La mesa de Círculo Magenta, con Ramón Alberto Garza, Rodrigo Carvajal y Alejandro Fuentes, retrata el supuesto megadecomiso de 59 millones de litros de combustible en San José Iturbide, Guanajuato, como una pifia monumental: una operación anunciada con fanfarrias de combate al huachicol que habría terminado exhibiendo desorden, opacidad y guerra interna en la Fiscalía General de la República.
Según los analistas, no se trataba de una instalación clandestina improvisada, sino de una terminal visible, con infraestructura de gran escala y una empresa que afirma operar como distribuidora con contratos de Pemex. La pregunta central, por tanto, no es sólo si faltaban papeles o trazabilidad del combustible: es quién autorizó presentar el caso como el decomiso histórico antes de verificar algo tan elemental como la naturaleza legal —o ilegal— de la operación.
El “cuatro” y la trampa
Garza, Carvajal y Fuentes sostienen que el expediente tiene la pinta de un “cuatro”: alguien habría empujado a autoridades federales —incluido el secretario Omar García Harfuch— a presumir una acción espectacular que hoy amenaza con convertirse en un boomerang político y judicial. Si la mercancía estaba respaldada por contratos y documentación válida, el anuncio no fue una victoria contra el huachicol, sino una demostración de negligencia institucional.
La mesa cuestiona que, después del golpe mediático, la carga parezca invertirse: en lugar de que la FGR pruebe un delito, se pretendería que la empresa demuestre su inocencia. Es decir, primero se monta el show; luego se busca el expediente que lo justifique. Una fórmula bastante cómoda para la propaganda, pero peligrosamente miserable para el debido proceso.
Fiscalía: “que explique la Fiscalía”
El blanco principal de la crítica es la FGR bajo Ernestina Godoy. Los periodistas cuestionan la respuesta recurrente desde Presidencia: “que explique la Fiscalía”. Porque, si la Fiscalía se equivoca, enreda las versiones o simplemente no explica nada, nadie parece tener la obligación real de rendir cuentas.
La conversación vincula este caso con otros expedientes polémicos —como La Barredora, Raúl Rocha Cantú, los hermanos Farías Laguna y la salida de Ulises Lara— para sostener que no se trata de un resbalón aislado, sino de un patrón: filtraciones selectivas, versiones contradictorias, pocos detenidos y mucha escenografía.
Balas de salva para unos
La tesis final de la mesa es lapidaria: la Fiscalía dispara con estruendo contra blancos políticamente convenientes, pero evita meterse de lleno con las redes realmente poderosas del huachicol fiscal. Mientras se infla el caso de casas y terrenos de valor relativamente menor, dicen, se dejan intocados patrimonios mucho más abultados y posibles tramas de corrupción de mayor calado.
Para los panelistas, el asunto de los 59 millones de litros no fortalece la narrativa oficial de combate al huachicol: la descompone. Si no se aclara con pruebas verificables quién ordenó el aseguramiento, qué documentos faltaban, qué delitos se investigan y por qué se anunció como golpe histórico, el operativo quedará como lo que la mesa sugiere que fue: una enorme pifia con uniforme de gran victoria.
Con información: CODIGO MAGENTA/

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