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miércoles, 8 de julio de 2026

LA «ESTRATEGIA ARGUENDERA de BATMAN : HARFUCH RAFAGUEA con SALIVA la CIFRA de HOMICIDIOS en SINALOA y PRESUME BAJA INEXISTENTE»…es y ha sido un reverendo fracaso que exhibe su verdadera estatura.


La “baja” que presume Omar Garcia Harfuch,el estratega de la Seguridad federal en Sinaloa ,existe sólo en su PowerPoint: en la realidad, los muertos siguen cayendo al ritmo de una guerra que el Gobierno maquilla con porcentajes y discursos de saliva.

La aritmética mágica del 44%

El Secretario federal recien acusado de amenaza por el abogado del «Chapo»,que preludia sus viejos nexos con el CDS, se cuelga una reducción del 44 por ciento en homicidios dolosos desde el abatimiento de “La Perris” en junio de 2025, como si matar a un capo fuera botón de apagado de la violencia. 

Noroeste, que se ha destacado publicitando las cifras de las tres principales violencias: levantón, ejecución y despojo de autos, además no vive de conferencias mañaneras arguenderas, sino de cobertura diaria, registra otra historia: desde la fractura interna del Cártel de Sinaloa, en septiembre de 2024, hasta junio de 2025, el promedio fue de 5.44 asesinatos al día.

Junio de 2025, el mismo mes que Harfuch usa como pivote del relato, es el mes más violento del que se tiene registro: 241 muertes entre asesinatos y fosas clandestinas, pero eso en la narrativa oficial se vuelve “avance”. Desde entonces, trece meses seguidos de violencia sostienen un promedio de cinco homicidios diarios; sólo marzo de 2026 baja a 3.9, una anomalía que el discurso convierte en tendencia milagrosa. El 44 por ciento no es estadística seria, es maquillaje: se seleccionan tramos, se acomodan fechas y se omiten cuerpos.

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“Batman” y la estrategia de saliva

“Batman” —porque se la pasa más en la narrativa épica que en la escena del crimen— afirma que la estrategia ha “contenido la escalada de violencia”, ha “reducido capacidades operativas” de los grupos y ha “sostenido la presencia del Estado” donde más pega el delito. Traduzcamos: mientras el funcionario declama desde Ciudad de México, en Sinaloa la guerra intestina del cártel sigue marcando el pulso de los homicidios, con ejecuciones, fosas y rutina de terror.

Llamar “contención” a un promedio de cinco ejecutados diarios es insultar a las víctimas y usar el lenguaje como escudo blindado. No hay estrategia visible, sólo operativos intermitentes, decomisos que no cambian la estructura criminal y cifras que se usan como efectos especiales para la conferencia. El “héroe” federal presume victoria en la estadística, mientras en el territorio la gente sigue contando muertos, no porcentajes.

Los números que no se convierten en paz

Harfuch vende como logro la muy cuestionada detención de 2 mil 540 personas con puras cifras que ya eran fantasiosas cuando iban 46 mil.

Como parte del mismo humo estadístico presume el decomiso de 94.5 toneladas de droga, 5 mil 900 armas aseguradas y la desarticulación de 2 mil 412 laboratorios de metanfetamina. Es el inventario perfecto para la narrativa oficial: montañas de droga, filas de armas, cientos de detenidos… y, sin embargo, el promedio de homicidios se mantiene casi intacto.

Si desmantelar más de dos mil laboratorios no mueve el indicador de muertes, la conclusión es brutal: esos golpes son ruido táctico, no cambios estratégicos. El mercado se reorganiza, las facciones se reacomodan y el Estado se conforma con mostrar fotos de decomisos mientras los asesinatos persisten. El contraste es claro: mucho espectáculo de fuerza, cero reducción sostenida de la letalidad.

El choque con la realidad de Sinaloa

El propio Noroeste lo señala sin rodeos: la supuesta baja que presume la Secretaría es “inexistente” frente a la dinámica real de homicidios en el estado. Donde el Gobierno ve curva descendente, los reporteros ven notas rojas diarias, fosas nuevas, ajustes de cuentas, balaceras y familias quebradas.

La fractura del Cártel de Sinaloa abrió un ciclo de violencia que no se ha cerrado, y reducirlo a un antes y después de “La Perris” es simplificar una guerra criminal a un cuento de superhéroes. 

La política de seguridad federal se comporta como editorialista complaciente: integra sólo los datos que favorecen el relato y encierra al resto en silencio estadístico. Mientras tanto, la pregunta sigue en el aire: ¿cuántos muertos más necesita la federación para dejar de hablar de “contención” y admitir que su estrategia es pura saliva y uno que otro éxito intermitente.

Con informacion: NOROESTE/

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