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miércoles, 1 de abril de 2026

LA «PACIFICACION SIN PIES,NI CABEZA»: «ARROJAN 7 HOMBRES o MAS BIEN DICHO SIETE TORSOS SIN NOMBRE NI ROSTRO en CARRETERA de GUERRERO»…esa cicatriz de La Montaña donde el Estado solo aparece cuando hay que recoger los pedazos.


Mientras desde el púlpito mañanero la Presidenta Claudia Sheinbaum y su estratega «cuentachiles» Omar Garcia Harfuch ,de curricula manchada ,nos venden un dia si y otro también la utopía de un México en “plena pacificación” ,glorificando el ahorro de formol en la disminución de homicidios, la realidad volvió a dejar su firma ayer martes sobre el asfalto caliente de Guerrero.

Siete hombres, o mejor dicho, siete torsos sin nombre ni rostro, fueron hallados desmembrados en la carretera Tlapa-Olinalá, esa cicatriz de La Montaña donde el Estado solo aparece cuando hay que recoger los pedazos.

A las 8 de la noche, la Fiscalía General del Estado aún realizaba diligencias. O al menos eso dicen los reportes oficiales, esos donde el verbo “investigar” sirve para rellenar comunicados, no para atrapar asesinos. En las fotos filtradas —que ya circulan entre reporteros acostumbrados al horror— se ve el entronque de “Tres Caminos” decorado con lo que parece el mensaje más claro de los cárteles: la impunidad tiene dueño, y no está en fuga.

Dos botes, una caja, y ropa ensangrentada al costado del camino hacen las veces de altar improvisado a la descomposición institucional. En el lenguaje burocrático esto se llamará “hecho de violencia”, como si el eufemismo limpiara la sangre.

En el lenguaje real: otra masacre anónima en un país donde los muertos ya no caben en las cifras, pero sí en la narrativa triunfal del gobierno.

Mientras tanto, la fiscalía sigue “sin identificar a las víctimas”. Claro, ¿cómo hacerlo cuando ni el Estado sabe quiénes son sus vivos?

El discurso oficial hablará de “Inteligencia + coordinación interinstitucional”, pero en Guerrero la única coordinación efectiva sigue siendo la de los grupos armados que reparten territorio, miedo y muerte con precisión de administración pública.

La montaña arde, los funcionarios inauguran ferias de paz, y los comunicados del gobierno federal siguen usando el verbo resistir, como si resistir fuera lo mismo que existir.

Quizá en algún próximo evento oficial digan que esto es “parte del cambio”, porque en efecto: cambiaron los nombres, pero no las fosas.

Con informacion: ELNORTE/

«868 MIL 320 MINUTOS y NO AMANECE»: «ESTRATEGIA PACHORRA con UNIFORME TACTICO de HARFUCH es un FRACASO en SINALOA»…603 dias de guerra con cifras que ya no caben en el grafico y si no es cierto, nos retractamos.


El “plan” federal para Sinaloa del estratega sesudo Omar García Harfuch, ya no parece estrategia,es una pachorra con uniforme táctico que huele a derrota militar disfrazada de conferencia mañanera optimista.

Ayer,el subdirector operativo de Seguridad Pública en Escuinapa, Esteban Gutiérrez Mazariegos, murió acribillado junto con tres elementos de la corporación tras un ataque armado registrado presuntamente bajo la modalidad de emboscada. En el mismo hecho, un quinto agente resultó con lesiones que no ponen en riesgo su vida y la cifra se acerca al centenar de policías ejecutados desde el inicio de la guerra,ningun detenido, todos impunes.

Tiempo de guerra que Omar no ve

De acuerdo con cifras que si le preocupan y contabiliza Noroeste,del 9 de septiembre de 2024 al 30 de marzo de 2026 en que dio el inicio formal de las hostilidades de dos bandos de la misma banda,gracias a los malos oficios del gobierno de Morena y Ruben Rocha Moya,han pasado 1 año, 6 meses y 21 días.

Eso son 82 semanas y 6 días, es decir 603 días de guerra continua.

  • Horas: 603 × 24 = 14,472 horas de “operativos permanentes” que detienen intermitentemente, pero no detienen la guerra.
  • Minutos: 14,472 × 60 = 868,320 minutos en los que la federación prometió “contener” la violencia y la presencia permanente de Harfuch en la entidad, pero la violencia siguió avanzando y el estratega engañabobos hace visitas de doctor.

En términos bélicos, ningún general serio llamaría “éxito” a una campaña que después de casi año y medio sigue sumando muertos, levantados y despojos a ritmos de frente de guerra estabilizado, no de conflicto controlado.

Levantón: ejército de desaparecidos

Las “privaciones de la libertad” son la forma burocrática de decir que en Sinaloa se recluta un ejército de desaparecidos.

Son 3,542 personas privadas de la libertad desde que arrancó la disputa entre los Guzmán y Zambada, un promedio de 6.3 levantones diarios.

  • Cada semana se esfuman unas 44 personas, sin que la estrategia federal se inmute.
  • En 603 días, esa cifra equivale a más de cinco batallones de infantería evaporados del mapa, sin que Harfuch pueda exhibir una sola “batalla decisiva” ganada.

Cuando el mando federal presume “diálogo con la población”, la realidad es que medio estado habla en clave: “no lo han encontrado”, “se lo llevaron”.

Si esto es “contener la violencia”, entonces el diccionario de la SSPC lo redactó un capo.

Muerte: partes de guerra maquillados

Los homicidios dolosos suman 3,027 en este periodo, 5.4 asesinatos diarios según el propio conteo de Noroeste.

