Juan Carlos García Nuñez no solo era “el ejecutado afuera de Arboleda” en San Pedro; también llevaba una vida de videoclip de corrido tumbado de medio pelo, pero con aspiraciones de Spotify Star.
Faceta “artista de corridos”
En su versión más glam, el muchacho de Culiacán se vendía como cantante amateur de corridos, compositor autoproclamado y héroe de sus propios videos caseros.
Subía clips donde aparecía cantando o aporreando el acordeón, a veces solo, a veces rodeado de cuates igual de fascinados por la estética buchona que por la afinación.
Uno de sus temas incluso rebasó el millón y medio de reproducciones en Spotify, suficiente para inflar el ego, pero no para explicar de dónde salía la vida de lujo que presumía en pantalla.
Postales de la vida aspiracional
En las imágenes, el “artista” posaba en yates, autos y destinos turísticos, como si cada fin de semana fuera video oficial y cada amigo, extra de relleno.
En uno de los videos se regodeaba enseñando el reloj y las cadenas al cuello, incluida la infaltable medalla de la Santa Muerte, accesorio favorito del narco-kit espiritual del norte.
Todo cuidadosamente curado para las redes: corridos, lujos y devoción a la Santa Muerte, la trilogía perfecta del influencer de la narcoestética que cree que la vida es un reel eterno sin consecuencias.
Con informacion: ELNORTE/





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