En Tamaulipas,el que gobierna Morena y Americo Villarreal ,cuando por fin se dignaron a mover la maquinaria de la justicia, quedó claro que la cuerda sí se rompió por lo delgado: primero el silencio, luego las excusas, y al final, una detención que parece llegar más por presión social que por una inusual conversión de las autoridades a la eficacia.
La Fiscalía, tan lenta para actuar como rápida para pedir paciencia, terminó notificando la aprehensión de Dana Yanina “N”, señalada en el caso de la menor Dafne Zapata Quintos, en medio de una tragedia que ya había desbordado marchas, denuncias y exigencias de la madre de la víctima.
Lo verdaderamente grotesco es que, mientras una familia enterraba a su hija y pedía justicia a gritos, el aparato institucional parecía ensayando su papel favorito: el de observador con cara de circunstancia.
La versión oficial sigue caminando con muletas, los cargos todavía no se transparentan y la investigación continúa abierta, como suele pasar cuando la autoridad quiere simular movimiento sin comprometer demasiado el resultado.
Y es que en este caso no solo se habla de una muerte; se habla de una cadena de omisiones, de un plantel militarizado que hoy luce más como fábrica de abusos que como espacio formativo, y de funcionarios que reaccionan tarde, mal ,por presión y a regañadientes.
La presión pública hizo lo que debió hacer la Fiscalía desde el minuto uno: empujar una respuesta que no huela a encubrimiento, aunque todavía falta ver si la justicia va a llegar o si también aquí van a aplicar la vieja receta del expediente dormido, «causalmente» con los involucrados mas importantes para resolver el brutal asesinato de Dafne.
Con informacion : ELNORTE/

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