Un pleito por una mesa en Polanco habría sido apenas la postal menor de Juan Pablo Penilla: el ex-asesor del Gobernador de Morena,Americo Villarreal,abogado de Los Zetas del Cartel del Noreste (CDN),igual que de el Mayo Zamabada y reciéntemente sancionado por la OFAC del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
El abogado egresado de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) arrastra un expediente mucho más pesado que una reservación mal atendida.

Aqui la verdadera pregunta no es por qué armó escándalo, sino cómo alguien señalado como engrane del Cártel del Noreste a quien le antecede un triple asesinato para callar a testigo protegidos llegó a exhibir —con oficio y membrete— cercanía con el poder tamaulipeco.
Del “¿sabes quién soy?” al expediente que nadie quiere contestar
En Polanco, Juan Pablo Penilla Rodríguez habría montado una escena de barrio fino con modales de cantina: gritos, forcejeos y el clásico “¿sabes quién soy?”, presuntamente porque en el restaurante Karisma no le asignaron la mesa que exigía. El abogado fue retirado del lugar tras el altercado, según las versiones difundidas sobre el video.
Pero el espectáculo no está en que un abogado pierda los estribos por una reservación. La pieza verdaderamente incómoda es quiénes el personaje ligado a Morena que exige trato especial.
Y aquí se acaba la anécdota gastronómica y empieza el expediente. El 14 de abril de 2026, la OFAC del Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a Penilla al sostener que, mientras representaba al “Z-40”, habría prestado servicios ilegales a integrantes del Cártel del Noreste —la estructura que Washington identifica como heredera de Los Zetas— más allá de una relación profesional ordinaria entre abogado y cliente.

La autoridad estadounidense afirmó que fungía como intermediario entre Treviño y la dirigencia actual del CDN, facilitando comunicaciones y operaciones desde prisión.
O sea: el problema no es un comensal furioso porque no le guardaron la mesa. El problema es que el protagonista del video es un litigante sancionado por Estados Unidos bajo señalamientos de operar como puente entre un capo preso y una organización criminal. En ese contexto, el “¿sabes quién soy?” deja de sonar a arrebato de prepotencia y empieza a parecer una pregunta dirigida, con toda comodidad, al poder político que durante años lo arropó.
Porque Penilla no sólo aparece en el expediente estadounidense ni en las defensas de “El Mayo” y el “Z-40”. También fue nombrado asesor honorífico del Ejecutivo de Tamaulipas en enero de 2023, durante el gobierno de Américo Villarreal Anaya. Esa designación, documentada en publicaciones periodísticas, convierte lo que debería ser un asunto de deslinde institucional en una pregunta de responsabilidad política: ¿qué filtros se aplicaron antes de abrirle la puerta del gobierno estatal a un abogado que hoy está sancionado por la OFAC?
Américo Villarreal no puede despachar el asunto con la coartada de la sorpresa retrospectiva. Si un personaje con vínculos públicos con defensas de alto calibre criminal recibió trato de asesor dentro del Ejecutivo tamaulipeco, el gobernador tiene la obligación política de explicar qué sabía, cuándo lo sabía, qué funciones desempeñó Penilla y qué acceso tuvo a decisiones, operadores o información del gobierno.
No se trata de adjudicar delitos sin sentencia ni de sustituir una investigación judicial con una columna. Se trata de recordar lo elemental: una sanción de OFAC no es una cadena de WhatsApp; es una determinación formal de una autoridad financiera estadounidense que bloquea bienes bajo jurisdicción de Estados Unidos y prohíbe transacciones de personas estadounidenses con el designado.
La escena de Polanco podrá venderse como video viral: un señor encendido, una mesa disputada, empleados tratando de contenerlo y cámaras grabando el numerito. Pero el ruido de fondo es otro. Mientras Penilla discutía por una reservación, seguía pendiente la reservación más importante: la que le otorgó espacio, credencial y proximidad con el poder de Morena en Tamaulipas.
Y esa mesa, gobernador Américo Villarreal, no la apartó el restaurante.
Porque una mesa negada en Polanco puede provocar un berrinche. Pero una oficina abierta desde el gobierno para personajes de ese calibre exige explicaciones. No gritos, no videos, no deslindes de ocasión: explicaciones.
Con informacion: Redes/medios

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