Visitanos tambien en:

sábado, 17 de mayo de 2025

“Y SERÁ cada QUE se les HINCHE”:”SHEINBAUM y su CUATE de la LEY CENSURA quieren DECIDIR que PUEDES VER,DECIR,COMPARTIR,VIGILARTE y/o CASTIGARTE SIN ORDEN JUDICIAL”…con una receta probada en regímenes que temen a la verdad y odian la libertad.


La iniciativa de Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, ya conocida como “Ley Censura”, representa un retroceso monumental en materia de derechos y libertades en México, bajo el disfraz de ampliar la conectividad y modernizar el marco legal. 

Su contenido y espíritu nos revelan una peligrosa concentración de poder estatal sobre la infraestructura de telecomunicaciones, los datos personales y la libertad de expresión de millones de mexicanos.

Si esta ley avanza:

“México dejará de ser una democracia para convertirse en un Estado vigilante, donde el gobierno mete mano en tu vida digital cuando se le antoje y silencia a quien le incomode. 

No es modernización: es censura pura, es control, es la receta probada de los regímenes que temen a la verdad y odian la libertad. 

Hoy quieren tus datos, mañana tu silencio. Si no frenamos este atropello, mañana despertaremos en un país donde la crítica es delito y la obediencia, obligación. La libertad de expresión no se negocia: se defiende con uñas y dientes, o se pierde para siempre”…ValorTamaulipeco.

Vigilancia y acceso a datos personales: un despropósito autoritario

La ley aun en ciernes ,otorgara a las autoridades facultades alarmantemente amplias para solicitar a los concesionarios de telecomunicaciones la geolocalización, el historial de comunicaciones, los datos de identificación de equipos y hasta el contenido de los dispositivos móviles, todo ello sin necesidad de una orden judicial clara y específica. 

Los artículos 159 a 161 obligan a las compañías a conservar los registros de comunicaciones y datos de geolocalización durante 24 meses, disponibles para entrega inmediata a las autoridades, sin controles judiciales efectivos ni salvaguardas robustas contra el abuso o el acceso ilegal.

Esto implica que cualquier instancia de seguridad o procuración de justicia podría, bajo criterios vagos, acceder a la vida digital de cualquier persona, periodista, activista o ciudadano común, con un potencial devastador para la privacidad y la protección de fuentes periodísticas.

Censura y control de contenidos: el Estado como árbitro absoluto

Aunque el artículo 109, que permitía el bloqueo de plataformas digitales sin orden judicial, fue retirado tras la presión social y de la oposición, el dictamen mantiene otras disposiciones que otorgan a la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones la capacidad de regular, bloquear o retirar concesiones a medios y plataformas bajo criterios ambiguos y discrecionales. 

La ley permite la intervención estatal directa para “rescatar” bandas del espectro por motivos tan amplios como “seguridad nacional”, y para restringir contenidos extranjeros, abriendo la puerta a la censura previa y al silenciamiento de voces críticas.

La concentración de estas facultades en una sola agencia, dependiente del Ejecutivo, elimina la autonomía regulatoria y convierte a la autoridad en juez y parte, lo que es incompatible con los estándares internacionales de derechos humanos y los compromisos asumidos por México en tratados como el T-MEC.

Riesgos para la democracia y la prensa

La ley, en su redacción actual, representa una amenaza directa a la libertad de prensa y de expresión. Organizaciones civiles, especialistas y la oposición han advertido que la vigilancia masiva, la censura de plataformas y la posibilidad de retirar concesiones a medios críticos constituyen un andamiaje legal para instaurar un “Big Brother” digital mexicano. 

La experiencia reciente con el espionaje ilegal mediante Pegasus demuestra que los controles institucionales en México son insuficientes para evitar el abuso de estas facultades[5].

