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viernes, 16 de enero de 2026

«OTRA VEZ la RULETA MACABRA ?»: «ESTRATEGIA que IBA ser de INTELIGENCIA y TERMINÓ en TIROTEOS de PUEBLO VAQUERO del VIEJO OESTE ACABÓ con VIDA de ESTUDIANTE en CULIACAN»…ojivas pueden contar la historia una vez confrontadas balísticamente con armas oficiales.


Otra vez, la estrategia del «topon,la persecucion y el tiroteo», que parece ser la única o la mas recurrente, demostró la precisión quirúrgica, pues esta semana, “criminales en fuga” sobre una avenida de Culiacán envueltos en enfrentamiento con la Guardia Nacional,dejó como saldo trágico la muerte de Fernando Alan, un estudiante de Derecho de 23 años que venía de la escuela, y herida Rosa Guadalupe, su acompañante.

Los disparos volaron a las cuatro y tantos de la tarde, entre coches y sirenas, en plena colonia Tierra Blanca. Un Honda perseguido, un Mazda atravesado, y la clásica escena de balazos a discreción bajo el sello de la Guardia Nacional, que últimamente encuentra más civiles que delincuentes.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos tuvo que aparecer, como siempre, a limpiar el tiradero moral con comunicado en mano, exigiendo claridad, transparencia y, si no es mucha molestia, que alguien explique por qué un estudiante terminó convertido en “daño colateral”. Lo de siempre: la autoridad promete investigar, mientras el expediente de las “versiones encontradas” se infla junto con la desconfianza.

Si se confirma que fue un error —otra bala perdida del orden público—, este sería apenas el segundo caso admitido por las autoridades. Pero ya sabemos que en Sinaloa, los errores se acumulan como si fueran parte del protocolo. Al final, el presidente de la CEDH, Óscar Loza Ochoa, pidió algo tan básico como incómodo: que se le devuelva el buen nombre al muchacho. Un “buen sabor de boca”, dijo. Como si se pudiera endulzar el sabor metálico de la tragedia con una disculpa institucional.

Quien lo mató

“Con la precisión con la que se reconstruye un crimen, basta un análisis pericial serio de la escena para que las ojivas cuenten la historia: confrontadas balísticamente con el parque de las armas oficiales, señalan al responsable sin margen decente para la duda. En un caso como éste, no hace falta demasiada imaginación, hace falta voluntad de seguir la trayectoria de cada disparo hasta el gatillo que lo soltó.”

Con informacion: NOROESTE/

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