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lunes, 2 de marzo de 2026

«PAPELITOS HABLAN…les APLAUDIMOS ?»: «FACTURAS de la TRANSA EXHIBEN a AMERICO y el PACO de las PACAS USANDO el DINERO de CONTRIBUYENTES como JABON para QUITAR la MUGRE del GOBERNADOR»…la matríarca lo quiso correr,sin éxito.

En Tamaulipas ,bajo el gobierno de Morena y Americo Villarreal Anaya,no hay comunicación social: hay una lavandería de imagen carísima donde el jabón es dinero público y la mugre que carga el gobernador no se quita.

El desfalco “legalizado” a punta de CFDI

ARTICULO-19 ha documentado que el gobierno de Américo Villarreal reventó su presupuesto de publicidad oficial 2024: tenía autorizados 30.7 millones y terminó quemando 559.8 millones, un reventón de 1,723% digno de Guinness del cinismo.

Ese gasto mete a Tamaulipas a la “liga de honor” de los estados que multiplican por veinte lo aprobado para comunicación social, con opacidad y discrecionalidad como norma, no como accidente.

La coartada oficial habla de “difusión de actividades institucionales”; las facturas cuentan otra historia: campañas de imagen, medición de impacto y estudios “de efectividad” que curiosamente siempre justifican seguir tirando billetes a lo bestia del dinero de los impuestos.

La nómina secreta de la propaganda

En la hoja de cálculo que acompaña el trascendido, Comunicación Social trae su propio “Top 5” de consentidos, todos con la misma cifra mágica: 1,777,000 pesos mensuales para Manuel Alejandro Escobedo Bernal, Josué Santiago Martínez, Cuauhtémoc Vanoye Sánchez y Brandx BX, más 1,160,000 para Dogma Creativos; todos marcados como “pagado”.

Eso no es una estrategia de medios, es una nómina de prensa de prepago: contratos gemelos, montos calcados y la misma justificación genérica de “gastos en general”, perfecta para esconder chayote masivo bajo el sello del SAT.

Factureras con factura en mano

Las CFDI de Dogma Creativos, Cuauhtémoc Vanoye, Manuel Escobedo y Servicios y Soluciones Roma muestran el mismo patrón de manual:

  • Cliente único: Secretaría de Finanzas del Gobierno de Tamaulipas.
  • Concepto: “Difusión de actividades institucionales del gobierno del estado, campañas y/o estudios para medir la efectividad de las campañas de difusión”, todo bajo el rubro “Gastos en general”.
  • Montos: 250,000 (Dogma) que cierran en 290,000 con IVA; 1,000,000 (Vanoye) que suben a 1,160,000; 497,413.79 que se redondean a 577,000; 646,551.72 que cierran en 750,000; cantidades redondas y periódicas que calzan con los pagos mensuales del trascendido.

Lo que en la denuncia ciudadana se describe como “empresas fantasma” que cobran más de 10 millones mensuales durante 40 meses —más de 400 millones desviados— encaja perfectamente con la lógica del informe de ARTICLE 19: no hay difusión, hay coacción aceitadas con dinero de las y los contribuyentes.

Paco de las Pacas y el gobernador del chayote

ARTICULO-19 retrata a Tamaulipas como laboratorio de cómo un gobierno “de la transformación” usa la publicidad oficial para premiar paleros y castigar críticos; Villarreal y su operador Francisco “Paco de las Pacas” Cuéllar aparecen en la cúspide de los que más gastan matando el hambre de la prensa de prepago que le ha permitido sostener un tren de vida que transita sobre rieles de lujos y conseguir el sueño americano en el suelo mexicano de Tamaulipas.

Impuesto por Jesus Ramirez,el ex-jefe de prensa de AMLO y ahora jefe de asesores de Claudia Sheinbaum,fue recien enlodado por el ex-consejero presidencial Julio Scherer ,embarrado en el escandalo de Sergio Carmona,junto con el Gobernador Villarreal Anaya.

«Paco» Cuellar,comunicólogo transa venido de menos a mas ya sobrevivió al embate de la «matriarca» de Tamaulipas ,que usó su poder sentimental para correrle a todo su séquito de delincuentes que robaron a Tamaulipas inventando pagos millonarios (…y estan impunes), solo para instalar en sus puestos a otros que le rinden a la gobernadora de facto «metiche» (…acumula escándalos) de Tamaulipas que no fue elegida en las urnas.

El resultado está a la vista: un gobernador que se desploma en todas las encuestas de percepción desde el dia que asumió el cargo para el que no estaba preparado, salvo en la asignatura de «traficante de huachicol y aliado del crimen organizado». 

Mientras su oficina de comunicación social con su aval incendia el presupuesto para comprar silencio y titulares de utilería; el informe habla de un esquema en el que el discurso de cambio financia, en realidad, la censura con dinero público.

Colofón

Entre los CFDI que huelen a facturera, el Excel con pagos clonados y el informe de ARTICULO-19, la historia es simple: Americo Villarreal y «Paco Cuéllar» no comunican, extorsionan políticamente con el presupuesto.

No están pagando publicidad: están pagando para que Tamaulipas parezca menos roto en los encabezados de los mismos medios que ayudan a seguirlo rompiendo.

«Es paradogico y triste saber que engañan a ciudadanos con su mismo dinero porque nos creen idiotas», por favor no les den la razón.

Con información: ARTICULO-19/MEDIOS/REDES

SE «CAYÓ el CANTON,MENCHO les PAGABA»: «INVESTIGAN en CHIAPAS NARCONOMINA del C.J.N.G que FINANCIABA PAKALES del CAPITAN APARICIO que FUE ECHADO de TAMAULIPAS por NARCONEXOS»…el mismo dia que Américo Villarreal lo nombró.

La misma fuerza “élite” que hoy presume blindar Chiapas y que llegó comandada por un capitán de la extinta Policia Federal reciclado: Óscar Aparicio Avendaño, una exportación de desecho de Tamaulipas a Zacatecas donde manda galleta el «Jardinero» del CJNG y de ahi a Chiapas ,todo antes de tronarlo en el puesto donde iba estrenar el casco que le habia dado Américo Villarreal.

El 26 de septiembre de 2022, unos dias antes de asumir el cargo,Américo Villarreal lo anunció con bombo y platillo como su flamante secretario de Seguridad Pública; hasta lo pusieron en las listas oficiales de gabinete, pero le duró menos el nombramiento que una conferencia mañanera: antes de tomar posesión lo borraron del mapa y metieron a un general en su lugar que también condescendió con el narco,cooptado por los «Escorpiones» del Cartel del Golfo de Matamoros.

La versión fina hablaba de “ajustes de último minuto”, pero en Tamaulipas todos entendieron el mensaje: al capitán recomendado aterrizó una ráfaga de señalamientos por presuntos vínculos con el Cártel del Golfo y mejor lo regresaron por la pista de servicio.

Chiapas 2026: el mismo personaje reaparece rebautizado como secretario de Seguridad del Pueblo y jefe político de la Fuerza de Reacción Inmediata «Pakal», ese cuerpo de élite que el nuevo gobernador vendió como muralla contra el crimen organizado y que ahora resulta y resalta que los financiaba el «Mencho»

Y es que justo a ese grupo “incorruptible” lo salpica ahora una narconómina atribuida al CJNG donde la FRIP–Pakal aparece como “Estatal Pakales” cobrando su raya de 100 mil pesos semanales, en la misma lista donde se pagan policías municipales y grupos armados en comunidades indígenas.

Frente al escándalo, el libreto oficial se escribe solo: el gobernador ordena “investigación exhaustiva” y promete castigar “caiga quien caiga”, mientras Aparicio se indigna en comunicados, jura que no encubre a nadie y asegura que en su corporación solo hay “autoridad, legalidad y compromiso”, como si la nómina no trajera cifras, fechas y conceptos tan claros como un recibo de luz.

La fiscalía abre carpeta, las alcaldías dicen que sus puertas están abiertas y todos repiten la frase mágica de “cero tolerancia y cero impunidad”, pero curiosamente nadie se anima a explicar por qué la supuesta fuerza estrella del estado aparece con nombre y monto preciso en los papeles del Mencho.

En resumen: Tamaulipas lo quiso como secretario, le olió raro y el ejercito lo bajó de la silla antes de sentarse; Zacatecas lo hace subsecretario y luego Chiapas lo compra como garantía de limpieza y, a los pocos meses, una narconómina lo deja parado en medio de la escena del crimen administrativo.

Si así se ve la “élite” institucional, habría que preguntar quién está en la tropa rasposa; porque cuando el mismo capitán que fue combustible político en la frontera norte termina al mando de la fuerza que figura en la contabilidad del CJNG, el mensaje es brutal: el uniforme cambia de escudo, pero la nómina, al parecer, se firma en la misma oficina.