Valoración y crítica feroz

  • La ley es un despropósito por su ambigüedad, su falta de controles judiciales y su potencial para el abuso de poder. No es una herramienta de modernización, sino un instrumento de vigilancia masiva y censura estatal.
  • Sustituir la autonomía regulatoria y el control judicial por la discrecionalidad de una agencia dependiente del Ejecutivo es un atentado contra la democracia y la pluralidad.
  • La supuesta finalidad de ampliar la conectividad es una cortina de humo para legitimar prácticas autoritarias y centralizar el control de la información y los datos personales.
  • La eliminación del artículo 109 no resuelve el problema de fondo: la ley, en su conjunto, sigue siendo una amenaza para derechos fundamentales y debe ser rechazada en su totalidad, no “maquillada” con cambios cosméticos.
  • La oposición y la sociedad civil tienen razón al denunciar que, de aprobarse, el gobierno podría acceder a tus datos, tu ubicación y tu vida digital “cuando se le hinche”, sin rendición de cuentas ni límites efectivos.

“Esto representa un grave retroceso para la democracia y una amenaza directa a la libertad de expresión. Ningún gobierno debe decidir qué podemos ver, escuchar o decir. Morena quiere censurar lo que no le conviene”.

Disposiciones de la iniciativa que chocan con la democracia y la legalidad

A partir del análisis del texto oficial de la iniciativa y de los dictámenes y análisis de organizaciones especializadas, se identifican múltiples disposiciones que vulneran principios democráticos, derechos fundamentales y garantías legales en México:

1. Bloqueo de plataformas digitales sin control judicial

  • Facultad discrecional para bloquear plataformas: La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones tendría la atribución de bloquear plataformas digitales completas cuando lo soliciten autoridades competentes, sin requerir una orden judicial ni criterios claros sobre qué constituye un “incumplimiento”.
  • Censura previa: Esta medida equivale a censura previa, prohibida expresamente por la Constitución mexicana y la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Permitir el cierre de plataformas o medios digitales sin control judicial es un ataque directo a la libertad de expresión y al pluralismo informativo”.

2. Acceso a datos personales y vigilancia masiva

  • Acceso sin orden judicial: El artículo 190 permite que cualquier autoridad de seguridad pueda solicitar a los operadores de telecomunicaciones datos como geolocalización, historial de comunicaciones, fotografías, correos y otros contenidos de dispositivos móviles, sin necesidad de una orden judicial.
  • Violación a la privacidad: Esta disposición viola el derecho constitucional a la privacidad y a la protección de datos personales, además de contradecir los estándares internacionales que exigen control judicial para la intervención de comunicaciones privadas.

3. Restricciones arbitrarias a las telecomunicaciones

  • Equipos para cancelar o bloquear señales: El artículo 161 faculta a instancias de seguridad pública y nacional a fabricar, instalar y operar equipos que bloqueen, cancelen o anulen señales de telefonía celular o transmisión de datos, sin controles claros ni justificación judicial[5].
  • Riesgo de “apagones de Internet”: Esta ambigüedad permite a las autoridades realizar apagones de Internet o bloquear servicios de comunicación en eventos de protesta o crisis, lo que ha sido ampliamente condenado por organismos internacionales como una violación grave a los derechos humanos.

4. Concentración de poder regulatorio

  • Eliminación de órganos autónomos: La iniciativa concentra la regulación y supervisión en una sola agencia dependiente del Ejecutivo, eliminando la autonomía del Instituto Federal de Telecomunicaciones y de la PROFECO en el sector.
  • Riesgo de abuso y falta de contrapesos: Esta concentración de poder facilita la captura política de la regulación y elimina los contrapesos institucionales necesarios para garantizar la imparcialidad y la protección de derechos[.

5. Ambigüedad y discrecionalidad

  • Criterios vagos y abiertos: Muchas de las facultades otorgadas a la nueva agencia y a las autoridades de seguridad están redactadas en términos ambiguos, lo que permite su uso arbitrario y discrecional, contrario al principio de legalidad que exige que toda restricción a derechos esté claramente definida en la ley[5].

Síntesis crítica

La iniciativa, en su redacción actual, permite:

  • Censura y cierre de plataformas sin control judicial.
  • Vigilancia masiva y acceso a datos personales sin orden de juez.
  • Apagones de Internet y bloqueo de comunicaciones por decisión administrativa.
  • Concentración de poder regulatorio en el Ejecutivo, eliminando contrapesos.
  • Ambigüedad legal que facilita el abuso y la arbitrariedad.

Estas disposiciones chocan frontalmente con la democracia, el Estado de derecho y los compromisos internacionales de México en materia de derechos humanos, y constituyen una amenaza real para la libertad de expresión, la privacidad y la pluralidad informativa.

Quedarian ciudadanos a nivel de 

Si la iniciativa de ley avanza en los términos actuales, México se alinearía peligrosamente con el modelo de control y censura digital de países abiertamente autoritarios como China, Rusia, Irán y Venezuela, donde el Estado ejerce un férreo control sobre la infraestructura de internet, los medios de comunicación y la vida digital de los ciudadanos.

Comparación internacional

País/ModeloCaracterísticas principales de control/censuraCoincidencias con la iniciativa mexicana
ChinaCensura masiva de internet, bloqueo de plataformas, vigilancia digital, control estatal totalBloqueo de plataformas, vigilancia sin juez, control estatal de infraestructura
RusiaBloqueo de medios y redes, leyes represivas, vigilancia masiva, persecución a periodistasBloqueo, censura, vigilancia sin contrapesos, sanciones administrativas
IránBloqueo de redes sociales, vigilancia de comunicaciones, criminalización de la críticaAcceso a datos sin orden judicial, censura de contenidos, criminalización
VenezuelaCierre de medios, bloqueos de internet, vigilancia estatal, criminalización de la disidenciaCancelación de concesiones, censura, vigilancia digital, represión de críticos
Turkmenistán/Corea NorteMedios como megáfonos estatales, vigilancia total, represión absoluta de la disidenciaCentralización de medios, eliminación de autonomía regulatoria

Elementos clave de la deriva autoritaria

  • Acceso a datos personales sin orden judicial: Práctica típica de regímenes que buscan controlar y vigilar a la población, como sucede en China, Irán y Venezuela.
  • Bloqueo y censura de plataformas digitales: Herramienta empleada por Rusia, China, Irán y Venezuela para silenciar la disidencia y controlar la narrativa pública.
  • Concentración del poder regulatorio en el Ejecutivo: Eliminación de órganos autónomos y concentración de facultades en agencias dependientes del gobierno, como ocurre en los modelos chino y venezolano.
  • Ambigüedad legal y discrecionalidad: Redacción de leyes con criterios vagos que permiten el uso arbitrario del poder, una táctica común en regímenes autoritarios para justificar la represión bajo el marco de la “legalidad”.

De avanzar esta ley, México dejaría de ser una democracia funcional en materia de libertades digitales y de prensa, y se acercaría al club de países donde el Estado decide qué puedes ver, decir y compartir, y puede vigilarte o castigarte sin control judicial. La comparación más directa, por contexto latinoamericano y modus operandi, sería con la Venezuela de Nicolás Maduro, donde la censura legal fue el primer paso hacia la consolidación de una dictadura moderna. Pero también se replican prácticas de control y vigilancia propias de China, Rusia e Irán.

La historia demuestra que este camino no solo silencia voces críticas, sino que erosiona todas las bases de la democracia y el Estado de derecho.

Conclusión

La iniciativa de Ley de Telecomunicaciones, en los términos actuales, es una afrenta a la privacidad, la libertad de expresión y la democracia en México. 

Es deber de la sociedad, la prensa y la oposición impedir que el país retroceda a un esquema de vigilancia y censura dignos de regímenes autoritarios. No se trata de una modernización, sino de una legalización del espionaje y el silenciamiento estatal. No hay margen para la tibieza: esta ley debe ser rechazada con toda la fuerza de la razón y la indignación ciudadana.

