gobernador Osorio Chong, cargo que terminó en 2009, cuando se convirtió en titular de la Secretaría de Planeación y Desarrollo Regional del gobierno estatal. Fue también coordinador de asesores del mandatario hidalguense José Francisco Olvera Ruiz, y secretario particular de Jesús Murillo Karam cuando éste fue subsecretario de Gobernación.
Mientras que el Cisen presenta a Eugenio Ímaz con el grado académico de licenciado, la Secretaría de Educación Pública que dirige Emilio Chuayffet rechaza que haya expedido cédula profesional con su nombre. En su trayectoria laboral no ha desempeñado un solo cargo relacionado con la seguridad nacional. Su formación incluye intentos por desarrollarse en la cinematografía, donde pudo participar como actor de reparto en la película El coyote emplumado con la actriz María Elena Velasco, conocida como la India María. De entre quienes han ocupado la dirección del Cisen, Ímaz es el único que no cuenta con título profesional respaldado por la SEP.

EL "ESTADO CRIMINAL"...masacres se han vuelto la "regla",no la "excepción".


Los casos de Tlatlaya, Ayotzinapa, Apatzingán, Ecuandureo y Ostula evidencian un claro patrón de ataque sistemático desde las instituciones del Estado en contra de la población civil. Cada día resulta más evidente que el gobierno federal priista se comporta como un grupo más del crimen organizado, sin el menor respeto para la humanidad o el debido proceso. La crisis de derechos humanos que se vive en México es sin duda aún peor que durante el sangriento sexenio de Felipe Calderón.
Bajo el mando de Enrique Peña Nieto, las instituciones supuestamente “públicas” asesinan a sangre fría a sospechosos e intervienen sin control alguno las comunicaciones privadas. No es de ninguna manera gratuito que el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez haya remitido su informe más reciente, sobre las ejecuciones extrajudiciales cometidas en Tlatlaya el 30 de junio de 2014, a la Corte Penal Internacional con sede en La Haya. La orden de “abatir a los delincuentes en horas de oscuridad” convierte tanto a los altos mandos de seguridad como al mismo presidente de la República, en su calidad de comandante en jefe de la Fuerzas Armadas, en probables responsables de la comisión de graves crímenes de lesa humanidad.
Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, ha puesto el dedo en la llaga: “Desde el periodo de la ‘Guerra Sucia’ (…) las autoridades federales dispusieron del Ejército Mexicano para que se encargara de aplicar acciones de contrainsurgencia con el fin de acabar con la insurrección popular. Desde aquellos años las instituciones castrenses y las instancias encargadas de procurar y administrar justicia fueron utilizadas como estructuras delincuenciales para solapar y proteger a quienes han cometido crímenes de lesa humanidad” (análisis completo disponible aquí: http://ow.ly/PnfPj).
El hecho de que el modus operandi de las fuerzas de seguridad se mantiene igual que hace 40 años comprueba una vez más que México jamás experimentó “transición democrática” alguna. La alternancia entre el PRI y el PAN en el poder presidencial no ha sido más que una gran cortina de humo que ha servido para distraer la atención del proceso de consolidación de un Estado criminal.
El informe del Centro Pro Juárez sobre Tlatlaya (disponible aquí:http://ow.ly/Pnh4Y) constituye un estudio de caso aplicable a la totalidad del país. La cantidad de masacres que se han vivido en México durante los últimos años demuestra que el gobierno federal utiliza la fuerza letal del Estado sin responsabilidad alguna. De acuerdo con el centro de derechos humanos, los documentos internos del Ejército establecen una “distinción tajante de la sociedad en tres grupos: los militares, la población civil y ‘los delincuentes’”, y autoriza a “abatir” a los supuestos integrantes de la tercera categoría.
Pero habría que recordar que la única institución facultada por las normas mexicanas para determinar si alguien es o no un delincuente es el Poder Judicial de la Federación. Asimismo, las leyes nacionales prohíben tajantemente la aplicación de la pena de muerte. La ejecución a sangre fría de cientos de ciudadanos por las fuerzas del Estado constituye una grave violación al estado de derecho.
