Regresar
a Ixtapa Zihuatanejo, en Guerrero, no está en la mente de Javier Carranza
"El Costeño" y Edson Zúñiga "El Norteño", ambos
comediantes, tras cancelar dos shows en la entidad debido a un intento de
extorsión del crimen organizado.
Las funciones del 25 y 26 de diciembre, en el
Hotel Krystal, no se realizaron, pues les solicitaron 50 mil pesos de cuota.
"Se siente una frustración porque están
dañando a su propio entorno. Para 'El Costeño' es su tierra, él ama todo
Guerrero y allá se encuentra amigos en todas partes. A los dos les cayó de peso
no encontrarse con sus amigos", dijo Aldo López, promotor de los shows.
"La comedia es una salida para todos
nosotros, la gente no se lo merece y sobre todo la de Guerrero".
De acuerdo con López, la decisión fue tomada
para no contribuir a las actividades del grupo delictivo y, al retirarse, no
los volvieron a contactar; sin embargo, no descarta que su regreso pudiera
suponer un riesgo para los cómicos.
"Regresar a Ixtapa está muy lejano en
nuestras cabezas. La cancelación no es una solución, pero sí una
contribución", afirmó, "desde ese día hemos tenido muchos shows;
estamos acostumbrados a trabajar en estas fechas
Se acaba 2017 y comienza de 2018. Cada cambio de año nos vuelve a recordar que el tiempo pasa de forma inexorable. Pero ¿te has preguntado alguna vez qué es realmente el tiempo? Pues prepárate, porque lo que dice la física actual puede alterar radicalmente lo que pensabas hasta ahora.
El tempo pasa, pero ¿qué es realmente?
Termina un año y comienza otro… Y sí, otra vez caemos en la cuenta de que el tiempo pasa, implacable.
Pero ¿te has preguntado alguna vez qué es realmente el tiempo más allá de lo que marcan los relojes y los calendarios?
Piénsalo un momento.
En nuestra experiencia como seres humanos percibimos el tiempo como una secuencia de sucesos.
Es decir: un futuro que se vuelve presente y un presente que se transforma en pasado.
Sentimos que el presente es lo único que existe, pero es efímero, se esfuma a cada segundo.
Pensamos que el pasado es lo que ha dejado de ser y se aleja de nosotros rumbo al olvido, aunque parte de él permanece en nuestros recuerdos.
Y creemos que el futuro es algo potencial que aún no ha sucedido y promete diversos caminos alternativos.
Pero ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿Es el tiempo algo real o una mera ilusión? ¿O una mezcla de ambos?
Prepárate, porque lo que dice la física clásica y actual al respecto puede dejarte perplejo, ya que cuestiona algunas de las creencias más difundidas sobre nuestro devenir.
¿Distintos tiempos?
“Los físicos no se ponen de acuerdo a la hora de contestar la pregunta general de qué es el tiempo”, le comenta a BBC Mundo el Dr. Chamkaur Ghag, reconocido investigador del Departamento de Física y Astronomía del University College de Londres (UCL).
“Pero sí hay consenso en aceptar lo que dice la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que presenta un universo donde el espacio y el tiempo son inseparables y se influyen mutuamente, y donde los fenómenos se experimentan de distintas maneras según el estado de movimiento de los observadores”.
En nuestro Universo, espacio y tiempo son inseparables y se modifican mutuamente.
El movimiento de los cuerpos y la fuerza gravedad no solo afectan al espacio: pueden hacer que el tiempo pase más rápido o más lento.
En este cosmos el tiempo es relativo, explica Ghag: se dilata a medida que un cuerpo se mueve más rápido en relación con otros. Cuanto más se aproxima un objeto (o un individuo) a la velocidad de la luz, más notoria es la desaceleración del reloj.
Según Einstein, el tiempo también transcurre más lentamente cuando un cuerpo experimenta una fuerza gravitacional mayor.
En la película “Interstellar” (2014), de Christopher Nolan, hay una escena que lo explica bien: el protagonista desciende a un planeta sometido a una intensa gravedad por encontrarse cerca de un agujero negro. Cuando regresa a la nave nodriza tras lo que para él ha sido más de una hora, se encuentra con un compañero para el que han pasado… 23 años.
La dilatación del tiempo ha sido comprobada de manera experimental en las últimas décadas usando ultraprecisos relojes atómicos y modernos aceleradores de partículas. A lo que se ha sumado la reciente detección de las ondas gravitacionales generadas por las distorsiones en el espacio-tiempo.
Varios triunfos para las ideas de Einstein.
“Otro de los principios aceptados por los físicos es que el tiempo va para adelante y nunca para atrás”, dice el Dr. Ghag.
