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Saturday, April 4, 2026

«MAS RESTOS de CUERPOS SIN NOMBRE»: «COLECTIVO HALLA en REYNOSA OTRA FOSA del CEMENTERIO CLANDESTINO LLAMADO TAMAULIPAS»…donde aun gobierna el CDG y su socio mayor de MORENA.


Otra vez Reynosa. Otra vez una brecha. Otra vez restos humanos, calcinados, semienterrados, apilados como si el país hubiera normalizado el expediente más macabro de todos: convertir el territorio en basurero de desaparecidos. Lo encontrado por el colectivo Amor por los Desaparecidos no es solo una fosa más; es la confirmación de que en Tamaulipas la barbarie ahora administrada por Americo Villarreal , socio del Cartel del Golfo desde el gobierno de Morena, ya dejó de ser excepción para volverse paisaje.

Y el detalle importa: no se trata de un hallazgo aislado, sino de un “cementerio clandestino” en una zona donde, según los propios reportes citados por organizaciones y recuentos ciudadanos, Tamaulipas carga desde hace años con una de las peores herencias del país en fosas clandestinas y desapariciones. 

En otras palabras: mientras el discurso oficial habla de paz, en la tierra siguen apareciendo las pruebas de una guerra no declarada, donde a decir del General Arturo Pancardo, Secretario de Seguridad,no quieren participar.

El lugar de Tamaulipas en la barbarie

Si México tuviera un mapa moral de la ignominia, Tamaulipas ocuparía una esquina central. No por exageración retórica, sino por acumulación histórica: San Fernando, Reynosa y otros puntos del estado se han convertido en nombres que ya no remiten solo a geografía, sino a administración del exterminio. 

La lógica es brutal y repetida: el crimen organiza el territorio, la desaparición borra a las víctimas y el Estado llega, casi siempre, cuando ya quedan huesos.

Lo que se ve en Reynosa encaja en esa pedagogía del espanto:cráneos, huesos descarnados, restos calcinados y la sospecha de que el sitio fue usado durante años para deshacerse de cadáveres. Eso no es solo un hallazgo forense; es una radiografía del colapso institucional, una postal de país donde la impunidad ya no es falla del sistema, sino parte de su funcionamiento.

Contexto nacional

Reynosa no está sola en esta pesadilla. En el país, las fosas clandestinas se han vuelto un patrón documentado por colectivos, medios y organizaciones de derechos humanos, con diferencias metodológicas entre registros, pero con una certeza imposible de maquillar: el fenómeno es extendido y persistente. Amnistía Internacional ha advertido que estos hallazgos muestran un problema continuo, alimentado por la impunidad y la posible aquiescencia de autoridades en algunos casos.

Por eso cada nueva fosa no debería tratarse como “nota roja” de rutina, sino como una acusación política. Porque cuando aparecen restos humanos en una brecha, lo que también se abre es una grieta en el discurso oficial: la del Estado que promete búsqueda, pero llega tarde; la del gobierno que habla de seguridad, pero administra fosas; la de un país que sigue contando desaparecidos mientras sus autoridades contabilizan excusas.

En Tamaulipas la barbarie no se mide por la cantidad de sangre, sino por la repetición. Y en Reynosa ya no sorprende que la tierra hable; lo que debería escandalizar es que México siga actuando como si no escuchara.

Con informacion: HoyTamaulipas/

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