Presidenta, queremos que nos escuche.
Ese grito no salió de un war room de comunicación, salió de una fosa. Hoy no traemos “historia de éxito”, traemos a quienes ponen el cuerpo donde el Estado solo pone la estadística.
Presento la mesa:
– Edith Olivares, directora ejecutiva de Amnistía Internacional México, experta en contar lo que el gobierno quiere borrar del registro.
– Verónica Durán, madre buscadora de Guanajuato, integrante del colectivo “Hasta Encontrarte”, que ya hace el trabajo que debería hacer la Fiscalía, la Comisión de Búsqueda y medio gabinete junto.
Vamos a lo incómodo: mientras en la mañanera se habla de “registros”, “metodologías” y “cifras depuradas”, acá hablamos de hijos arrancados de un puesto de tacos a ocho casas de su casa, levantados por tres camionetas y disueltos en la negligencia oficial.
I. Las cifras de la Presidenta contra los cuerpos de las madres
Marcela:
A ver, empecemos por el elefante en el salón: la Presidenta presume que “van a sacar los registros” y que han trabajado para encontrar a más de 130 mil desaparecidos. Ustedes, Edith, traen otros datos: 132 mil desaparecidos, 43 mil que el gobierno dice que “ya sabe dónde están”, pero que sus familias ni enteradas.
Edith Olivares:
– En las Américas llevamos décadas de desapariciones; el patrón es claro: las que buscan no son los fiscales, son las madres, hermanas, hijas, esposas, primas.
– En México hay más de 132 mil personas desaparecidas; cada día se suman entre 20 y 40, y a la mayoría no las busca el Estado: las buscan las familias con pico y pala, literalmente.
– Hicimos un informe, “Desaparecer otra vez”, con testimonios de más de 660 mujeres buscadoras. Resultado: el Estado las empuja a un triple frente de violencia: física, de salud y económica.
Edith desgrana la realidad que el gobierno quiere comprimir en una diapositiva:
– 35 personas buscadoras asesinadas, más las que además fueron desaparecidas: la desaparición al cuadrado.
– Desplazamiento forzado, amenazas, ataques.
– Piel quemada por el contacto con restos humanos, padecimientos gástricos, enfermedades crónico-degenerativas, desprendimientos de retina por llorar demasiado.
– Pánico, ansiedad, depresión sin acceso a servicios de salud porque más de la mitad no tiene derechohabiencia; el Estado les ofrece un vale esporádico, no un sistema.
– Empobrecimiento: dejan sus trabajos o las despiden para “poder buscar” y encima pagan gasolina, picos, palas y hasta bolsas. Menos ingresos, más gastos y cero programa estructural de apoyo.
Edith remata:
– Estas mujeres no solo buscan a las suyas, buscan a “todos nuestros desaparecidos”. En México ya todas y todos tenemos un desaparecido directo o por extensión.
– Lo mínimo sería protegerlas para que sigan haciendo el trabajo del Estado sin morir en el intento. Pero ellas siempre se ponen al final: su seguridad, su salud y su economía son secundarias frente a la prioridad absoluta: encontrar a su familiar.
Traducción simultánea: mientras en Palacio afinan la redacción del nuevo corte de cifras, ellas se afinan el miedo para salir otra vez al campo.
II. El gobierno, feliz con sus reformas de abecedario, mientras las fosas se llenan
Marcela:
Mientras ustedes documentan asesinatos de buscadoras y enfermedades por exhumar restos a mano limpia, la Presidenta presume “metodologías” de conteo y se anima a decir que tienen información de la localización de 43 mil personas.
Yo supongo que para esas 43 mil familias el detalle menor sería que les digan dónde están, no que presuman el dato en cadena nacional.
Le pongo nombre a la hipocresía:
– El gobierno se entretiene con reformas, con el juego electoral, con el show de las mañaneras.
– Los dos temas que deberían ser prioridad nacional –desaparecidos y homicidios dolosos– se administran como si fueran una incomodidad de imagen, no una emergencia.
Pregunto directo, Edith:
¿El gobierno se ha sentado con ustedes de verdad en mesas de diálogo, de estrategia, de acción?
Edith:
– Sí, han tenido diálogo aquí y allá, incluida Guanajuato, siempre acompañando a colectivos como Hasta Encontrarte.
– Pero hay dos advertencias:
1) No nieguen la desaparición. Las 132 mil 400 personas que están en el registro siguen desaparecidas hasta que el Estado las presente. No se borran personas con un número en la mañana.