“Y esto lo explica la segunda ley de la termodinámica: la entropía. Significa que las cosas van del orden al desorden”.
Matthew McConaughey (der.) es el protagonista de “Interstellar”. Aquí junto a Anne Hathaway. (Crédito: promoción de la película)
¿Una ilusión?
Luego está lo que el famoso físico británico Stephen Hawking menciona en su
bestseller “Breve historia del tiempo”: la existencia de un “tiempo psicológico“.
Según Ghag, se trata de la manera en la que nuestro cerebro procesa la relatividad temporal y, fundamentalmente, la entropía.
¿Es el tiempo como lo percibimos un engaño de la mente?
“Por alguna razón que la ciencia neurológica aún no ha logrado explicar, una parte de nuestra psique interpreta el devenir en términos de pasado, presente y futuro“.
“Estamos atrapados en un cerebro limitado que entiende así algo tan complejo como el tiempo… ¡Qué le vamos a hacer! Este es un campo de estudios fascinante en el que queda mucho por investigar”, le dice a BBC Mundo el físico de partículas británico.
La pregunta entonces es: ¿de qué manera funcionan en el universo las categorías que nosotros conocemos como pasado, el presente y el futuro?
El Dr. Chamkaur Ghag es un reconocido físico de partículas británico. (Crédito: Twitter)
Desconcertante
Una de las nociones que pueden dejarnos más desconcertados es que, en teoría, nuestro pasado sigue existiendo en alguna parte del universo.
“Como espacio y tiempo son inseparables e interactúan, todos y cada uno de los acontecimientos de nuestras vidas ocurren en un espacio-tiempo diferente, aunque sucedan en lo que creemos que es el mismo sitio”, aclara el Dr. Ghag, del University College de Londres.
“Es como si nuestra existencia fuera una sucesión de instantáneas”, acota.
En teoría, nuestros “yos” del pasado siguen existiendo. Los une la conciencia.
Para que lo entiendas, lector, piensa por ejemplo en lo que estás haciendo ahora mismo: leyendo este artículo frente a la pantalla. Pero tu “yo” actual ya no ocupa el mismo espacio-tiempo que el de hace un segundo. El que dejaste atrás sigue existiendo en otro plano aunque no lo puedas ver. Y así cada segundo que pasa.
Ghag explica que si conociéramos las coordenadas exactas de los episodios de nuestro pasado y fuera posible viajar a esos puntos —algo muy improbable—, podríamos encontrarnos con nuestros “yos” pretéritos.
Fascinante, ¿no? ¿O aterrador?
El presente, nuestra percepción de sucesos simultáneos en un instante.
En cuanto al presente, la física actual sostiene que lo que llamamos “ahora” es el conjunto de eventos que, en nuestra percepción humana, ocurren simultáneamente en un instante determinado.
Sin embargo, como el tiempo puede dilatarse y transcurrir a distintos ritmos para diferentes observadores, también es factible que el presente sea una “duración” más que un momento.
Eso lo volvería un poco menos fugaz de lo que pensamos.
¿Futuro cierto o incierto?
¿Y qué del futuro, ahora que comienza un nuevo año? ¿Vale la pena hacer una lista de propósitos para 2018 si consideramos que el porvenir depende de nuestra libertad?
¿O acaso el futuro está predeterminado, lo que invalidaría el libre albedrío pero, asimismo, haría más fácil predecir lo que vendrá?
Aquí es donde los físicos se sienten más desorientados al hablar del tiempo.
¿Decidimos realmente el futuro?
“Hay quienes dicen que podemos influir en el futuro al escoger entre distintos itinerarios”, afirma el Dr. Ghag
“Pero supongamos que el libre albedrío también estuviese sometido a la relatividad. Teóricamente, si supieras todas las posibles trayectorias de las mentes y de los fenómenos, podrías predecir el futuro“, especula.
Claro que eso crearía una paradoja, según explica el físico de UCL: “El conocimiento de lo que va a ocurrir termina alterando lo que pasará”.
“La física todavía no tiene una respuesta clara sobre lo que es el futuro”, admite Ghag.
Entre tanto, apunta el científico, la esperanza y el anhelo de cambio de los seres humanos sigue nutriéndose de la idea de que el mañana puede forjarse, incluso el 2018 que está por comenzar.
Una nueva estadística
coloca a México como el país más violento en 2017. Esta vez el recuento agrupó
a los sacerdotes católicos, con un total de cuatro ejecuciones, superando a
otras naciones del mismo continente americano como Colombia, Bolivia,
Venezuela, Brasil, Argentina y Haití.