Con informacion: REFORMA/

“POR eso HARFUCH NO los DETUVO”: “INVESTIGACION de MCCI REVELA SUCIEDAD de GOBIERNO y BUQUE HUACHICULERO con JEFAZO del PUERTO en FOTOS con MONICA VILLARREAL en TAMAULIPAS”…el dia que simularon un golpazo y luego se robaron la mitad.


Iván Alamillo, periodista de investigación en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), expuso en Aristegui en Vivo los hallazgos de su reportaje “Huachicoleros son socios de alto funcionario del Sistema Portuario Nacional”, que revela una compleja red de complicidad entre empresarios dedicados al contrabando de combustibles y altos funcionarios del puerto de Tampico.

Los hechos clave

En marzo de 2025, la Secretaría de Marina (SEMAR), la Fiscalía General de la República (FGR) y la Guardia Nacional decomisaron más de 10 millones de litros de diésel ilegal en el puerto de Tampico, Tamaulipas, en lo que fue calificado como el mayor aseguramiento de huachicol en la historia reciente del país,donde “causalmente” no reportaron detenidos, pues eran complices.

El combustible, introducido desde Beaumont, Texas y ya bajo el gobierno de Sheinbaum, a bordo del buque Challenge Procyon, fue declarado como “aditivos para aceites” para evadir el pago del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), una práctica conocida como “huachicol fiscal” que ya habia sido denunciada, pero muy pese a la evidencia,el farsante que dirige la estratategia de Seguridad Federal con simulacion,dijo,fue un “trabajo e inteligencia, asi de inteligente”.

Pero como si el escandalo no fuera suficiente,la empresa responsable de la importación, Intanza S.A. de C.V., promovió juicios de amparo reclamando la confiscación de 5.4 millones de galones de supuesto aditivo, equivalentes a cerca de 20 millones de litros, el doble de lo reportado oficialmente como decomisado.

Vínculos con funcionarios portuarios

MCCI documentó, mediante expedientes judiciales y actas mercantiles, que Francisco Javier Antonio Martínez, entonces director de Administración y Finanzas de la ASIPONA Tampico, era socio de los accionistas de Intanza, Ricardo Ayón Rodríguez y Ramiro Rocha Alvarado, en la empresa Comercializadora de Bienes y Servicios de Nuevo León Belure.

Antonio Martínez, quien había llegado a ese cargo en marzo de 2024 y antes fue administrador de la aduana de Matamoros y funcionario del SAT, omitió declarar su participación accionaria en Belure en sus declaraciones patrimoniales, aunque sí reportó la adquisición de una colección de autos clásicos y vehículos de lujo en apenas dos años -un crecimiento patrimonial inusual para alguien que antes operaba una taquería y un taller mecánico en Chimalhuacán.

Tras la publicación de la investigación de MCCI, Martínez fue destituido el 2 de mayo de 2025, junto con otros funcionarios portuarios y aduanales, incluido el subgerente de Protección Portuaria de la ASIPONA y el administrador de la aduana de Tampico.

Conclusion de la pudrición:

La investigación de Iván Alamillo y MCCI no sólo documenta el mayor decomiso de huachicol fiscal en el país, sino que revela la existencia de una red de corrupción que involucra a altos funcionarios portuarios del mismo gobierno, marinos ,empresarios y operadores logísticos, que han estado operando en una trama de delincuencia organizada teniendo como socio a la autoridad federal y militar,responsable de la seguridad y administración de los puertos mexicanos.

Con informacion: ARISTEGUI/

“HASTA que la DEA NOS SEPARE ?”:”EE.UU VA por NARCOGOBIERNOS y nombre de AMERICO VILLARREAL sigue SONANDO con FUERZA en la PRENSA NACIONAL e INTERNACIONAL”…y ni como llevarle cigarros hasta alla.


