La caricatura no necesita pies de foto: ahí están, en su ambiente natural, los senadores resolviendo sus diferencias como dictan sus instintos más primitivos, a puro grito y manotazo, para deleite del respetable público que, harto de promesas huecas, al menos exige buen espectáculo.
No importa quién lanzó el primer “chingazo”. Si algo queda claro en este ring pluripartidista forrado de cinismo, es que los contendientes, lejos de buscar el bien común, compiten por el cinturón de “sinvergüenza con mayor testosterona”, luciendo su impresentable la catadura de siempre. Y aunque no son del mismo partido,si son los que siempre nos la parten, pues son compadres de las mismas mañas, exhibiendo una y otra vez que la patria no es primero, sino quien suelta el primer chingadazo o cachetazo marca arme como el que recibió el chango investido de Senador.
No hace falta nombrarlos; los conocemos de sobra. Espectáculo lamentable pero honesto: aquí nadie esconde su ADN político ni su proclividad a la testosterona legislativa. En vez de leyes, hay llaves. En vez de debates, mordidas (literales y simbólicas). Y de ética, mejor ni hablamos: ese round jamás lo han disputado.
Y como buen circo senatorial, lo único que sigue en su lugar es la jauría aullando despues de los golpes, entre la vergüenza ajena y la sospecha de que, tal vez, este “show” grotesco es exactamente lo que merecen quienes los pusieron ahí.
Por segunda ocasión en menos de una semana, fueron exhibidas complicaciones y fallas en el sistema de la Fiscalía General de Justicia para presentar una denuncia penal a través de la plataforma virtual sin éxito en Nuevo León.
Aunque expuso que se trataba de un caso de hostigamiento sexual, la joven de 22 años aseguró, entre lágrimas, que las autoridades lejos de darle atención personalizada la canalizó a las cabinas de video denuncia.
Ella llora y la justicia bosteza
Y es que, mientras la justicia de Nuevo León se pasea en pantuflas ,una ciudadana desangra paciencia y dignidad para denunciar. Dos veces en una semana —dos veces en un Estado que presume modernidad digital y leyes de avanzada—, la Fiscalía General queda evidenciada: no como garante de derechos, sino como un buzón roto que devuelve las palabras de la gente en forma de “error 404”.
Estrella Hidalgo, 22 años, víctima de hostigamiento sexual, llegó llorando a las puertas de la Fiscalía con la ilusión ingenua de ser escuchada por una persona de carne y hueso. Lo que encontró fue otra cabina fría de “videodenuncia”, la misma fila virtual que la había orillado a la desesperación en línea: pantallas que se traban, asesores que jamás atienden, burocracia maquillada de modernidad digital. El viacrucis de “denunciar en México”: eterno, tortuoso, cruel.
“Estoy harta”, dijo ella. Y claro: ¿quién no se harta de un sistema que predica “denuncia” como si fuera tan simple como pedir una pizza, pero que a la hora de la verdad trata a las víctimas como molestias técnicas que hay que silenciar en un chat congelado?
El sábado de su agresión, mientras trabajaba de noche, un hombre borracho se masturbó frente a ella y la grabó sin consentimiento. Al intentar detenerlo encontró más fotos de mujeres en su celular. Pero cuando buscó justicia encontró solo laberintos. El sistema en línea la formaba, retrocedía, se quedaba suspendido. Cuatro horas mirando una pantalla que decía “un asesor pronto la atenderá” y nunca cumplía.
La Fiscalía presume avances tecnológicos, pero lo que en realidad hace es desparecer voces. Cuando las víctimas logran reunir valor, cuando vencen el miedo, cuando tocan la puerta, se topan con algoritmos hostiles y cabinas impersonales. No es negligencia; es violencia institucional.
Y Estrella no está sola. Alena Kharisova lo vivió también al intentar denunciar al Doctors Hospital por falsificación y negligencia. Dos días atascada en la burocracia digital, dos días enfrentando máquinas antes de enfrentar la justicia.
La colectiva Iniciativa 360 Mujeres por México lo ha dicho ya con claridad: los delitos de violencia sexual deben denunciarse de manera presencial, con rostros, con humanidad, con atención digna. Porque el “gran sistema de denuncias virtuales” no es accesibilidad: es una trampa que revictimiza.
Mientras tanto, la Fiscalía se acomoda en su discurso de que “aún toman denuncias en persona”. Falacia. Lo que hacen es priorizar pantallas por encima de la escucha. Priorizar a su conveniencia, porque admitir fallas sería asumir responsabilidades.