México fue el país con el mayor número de
sacerdotes asesinatos durante 2017, con un total de cuatro clérigos muertos, de
acuerdo con el reporte anual de Fides, la agencia de prensa de la Santa Sede
cuya sede está en el Palacio de Propaganda Fide en la Ciudad del Vaticano.
Fides es parte de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
El segundo país más violento de América después de México fue
Colombia, donde se reportaron dos sacerdotes asesinados, mientras que Bolivia,
Venezuela, Brasil, Argentina y Haití registraron respectivamente un asesinato
cada uno.
El
documento elaborado por el Organo de información de las Obras Misionales
Pontificias, señaló que en el año 2017 han sido asesinados en todo el mundo 23
misioneros: 13 sacerdotes, un religioso, una religiosa y ocho laicos.
“Muchos misioneros
han sido asesinados durante intentos de secuestro o robo, realizados con gran
ferocidad, en contextos de pobreza económica y cultural, de degrado moral y
ambiental, donde la violencia y el desprecio por la vida misma son casi las
normas de comportamiento”, señaló el reporte.
Según la división continental, por octavo año consecutivo, el
número más alto se ha registrado en América, donde fueron asesinados 11
misioneros (ocho sacerdotes, un religioso y dos laicos).
En el caso de México, el primer sacerdote que fue asesinado este
año fue Joaquín Hernández Sifuentes, quien desaparecido el 3 de enero. El
cuerpo del párroco, de la diócesis de Saltillo, Coahuila, fue hallado algunos
días después por las autoridades mexicanas, junto con otros dos cadáveres.
El Obispo de la Diócesis de Saltillo, José Raúl Vera López, dijo
sobre la ejecución: “Vivimos en un ambiente destrozado, en una sociedad
destrozada, y los sacerdotes no viven bajo una campana de cristal”.
Otro caso es el del sacerdote Felipe Carrillo Altamirano, quien
fue asesinado el 26 de marzo en la localidad de El Nayar, en el estado del
Nayarit, durante una agresión por robo.
El sacerdote diocesano Luis Lopez Villa, de 71 años de edad,
fue asesinado por unos delincuentes que irrumpieron en la Parroquia San
Isidro Labrador, en el municipio mexiquense de Los Reyes.
El Obispo de la diócesis de Netzahualcóyotl, Monseñor Héctor
Luis Morales Sánchez, explicó que el padre López Villa fue brutalmente
asesinado en su habitación la noche del 5 de julio.
Un primer informe de la policía detalló que el presbítero estaba
atado e inmovilizado de manos y piernas con cinta adhesiva y presentaba dos
heridas profundas, una en el cuello y otra en el lateral izquierdo del tórax
provocadas por un objeto punzante.
El 3 de agosto falleció en el hospital el sacerdote José Miguel
Machorro, de 55 años. El 15 de mayo fue víctima de un ataque de arma blanca por
parte de un individuo casi al final de la misa que celebraba en la Catedral de
la Ciudad de México.
Fue atacado en el altar por un hombre de unos treinta años que
le procuró al menos tres puñaladas. Algunos fieles pidieron ayuda de inmediato,
mientras que otros detuvieron al atacante y lo sostuvieron hasta que llegaron
las fuerzas de seguridad.
Al parecer el agresor sufría un trastorno psicótico por el cual
no fue capaz de distinguir entre fantasía y realidad. Desde el momento de la
agresión, las condiciones del sacerdote se agravaron cada vez más hasta que el
murió.
“Muchos misioneros han sido asesinados durante intentos de
secuestro o robo, realizados con gran ferocidad, en contextos de pobreza
económica y cultural, de degrado moral y ambiental, donde la violencia y el
desprecio por la vida misma son casi las normas de comportamiento, en la falta
total de respeto por la vida y por cada uno de los derechos humanos”, señaló el
reporte.
El documento detalló que estos asesinados son solo la punta del
iceberg, ya que es larga la lista de trabajadores pastorales agredidos o
amenazados.
“A la lista provisional realizada anualmente por la Agencia
Fides, siempre hay que añadir la larga lista de aquellos muchos, de los cuales
tal vez nunca se tendrá noticia o de los que ni siquiera se sabrá el nombre,
que en todos los rincones del planeta sufren y pagan con sus vidas”, refirió.
En cuanto a las ejecuciones en otros continentes. África
registra un total de 10 misioneros (cuatro sacerdotes, una religiosa, cinco
laicos); en Asia han sido asesinados dos misioneros (un sacerdote, un laico).
Desde el 2000 al 2016, según los datos recogidos por la Agencia
Fides, han sido asesinados en el mundo 424 misioneros, de los cuales cinco eran
obispos.