El periodista de EL Universal,Hector de Mauleon,hizo ayer una breve reseña del escandalo de la revocación de visas de EE.UU, que lo mismo involucra a la Gobernadora de Baja California,Marina del Pilar,que su homologo y correligionario de Partido,Americo Villarreal Anaya en Tamaulipas,asi como al alcalde de Morena en Matamoros,Alberto Granados.

Al final,el columnista advierte de la embestida formal y oficial por parte de los EE.UU ,contra estos y otros enlistados que ya son investigados por su colusión con grupos criminales,como también lo afirma en Propublica el destacado periodista Tim Golden,ganador de dos premios Pulitzer compartidos: el premio internacional de reportajes de 1998 por la cobertura de la corrupción de drogas en México.

Con informacomacion: HECTOR DE MAULEON/

LA “REVERSA tambien es CAMBIO ?”:”SHEINBAUM VA QUITAR INDEPENDENCIA de FISCALIAS para EVITAR que HAMPONES VUELVAN a INTENTAR METER al BOTE GOBERNADORES NARCOS y ELLOS los NOMBREN a su ANTOJO”…los retrocesos rara vez son inocentes: casi siempre anticipan la repetición de viejos errores.”


El diario español El Pais,da a conocer hoy, una nueva reforma a las leyes que prepara el Gobierno de Claudia Sheinbaum, para devolver la facultad de designar a los titulares de las Procuradurías de Justicia,ahora fiscalías, al Ejecutivo federal y a los gobernadores de todo el pais,para que sean estos y solo estos quienes controlen este otro aparato disfunciónal, ineficiente y corrupto del andamiaje de la injusticia en Mexico. 

Pero este nuevo desproposito representa un viraje profundo y preocupante en la arquitectura institucional de la procuración de justicia en México. 

Bajo el argumento de que la autonomía de las fiscalías ha sido un “lastre” para la justicia, el oficialismo plantea regresar a un modelo donde el poder político recobra control directo sobre los órganos encargados de investigar y perseguir delitos, desandando una década de esfuerzos constitucionales por construir contrapesos y profesionalizar el sistema.

¿Qué implica el regreso al modelo anterior?

  • Designación discrecional: La reforma permitiría que el presidente o los gobernadores nombren y remuevan a los fiscales como a cualquier otro integrante de su gabinete, eliminando la intervención del Senado y los periodos transexenales que buscaban aislar a los fiscales de las coyunturas políticas.
  • Vínculo político: Históricamente, el modelo de procuradurías subordinadas al Ejecutivo generó titulares profundamente ligados al mandatario en turno o a su partido, con agendas alineadas a intereses políticos y no necesariamente a la justicia o la legalidad.
  • Fin de la autonomía: Se desmantela el principio de autonomía institucional, que según estándares internacionales es clave para garantizar investigaciones objetivas y sin presiones externas, especialmente en casos que involucren a actores políticos o altos funcionarios.

¿Por qué se instauró la autonomía?

La reforma constitucional de 2014 buscó romper con décadas de subordinación y manipulación política de las procuradurías. El nuevo modelo dotó a la Fiscalía General de la República y a las estatales de autonomía formal, estableciendo procesos de designación con participación del Senado y periodos que trascienden el sexenio presidencial. El objetivo era:

  • Blindar a los fiscales de presiones políticas.
  • Permitir investigaciones imparciales, incluso contra el poder.
  • Profesionalizar la función y reducir la impunidad estructural.

¿Por qué Morena justifica el regreso?

El argumento central del oficialismo es que la autonomía no ha generado mejoras sustantivas en la procuración de justicia. Señalan que algunos fiscales, ligados a gobiernos de oposición, obstaculizan investigaciones y protegen redes de corrupción, como en los casos de Carlos Zamarripa en Guanjuato,Uriel Carmona, Morelos e Irving Barrios Mojica en Tamaulipas,impuesto por el panista Francisco J. Garcia Cabeza de Vaca.

Y fue precisamente este fiscal Barrios Mojica,el que quiso, por ordenes de Garcia Cabeza de Vaca,meter a la carcel a Americo Villarreal por sus entonces incipientes ligas con el crimen organizado.

