Visitanos tambien en:

lunes, 6 de abril de 2026

«HUMANISMO de AMERICO entre las CUERDAS»: «EX-ALCALDE ACUSA GOLPE INSTITUCIONAL de DIRECTOR de DEPORTES que IMPIDIÓ que su HIJO PARTICIPARA en TORNEO REGIONAL de BOX»…con el Canelo si se arrastrarón.


Hay funcionarios públicos que inspiran respeto, otros que inspiran desconfianza… y luego está Manuel Virués, el funcionario estrella del “humanismo” villarrealista, Director del Deporte, capaz de convertir cualquier promesa deportiva social en un espectáculo de soberbia institucional. Tamaulipas volvió a los titulares —cómo no— no por un triunfo, sino por el capricho burocrático que descalificó a un joven pugilista tamaulipeco, mientras el responsable político se parapetaba en su cargo.

Por no decirle que tenía que presentarse al pesaje el pasado viernes por la mañana, toda vez que pelearía hasta el sábado, el joven tamaulipeco de 16 años,Servando López fue descalificado del torneo regional de boxeo en Zacatecas, lo que generó el enojo de su padre, el ex alcalde y diputado local Servando López Morenoque pidió su renuncia en redes sociales.

Pero vamos por partes. En el evangelio administrativo de la 4T tamaulipeca, el artículo 134 constitucional señala que los recursos públicos “se administrarán con eficiencia, honradez y sin discriminación”. El problema es que, cuando el funcionario actúa como árbitro de la frustración y juez del destino ajeno, la norma se vuelve decorativa. Lo mismo sucede con el Reglamento Estatal del Deporte, que exige trato igualitario, respeto a los principios del esfuerzo y el mérito, y estricto apego a las reglas federativas. Nada de eso se respetó.

La conducta de Virués, al convertirse en protagonista del agravio al deportista, toca varios puntos rojos:

  • Posible violación al principio de imparcialidad previsto en la Ley General de Responsabilidades Administrativas, al interferir en una decisión técnica con criterios personales.
  • Afectación de derechos juveniles y deportivos, contemplados en la Ley de Cultura Física y Deporte, que prohíbe expresamente actos de discriminación o humillación en el ámbito competitivo.
  • Abuso de autoridad moral, ese que no está tipificado pero que cuando se ejerce frente a un menor atleta tiene el mismo peso que un uppercut en cámara lenta.

El resultado: una institución que falla en proteger al talento local y un gobierno que presume “humanismo” mientras exhibe la descomposición moral de quienes lo representan. En Tamaulipas, el deporte, como la política, sigue siendo una pelea desigual: los jóvenes ponen los golpes; los funcionarios, las descalificaciones.

Si algo revela este episodio es la distancia entre el discurso de Américo Villarreal —ese de la “transformación con valores”— y la realidad de su gabinete, donde algunos parecen convencidos de que el poder público da derecho al protagonismo, no a la justicia.

Porque sí: en la esquina roja del ring está el joven boxeador; en la azul, un funcionario con el ego inflado. Y el réferi —la ley— parece haber tirado la toalla.

El humanismo oficial entre las cuerdas

Virués entró al cuadrilátero del servicio público creyendo que el poder era cinturón de campeón. Lanzó ganchos de arrogancia, esquivó las reglas con footwork burocrático y terminó recibiendo un gancho al hígado de la opinión pública. El joven boxeador, pese al golpe institucional, mostró lo que el reglamento olvidó: coraje, disciplina y respeto.

Mientras tanto, el gobierno de Américo Villarreal sigue contando rounds morales tantos como inmorales ,sin notar que su esquina se desmorona. El público —es decir, los tamaulipecos— ya no aplaude el espectáculo. Espera el knockout técnico de los que juraron jugar limpio y no lo estan haciendo en ninguno de los quehaceres gubernamentales.

En esta pelea entre ética y vanidad, el humanismo oficial quedó contra las cuerdas, temblando al sonido de la campana legal. Y como dirían en el ring: “se acabó el round… pero el combate por la decencia apenas empieza.”

Con informacion: @Redes/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: