La farándula y la política nunca han sido
una buena combinación, pero es lo que tenemos. La farándula se metió en Los
Pinos y asistimos al show de las frivolidades, mientras el país está sumido en
una crisis económica, política y de derechos humanos.
La escena es aparentemente normal: una
actriz mexicana famosa de compras en un lujoso centro comercial de Beverly
Hills. Pero aquí hay un pero. Resulta que esa actriz es, nada menos que, la
Primera Dama de un país con 70 millones de pobres, 28 millones de los cuales,
son pobres alimenticios, es decir, gente que no tiene ni para comer
El acto de ir de compras a tiendas caras
se vuelve ofensivo porque la Primera Dama no es solamente una actriz famosa,
sino la presidenta honoraria del DIF Nacional, una funcionaria que dirige un
ente público.
Todo indica que la señora Rivera sigue
viviendo en la negación. Según ella no es funcionaria, pero su puesto en el
DIF, la obliga incluso a presentar declaración patrimonial, algo que nos debe a
los mexicanos, en especial de los años 2012 y 2013, cuando supuestamente tenía
130 millones que, dice, le pagó Televisa por la excelencia de sus importantes
servicios.
Si la señora se quiere ir de compras a
todo lujo que se vaya como una ciudadana más, pero el problema es que utiliza
el Estado Mayor Presidencial, sus escoltas y vehículos, por tanto, está
gastando los recursos de los mexicanos, por tanto, insisto, es una funcionaria
más y tiene que responder.
¿Quién pagó las compras de La Gaviota, sus
hijas e hijastras? Por lo pronto, ya salió un valiente a dar la cara. No, no es
Peña Nieto. Se trata del papá de las hijas de Angélica Rivera, el productor de
telenovelas José Alberto “El Güero Castro”: “No ofendan a mis hijas, el que
vivan con su mamá no significa que ella las mantenga yo trabajo para
mantenerlas y cuidarlas #NoSeConfundan”.
El Güero Castro, tiene razón, La Gaviota
no mantiene a sus hijas, en parte su manutención corre a cargo del erario
público. ¿O acaso el Gúero Castro paga los escoltas que las cuidan y las
camionetotas con chofer que usan para trasladarse?
Ahora bien, si verdaderamente el Güero
Castro quiere que aceptemos como definitiva su aseveración. Qué él y su ex
esposa transparenten los gastos de las tres muchachas. Vamos haciendo cuentas.
Que nos diga a cuánto asciende la pensión que les da a pesar de ser mayores de
edad.
Sería interesante saber cuánto gasta Sofía
al mes o saber a cuánto asciende su pensión individual porque mientras andaba
de compras exhibió un bolsito de la marca francesa Céline que cuesta la friolera
cantidad de 2 mil 200 dólares, más de 30 mil pesos. Y además se probó vestidos
de 20 mil dólares en una exclusiva tienda de trajes de graduación Bagdley
Mischka, según reportó Telemundo. Necesitamos información financiera para
entender como está chica podría comprarse un vestido de 300 mil pesos.
La discreción no es una cualidad de
Angélica Rivera ni de sus hijas que exhiben de manera ostentosa sus
frivolidades. Evidentemente la importancia que le dan a su imagen y vestimenta
es prioritaria, a pesar de que el país, bajo el régimen de Enrique Peña Nieto,
se empobrece a pasos agigantados.
Las hijas de Peña Nieto no son diferentes.
Sería muy interesante saber a cuánto ascienden los gastos de estas seis mujeres
— Angélica, sus tres hijas y sus dos hijastras— todas, forman parte del séquito
presidencial. Todas visitaron tiendas como Dolce & Gabbana, Versace
Collection, Tiffany o Lord of Optic y para finalizar su jornada de compras se
fueron a cenar al restaurante Fogo de Chao donde el costo por persona es de 61
dólares.
La opacidad solo sirve a la especulación.
Si la familia Peña-Rivera quiere detener las criticas exacerbadas generadas por
su costoso nivel de vida, necesita transparentar sus gastos.
Mientras la señora Rivera no presente su
declaración patrimonial, seguiremos sin saber si el costo de sus lujosos gustos
y el de sus hijas e hijastras lo paga ella con sus magníficos ahorros producto
de su trabajo con Televisa, o lo pagamos todos los mexicanos.
Para empezar, el jefe del Servicio de
Administración Tributaria (SAT), Aristóteles Núñez debe dejar de proteger la
información concerniente al pago de impuestos declarados por Angélica Rivera
desde el 2010. De esta manera, se confirmará o descubriremos las mentiras de la
Primera Dama quien declaró públicamente que fue ella quien compró su famosa
Casa Blanca.
La mejor manera de combatir la corrupción
es transparentando las declaraciones del gabinete presidencial, incluida, la
Primera Dama. El artículo 108 de la Constitución Federal obliga a la señora
Rivera a transparentar sus ingresos y egresos.
De lo contrario, Angélica Rivera deberá
ser inhabilitada y destituida de su cargo como presidenta del DIF. De esta
manera, si cometió el delito de enriquecimiento ilícito, ser llevada a juicio.
El artículo 224 del Código Penal Federal nos ofrece la posibilidad de enjuiciar
a un servidor público, cuando este, no ha acreditado de manera fehaciente el
súbito aumento de su patrimonio o su poder adquisitivo.
De está manera, la señora Rivera, sus
hijas e hijastras podrán contestar la simple pregunta de la canción de Chico
Che: ¿Quién pompó?


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