Vínculos que tambien documentó el ejercito, antes de que terminaran confabulados con este en el trafico de huachicol.

Un delito donde Villarreal Anaya se confabulo con el Cartel del Golfo,que se convirtió en deleite y que a mas de tres años de que lo denunciamos,ahora resulta que es escandalo internacional.

“BIENVENIDAS a MEXICO…las PIPAS y el CONTRABANDO”: «SI HARFUCH ATORA a AMERICO,GIL SALGUERO y el COMISARIO OLEGARIO GATOS del CARTEL podria ACABAR el TRAFICO de HUACHICOL”…y menguar violencia.

Según la visión de Sheinbaum, la autonomía se ha convertido en un obstáculo para el combate efectivo al crimen y la corrupción, y la solución sería devolver el control a los ejecutivos en turno, lo que en realidad equivale a que los gobernadores ligados al crimen, como Americo Villarreal,no tengan problemas para seguir administrando al crimen, desde las fiscalías sin que corra riesgos de que algun fiscal que también ya deberia estar en prision, no vuelva a pedir a ningun juez una orden de aprehensión para capturarlo,como ya ocurrió sin que ocurriera nada, para desgracia de Tamaulipas.

¿Qué dicen los especialistas?

La crítica experta es contundente: la autonomía, aunque imperfecta y limitada en su implementación, es un principio esencial para evitar que la justicia penal sea un instrumento del poder político. Ana Laura Magaloni, por ejemplo, matiza que la autonomía no ha significado una mejora perceptible para la ciudadanía ni ha profesionalizado de fondo a las fiscalías, pero advierte que el problema no es la autonomía en sí, sino la falta de una reforma profunda en su funcionamiento y profesionalización. La independencia no implica enfrentamiento con el Ejecutivo, sino la capacidad de actuar sin recibir instrucciones políticas.

“La autonomía no significa estar en pleito con el Ejecutivo; quiere decir que el Ejecutivo no te da instrucciones… La fiscalía autónoma no es una que no colabora con las instituciones de seguridad [del Ejecutivo], sino una que no juega política. Y eso creo que nunca lo logramos” – Ana Laura Magaloni.

¿Qué riesgos implica la contrarreforma?

  • Politización de la justicia: El regreso a la designación directa abre la puerta a fiscales leales al poder político, susceptibles de ser utilizados para perseguir adversarios o proteger aliados.
  • Debilitamiento de contrapesos: Se erosiona el sistema de equilibrios entre poderes, debilitando la rendición de cuentas y la protección de los derechos ciudadanos.
  • Impunidad estructural: Sin autonomía real ni profesionalización, la impunidad persistirá, pero ahora con menos posibilidades de que las fiscalías actúen contra el poder en turno.

El trasfondo: autonomía simulada y falta de resultados

Es cierto que la autonomía de las fiscalías ha sido, en muchos casos, más formal que real. Persisten la falta de profesionalización, la opacidad, la corrupción interna y la captura política, tanto bajo el modelo autónomo como bajo el antiguo esquema subordinado. Sin embargo, la solución no es regresar el control a los ejecutivos, sino profundizar la reforma para garantizar autonomía efectiva, profesionalización y mecanismos de rendición de cuentas.

Conclusión

La reforma que impulsa Sheinbaum no es un avance, sino un retroceso bajo la lógica de que “la reversa también es cambio”. El problema de fondo no es la autonomía, sino su simulación y la ausencia de transformación institucional real. Volver al control político directo sobre las fiscalías solo perpetuará la impunidad y la utilización facciosa de la justicia, debilitando aún más la confianza ciudadana en el Estado de derecho.