Con información: AM/ MEDIOS/

"SI el EXITO se LLAMA MENCHO, FRACASO se LLAMA SINALOA": EL "ESTRATEGA HARFUCH y TODOS los SOLDADOS,MARINOS y GN que estaban en la BODEGA NO HAN PODIDO"…a 539 dias,77 semanas o 1 año,5 meses y 21 dias de guerra.

El gran hit del sexenio, «haiga sido como haiga sido», se llama “Mencho» y lo ejecuto quien lo planeo, el Ejercito,pero el gran ridículo,el gran fracaso estrepitoso de la estrategia fallida y fallando se llama Sinaloa y lo encabeza Omar García Harfuch y el mismo ejercito.

Mencho: el trofeo dorado

  • En la narrativa oficial, el operativo contra el Mencho es el póster de “misión cumplida” de Sheinbaum y el Ejército con costo de mas de 2 mil millones de pesos.
  • Es el caso que repiten en cada mañanera: detenido el gran jefe, se presume músculo, coordinación, inteligencia, cero impunidad, toda la épica militar.

Un solo capo les sirve de coartada para vender la idea de que todo el país va rumbo a la paz, aunque en el mapa siga prendido Sinaloa como corto circuito permanente.

Sinaloa: el boquete de Harfuch

  • Desde que estalló la guerra entre la Chapiza y la Mayisa en septiembre de 2024, Sinaloa es el expediente incómodo que el gabinete de seguridad no puede cerrar.i
  • Metieron más de 14–15 mil elementos federales, fuerzas especiales, Guardia Nacional, Ejército, Marina, lo que hubiera en la bodega… y la violencia siguió como si nada.

El gran fracaso de Harfuch y del Ejército se llama Sinaloa: no es un tema, es un hoyo negro donde se traga la narrativa de “ya vamos ganando”.

La mañanera mutilada

  • En Mazatlán, Sheinbaum llegó con su Gabinete de Seguridad a presumir que el homicidio doloso bajó 50% desde junio y que los delitos de alto impacto cayeron 31%.
  • Pero en la famosa lámina de los “nueve delitos de alto impacto” de siempre, mágicamente desaparecieron cuatro: feminicidio, extorsión, secuestro y robo con violencia.

La semana anterior, en Guanajuato, sí enseñaron los nueve delitos; en Sinaloa, solo cuatro, como si las otras cifras fueran material clasificado y no datos públicos.

El truco del hotel lleno

  • Cuando le preguntan cuándo regresará la tranquilidad a Sinaloa, la presidenta esquiva la respuesta y se refugia en la economía: que el estado “se está recuperando”, que hay turismo, que el hotel de Mazatlán donde se quedó estaba “prácticamente lleno”.
  • Traducción: si el lobby del hotel está repleto de funcionarios, seguridad, asesores, reporteros y comitiva presidencial, entonces Sinaloa va viento en popa.

El problema es que la gente afuera del hotel no vive de las tarifas del Grand Turismo, vive del miedo cotidiano: negocios extorsionados, escuelas vacías, colonias enteras encerradas antes de que oscurezca.

El dato que les revienta el guion

  • La propia encuesta del gobierno, la ENSU del Inegi, dice que en Mazatlán la percepción de inseguridad saltó de alrededor de 40–50% en 2024 a 80% en diciembre de 2025.
  • En Culiacán, la cosa está peor: la percepción de inseguridad se disparó a casi 88%; prácticamente nueve de cada diez personas sienten que viven en zona de guerra.

O sea: el gobierno presume láminas con curvas que bajan, mientras la percepción social se va al cielo; en el PowerPoint, paz; en la calle, pánico.

El éxito y el fracaso, con nombre y apellido

  • Si uno se queda con la propaganda oficial, el gran éxito del Ejército se llama Mencho: un operativo, un capo, un video, una narrativa.
  • Pero si uno se asoma a Sinaloa, el gran fracaso de Harfuch y del mismo Ejército se llama Sinaloa: miles de elementos desplegados, cifras maquilladas, delitos borrados de las pantallas y una población que tiene más miedo hoy que hace un año.es-us.noticias.

En resumen: colgaron la medalla de Mencho en el pecho del gobierno, pero el agujero de Sinaloa les cuelga del cuello como una lápida. Y por más que llenen hoteles, no alcanzan a llenar el vacío de credibilidad que dejaron en la calle.