2) No presenten cifras, metodologías y estrategias a espaldas de las víctimas. Hacer anuncios sin consultarlas es una nueva forma de violencia, un daño extra.
Edith, con más diplomacia que paciencia:
– Si un día realmente localizan a esas 132 mil personas, Amnistía será la primera en reconocerlo, y los colectivos también.
– Pero sin las víctimas no. No se hacen políticas “sobre desaparecidos” sin las familias que se están jugando la vida por encontrarlos.
La traducción irreverente: Presidenta, sus powerpoints no sustituyen madres con pico, pala y miedo permanente.
III. En Guanajuato no hay Estado: hay colectivos
Marcela:
Verónica, madre buscadora en uno de los estados con más desapariciones del país. Llevas años buscando a tu hijo Iván. Cuéntanos desde dónde hablas.
Verónica Durán:
– Busco a mi hijo, Iván Arturo Silva Durán, desde el 24 de noviembre de 2019. Desde el primer segundo en que supe que estaba desaparecido, empezó una carrera contra el reloj y contra la burocracia.
– El primer año no sabía ni qué hacer, ni a dónde ir, ni que tenía derechos yo ni mi hijo.
Cuando por fin pide la carpeta de investigación descubre la joya de la Fiscalía:
– Ni las señas particulares ni los tatuajes estaban bien. La fiscal de desaparecidos le dice que “es un error humano” y que ya lo van a corregir… un año después.
– Ese año pudo ser la diferencia entre encontrarlo vivo o no. Pero la “humanidad” del error oficial se mide en tiempo perdido y pistas que ya no existen.
Cómo desapareció Iván:
– De un puesto de tacos, a ocho casas de su casa. Tres camionetas, tres personas más dos. Uno por camioneta, levantado en minutos.
– No revisaron cámaras, los testigos los citaron tarde. Negligencia de manual disfrazada de incapacidad.
Entonces viene la decisión que desnuda al Estado:
– Verónica se suma al colectivo Hasta Encontrarte y a la brigada de búsqueda independiente.
– No trabajan con autoridades: las buscadoras se levantan a las tres, a las seis de la mañana, a la hora que toque recuperar cuerpos. El Estado solo trabaja de 9 a 3, si bien nos va.
Ir a la Fiscalía diario sería, en sus palabras, “vuelta inútil”:
– “Solo van y lo revictimizan a uno: ¿sabes algo? ¿Te han hablado? ¿Te han dicho algo?”
– Lo que menos quiere una madre es buscar en campo, quisiera abrazar a su hijo vivo. Pero si no lo buscan ellas, no lo busca nadie. Ese no es un slogan bonito, es el diagnóstico: “si no lo busco yo, no lo busca nadie”.
El miedo, esa presencia constante:
– Salir a la tienda, al baño, al campo de búsqueda, siempre con la sensación de que quizá no regrese.
– El amor a sus hijos es lo que las mantiene de pie; el Estado, en cambio, se mantiene de pie con discursos.
IV. Cuando el Estado te detiene por exigir que busquen a tu hijo
Marcela:
En un país donde desaparecen hasta a las buscadoras, ¿cuál ha sido el momento más peligroso para ti?
Verónica cuenta el 10 de julio de 2020 en Guanajuato capital:
– Manifestación pacífica para exigir un comisionado de búsqueda; no había ni comisión de víctimas ni de búsqueda.
– Respuesta del Estado: alrededor de 200 elementos de FESPE para reventar a madres, personas mayores, embarazadas, niños.
La escena:
– Suben a la Glorieta Santa Fe, no obstruyen nada. Aun así, la detienen ocho mujeres policías.
– La suben a una unidad con otras dos mujeres y un integrante de la Comisión de Derechos Humanos. Dicen que van a separos… y la llevan a barandillas.
En el camino, el momento de terror:
– Siete policías y una mujer se paran en un túnel; le ordenan quitarse gorra, cubrebocas y lentes para tomarle fotos.
– Ella se niega; la amenazan: “pobre de ti que des mala información porque así te puede ir”.
– Verónica piensa lo obvio en México: “voy a ser otra desaparecida o asesinada por autoridades”.
No la dejan hacer una llamada, le sube la presión, no le dan medicina, solo la sueltan cuando deciden que ya estuvo. Y cuando regresa al plantón afuera del Teatro Juárez, aparecen FESPE vestidos de civil, tomándoles fotos por todos lados.
Resultado:
– Meses con miedo a cada moto, a cada camioneta, a cada sombra.
