En Tamaulipas, el gobierno de Morena, Américo Villarreal y el fiscal Jesús Eduardo Govea,mas que enfrentar una “crisis compleja” de desapariciones donde la entidad aparece con el subcampeonato nacional, enfrentan una obligación legal que llevan arrastrando con una flojera institucional que raya en lo punibles decir tienen responsabilidad legal,pero no hay nadie que los castigue por ello.
Mientras colectivos y miles de familias siguen buscando a sus desaparecidos con más rabia que apoyo, acusando incluso la falta de atención del gobernador ante la presidenta ,que tampoco canta mal las rancheras,el Estado y criminales siguen atrapados en su deporte favorito: los narcos levantando a su antojo y el gobierno sin levantarse de la silla.
No hay margen para la excusa ni para la pose. El Acuerdo del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, publicado recientemente el pasado mes de marzo de 2026, ordena actualizar el Protocolo Homologado para la Búsqueda de Personas Desaparecidas y No Localizadas; además, el análisis publicado por Nexos detalla que los estados deben terminar el rezago de la Base Nacional de Información Genética a más tardar el 31 de julio de 2026, y que la Base Nacional de Carpetas de Investigación debía estar disponible para integrar información desde el 12 de enero de 2026.
Lo que deberían estar haciendo
En vez de seguir consecuentamdo a lugartenientes y lideres del crimen organizado o perder el tiempo administrando el dolor ajeno, el gobierno de Tamaulipas y su fiscalía deberían estar cumpliendo con su obligación legal para garantizar las búsquedas y la coordinación efectiva con colectivos, algo que la propia fiscalía dijo haber iniciado en marzo de 2026, pero que en Tamaulipas suele quedarse en el ritual de la reunión, la foto y el compromiso vacío.
El conflicto de interés que huele a podrido
Y aquí viene la parte que el poder odia: cuando el narco manda, la autoridad negocia o se hace la sorda, la omisión deja de parecer incapacidad y empieza a oler a complicidad. Si además hay vínculos políticos, protección selectiva o la sospecha de que ciertos casos se dejan pudrir porque incomodan a padrinos, jefes o aliados, entonces no estamos ante simple ineficiencia: estamos ante una estructura que esta normalizando la impunidad.

De otra forma no se entienden mas de 13 mil 719 desparecidos a las 04:04 hrs de hoy, la segunda mayor cifra del pais y mas tarde serán mas.
Por eso el caso de Edgar Patiño, el médico levantado en Matamoros por ordenes de Alfredo Cardenas, capo de Los Escorpiones del Cartel del Golfo de filiación partidista Morena» y los señalamiento sobre las redes de protección que lo rodean, incluido el alcalde de Morena Alberto Granados y el mismo Gobernador.

Esto claramente no debería ser tratado como un escándalo más de coyuntura, sino como una prueba de fuego para medir al Fiscal de Tamaulipas recien desempacado y saber de una vez por todas si va administrar complicidad y silencio o va proteger a las víctimas en vez de proteger al crimen como ya lo hizo en 2002.
El medico, que padece autismo, fue levantado tan solo minutos después de publicar en redes una cartulina con alusiones obscenas contra Balquis Garcia Leal, esposa del contador y multiseñalada como parte de la delincuencia organizada.
Balkis es hermana de Noelia García,esposa de lugarteniente recientemente detenido.
Lo indignante no es sólo que haya desaparecidos; lo verdaderamente obsceno es que existan acuerdos nacionales, protocolos homologados y obligaciones explícitas mientras en Tamaulipas siguen actuando como si el reloj no corriera. Esa negligencia institucional acompañada de sobrada complicidad no es un accidente administrativo: es una forma de violencia de Estado que secunda la ejecutada por el crimen organizado,el mismo al que en el pasado ha servido el nuevo fiscal.
Con informacion: SEGURIDAD/NEXOS/REDES/RNPDNLO/

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