Estrella llora porque al sistema no le importa que la graben, que la acosen, que la humillen. Llora porque ni los delitos ni las mujeres merecen ser atendidos en turno automático. Llora porque la justicia en Nuevo León no se comporta como garante, sino como cómplice.
Y aquí, quienes escribimos, gritamos con ella: Si el Estado no garantiza justicia, el periodismo, las colectivas y la sociedad deben garantizar que no habrá silencio.
Truhanes sin remedio: Cabeza rugiendo y Américo ladrando, dos caras del mismo billete
En la tragicomedia politica y criminalmente organizada en Tamaulipas,tan solo la mas reciente que nos ofrenda el “humañismo transdeformador” ,los protagonistas del desfalco de 344 millones de pesos nunca defraudan: ayer, tras la exhibida monumental en la que el gobierno estatal de Morena y Americo Villarreal, ventilaron contratos millonarios , Francisco “Pancho” Garcia Cabeza de Vaca,que no sabe quedarse callado, salió derechito a rugir desde sus redes sociales y lo hizo con verdades, pero no todas.
¿Defensa?
Más bien, consigna: “No hay quebranto, ustedes sí tienen cola que les pisen. Pregúntenle a Américo, ese sí conoce a todos los contratistas. Si alguien se paseó en sus jets y tomó dinero del huachicol fiscal para su campaña, fue él”.
Asi lo dijo CDV:
“…La conferencia de hoy de funcionarios del gobierno de #Tamaulipas se trata de un distractor más. Pónganse a trabajar y dejen de seguir mintiendo a la población, mejor aclaren todas las denuncias que se han presentado contra ustedes por sus vínculos con los grupos de narco terroristas con los que se han aliado. No existe ningún quebranto o los invito a que cuestionen a los representantes o dueños de las empresas aludidas, Américo Villarreal los conoce perfectamente, ellos le financiaron su campaña e incluso era acompañante y viajero frecuente en las aeronaves utilizadas por dichos proveedores. Américo está muy relacionado con los proveedores que hoy denunciaron, tanto que en Estados Unidos tienen ya la investigación de su vínculo estrecho con quien le ayudó a llegar a la gubernatura con dinero producto del huachicol fiscal….”@FGCabezadeVaca
Irónico, porque mientras el actual gobernador Américo Villarreal intenta vestirse de paladín de la legalidad y la pureza administrativa de la que carece—lanzando la denuncia en tono de cruzada anticorrupción—, el video de 2021,donde el es protagonista , lo retrata solito y sin filtro: ahí aparece confesando sus amiguismos, favores y deudas con los mismísimos contratistas hoy señalados, de quienes fue más que acompañante frecuente, casi cobrador extraoficial.
O sea, aquí ninguno canta limpio: Américo denuncia a los “hermanos Carmona”, pero enfatiza en su hermano julio, cuando el artífice de todo fue el primero,el que le financio su campaña,el de los vuelos V.I.P cuando el capo le mataba el hambre antes de que lo mataran, el que lo busco, como dice el video, para cobrar las deudas a Cabeza de Vaca en su calidad de Senador sobornado.
Pero Cabeza de Vaca ducho en el pleito donde se siente cómodo y se regodea con extrema facilidad,aprovecha el desliz para ocultarse tras el ventilador de lodo, queriendo cambiar el foco de las denuncias propias haciéndolas ajenas, como si a fuerza de señalar al otro pudiera sacudirse la mancha propia. La receta de siempre: tú más, yo menos, pero todos embarrados hasta la tráquea.
La conferencia de prensa de ayer fue, en efecto, distractor del boquete. Pero también evidencia de que aquí la bolita de la corrupción no para de rodar entre los mismos de siempre —tan hábiles para los contratos turbios como para indignarse en público—.
Lo cierto es que Tamaulipas lleva años siendo el tablero de juego de un par de truhanes que comen del mismo plato, se pelean el postre y luego posan para la foto fingiendo sorpresa ante el atraco mutuo.
Y para colmo, ambos tan boquiflojos y exhibidos por las pruebas de sus ligas con “los buenos muchachos” del huachicol ,donde Cabeza de Vaca tambien nos obsequio un video revelando como opera la transa de Americo y el gobierno federal, de la que el vivia.
De todo hay evidencia,de los jugosos contratos en denuncias públicas y hasta en los expedientes del norte —donde Estados Unidos lleva la cuenta, mientras aquí sólo se dan golpes de pecho—.
Horacio García Rojas: el denunciado que hacia de puente entre gobiernos, salud, huachicol y campañas.
