A tres años,4 meses y 7 dias de distancia desde aquella ceremonia del 1 de octubre de 2022, cuando el ex-priista Américo Villareral fue ungido gobernador con la promesa de “limpiar la casa”, mientras «Pancho» Garcia Cabeza de Vaca su antecesor (2016-2022) huia a Texas por la puerta trasera del palacio de gobierno, el estado entero esta convertido en teatro procesal: carpetas, vinculaciones, judicializaciones, y ni un solo “cabecista” tras las rejas.
El medico que iba salvar Tamaulipas y lo iba curar de la corrupcion de la que es parte, al haberse consolidado en este mismo periodo como uno de los mas importantes traficantes del huachicol desde el gobierno, el combate a la corrupción lleva temporadas completas en cartelera, pero sin protagonista detenido ni función que concluya.
Lo más irónico —o quizá lo más brutalmente lógico— es que el extitular de la Fiscalía Anticorrupción, Jesus Eduardo Govea orozco,con antecedentes de dudosa pulcritud, fue premiado como fiscal general. Es decir, el fiscal que atraparon en 2002 por servir al CDG y no atrapó a nadie, ahora dirige la orquesta. En su homenaje a la desvergüenza, presumió antes de migrar a su nuevo encargo , 29 vinculaciones a proceso: un inventario de expedientes que solo existen para alimentar boletines de prensa, esos mismos donde la justicia se redacta en tiempo futuro.
Y mientras el gobierno humanista presume “avance en el combate al cabecismo”, los tribunales se entretienen con escenas propias de comedia absurda.
Caso Yahleel Abdala Carmona:
Despues de tres ausencias consecutivas a audiencia por un quebranto de casi mil millones de pesos, las ha eludido bajo todo un catalogo clínico de pretextos, que van de la muela a la diarrea, pasando por infecciones respiratorias y problemas de garganta. Cuando el juez exige rigor, la defensa responde con una receta de 500 pesos. La Fiscalía detecta inconsistencias, el hospital no tiene registro y el documento es “auténtico” pero sin certeza alguna. En Tamaulipas, hasta la enfermedad parece tener licencia para huir.
El juez Haro Morales ya advirtió que, si la exsecretaria no aparece ,mañana domingo, será declarada sustraída de la justicia. Pero todos saben que esa frase, tan solemne como inútil, ya se ha vuelto un clásico del guion. Porque aquí el poder siempre llega tarde, y cuando llega, no detiene a nadie, ya hay 25 eludidos.
Tres años después, el saldo no está en tribunales: está en la narrativa. El gobierno perfeccionó el amago como técnica de control político. No importa si se captura o no; basta con anunciarlo. La justicia ya no castiga, comunica. Un boletín sustituye a la sentencia. Y el nuevo fiscal, digno heredero de la simulación institucional, sigue esgrimiendo el mismo argumento de siempre: “ya casi”. En Tamaulipas, la promesa del castigo es la verdadera forma de impunidad.
Con informacion: NOTICIERO DE VICTORIA/

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