Resulta igualmente preocupante la utilización por el gobierno federal de la plataforma “Remote Control Sytem” de la empresa Hacking Team de Milán, Italia, para intervenir las comunicaciones privadas de los ciudadanos mexicanos. Tal y como ha informado la revista Proceso, esa empresa ha sido señalada por Reporteros Sin Fronteras como uno de los cinco “Enemigos Corporativos de Internet”, además de haber sido exhibida por Citizen Lab por la utilización de sus programas para la represión de grupos disidentes y periodistas en África y el Medio Oriente.
Resulta risible la “aclaración” ofrecida por el gobierno federal de que el programa de espionaje se utilizaría “en el marco de la ley” y que “sirve para escuchas legalmente autorizadas por el Poder Judicial de la Federación”. Un gobierno capaz de “abatir” a sangre fría a cientos de ciudadanos inocentes evidentemente no duda tampoco en intervenir de manera indiscriminada en la vida personal de los mexicanos con el fin de “abatir” la resistencia popular.
Queda meridianamente claro que Peña Nieto cuenta con el firme respaldo del gobierno de Barack Obama en su cruzada en contra de la sociedad mexicana. El reciente informe de derechos humanos del Departamento de Estado de EU tiende un manto de protección sobre Peña Nieto al indicar que casi todas las violaciones en la materia supuestamente se deberían a problemas a nivel local. Asimismo, el informe de la oficina de John Kerry desdeña olímpicamente el tema de la represión política al señalar con mala fe que en México no existen ni presos políticos ni detenciones arbitrarias de activistas sociales. El documento también dice que el gobierno mexicano “respeta generalmente” los derechos a la libertad de expresión y a la protesta, y que la elección presidencial de 2012 fue “libre, justa y transparente”.
Resulta evidente que el adversario no es solamente el hombre sentado hoy en Los Pinos, sino una estructura internacional de complicidad neoliberal que busca acabar con cualquier resquicio de resistencia de los pueblos dignos en México, en Grecia y en el mundo entero. Urge consolidar la internacionalización de la lucha por la justicia y la democracia mexicanas.
fuente.-

Las tres cosas que (aún) pueden salvar el sexenio de EPN...un "sexenio" a la mitad o un "sexenio" a medias ?.


Reconocer insuficiencias será siempre más plausible que tratar infructuosamente de esconderlas. En ello radica la diferencia entre un sexenio a la mitad o un sexenio a medias.
El Monumento a la Revolución es el que mejor refleja el alma nacional: un país que deja todo a medias y que no puede tomarse en serio.
Cuando Porfirio Díaz se lo encargó al entonces arquitecto de moda, Émile Bénard, el proyecto perfilaba una marmórea joya neoclásica que albergaría al Congreso mexicano.
La historia es conocida: dos décadas después del estallido de la Revolución, con una remozada nacionalista y unos cuantos pesos invertidos, quedó erigida una mole en la que sobresalen facciones políticamente correctas. Pero la singularidad estética del Monumento no es nada frente al recordatorio perenne de nuestra debilidad por el abandono, a instantes de la gloria. El “ya merito” petrificado en la Avenida de los Insurgentes.
La analogía viene a cuento en una coyuntura en la que la administración federal parece haber abandonado todo proyecto original –como abandonadas quedaron las acuarelas de Bénard–, para reemplazarlo por acciones reactivas, contradictorias, desesperadas, ante los hechos que, implacables, se han cernido sobre el gobierno de Enrique Peña Nieto desde hace prácticamente un año: Tlatlaya, Ayotzinapa, tren México-Querétaro, la casa blanca y la fuga de Joaquín Guzmán Loera. 
¿Sexenio a la mitad o sexenio a medias?
En los albores del Tercer Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto, es difícil discernir si el sexenio va a la mitad o sólo se quedó a medias.