Como lo dice Zedrik Raziel en El Pais:

“….El Gobierno de Claudia Sheinbaum prepara una reforma de gran calado a las fiscalías, que devuelve al Ejecutivo federal y de los Estados el poder para designar a los titulares de esas instituciones. La reforma, cuyos detalles han sido confirmados por EL PAÍS con fuentes del Congreso y la Presidencia, incluye a la Fiscalía General de la República (FGR) y a las fiscalías de los 32 Estados del país. El cambio cualitativo significa un regreso a la época en que el presidente o gobernador de turno designaba directamente a su fiscal, antes llamado procurador. Esa facultad discrecional también le permitía relevarlo de sus funciones, como a cualquier otro secretario de Gobierno bajo su autoridad. En esas condiciones, el procurador solía estar profundamente vinculado al mandatario o a un partido, y en muchos casos actuaba en concierto con la agenda política del momento.

Hace una década, se modificó la Constitución para dotar a las fiscalías de independencia respecto del Ejecutivo. Parte de la reforma incluyó cambiar el proceso de designación de sus titulares, en el que el Senado adquirió un rol fundamental. Otra medida fue extender el periodo en el cargo de los fiscales para que fuesen transexenales, es decir, que durasen más allá del término del mandatario en turno y no estuviesen sujetos a los cambios políticos. Morena argumenta ahora que esa autonomía se ha convertido en un lastre para la procuración de justicia, pues algunos fiscales, muy ligados a mandatarios de oposición, juegan en contra de los nuevos gobiernos y frustran el combate a las redes de corrupción.

Muy poco ha cambiado con la autonomía de las fiscalías, a decir de los especialistas. La investigación y persecución de los delitos sigue entrampada en los Ministerios Públicos, muy pocos casos llegan a los jueces y la impunidad continúa en niveles exorbitantes. Con fiscales independientes o no, los ciudadanos quedan como el eterno eslabón débil en la cadena de la procuración de justicia. “No es que la autonomía les haya dado a los ciudadanos la sensación de estar más protegidos, de que tienen acceso a la justicia. Yo no creo que [la reforma de Sheinbaum] sea una pérdida, porque no creo que ganáramos mucho con la autonomía”, indica la abogada y académica Ana Laura Magaloni.

Ya hay un borrador de la iniciativa, elaborado por la Consejería Jurídica de Sheinbaum. La presidenta busca que la reforma se apruebe en el próximo periodo ordinario de sesiones del Congreso, hacia el último cuarto de año. El proyecto, de acuerdo con las fuentes consultadas, prevé un artículo transitorio que permitirá a los actuales fiscales concluir su periodo en el cargo, pero sus relevos serán nombrados, conforme a los nuevos términos, por los mandatarios. Eso pone fin a las dudas largamente acumuladas sobre si el actual fiscal general, Alejandro Gertz Manero, concluirá o no su periodo, previsto hasta 2028. Gertz ha sido el primer titular —y será el último— de la FGR, en el corto tiempo que la Procuraduría se convirtió en Fiscalía autónoma.

Fuentes parlamentarias afirman que el proyecto aún está en fase de revisión y que no se ha consultado con Gertz. Dentro de la FGR, fiscales preguntados por este periódico indican que no están al tanto de los cambios orgánicos en la institución que impulsa Morena. El oficialismo no considera que Gertz sea un problema, señalan las fuentes de Presidencia, pues hay una fluida coordinación entre el fiscal general y las dependencias del ramo de la seguridad, esas sí adscritas al Ejecutivo. Los focos rojos los ven en los Estados, que son tomados como ejemplo de lo que podría salir mal a nivel federal cuando no exista buena relación con un titular de la FGR dejado en el cargo por un mandatario anterior. Para Morena, hay mucho en juego como para dejarlo a merced de algo tan imprevisible.

Tres casos motivan la reforma de Sheinbaum. El ejemplo acaso más emblemático es el de Carlos Zamarripa, que fue procurador y luego fiscal de Guanajuato por 15 años, periodo en el que ese Estado, un bastión del PAN, dejó de ser cuna de la prosperidad industrial y se convirtió en la Entidad con más muertes en el país. Morena acusó a Zamarripa de tener lazos criminales y sostuvo que ello explicaba la escalada de la violencia. Incluso, el expresidente Andrés Manuel López Obrador maniobró políticamente para tumbarlo, pero el fiscal fue arropado por el PAN. Finalmente, Zamarripa cedió a las presiones y renunció al cargo (aún le quedaban tres años por delante), pero se llevó una jubilación dorada que él mismo se recetó.