Con información: LATINUS/

¿POR QUÉ VALLARTA?: EL «DIA de la CAIDA del MENCHO,NO del C.J.N.G, el PUERTO y 21 ESTADOS MAS ENTENDIERON QUIEN MANDA AHI»…el mejor ejemplo de que el optimismo gubernamental es pesimismo, solo que mal informado.


Era una tienda y ahora es un amasijo de hierros retorcidos, cenizas y láminas desparramadas. Lo explican los señores de mantenimiento, ya quemados por el sol, porque el trabajo (que no el salario) se les desbordó desde el domingo: la estructura era débil, el metal se dobló por el calor extremo, no aguantó el peso del techo y todo se vino abajo. El fuego que provocó el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en decenas de establecimientos y vehículos ha dejado lleno de cicatrices a Puerto Vallarta, un paraíso costero de México. 

La represalia por la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, espantó a miles de turistas, provocó una oleada de cancelaciones y devolvió el miedo a todos los que ya sabían quién, abajito, controlaba la ciudad. 

Hasta los que son de fuera comprendieron: “Entendimos el mensaje. Fue una señal de poder. Ellos mandan aquí”, señalan Karen y Chris, canadienses, después de hacerse algunos posados en ese derrumbe quemado que una semana antes era un Oxxo. No son los únicos que se llevan un selfie, con pamela y bañador, de recuerdo.

Aún no habían atrapado al Mencho en Tapalpa y ya salía el humo en Puerto Vallarta. A las ocho de la mañana, en la sierra, el Ejército mexicano seguía peleando contra el círculo de seguridad del líder del CJNG, pero a esa hora, Lalo, un trabajador de hotel, ya vio la primera humarada desde el malecón. 

A las 8.40, Rosa cerró nerviosa su fonda de comidas porque el cielo de la joya turística se estaba poniendo todo negro. A las nueve, Valeria pulsó el botón de emergencia de la gasolinera donde trabaja para que se cerrara el suministro antes de que llegaran las llamas. Después se echó a correr. Y el grupo de Edgar, que todavía jugaba vóleibol en una playa alejada del centro, recibió la llamada: busquen refugio, el cartel está prendiendo la ciudad.

Una cronología

Quemaron primero los coches, los autobuses y los camiones, en total más de 200, los atravesaron en las avenidas y en las esquinas. “En muy pocas ocasiones se les apiadó el corazón. Sí un compañero, que ya está muy grande, salió a pedirles de favor que le dieran la oportunidad de mover su carro, porque era de lo único que podía vivir”, cuenta Andrés, taxista: “Sí se lo permitieron”. 

A mediodía, cuando El Mencho caía herido en el bosque de Tapalpa por el ataque de los militares, a 400 kilómetros de allí, sus tropas ya arrasaban con todos los establecimientos de cadena, robaban tiendas motos antes de calcinarlas. En todo ese domingo no salió a hablar el alcalde, Luis Ernesto Munguía, pero el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, activó el llamado código rojo y pidió a la población del Estado guarecerse.

Mientras, en el penal de Ixtapa, a las fueras de Puerto Vallarta, se desató un motín. Un grupo armado llegó a la cárcel, disparó contra las instalaciones y, con la ayuda de un camión, derribó un portón para poder ingresar. Ayudaron a escapar a 23 presos, ocho de los cuales habían entrado juntos a la prisión el 11 de noviembre de 2021, unos días antes de que el Gobierno detuviera a Rosalinda González Valencia, la esposa del Mencho. 

Entre los reos fugados hay sentenciados por desaparición forzada y por asesinatos, también jefes de plaza del Cartel Jalisco Nueva Generación, como Cristian Alonso Moreno, conocido como El Joker, quien controlaba Lagos de Moreno y estaba detrás de una masacre. Los criminales, en su huida, mataron a Rafael Hernández, veracruzano, amable y trabajador, policía estatal con casi 25 años de servicio. Era custodio en el penal.

Antes de que cayera la noche, cuando ya se sabía que el CJNG había colocado cientos de bloqueos en carreteras y atacado 20 Estados del país, Daniel, que es operador en el puerto, se decidió a volver a su casa, con su familia. Llevaba todo el día rodeado de fuegos, pero dejó el coche en el estacionamiento y comenzó a caminar. “Iba con la cabeza agachada, sin mirar a nadie. Oía pasar motos y motos de ellos. Fui rezando todo el camino”. Después de una hora llegó a su casa y ya no salió hasta el martes, igual que las 290.000 personas de Puerto Vallarta. “Esto nos encerró más rápido que el covid”, resume Guillermo, trabajador de una pequeña refinería.