La version estenográfica del video de uno de los denunciados,quien fuera hombre fuerte del CDV como Subsecretario de Salud,ahi donde estaban los contratos, pero luego aliado de Sergio Carmona y despues ambos beneficiarios de Americo Villarreal con dinero del crimen organizado, como lo documentó el ejercito en informes militares,son elementos que permiten ver con claridad la farsa de la denuncia y la pudrición del gobernador de Morena.
Para entenderlo: vamos a desmenuzar frase por frase la versión estenográfica del video, cuyo texto nos remite al mismo clan de truhanes, enfrentados sólo por conveniencia, dinero o guion político, porque tanto a Americo como CDV,lo unico que los diferencia es el nivel de sinverguenzas que se odian a muerte (…literal)
Que dijo Horacio :
“Les quiero dar las gracias a la Secretaria de Finanzas que trae este cargo. Es muy buena compañía. Trabajamos un par de años juntos. Y el Estado Federal en Matamoros. Y en otros lugares.” 👉 Aquí se abre el nombre Adriana (Lozano) quien fue Secretaria de Finanzas: agradecimiento directo, reconocimiento de vínculos institucionales y laborales, se marca la cercanía que no es “de paso” sino duradera: años trabajando juntos. Esto sugiere continuidad en favores y protección política.
“Y apoyamos mucho las campañas. Con dinero. Apuestas también. Con maquinaria. Que obviamente puede atender a la gente y ya subir a su rey.” 👉 Declaración textual de financiamiento ilegal a campañas políticas: dinero, logística (maquinaria), incluso menciona “subir a su rey” (es decir, al candidato). No es apoyo simbólico: es aportación activa para llevar al poder a Villarreal.
“Ella es la Secretaria de Finanzas. Tenemos una buena relación con ella. 👉 Se vuelve a martillar: relación personal, nombre y cargo. No es rumor, es acusado con nombre y apellido: estrechísima relación financiera y política.
“Y tengo un buen contacto con la Secretaria de Gobierno. Y el Estado. Héctor Villegas.” 👉 Agrega a Héctor Villegas, actual secretario de Gobierno de Américo impuesto por la viuda de Sergio Carmona,uno de los engranes institucionales con quienes negociaban. O sea, círculo interno del actual gobernador y antes de Carmona,los denunciados.
“¿Y el gobernador? El gobernador es Américo. Américo Villareal. Es doctor, es cardiólogo. También es un amigo mío.” 👉 Aquí ya no hay ambigüedad: Américo Villarreal es nombrado abiertamente como amigo y cómplice político. Se deja claro que forma parte de la relación, no como un actor distante, sino como socio directo.
“Yo soy funcionario. “…Cuando yo entré. Tenía toda la empresa de salud en el cambio de gobierno. Hace 6 años. Al que estaba previo. Y él me entregó a mí. La Subsecretaría de la Atención Médica Especializada.” 👉 Esto apunta a Horacio García, subsecretario Servicios de Salud en la era de Cabeza de Vaca, quien luego se volvió doble carta: operador institucional y enlace con empresarios como los Carmona. Puente entre gobiernos y campañas.
“Y luego se hizo político. Él es hijo del gobernador también. Hay ciertos políticos.” 👉 Referencia clara a Américo Villarreal Anaya (hijo del ex gobernador Américo Villarreal Guerra 1987-1993). Subraya dinastía política, con lo cual el entramado no es individual sino familiar.
“Cada que hay políticos. Quedan con una puesta de monedas. Y por si no fue algo en el país. Vamos a ver. Y resulta que. Los presidentes de la República también entran.” 👉 Frase caótica, pero deja entrever un modus operandi: el financiamiento nunca se queda sin retorno; siempre hay “monedas” de por medio, incluso cuando entran presidentes. Es decir, la red se engancha a todos niveles de poder.
“Pero los que financiaron las campañas. También nosotros.” 👉 Otra confesión directa: ellos son los financiadores de campañas políticas. Grueso, porque ya no habla de terceros sino se asume el papel de mecenas.
“…el arreglo que llegaron con ellos… Con el actual gobierno… A Tamaulipas les costó 120 millones de pesos.” 👉 El cierre más incriminante: Américo Villarreal sí recibió dinero, y no poco: 120 millones de pesos. No es inferencia, es cifra específica. El pago ya está cuantificado.
De risa loca: ayer Américo Villarreal quiso posar de cruzado anticorrupción, lanzando denuncias contra los proveedores ligados al clan Carmona; horas después, Cabeza de Vaca respondió con el filo de siempre: “el pez por la boca muere”, recordando el ya célebre video donde el mismísimo gobernador confiesa sus nexos con los Carmona.