Morelos y Tamaulipas terminan de pintar el contexto político de la reforma de Sheinbaum. En el primer Estado, Uriel Carmona, fiscal hasta hace unos meses, fue designado por el Congreso morelense en 2018, a propuesta del exgobernador del PRD Graco Ramírez, un enemigo político de Morena. Carmona, que finalmente fue destituido, protagonizó enormes polémicas con el morenista Cuauhtémoc Blanco, sucesor de Ramírez en el Ejecutivo, e incluso con Sheinbaum, cuando esta gobernaba Ciudad de México, a raíz de un feminicidio que involucró la jurisdicción de las dos fiscalías locales. 

En el caso de Tamaulipas, el fiscal, Irving Barrios, fue impulsado por el exgobernador del PAN Francisco Cabeza de Vaca y blindado por el Congreso estatal, de mayoría panista, para dificultar su destitución. El actual mandatario, Américo Villarreal, de Morena, ha encontrado obstáculos en la Fiscalía para avanzar acusaciones contra Cabeza de Vaca por posibles actos de corrupción y narcotráfico.

La reforma federal de 2014 fue muy celebrada en su momento porque abría las puertas a una nueva era en la procuración de la justicia, desprendida de los intereses políticos de los gobernantes. El cambio otorgaba al que fuera el nuevo fiscal general un periodo de nueve años en el cargo, tres más que el de cualquier presidente, y ponía en manos del Senado su designación por mayoría calificada. También se le daba la facultad operar una Fiscalía Anticorrupción, uno de los enormes lastres del país. Esa ley, aprobada en el Gobierno de Enrique Peña Nieto al amparo del Pacto por México, prometía enormes mejoras en una institución bajo permanente cuestionamiento. Tras la reforma federal, los Estados tuvieron que adecuar sus Constituciones para también transformar sus procuradurías en fiscalías independientes del Ejecutivo.

Signo de su tiempo, la reforma del peñismo, sin embargo, escondía una manzana envenenada: indicaba que el entonces procurador, Raúl Cervantes, un abogado indiscutiblemente vinculado al PRI, pasara a ser en automático el nuevo fiscal, más allá del mandato de Peña Nieto. Las presiones de la oposición —entre ella morenistas— y de las organizaciones civiles frenaron ese salto y forzaron la salida de Cervantes, en cuyo lugar quedó un encargado interino para propiciar la llegada de un fiscal negociado. Esa posición recayó en 2019 en Gertz, designado, como señalaba la reforma, por el Senado a partir de una terna enviada por el presidente, a la sazón López Obrador.

Magaloni señala que la independencia de las fiscalías va más allá de la manera como se designa a sus cabezas. “La autonomía no significa estar en pleito con el Ejecutivo; quiere decir que el Ejecutivo no te da instrucciones”, afirma en entrevista. “La fiscalía autónoma no es una que no colabora con las instituciones de seguridad [del Ejecutivo], sino una que no juega política. Y eso creo que nunca lo logramos”, incide. La académica lo ejemplifica con la manera en que Gertz, desde su posición de titular de una FGR autónoma, operó políticamente en un asunto personal que se desarrollaba en tribunales. Otros actores han acusado a Gertz de manejar la institución con criterios políticos. Magaloni señala la falta de un servicio profesional de carrera para profesionalizar a los ministerios públicos, peritos y policías de investigación y para fortalecer los resultados de esas instituciones. “No hay manera de que las fiscalías mejoren sin una profunda reforma sobre su funcionamiento y sobre la gente que presta el servicio”, define.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ZEDRIK RAZIEL/