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domingo, 4 de octubre de 2026

“157 EVENTOS y TAMAULIPAS, 9: TIROTEOS y ATAQUES EXHIBEN ESCUELAS BAJO RIESGO y son CADA VEZ MÁS FRECUENTES en MÉXICO”… comunidades escolares vulneradas.


El homicidio ocurrido el 1 de octubre en la Secundaria General Número 13 del ejido La Unión, en Torreón, obliga a mirar de frente una violencia escolar que ha dejado de ser excepcional. Dos exalumnos de 18 años —hermanos, según la Fiscalía de Coahuila— irrumpieron en el plantel con machetes y artefactos incendiarios; la subdirectora Nery Edith Narváez González, de 56 años, murió por lesiones de arma blanca y al menos cuatro personas resultaron heridas. 

Los presuntos agresores fueron detenidos. Las investigaciones preliminares apuntan a resentimientos vinculados con el propio plantel, aunque el móvil definitivo continúa bajo investigación ministerial.

El caso debe leerse con precisión metodológica: aunque se trata de un ataque gravísimo dentro de una escuela, no integra el recuento de 157 incidentes del mapa, porque esa base contabiliza exclusivamente sucesos en los que hubo armas de fuego. En Torreón, las autoridades han descartado el uso de pistolas o explosivos y han señalado que la agresión se cometió con armas blancas y petardos. 

Incidentes con armas de fuego

Entre 2000 y septiembre de 2026, México acumuló 157 incidentes con armas de fuego en planteles educativos, de acuerdo con el registro elaborado por el investigador Víctor Manuel Sánchez Valdés, de la Universidad Autónoma de Coahuila. El corte revela una tendencia especialmente inquietante: sólo entre 2025 y septiembre de 2026 se documentaron 61 hechos, equivalentes a casi cuatro de cada diez casos de toda la serie histórica. 

El año 2026 destaca como el más violento desde que inició el registro. Hasta el cierre de septiembre se habían contabilizado 31 incidentes, aun sin completar el año calendario. La cifra supera los registros anuales previos y muestra que la presencia de armas de fuego en escuelas ya no puede tratarse como una sucesión de episodios aislados ni como una anomalía circunscrita a una sola región. 

Entidades con más casos

El mapa distribuye los 157 eventos en 31 de las 32 entidades del país. Puebla y Nuevo León encabezan el recuento, con 11 incidentes cada uno. Les siguen Ciudad de México y Veracruz, con 10; Tamaulipas y Chiapas, con 9; y Guanajuato y Estado de México, con 8 respectivamente. diariocambio.com

EntidadIncidentes registrados
Puebla11
Nuevo León11
Ciudad de México10
Veracruz10
Tamaulipas9
Chiapas9
Guanajuato8
Estado de México8
Baja California7
Chihuahua6
Jalisco6
Coahuila5
Sinaloa5
Veracruz5
Morelos5

La distribución territorial tampoco permite una lectura simplista. Hay casos tanto en entidades fronterizas como Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, como en estados del centro y sur del país: Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Morelos, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Veracruz. Es decir, el fenómeno atraviesa regiones, contextos sociales y tipos de plantel.

Muertes y víctimas

En los ataques escolares documentados desde 2000 han muerto 15 personas. De ellas, 11 eran mujeres, es decir, 73 por ciento del total. El dato exhibe una dimensión que suele perderse entre el conteo de eventos: buena parte de las víctimas mortales han sido mujeres vinculadas a la comunidad educativa, incluidas docentes y trabajadoras de los planteles. 

El antecedente de Torreón hace todavía más cruda esa estadística. En enero de 2020, un niño de 11 años disparó dentro del Colegio Cervantes y asesinó a una maestra antes de suicidarse. 

Ahora, seis años después y en la misma ciudad, otra integrante del personal escolar fue asesinada en un ataque cometido por exalumnos, esta vez con machetes. 

Son hechos distintos en sus medios y circunstancias, pero ambos evidencian las fallas para prevenir expresiones extremas de violencia en espacios que deberían ser de resguardo. 

Lectura del fenómeno

Los 157 incidentes del registro no deben confundirse con el total absoluto de violencia en las escuelas mexicanas: son una medición acotada a hechos con armas de fuego. Quedan fuera, por definición, agresiones perpetradas con armas blancas, explosivos improvisados, golpes u otros mecanismos, como el ataque de la Secundaria 13 de Torreón. Eso significa que el problema real puede ser más amplio que la cifra visible.

La utilidad del mapa está precisamente en poner dimensión a una realidad que suele aparecer fragmentada en notas locales:detrás de cada caso hay una comunidad escolar vulnerada, protocolos de seguridad sometidos a prueba y señales de alerta que requieren atención institucional. 

El homicidio de Torreón no suma al conteo de armas de fuego, pero sí refuerza la urgencia de entender que la violencia escolar no depende únicamente del tipo de arma: se expresa cuando fallan la prevención, la detección temprana de riesgos, la atención a conflictos y la protección efectiva de alumnos y trabajadores.

Con información: DIARIO CAMBIO/ @Victorsanval/

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