La respuesta está en la distancia entre los hechos y las expectativas generadas. El lapidario paso de los últimos meses nos ha hecho olvidar que al arranque del sexenio, el de Peña Nieto era un gobierno al que todo le salía bien: Pacto por México, diplomacia reactivada, oposición complaciente, presupuesto inercial y altos precios del petróleo, cacique educativa encarcelada, Congreso atípicamente eficaz, reformas, reformas y más reformas… una sinfonía ejecutada con precisión por una orquesta envalentonada. La orquesta se quedó sin partitura, sin narrativa, y mostró que podía tocar todo lo que antes hubiese ensayado, pero jamás improvisar.
Después de finalizar el ciclo reformador, la administración se quedó sin discurso, el presidente sin mensaje, sus secretarios sin tema, y el país sin una idea clara de hacia dónde se dirige.
Más allá de percepciones, el sexenio se nos está quedando a medias en los pilares estratégicos que marcaron la narrativa en el primer tercio del sexenio:
  1. Aplicación de la ley
    La paradoja del sexenio es que sin hacer de la violencia un tema central en la narrativa oficial –cosa que sí hizo el presidente anterior–, ésta se ha colado por fuerza y mantenido vigente en la numeralia: 23,063 homicidios en 2013 y 19,669 en 2014.
    La oferta política en 2012 no era solamente reducir la violencia, sino reconstruir la paz. En contraste con ese objetivo tenemos una percepción social de inseguridad reportada por el INEGI (69%), equiparable a la de 2011.
    Abonando a ello, y más allá del anecdotario del túnel de 1.5 kilómetros, la fuga de un capo como Joaquín Guzmán tiene un efecto profundo, devastador y silencioso sobre la cultura de la legalidad en México. La legitimidad de las instituciones es tan escasa, que la ciudadanía puede llegar a festinar al bandido audaz, frente al gobierno ineficaz. Tristemente, una franja poblacional importante encuentra más puntos de enlace e identificación con la imagen del delincuente atrevido, que con los objetivos comunes que, en teoría, debiera representar el Estado.
  2. Reactivar el mercado interno
    Negar el complejo entorno global y la caída de los precios del petróleo, como factores de debilidad de la economía mexicana, sería francamente tramposo. Pero, otra vez, la distancia entre las expectativas generadas y la mediana realidad económica nacional es la que marca que nos estamos quedando a medias.
    El promedio de crecimiento económico es el mismo que el de las últimas décadas (2%). Esta semana se reportará una ligera caída, vendrán ajustes a la baja, y 2015 será –en términos de crecimiento económico– nuevamente decepcionante. Las reformas energética, de telecomunicaciones y financiera no acaban de romper el techo de crecimiento, pero la fiscal sí logró romper el piso. El golpe a la inversión privada, a cambio de más dinero en la caja del gobierno, será –en la evaluación que permite el tiempo– la decisión más costosa de esta administración. La respuesta está en la reactivación del mercado interno con incentivos fiscales para la inversión privada.
  3. Cambio en el modelo educativo
    Sobre los capiteles corintios del proyecto arquitectónico de Bénard terminaron los rostros reivindicativos y furibundos de Carlos Obregón Santacilia; sobre la reforma educativa, las tácticas de la CNTE.
    De nada sirve cambiar la Constitución si no se está dispuesto a cambiar las reglas del juego político en el campo educativo. La desaparición del Instituto Educativo de Oaxaca es un primer paso, tras kilómetros ganados por la Coordinadora en la franja de ingobernabilidad llamada Oaxaca-Guerrero-Michoacán.
    De forma inexplicable, el gobierno federal logró reformar la Constitución, para luego abandonarse ante la coyuntura. La CNTE es un problema político temporal, como lo fue Elba Esther y lo serán otros liderazgos. El reto está en no dejar a medias la reforma estructural al sistema educativo nacional, para dejar de ser el hazmerreír de las evaluaciones internacionales, y una fábrica políticamente correcta de subempleados.
  4. Conclusión
  5. El presidente Peña Nieto debe empezar a pensar qué puede y qué no puede cambiar en lo que resta del sexenio. No podrá cambiar percepciones enraizadas sobre su figura, su familia y círculo cercano. Pero sí puede cambiar hechos concretos en rubros estratégicos: aplicación del Estado de derecho, contrarreforma fiscal e implementación de la reforma educativa.