Eso significa que, desde que arrancó la ola, Sinaloa entierra en promedio a más de trescientos cincuenta ciudadanos cada bimestre mientras en Ciudad de México la narrativa oficial habla de “disminución sostenida”.

  • En 18 meses de crisis, otros reportes hablan de más de 2,500 homicidios, confirmando que los partes de guerra oficiales van siempre detrás del cementerio.
  • El 30 de marzo, por ejemplo, hubo tres homicidios pero la Fiscalía solo reportó uno al Secretariado: ni en el conteo de cadáveres puede la autoridad ser honesta.

Cuando asesinan a un menor de 13 años en Mazatlán y el dato se diluye en el promedio, queda claro que la prioridad de la estrategia no es salvar vidas, es salvar la conferencia de prensa.

En campaña militar, ocultar bajas se llama propaganda; en democracia, se llama engañar a la población.

Despojo de autos: logística del narco, cortesía del Estado

El robo de vehículos es el músculo logístico de la guerra.
Son 10,451 unidades robadas en 603 días: 18.4 vehículos diarios que desaparecen del patrimonio civil para convertirse en blindaje artesanal, carro-patrulla clandestino o simple botín.

  • Son más de 290 autos robados al mes, como si cada treinta días se vaciara un mega-lote automotriz completo.
  • En 2025 solo, se registraron casi 7 mil robos de vehículo en Sinaloa, y en 2026 el ritmo sigue superando a la recuperación que presume la Fiscalía.

En clave militar, eso significa que el enemigo controla la movilidad táctica de amplias zonas del estado, mientras la federación controla… la narrativa de que “los delitos van a la baja”.

Una guerra donde la flota motorizada la pone el ciudadano despojado y la autoridad llega siempre después del parte médico, no es una guerra ganando terreno: es una retirada administrada.

De la “paciencia estratégica” al fracaso operativo

Harfuch lleva desde finales de 2024 vendiendo la idea de que su estrategia “está funcionando”, pero que “los resultados no se verán de la noche a la mañana”.

Ya pasaron más de 868 mil noches y mañanas en minutos contados, y los indicadores clave de guerra —levanton, muerte y despojo— siguen en niveles de conflicto activo, no de pacificación.

En doctrina militar, cuando tras año y medio de despliegue reforzado no dominas el territorio, no controlas las rutas, no rompes la logística del enemigo y tampoco reduces de forma clara sus bajas infligidas, eso se llama fracaso de campaña.

En el lenguaje terso de la SSPC lo rebautizan “proceso gradual de estabilización”, pero en el lenguaje de las fosas, las viudas y los autos robados, el nombre es otro: derrota.

Con informacion: NOROESTE/

EL «ESPANTAPAJAROS JURIDICO»: «HIJASTRO GRINGO del MENCHO SIRVE de MAL EJEMPLO para INSISTIR CIUDADANIA por NACIMIENTO en EE.UU es un ACCIDENTE que debe CORREGIRSE»…si capo nació en USA, entonces el problema no sería el narco,sino artículo constitucional que lo vio nacer.


En Estados Unidos viven unos 52 millones de extranjeros, más de 11 millones de ellos mexicanos, y además hay unos 45 millones de latinos nacidos ya en suelo estadounidense. Pero para Christopher Landau, subsecretario de Estado de Donald Trump, todo ese universo es demasiado abstracto. Mucho más útil resulta agarrar al hijastro del Mencho como espantapájaros jurídico para volver a vender la vieja fantasía republicana de que la ciudadanía por nacimiento es casi un accidente que debe corregirse a la fuerza .

Landau, que fue embajador en México y ahora presume su papel de guardaespaldas moral de la frontera, decidió usar el caso de Juan Carlos Valencia, alias El R3 o El Pelón, para sostener que la Constitución no debe seguir otorgando ciudadanía a hijos de personas indocumentadas solo por haber nacido en territorio estadounidense. La lógica es simple: si un capo nació en California, entonces el problema no es el narco ni la red criminal, sino el artículo constitucional que lo vio nacer .

La maniobra no es menor. Mientras el Tribunal Supremo estadounidense se prepara para revisar la orden ejecutiva con la que Trump quiere recortar el derecho a la ciudadanía por nacimiento, Landau mete al debate a un presunto sucesor del CJNG como si el sistema constitucional se hubiera escrito pensando en capos de segunda generación .

En su cruzada digital, Landau sostiene que la Decimocuarta Enmienda no debería cubrir a hijos de migrantes indocumentados o temporales porque, según él, no están “sujetos a la jurisdicción” plena del país ni tienen los lazos de lealtad necesarios. Traducido al lenguaje político de campaña: si el hijo del narco nació allá, el problema no es la captura del Estado por las mafias, sino el supuesto exceso de generosidad de la Constitución .

El Mencho como pretexto, no como solución

El elegido de este nuevo episodio es Juan Carlos Valencia, nacido en 1984 en Santa Ana, California, hijo de Armando Valencia y Rosalinda González, y hoy señalado como posible sucesor dentro de la estructura del CJNG tras la caída de su padrastro, El Mencho . Es decir, un personaje real, peligroso y con peso criminal, pero convenientemente útil para adornar un discurso migratorio que busca parecer duro mientras evita discutir lo esencial: la violencia transnacional, el negocio del narco y la incapacidad para desmantelar esas redes, particularmente en Mexico.

Mientras el Supremo decide si la ofensiva trumpista contra el derecho por nacimiento sobrevive o no, la medida sigue suspendida. Pero el mensaje ya quedó sembrado: en la era Trump, hasta el hijastro del Mencho puede terminar convertido en utilería para una cruzada contra los hijos de migrantes .

Con informacion: BEATRIZ GUILLEN/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS