En Tequila no tenían ayuntamiento, tenían franquicia del CJNG con logo de Morena pegado en la puerta. El alcalde Diego Rivera Navarro no gobernaba: cobraba piso desde la presidencia municipal y, de pilón, ofrecía 40 millones del erario al cártel como si fueran puntos de una tarjeta de lealtad.
La FGR describe al gobierno municipal como una organización criminal innominada que pone en riesgo la seguridad nacional, pero la verdad es que suena más a sucursal pirata del CJNG con acta constitutiva en Cabildo. Seis funcionarios municipales convertidos en cobradores, golpeadores y secuestradores, usando patrullas oficiales como Uber del terror para levantar comerciantes, ambulantes y hasta empleados de grandes empresas como José Cuervo.
Clausuraban negocios y luego pasaban la charola: 50 mil, 150 mil de entrada, y 20 mil mensuales si querías seguir respirando y vendiendo sin que te “equivocaran” de destinatario las balas. La policía municipal dejó de ser autoridad y se convirtió en brazo armado de la extorsión, con el director de seguridad pública metido hasta el cuello en los levantones, según las víctimas.
El pacto: presupuesto para el cártel
Un funcionario declaró que Diego Rivera pactó con el CJNG: 40 millones de pesos al año del presupuesto municipal, directo a la caja chica del narco. A cambio, él se encargaba de “recaudar”, es decir, estrujar al municipio hasta sacarle hasta el último peso, ya fuera con clausuras, amenazas o secuestros.
La FGR detalla pagos iniciales de 50 mil o 150 mil pesos, más cobros periódicos de 20 mil bajo la amenaza explícita de secuestro o muerte para quien se pusiera digno. En Tequila, la línea entre “impuesto municipal” y “cuota del cártel” desapareció con la misma elegancia con la que Morena hablaba de honestidad y cambio verdadero.
Secuestro con fines políticos, al estilo Morena
Antes de que Claudia Sheinbaum le levantara la mano a Diego y Morena lo convirtiera en candidato, la historia ya estaba escrita con pistola en la cabeza. El 24 de marzo de 2021, dos candidatos morenistas a la presidencia municipal fueron secuestrados para obligarlos a renunciar: propietario y suplente, levantados, golpeados y encerrados en una casa de seguridad hasta que firmaron su claudicación.
La FGR acusa que el propio Diego Rivera encabezó el secuestro, auxiliado por los mismos colaboradores que después se sentaron en el gabinete municipal a seguir haciendo negocio con el miedo. Uno de los denunciantes lo resume con una frase que debería estar en el manual interno de Morena: “Si fue capaz de levantarme a mí y a mi suplente a mano armada, es capaz de cualquier cosa para callarnos”.
El ayuntamiento como casa de seguridad
Las víctimas cuentan que las patrullas oficiales las usaban para privar de la libertad, llevar a la gente a lotes baldíos o casas de seguridad, y ahí los funcionariasos municipales se quitaban la máscara de servidor público y se ponían la de sicario de casa. El secuestro con fines políticos está tipificado como delito federal grave, pero en Tequila lo tenían como herramienta de campaña, junto a las lonas, los volantes y las playeras.
La FGR sostiene que el ayuntamiento de Tequila fusionó servicio público con actividades criminales, creando una estructura delictiva operada desde la presidencia, con respaldo del CJNG. En resumen: mientras el discurso oficial hablaba de transformación, la única que sí se consolidó fue la del municipio en corporativo criminal con logotipo guinda y bendición electoral.
Que dijo EL UNIVERSAL de TAMAULIPAS en 2023:
Tamaulipas se ha convertido en el narcoestado más escandaloso y visible de la República Mexicana. No sólo por su historia como una de las cunas del tráfico de drogas en el país, sino por sus números únicos cuando se habla de narcopolítica: tres gobernadores acusados de delitos similares por vinculación a la delincuencia organizada, dos de ellos presos y uno en libertad; un candidato a gobernador asesinado a mansalva por el narco y tres partidos que han gobernado el estado en su historia democrática, todos bajo la sospecha de trabajar bajo el mando del crimen organizado.

De los escándalos de Tomás Yarrington, a los de Eugenio Hernández y luego a los del panista Francisco García Cabeza de Vaca, el estado transitó en la pasada elección de 2022 al dominio de Morena, y todos pensaron que con la “cuarta transformación” habría un cambio y se recuperaría la autoridad moral y política en el gobierno del Estado. Pero oh, sorpresa: bastaron siete meses del gobierno de Américo Villarreal para que los tamaulipecos se dieran cuenta de que el dominio del narco tamaulipeco, con sus eternas pugnas entre los fragmentados cárteles, continúa en la actual administración, en la que resurge el Cártel del Golfo, que fuera golpeado y combatido durante el gobierno de Cabeza de Vaca.
Dos datos nos dan periodistas tamaulipecos para documentar que la presencia del narco en el gobierno morenista de Américo se ha incrementado: el primero, que el apoyo del CDG al actual gobierno no fue solo durante las pasadas campañas de 2022, sino que ahora personas directamente vinculadas al narcotráfico, y en particular al Golfo, hoy están ocupando cargos de todos los niveles en el actual gobierno, desde cargos burocráticos hasta posiciones de primero y segundo nivel en el gabinete del doctor Villarreal.