  6. Reconocer insuficiencias será siempre más plausible que tratar infructuosamente de esconderlas. En ello radica la diferencia entre la arquitectura de Bénard o la improvisación posrevolucionaria; un proyecto acabado o la infame costumbre nacional de andar sólo una parte del camino; un sexenio a la mitad o un sexenio a medias.
  7. Fuente.-

jueves, 23 de julio de 2015

"JUSTICIA SIN CUARTEL"..."donde hay poca Justicia,es un peligro tener la razón.",ni pronta,ni rápida,ni expedita.


La violencia en México obligó a sacar a los militares a la calle y enfrentar al crimen organizado, en medio de un sistema penal que no ha podido afrontar la nueva realidad. Sin embargo, un caso en Nuevo León podría aclarar el panorama.
La realidad violenta del país ha traído un reto importante para el procedimiento penal en México.
La ola de violencia obligó a sacar a los militares de los cuarteles para que realicen labores de vigilancia y seguridad en las ciudades azotadas por el crimen organizado.
Pero al parecer el sistema de justicia en el país no estaba preparado para un fenómeno que cada vez es más común: las denuncias de abusos por parte de las fuerzas castrenses.
Esta semana un caso en Nuevo León puso sobre la mesa el debate sobre cómo se deben seguir este tipo de incidentes.
Se reveló en los mismos días en que, en el pueblo de Aquila, Michoacán, se ha acusado a los militares de disparar a civiles desarmados y provocar la muerte de un niño.
En Nuevo León, en el 2010 militares participaron en el homicidio de una pareja inocente formada por Rocío Elías Garza y Juan Carlos Peña Chavarría, en el municipio de Anáhuac.
Desde entonces sus familiares emprendieron una batalla legal asesorados por abogados de la asociación Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (Cadhac).
Tras cinco años de lucha, Cadhac dio a conocer que un soldado fue encontrado culpable y recibió sentencia por 18 años de prisión por un juez que no es militar.
La decisión fue celebrada por muchos activistas, quienes aseguran que sienta un precedente para que se juzguen más casos que involucran a militares en el homicidio de civiles inocentes.
Carlos Treviño Vives, abogado de Cadhac, explicó que la resolución contra el militar, podría ser ejemplo para otros casos de muertes de inocentes perpetradas por militares.
“Me gustaría que este caso sirviera para que la sociedad vaya cambiando su punto de vista, es cierto que el militar genera cierta confianza que va a mejorar la seguridad pública. Pero cuando la militarización se hace de manera instintiva, sin tener una protección legal para la sociedad, pasa este tipo de casos como este (la pareja de Anáhuac)”, señala el litigante.
“Me ha dado sorpresa que la sociedad cada vez se está cuestionado cuál debe ser el papel de los militares en la seguridad pública, porque hay que recordar que nos van a meter la Policía Militar dentro de la estructura de la Sedena”.
Sin embargo, el abogado consideró que falta mucho por hacer para lograr una justicia plena hacia las familias de las víctimas inocentes abatidas por miembros del Ejército Mexicano.
“La repercusión de este caso a nivel social se va a ver en cambiar el pensamiento de la gente  y que la sociedad misma reflexione acerca de cuál debe ser el papel de los militares en la seguridad y en Nuevo León”, explicó Treviño Vives.             
Hoy en el municipio de Aquila, la justicia está bajo la lupa por la muerte de un menor y cuatro lesionados el pasado 20 de junio en la comunidad de Ixtapilla.
Jaime Rodríguez, procurador general de justicia de Michoacán, señaló públicamente que se abrió una investigación de lo que calificó como homicidio.
“Alguien evidentemente accionó un arma de fuego, y como resultado de la acción de esta arma de fuego, es obvio que muere este chiquito”, dijo el procurador.
Pero no es el primer caso.
El Ejército Mexicano reconoció haber privado de la vida a 40 civiles inocentes entre enero de 2007 y agosto de 2012, por supuestos ataques a personal militar.