– La ironía absoluta: en vez de que la autoridad proteja a quienes buscan, se dedica a sembrarles miedo para que dejen de incomodar.
V. Cómo nace “Hasta Encontrarte”: donde el Estado no excava, excavan ellas
Marcela:
Hablemos del colectivo. ¿De dónde sale Hasta Encontrarte y cómo es que ustedes están encontrando lo que debería encontrar el gobierno?
Verónica:
– Primero estuvo en el primer colectivo de Guanajuato, hasta que vieron que el “licenciado” empezaba a hacer cosas que no cuadraban. Se salió y pensó buscar sola.
– Sus compañeras Viviana (vocera) y Carla (coordinadora de búsquedas de campo) le propusieron buscar juntas. Así, sin mapa ni protocolo, empezó Hasta Encontrarte en febrero de 2021
Hoy:
– Son 125 personas en el colectivo, la mayoría mujeres, y tres hombres.
– Desde su creación han localizado al menos 226 cuerpos, y contando. También han encontrado personas con vida.
La pregunta incómoda: ¿qué siente una madre cuando desentierra a alguien que no es su hijo?
– Mezcla brutal de terror y alivio. Una vez vio un short igual al que usaba Iván y creyó que era él. No fue.
– El miedo de encontrarlo sin vida existe, pero también la certeza de que otra madre tendrá una tumba, una sepultura, un lugar donde llorar con nombre y fecha.
Proceso cuando localizan un cuerpo:
– La coordinadora transmite en vivo y describe señas particulares. Muchas familias han reconocido ahí mismo a sus desaparecidos.
– Se entrega a Fiscalía, se hace el levantamiento, luego viene la prueba de ADN y el protocolo de entrega. Verónica acompaña entregas dignas: explicar cómo se encontró, quién intervino, qué se hizo.
– También ayuda a gestionar ante la Comisión de Atención a Víctimas los apoyos para el servicio funerario.
¿Funciona la Fiscalía?
– “Totalmente hay fallas, siguen habiendo fallas”. Entregas erróneas, exhumaciones innecesarias porque primero dijeron “no es tu hija”, luego “sí era tu hija”.
– Cuerpos completos, reconocibles por la familia, pero la prueba genética “va a tardar mes y medio”, como si el tiempo del duelo fuera un trámite más.
– Presumen “80% de rapidez”, cuando la única cifra aceptable para las madres es 100% de seriedad.
VI. Palacio Nacional: puerta tocada, puerta cerrada
Marcela:
¿Ya tocaron la puerta de Palacio Nacional?
Verónica:
– Sí.
– Las recibieron una sola vez en una manifestación. Nada más.
– La gobernadora de Guanajuato, al menos fuera del palacio, ha tenido acercamientos. La Presidenta de México, no. Reunión pedida, nunca concedida.
Remato: las buscadoras llegan hasta la puerta de Palacio, pero la puerta no llega hasta ellas.
Marcela:
Verónica, aquí tienes un espacio para hablarle directamente a la Presidenta.
Verónica:
– Le pide a la Presidenta Claudia Sheinbaum que las escuche a las madres y hermanas buscadoras.
– Que las reconozcan como defensoras de derechos humanos.
– Que asuman que hay brigadas independientes que salen sin protección y que lo mínimo sería brindarles seguridad para buscar sin miedo y poder regresar a casa.
Y agrega lo que debería avergonzar a un país entero:
– “No buscamos culpables, no buscamos problemas. Solo queremos regresarlos a casa.”
– Mientras tanto, ella seguirá buscando a Iván “hasta encontrarte”, con el 2% de esperanza de encontrarlo con vida y el 98% de realidad pegándoles en la cara.
Epílogo: donde el Estado ve 130 mil, ellas ven 130 mil sillas vacías
Fuera de cámaras, el mensaje sigue:
– El colectivo Hasta Encontrarte recibe información anónima de posibles puntos de búsqueda; la ciudadanía avisa, el gobierno calcula.
– En Facebook e Instagram reciben tanto datos para localizar cuerpos como apoyos para seguir buscando sin presupuestos oficiales, sin escoltas y con la muerte pisándoles los talones.
Presidenta, mientras en la mañanera se acomodan las cifras para que cuadren con el discurso, las madres en Guanajuato siguen entendiendo la realidad a golpes de pala. Usted habla de “43 mil localizados”; ellas preguntan la única pregunta que importa:
¿Dónde están?
Con informacion: CODIGO MAGENTA/