¿Por qué Vallarta?

Aquí han matado a balazos a un exgobernador y han secuestrado a los hijos del Chapo, pero, aun con las marcas visibles, los turistas y los locales insisten: “Puerto Vallarta es muy tranquilo”. Los extranjeros afirman que es más seguro que algunas ciudades de Estados Unidos, incluso de Canadá, y que les gusta por el clima, las playas bonitas, la amabilidad de la gente y porque pueden caminar a cualquier hora. Eso también lo asegura Andrés, que acaba de terminar Ingeniería, pero trabaja mientras de taxista: “Por aquí podías andar a las cuatro o cinco de la mañana sin tema”. Todos los empresarios, vendedores y conductores, preguntados por este periódico, afirman que el crimen no les extorsiona, ni les cobra piso por trabajar en la ciudad. La explicación más sencilla es que el CJNG consigue suficiente de Vallarta de sus otros frentes: el narcomenudeo, el turismo y el lavado de dinero.

Igual que Cancún, Mazatlán o Los Cabos, Vallarta es territorio de grandes complejos hoteleros. Uno de los nidos favoritos para que el dinero negro entre al mercado legal. “La delincuencia organizada ha buscado históricamente cómo incorporar el dinero conseguido por vía ilícita a la economía formal, porque los carteles tienen una estructura empresarial”, apunta el abogado especializado Luis Pérez de Acha: “Y el sector inmobiliario se presta a ese lavado de dinero, especialmente donde existen obras grandes, que demanden muchos recursos, como son las zonas turísticas”. Solo tres días antes de la captura del Mencho, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos había sancionado a 17 empresas de esta costa (varias vinculadas a Carlos Rivera, hijo de otro exgobernador) por sus vínculos con el CJNG en un fraude inmobiliario. Hace tiempo que la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) tiene identificado a Puerto Vallarta como un “bastión estratégico” de lavado de dinero del Cartel Jalisco.

Pero proteger el blanqueo no es solo lo que ocasionó la brutal respuesta de la organización el domingo. “Puerto Vallarta es la joya de la corona de un control territorial marítimo que no hay que olvidar”, apunta Rossana Reguillo, antropóloga de Jalisco: “Es además un lugar estratégicamente ubicado, rodeado de montañas, inexpugnable”. En las sierras que vigilan desde arriba, “hay campos de adiestramiento, laboratorios y cultivos”, detalla David Coronado, sociólogo especializado de la Universidad de Guadalajara: “Todos dependen de Puerto Vallarta”. Tanto Coronado como la periodista Alejandra Guillén llevan años estudiando las desapariciones en Jalisco, y ambos afirman que Puerto Vallarta forma parte de un corredor, que empieza en la costa, atraviesa la región Valles y la capital, para llegar hasta los Altos de Jalisco, a Lagos de Moreno y Encarnación Díaz; es un corredor desaparecedor, muy vinculado al reclutamiento forzado.

Erick, Fernando, Luis, Jonathan, Filiberto

Se acaba la tarde en el árbol de la esperanza, en el centro de la plaza principal de Ixtapa. De sus ramitas cuelgan esferas con rostros, nombres y fechas. Es el de Erick Javier Placencia, el de Iván Jiménez, el de Leonardo Sandoval, el de Óscar Noe Medina… Se los llevaron entre el 2010 y el 2025, los 15 años del brutal control que el Cartel Jalisco ha impuesto en esta zona. Son sus historias el recuerdo de lo que supone vivir en los territorios arañados por el crimen organizado.

A Fernando Peña se lo llevaron el 2 de septiembre de 2023, junto a su moto, cuando volvía de comprar unos taquitos para su esposa y su hijo de un año. “El niño todavía lo llama, pregunta en su cumpleaños que cuándo llega el regalo de su papá”, dice entre lágrimas Lidia Fregoso, que busca a Fer frente a todos los que se apartaron porque era peligroso. En su colectivo, Una luz para nuestros desaparecidos, está también Marcela Mendoza, quien ha vencido el miedo para salir a peinar la tierra y para salir a cámara con un colgante con el rostro de su hijo, Luis Miguel Mendoza. Él era albañil, la última vez lo vieron en Puerto Vallarta en junio de 2019, después de estar trabajando en una construcción en la sierra, dejó seis hijos.