Aún sin terminar, el 2017 ya es el año más violento de la
historia reciente de México con un total de 23 mil 101 homicidios dolosos
durante los primeros once meses del año, de acuerdo con cifras del Secretariado
Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Con 23 mil 101 homicidios perpetrados entre enero y noviembre,
este año se convierte en el más mortífero de México de los últimos veinte años,
fecha desde que se tiene registro, superando así al 2011, el cual había sido el
más violento con 22 mil 409 carpetas por este delito.
A pesar de que en el mes de noviembre se iniciaron menos
carpetas de investigación por homicidio doloso, 2 mil 212, en comparación con
octubre que registró 2 mil 371 asesinatos y que lo convirtió en el más violento
del año, este delito ya rompió récord sin culminar el 2017 con un promedio de
69 homicidios perpetrados al día.
La
mayoría de los asesinatos, el 66.4 por ciento, fueron realizados con arma de
fuego y le siguió el arma blanca representando un 11.4 por ciento.
Erik Seiersen maneja una nueva crisis todos los días. “He trabajado en México desde 1990 y nunca he visto este nivel de volatilidad e inseguridad”, dice el director británico de la empresa de bebidas alcohólicas, Diageo, quien además es el presidente de la comisión de vinos y licores del país.
En casi todos los frentes del crimen, 2017 ha sido un año catastrófico. El número de homicidios ha alcanzado niveles más altos que los que se vieron durante los peores años de la guerra contra las drogas del presidente Felipe Calderón. Octubre fue el mes de más asesinatos en 20 años, con más de 2 mil 371 homicidios, según datos oficiales.
Algunos crímenes han sido especialmente espeluznantes: el doceavo periodista asesinado este año fue balaceado en la obra de Navidad de la escuela de su hijo; en noviembre, una hielera con dos cabezas decapitadas fue depositada en una estación de televisión; y recientemente descubrieron seis cuerpos colgados en puentes en el estado de Baja California Sur, generalmente considerado como un destino turístico.
Conforme se ha extendido la crisis de seguridad más allá de las regiones controladas por los narcotraficantes a casi todos los estados del país, los legisladores han autorizado la vieja práctica de la intervención de las fuerzas armadas para combatir el crimen en la controvertida Ley de Seguridad Interior. Algunos críticos, incluyendo a Zeid Ra’ad al Hussein, el director de derechos humanos de la ONU, han dicho que la ley es ambigua y que puede abrir las puertas al abuso.
Para Seiersen y otros líderes empresariales que utilizan las carreteras y las redes ferroviarias para transportar mercancías con valor de millones de dólares cada día, la crisis de seguridad es una pesadilla logística y un golpe inesperado y costoso de todas sus inversiones.
Se volvió demasiado arriesgado trasladar mercancías por ferrocarril cuando los ladrones detuvieron cargas de alcohol, televisores, iPhone y otros bienes de consumo de alto valor y levantaron barricadas para mantener a raya a la policía. Muchas empresas cambiaron a mitad de año al transporte en camiones para intentar trasladar sus productos al mercado de manera segura, pero a un mayor costo.
La Comisión de la Industria del Vino y el Licor, dirigida por Seiersen, reporta 151 robos en 2017, de más de 109 mil cajas de bebidas alcohólicas con valor de 352 millones de pesos. No tiene cifras comparativas para 2016, pero dice que los niveles fueron “mínimos”.
“No sólo se trata de robos”. Están vendiendo estos productos en mercados ilegales por debajo del precio de producción y compiten con nuestros productos”, asevera Leonardo Gómez, director de la Asociación Nacional de Transporte Privado, que incluye los principales usuarios de transporte de mercancías por carretera. El gobierno también se está perdiendo de los ingresos provenientes de los impuestos de ventas y de otros gravámenes.
Las empresas intentaron enviar grandes convoyes de camiones como medida de seguridad. En una ruta clave, entre la ciudad de Puebla y el puerto oriental de Veracruz, las cosas se pusieron tan mal que “no era probable que te asaltaran, era una certeza”, dijo Seiersen.
En noviembre, a medida que las carreteras principales se volvieron intransitables, las empresas volvieron a transportar sus productos por ferrocarril. Pero los analistas no ven medidas significativas para combatir la crisis del crimen, ya que los políticos se están concentrando en las elecciones presidenciales de julio y en las duras negociaciones para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Parte del problema es la policía; están mal pagados, lo que los vuelve vulnerables al soborno y están abrumados por la crisis de inseguridad.
Cuando se reveló el papel de la corrupta policía municipal en la desaparición de 43 estudiantes en 2014, el gobierno de Enrique Peña Nieto prometió reformar el sistema. Pero se ha hecho muy poco al respecto.