Y ahora aparece esta otra joya de video: la estenografía que desnuda sin piedad al subsecretario Horacio García, operador de Cabeza y luego pieza clave del huachicol financiero que bañó en millones las campañas de Américo. El mismo Horacio que brincó de burócrata gris en Salud al selecto círculo de Carmona, sacando de la manga favores, dinero y 120 millones cacheteados directo al proyecto Villarreal.
El documento es casi costumbrista: agradecimientos a Adriana, secretaria de Finanzas (“muy buena compañía”), guiños a Héctor Villegas, secretario de Gobierno, y por supuesto, al doctor cardiólogo devenido gobernador: “Américo también es amigo mío”. Así, como quien presume compadres entre tequilas, Horacio,el ahora acusado 3 años después, admite haber financiado campañas “con dinero, con maquinaria y hasta apuestas”.
Aquí no hay dudas: no es invento de la oposición ni narrativa de campaña. Es uno de los mismos artífices del saqueo quien lo dice: Américo no sólo conocía a los Carmona, sino que fue su beneficiario directo. El costo, negro sobre blanco: 120 millones.
Entonces, ¿de qué nos hablan hoy los dos? Mientras Cabeza intenta huir del lodo arrojándoselo al doctor, y Américo juega al caballero blanco jugándose la dignidad en conferencias de prensa de sus incondicionales, lo cierto es que ambos beben del mismo charco turbio: contratos inflados, campañas aceitaditas y amistades peligrosas con quienes han hecho del huachicol fiscal y el erario el negocio más rentable de Tamaulipas.
Dos truhanes gritando al espejo, denunciándose mutuamente mientras esconden sus propias huellas digitales en el mismo fajo de billetes. Y el pueblo, otra vez, nomás mirando cómo se roban la cartera mientras se acusan de rateros.
Resumen:
Entre el vaquetón, el boquetón y los malos oficios de Americo Villarreal, el pueblo sigue pagando la cuenta, porque era dinero del pueblo no se va recuperar ,mientras el par de truhanes, tan distintos en el discurso como idénticos en los hechos, siguen dando el espectáculo de siempre. Que nadie se engañe: la única diferencia es quién lleva el micrófono y quién el reflector. Lo demás, puro circo político de este “Cartel de la vieja escuela tamaulipeca de gobernantes malandros”, el eterno deja vu de la mala suerte mataulipeca.
Tras la confesión de Ismael “El Mayo” Zambada sobre haber sobornado a políticos durante décadas para facilitar el tráfico de drogas, el Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, que fue aludido en una carta por el mismo capo que acudio a la cita de la segunda traición porque le dijeron que iban a verse para arreglar la primera con Melesio Cuen , ahora finge demencia e hizo un llamado a que se presenten las pruebas correspondientes, y aseguró que, en caso de haberlas, “todos deben someterse a la justicia“.
En entrevista colectiva, el Mandatario morenista señaló que “todo puede ocurrir” en el caso de este capo preso en los Estados Unidos, pero insistió en que las acusaciones deben ir acompañadas de evidencia para que las autoridades mexicanas puedan actuar.
Por su parte,Omar García Harfuch refirió que las detenciones más recientes por sobornos han sido contra funcionarios y policías locales, y que no se tiene conocimiento de que militares o marinos hayan sido cooptados por el crimen organizado.
Vamonos por partes
Primero lo primero: Mis respetos—y mis dudas—para el honorable gobernador de Sinaloa, que corre presuroso a plantarse al lado de la presidenta, exigiendo (¡faltaba más!) “pruebas, pruebas y más pruebas” contra el Mayo Zambada. Como si el narco veterano de cinco malditas décadas, leyenda viva de la impunidad institucional, fuera a expedir recibos con folio fiscal, sello digital y QR: “Recibí X millones. Firma: Mayo”.
“¡Queremos evidencias!” repiten con cara de indignados—pero sólo cuando la cosa salpica fuera de sus filas. Qué cómodo exigir la cadena de custodia y hasta peritaje grafoscópico, cuando en el fondo saben que la mera existencia del Mayo, libre tras tantos gobiernos, ya es evidencia aplastante de complicidad y omisión. Pero bueno, siempre hay que echarse la de abogado: “If you can’t dazzle them with brilliance, baffle them with bullshit“ o lo que es lo mismo,”Si no puedes deslumbrarlos con tu inteligencia, confúndelos con tonterías.”