Jonathan Araiza era ladrillero, se mudó de Puerto Vallarta a Ixtapa con 18 años, y el 3 de septiembre de 2024 su madre Liliana Ibarra recibió un mensaje: “Se llevaron a su hijo, le recomiendo que no haga denuncie, que no haga nada”. Pero no funciona así el coraje de una madre. Fue la policía la que levantó a Filiberto Nolasco, de entonces 33 años, el 9 de marzo de 2024. Así lo reconocen los informes policiales, después de dos años de lucha de su esposa Susana Muñoz, que ha recibido en dos ocasiones fotos de él hincado, flaco y descuidado, con carteles de ayuda: “Yo lo voy a encontrar”.

La ola violenta del domingo no sorprendió a estas mujeres, que conocen bien los zarpazos del crimen en Vallarta. Pero también les abrió nuevos miedos: “Ya no hallaba dónde meterme. Me hace sentir que ahorita todos los niños están en peligro”, apunta Marcela Mendoza. En esas pocas palabras se esconde lo que todavía nadie sabe: cómo van a ser los reacomodos criminales del CJNG tras la muerte de su líder. “Nos da miedo que Vallarta se vuelva como Mazatlán”, apunta Guillermo, quien está pensando en volver a Guadalajara con su familia, en referencia al espejo de la guerra fratricida de Sinaloa.

Son cuatro los nombres fuertes que el Gobierno de Estados Unidos identifica en Puerto Vallarta: Carlos Andrés Rivera Varela, La Firma; Julio César Montero Pinzón, conocido como El Tarjetas o Moreno; Francisco Javier Gudino Haro, La Gallina, y Gónzalo Mendoza Gaytán, El Sapo. Estos dos últimos fueron señalados a EL PAÍS por un alto cargo de Seguridad del Gobierno mexicano como prioridades por su rango dentro del CJNG. Además, El Sapo es el nombre que han revelado los pocos supervivientes a campos de reclutamiento forzado como el encargado de obligar a los secuestrados a matarse entre ellos.

“La continuidad criminal de Puerto Vallarta pone en evidencia que no ha bastado con descabezar grupos, eso se hace desde los años 80, que si no se atienden las redes de protección, las redes de impunidad, nada va a cambiar”, señala Carlos Flores, investigador en Ciencias Políticas de CIESAS: “Porque los actores criminales han ido cambiando de rostros y de jefes pero el poder empresarial, político que los ha permitido, sigue”.

Ahora

Se nota que son turistas porque traen arena pegada en las plantas de los pies, short y playera de anclas a juego, sombreros grandes, la piel quemada. Caminan por el malecón de Puerto Vallarta y toman el sol en las tumbonas, son menos de los que deberían ser en esta temporada, pero todavía aguantan; algunos mencionan el susto, otros que después de años viniendo a Vallarta también les duele ver la ciudad así, muestran preocupación real por los mexicanos que viven aquí, se enfrentaron también a estadounidenses y canadienses que aprovecharon el caos para hacer rapiña alguna tienda. “¡Sentí vergüenza!“, relata Karen, que se hizo viral por enfrentarse a los saqueadores. Para una ciudad que vive del turismo, ellos son esenciales. “Ayer trabajé todo el día y solo hice dos viajes”, relata Andrés desde su taxi.

El Gobierno trata de aparentar normalidad: aquí llegó esta semana el gobernador Pablo Lemus para afianzar que todo se estaba recuperando, también arribó un barco con un centenar de marinos para unirse a las tareas de patrullaje. “Que no se preocupen porque anda aquí toda la Guardia Nacional, también los marinos, y mucha policía, y los helicópteros: vamos, todo normal”, insisten con una sonrisa artificial desde los vacíos puestos de Turismo. Pese al despliegue de seguridad, todavía faltan 17 de los reos fugados por ser arrestados. A las afueras de Vallarta, por El Colorado, encontraron a cinco y mataron a uno —durante un enfrentamiento—, mientras el director del penal era destituido. “Ahora sí que se nos acabó la temporada, porque uno que vive aquí tiene susto, imagínate ellos”, relata Bernhard Güth, chef del reconocido Trío Restaurante, después de tres décadas en la ciudad: “Pero Vallarta ha superado tantas cosas, ¿cómo no va a superar esto?“.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/BEATRIZ GUILLEN/