Y el segundo dato que es aún más escandaloso y grave para la República, es que la mayoría de los municipios de Tamaulipas, incluidos casi todos los de la frontera, de la región centro y hasta alguno del sur, están pagando en estos momentos “derecho de piso” a los cárteles del narcotráfico, que los obliga con amenazas, secuestros de alcaldes y hasta con presión política, a pagar cuotas mensuales que van de los 2 a los 3.5 millones de pesos, dependiendo del tamaño y la economía del municipio, a cambio de servicios de protección. Eso sin contar que muchos de los alcaldes tamaulipecos tienen entregadas a los narcos partes de su administración municipal como la Policía y seguridad, Protección Civil, basura y servicios de limpia y licencias y espectáculos municipales.
La mayoría de los alcaldes que han cedido a pagar extorsión y protección del narco han sido presionados a través de “levantones”, amenazas a sus familias y hasta con ataques y destrucción del Palacio Municipal, y deciden pagar las cantidades que les piden, por supuesto del presupuesto público, a cambio de salvar la vida y poder ejercer a medias el cargo para el que fueron electos.
El primer dato, de cómo el Cártel del Golfo ha recobrado vigencia y territorio en la frontera de Tamaulipas y en otras zonas del estado, se puede documentar con expresiones del líder de la Columna Armada Pedro J. Méndez, Octavio Leal Moncada, que antes y después de la elección de gobernador del año pasado, se pronunció a favor de Américo Villarreal. “Con Morena vamos a la cuarta transformación”, dijo Leal Moncada en enero de 2022, cuando expresó su apoyo al candidato Américo Villarreal. Eso le valió, meses después, el 5 de julio, haber sido detenido con una orden de aprehensión del gobierno estatal por vinculación al crimen organizado y pasar casi seis meses en la cárcel hasta que en noviembre de 2022 el gobierno morenista de Villarreal lo liberó.
Fue el propio secretario de la Defensa, general Luis Crescencio Sandoval, el que confirmó desde la mañanera del presidente López Obrador la detención de Octavio Leal Moncada y su vinculación al Cártel del Golfo: “El 5 de julio, en Monterrey, esta detención se hizo por parte de la Fiscalía de Justicia de Tamaulipas y la de Nuevo León. Fue el líder de la Columna Pedro. J. Méndez que está vinculado al Cártel del Golfo”, dijo en ese momento el secretario.
Y pues ya en libertad, el señor Leal Moncada ha vuelto a sus dominios en la zona centro-oriente del estado, donde sigue manejando las plazas del Cártel del Golfo y aprovecha sus ratos libres para ahora hacer política, propaganda y hasta afiliación obligatoria de militantes para Morena. Incluso, en la pasada campaña para la elección extraordinaria de un nuevo senador para Tamaulipas, a Octavio se le vio pidiendo el voto para el actual senador de Morena, José Ramón Gómez Leal: “Toca hoy venir también a pedir el voto para Morena, para José Ramón Gómez Leal, mejor conocido como JR”.
Apenas hace unos días se publicó en páginas de Facebook un video en donde el líder de autodefensas vinculado al Cártel del Golfo, llama de nuevo a votar por Morena y por sus candidatos en las elecciones del 2024 y hasta convoca a la gente a que se afilie al partido del presidente López Obrador: “Se avecinan ya los tiempos electorales, que es el próximo año, pero ya en este año se tiene que elegir a los candidatos a presidentes municipales, a diputados federales y a presidente. El Partido Morena está siendo objeto de múltiples ataques, nuestro Presidente de la República, está siendo objeto de múltiples ataques, todo fomentado en un poquito de verdad pero una gran mentira: de que este gobierno no resuelve los problemas de los ciudadanos, que no resuelve el problema de la seguridad de los ciudadanos”, dijo el señor Leal Moncada en una asamblea a la que él mismo convocó a ciudadanos de varios municipios de la zona centro.
El líder de la columna Pedro J. Mendez acusó al exgobernador García Cabeza de Vaca de haberse “robado 33 mil millones de pesos” y de que, desde el extranjero, está conspirando en contra del gobernador Américo Villarreal. Y fue entonces que llamó no sólo a votar sino a que la gente que está bajo el dominio de la columna en varios municipios se afilie a Morena: “Ni un voto a los corruptos, todos los votos para Morena, todos los votos para Cuarta Transformación. Por eso esta reunión es para venirle a decir a todos ustedes que se afilien todos a Morena. Que ya se estableció el Comité Municipal en Hidalgo, para afiliar a todos los hombres honestos y a todas las mujeres al partido de Morena, y formar comités del partido de Morena, para que mañana no nos venga una imposición. Defender nuestro trabajo, la tierra, defender el gobierno de Morena, es defender lo nuestro”, dijo el líder autodefensa, al que el secretario de la Defensa señaló de estar vinculado al Cártel del Golfo.
Así que, con los grupos del narco operando en total impunidad y sometiendo incluso a las autoridades municipales al cobro de derecho de piso, y con líderes del CDG apoyando al gobernador y a Morena y afiliando incluso nuevos simpatizantes de entre sus bases, Tamaulipas se vuelve de nuevo un narcoestado en donde la autoridad del Estado se cede al crimen organizado que impone no solo su ley de violencia, sino también ahora le cobra “impuestos” a los gobernantes locales. Y cuando la autoridad, de cualquiera de los tres niveles de gobierno, se somete al narcotráfico y hasta le paga impuesto, entonces se acabó el Estado mexicano.
Con informacion: LATINUS/ ELUNIVERSAL/

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