Ahora, los tecnicismos. En derecho mexicano y gringo, el testimonio es prueba plena admisible ante el juez. En los tribunales de Estados Unidos, las declaraciones juradas (“sworn statements” o “affidavits”) son materia central en las condenas por crimen organizado. Y en México, el artículo 217 del Código Nacional de Procedimientos Penales deja clarísimo que “la prueba testimonial es válida, valorada conforme a la sana crítica, lógica y experiencia”. No es un chiste, señores: si el testigo es creíble, se puede condenar. No se necesitan videos de TikTok ni recibos del SAT.
A ver, que nadie ha pedido consta-ante-notario y acta circunstanciada de cada “moche” cobrado. Los criminales no dejan machete de recibos. Pero las confesiones de coimados y testigos protegidos (sí, ja, esos que salen cuando las ratas saltan del barco o se pelean entre ellas) son prueba. Lo que pasa es que aquí les conviene patear el bote, pedir “pruebas irrefutables” toda la vida… para nunca llegar al fondo.
Y para colmo, el estratega Harfuch, ese mismo que ha sido señalado por los mismos hechos—¡ah, pero cómo le encargo el cinismo!—ahora sale de abogado defensor… pero de los militares, de esa cofradía donde las mochadas circulaban en racimo como aguinaldo extendido. O sea: el que recibe, exculpa a los que recibían con él. Grandeza moral, cero. Credibilidad, menos que cero.
Así que dejen de hacerla de fiscalistas:
El testimonio es probado, aceptado y hasta celebrado en sus propios juicios (cuando les conviene).
En cualquiera de las dos jurisdicciones (gringa y mexicana), ya hay material suficiente para iniciar proceso—si realmente quisieran justicia, más allá del show mediático.
Y el de Sinaloa, ¿de qué me habla de exigencias, si hasta el silencio prolongado del Mayo es prueba de que todo el aparato se le ha cuadrado durante décadas, tan asi,que capo nunca tuvo una orden de captura.
¿Quieren más pruebas?
Lo que no quieren es abrir la última caja de Pandora que, todos temen abrir. Es un lodazal donde como marranos trompudos, el expresidente y muchos gobernadores chacualeaban las patas.
Conclusión jurídica—y política: El mundo narco no da recibos, pero sí da testigos. Y esos testigos, por ley, son prueba. El que exige lo imposible—es porque, en el fondo, no quiere justicia, sólo protegerse del diluvio.
El estratega de plástico de curricula manchada volvió a hablar, y fue como escuchar a un vendedor de humo reconociendo que su mercancía se le mojó en la feria. Apenas hace unos meses y semana tras semana, casi nos juraba que el cártel en Sinaloa estaba “acabado”, “muy debilitado”, “en agonía”; como si bastara un par de powerpoints y conferencias con gráficos estrambóticos los martes de seguridad en una mañanera del pueblo ,para desarmar un entramado que sobrevive sexenio tras sexenio, como lo dijo en Mayo Zambada,con ayuda de la “policia,el ejercito y los politicos”.
Pero ahora se descuelga con su recapitulación patética, mitad queja, mitad confesión: que los supuestos operativos estrella, las detenciones televisadas y los 13 mil militares extra no movieron un milímetro la realidad cruda. Que el changarro sigue abierto, que la barra libre no cerró, que los dueños de la plaza no se jubilaron aunque en sus láminas de PowerPoint ya figuraban como “casi borrados”.
En la escena imaginamos al personaje soltando su perorata desoladora, con la misma solemnidad de un pastor que se descubre sin rebaño, y hasta cierto tono resignado: –“Bueno, pues mi mamá dijo que siempre no… el monstruo sigue vivo, muy vivo.”
El público, que ya no compra la narrativa heroica, lo ve sudar debajo del reflector. Su discurso, que antes era una fanfarria de “impacto” y “resultados”, termina convertido en una letanía de excusas: que si faltan recursos, que si la inteligencia se dispersa, que si la coordinación es un espejismo.
La ironía más pesada es que este estratega de utilería parece olvidar lo básico: a un problema que muta como hidra no se le baja con discursos prefabricados ni con estadísticas de utilería; menos aún con arrogancia prematura. Y mientras él ajusta su libreto, en Sinaloa el tablero se mueve con códigos que no entienden de conferencias mañaneras ni de comunicados triunfalistas.
En resumen: el espectáculo se derrumba, el telón se cae, y el protagonista queda de pie con la verdad incómoda en la mano: el “fin” del narco, anunciado en versión de caricatura, era apenas un espejismo para policias ingenuos que nunca aprobaron un examen de control de confianza porque cuando el polígrafo le preguntaba que “que onda contigo y los narcos”, las gráficas de polígrafo se volvían locas,nunca paso nada y ya es “Don Chingon”.Un Batman azteca, un caballero de la noche que no aguanta una esculcada.