La Fuerza Civil, una rara historia de éxito policial en la región comercial de Nuevo León, recientemente “ha padecido de mucha deserción y un progresivo debilitamiento. Los niveles de violencia han comenzado a aumentar nuevamente”, dice Enrique Guerrero, un analista de seguridad. “Es trágico”.
La nueva Ley de Seguridad Interior se aprobó para proporcionar un marco para el papel del ejército en los deberes de la policía. Pero Eunice Rendón, una ex funcionaria del gobierno y coordinadora de Red Viral, una ONG, señala que “en 28 de los 32 estados, ya hay alguna forma de presencia militar. Esto es anormal en cualquier democracia”.
La ola de crímenes de México y los impresionantes niveles de impunidad son importantes temas electorales presidenciales conforme el ex ministro de Hacienda José Antonio Meade busca derrotar al izquierdista Andrés Manuel López Obrador.
“Queremos invertir en México”, dijo Seiersen. “Pero este nivel de inseguridad es inaudito. La gente va a perder interés en invertir en México”.
1. Estamos cerrando un año muy violento. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), casi 27 mil personas fueron asesinadas entre enero y noviembre de 2017. Cuando se sumen las víctimas de diciembre, llegaremos a un total cercano a 30 mil, un número 25 a 30% mayor al registrado en 2016.
Como quiera que se lean los datos, estamos ante un panorama tétrico.
2. Hay demasiada prisa para coronar a 2017 como el año más violento de las últimas dos décadas. Aún no tenemos los datos de Inegi. Aún no hemos hecho la comparación con años previos usando tasas por 100 mil habitantes. Mi predicción es que, en términos relativos, 2017 va a ser muy parecido a 2011, con una tasa cercana a 24 homicidios por 100 mil habitantes. Y eso apunta a un dato fundamental: la violencia en México es un fenómeno persistente y estructural. No es asunto de un año, no es ave de paso: es un hecho central de la vida mexicana.
3. De hecho, es muy posible que la tasa de homicidio de este año no sea notoriamente superior al promedio nacional del último medio siglo. Hay huecos en la serie de datos, pero la evidencia disponible sugiere que la tasa de homicidio ha rebotado en torno a 20 por 100 mil habitantes desde finales de los sesenta. En esa era, hay una excepción: la década que va de 1997 a 2007, cuando la tasa de homicidio se ubicó en torno a 10 por 100 mil habitantes. Esa es la anomalía que deberíamos tratar de explicar: ¿por qué en ese momento disminuyó la violencia homicida? No lo sé, pero es una pregunta que hay que formularse con urgencia.
4. Los economistas hablan de una trampa del ingreso medio, una situación en la cual un país se vuelve demasiado rico para atraer ciertas formas de inversión intensiva en mano de obra, pero sigue siendo demasiado pobre para facilitar el crecimiento de sectores de alto valor agregado (simplifico de más un problema complejo). Tal vez algo similar suceda en seguridad. Tal vez estemos metidos en una trampa de violencia media: suficiente violencia para ensombrecer la vida de millones de personas, pero no la suficiente para motivar una reacción vigorosa del Estado y de las élites. Eso no significa que deseo más violencia: simplemente esbozo una posible explicación para la persistencia del fenómeno.
5. No está de más recordar que la violencia no afecta por igual a todos los segmentos demográficos. Un profesionista de 50 años, habitante en zonas de clase media alta en la Ciudad de México, no enfrenta los mismos riesgos que un joven pobre y desempleado de la periferia de nuestras ciudades. Como todo en México, la violencia está distribuida inequitativamente. Y como siempre en México, los pobres llevan la peor parte.
6. ¿Qué esperar para 2018? Algo más de lo vivido en 2017. Mucha violencia de muchos tipos, distribuida en muchos lugares. Con el riesgo añadido de violencia asociada al proceso electoral, pero nada muy distinto. Y lo mismo vale para 2019 y 2020. Insisto: estamos ante un problema endémico que no se resuelve con un cambio de gobierno. Para enfrentarlo necesitamos algo más parecido a las campañas permanentes de vacunación y menos a la respuesta ante brotes epidémicos. Y eso significa que, sin importar los contenidos específicos de la política de seguridad del siguiente gobierno, no va a tener resultados visibles en el corto plazo.
Felices fiestas.
NOTA: Va una felicitación al SESNSP. La nueva metodología para el registro y clasificación de delitos y víctimas, presentada la semana pasada, arroja información mucho más granular y más útil para el análisis. Como usuario de sus datos, agradezco el esfuerzo.