PGR falla en aplicar justicia
Carlos Treviño Vives, abogado de Cadhac, explicó que el rezago para esclarecer los crímenes de civiles por militares, se debe a que la PGR no tiene voluntad de aplicar la justicia. 
 “Nosotros desde Cadhac vemos que hay una falta de voluntad política de la PGR. Si bien es cierto que hay investigaciones ministeriales federales, la investigación se va empantanando y va ocasionado un desgaste en los familiares de la víctimas.
“Y si no tiene un apoyo de una asociación civil se le va complicando a los familiares de las víctimas, porque tienen que contratar un abogado, que cuesta dinero, además del tiempo que pierden y va ocasionado un desgaste natural de las personas”, explicó el litigante.
Asegura que muchas familias se van decepcionando de la justicia mexicana, por lo que desisten en su petición.
 “Y las personas se van olvidando del expediente, y bueno el caso se va quedando archivado, por lo que no avanza el expediente”, consideró el abogado.
Otro caso que llamó mucho la atención, y cuya resolución aún está pendiente, es el del asesinato de Jorge Otilio Cantú Cantú.
Y lejos de resolverse, cada vez se aleja el castigo para los siete militares que por error victimaron al joven, mientras realizaban acciones de policías estatales en Nuevo León.
El caso se turnó a los tribunales de León, Guanajuato, donde continúa el juicio.
En los terrenos de la justicia, el expediente del crimen de Cantú ha rebotado siete veces de juzgados civiles a castrenses como una “papa caliente”.
El caso se mantuvo estancado por unos dos años en el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal en Monterrey.
Y de manera repentina cambió a los tribunales en León.
El crimen ocurrió el 18 de abril del 2011 cuando los  militares abatieron a balazos a Cantú por presuntamente haberlo confundido con un sicario, en la avenida Lázaro Cárdenas, al sur de Monterrey.
Buscan incriminar al inocente
La investigación del crimen de Jorge Otilio Cantú  Cantú arrojó que los militares le “sembraron” un arma para hacerlo pasar como delincuente.
Este patrón de incriminar cuando se asesina a un inocente se establece en muchos casos, aseguró el abogado Carlos Treviño Vives, de Cahdac.
“El patrón de los casos de homicidios de inocentes en manos de militares, a las víctimas se les siembran armas, incluso en los cadáveres se les pone el arma para accionarla para que den positivo en el uso de armas.
“Es decir, ya cuando el militar se da cuenta que la víctima no tiene nada que ver con la delincuencia, además de ponerle el arma, hace que accione el gatillo para dar positivo en la prueba de balística. Y se les presenta como miembro del crimen organizado”, dijo el abogado.
Sin embargo, la PGR, cuando tiene un caso polémico ante la sociedad, en la utilización de sus facultades legales traslada el caso del estado en donde ocurrió el delito hacia otra entidad federativa.
Y esto, dice Treviño Vives,  es muy común que suceda.
“Muchas veces por cuestión de la PGR, las investigaciones se van a otra entidad federativa; tal es el caso de los estudiantes del TEC, que está siendo investigado por el Ministerio Público que está en Distrito Federal, y es recurrente que pase que un hecho que pasó en Nuevo León se va a otros lugares, o al DF.
“Y eso va generando desgaste en los familiares, porque no están cerca de la investigación y el Ministerio Público está alejado, y al final de cuentas algunos familiares no saben el número de expediente”, aseguró Treviño.
Añadió que en el caso de la pareja del municipio de Anáhuac, Nuevo León, abatida por militares en 2010, fue distinto por la cercanía que se tenía con el juzgado que llevaba el caso.
“En el caso de la pareja de Anáhuac, de cierta manera fue mejor, porque se tuvo al juez cerca y se pudo dar seguimiento al expediente, junto con el Ministerio Público que también le daba seguimiento al caso.
“Y en este tema, la búsqueda de la sanción era por el Ministerio Público y que también nosotros estuvimos muy cerca para atender a la familia”, concluyó el abogado.
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