La información es publicada por Milenio y nos deja una postal bastante incómoda: en los municipios más calientes del país, la seguridad ya no la sostienen las policías locales, sino las fuerzas federales. Y no porque haya una gran estrategia de fortalecimiento institucional, sino porque las corporaciones municipales se fueron quedando sin recursos, sin músculo y, en muchos casos, sin capacidad real para enfrentar al crimen organizado que tiene mas de dos decadasa enfrentando sin éxito contundente, el ejercito.
El resultado es tan obvio como vergonzoso: mientras las policías municipales bajaron su participación en enfrentamientos, el Ejército y otras fuerzas federales terminaron cargando con la bronca por decisión del mismo gobierno que los creyó la solución y también han sido parte del problema.
Según los datos citados por el reporte, los choques de policías municipales contra civiles armados cayeron de 338 en 2022 a 257 en 2024, mientras que las agresiones atendidas por la Defensa subieron de 260 a 411 en el mismo periodo .
Policías en modo supervivencia
El problema no es solo que las policías locales pelean menos y mueren mas, sino que cuando lo hacen muchas veces necesitan escolta institucional para no quedar rebasadas. En la mitad de los casos, las municipales requirieron apoyo de la Defensa, Marina, Guardia Nacional, FGR o corporaciones estatales y vecinas .
Dicho sin maquillaje: las policías municipales ya no son la primera línea de contención, sino un cuerpo en estado de supervivencia. El propio dirigente sindical citado en la nota admite lo que todo mundo sabe y casi nadie corrige: están abandonadas, mal equipadas, con menos elementos y expuestas a un crimen organizado que se mueve con más velocidad que el Estado .
El mapa del abandono
La radiografía es brutal. En 2024, los enfrentamientos municipales se concentraron sobre todo en Nuevo León, Sonora, Michoacán, Puebla, Zacatecas, Baja California, Estado de México, Guanajuato y Querétaro, que en conjunto acumularon casi 80 por ciento de los casos .
Pero el dato que más exhibe el colapso local es que Sinaloa y Tamaulipas cerraron 2024 con cero enfrentamientos municipales registrados por Inegi, pese a seguir siendo territorios de disputa criminal. O sea: donde más se necesita presencia local, menos capacidad queda; y donde la policía municipal desaparece del registro, el conflicto no desaparece, solo cambia de uniforme .
El ejército como parche
En el frente castrense, la historia se repite: Tamaulipas, Sinaloa, Michoacán y otros estados se volvieron el terreno donde las fuerzas federales entran a apagar incendios que las policías locales ya no pueden siquiera contener .
Culiacán aparece como el epicentro de esa guerra mal administrada, con 40 casos de enfrentamientos y ataques repelidos. Es decir, la capital del cártel terminó convertida en el laboratorio donde el Estado mide, otra vez, cuánto aguanta antes de admitir que la seguridad municipal se le deshizo entre las manos .
La nota confirma algo que el discurso oficial suele esconder detrás de comunicados, ceremonias y promesas recicladas: la seguridad municipal en muchas zonas del país está en ruinas. Y mientras sigan dejando a las policías locales como decoración burocrática, la federación seguirá haciendo el trabajo sucio, los militares seguirán cargando el costo y los criminales seguirán operando donde el Estado solo alcanza a llegar con retraso .
Con informacion: MILENIO/

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