Sinaloa sigue derramando sangre aunque el Gobierno haya convertido al estado en pasarela de uniformes: más de 16 mil soldados desplegados, convoyes, fusiles, retenes y comunicados, pero en Culiacán una mujer fue asesinada tras una persecución a balazos sobre el bulevar José Limón. La camioneta en la que viajaba terminó estampada contra un puente; cuando llegaron los paramédicos, ya no había nada que rescatar.
Ayer sábado, una persecución armada volvió a convertir las calles de Culiacán en pista de guerra. Hombres armados persiguieron una camioneta roja a tiros sobre el bulevar José Limón; la unidad cruzó el camellón, se estrelló contra la estructura metálica de un puente y, dentro, quedó una mujer sin vida.
El ejercito llegó como primer respondiente, acordonó el área y pidió ambulancia. La Cruz Roja únicamente confirmó lo que el estruendo de los fusiles ya había anunciado: la víctima no tenía signos vitales. La identidad deberá confirmarla la autoridad, como si el problema fuera el nombre y no la rutina criminal que vuelve a dejar cuerpos femeninos en el pavimento.
Porque Sinaloa no sólo presume contingentes militares: también carga la vergonzosa medalla de campeón nacional en matar mujeres. De enero a julio de 2026, el estado acumuló 54 víctimas de feminicidio, el mayor número del país, equivalente al 14.2 por ciento del total nacional; su tasa de 3.33 víctimas por cada 100 mil mujeres fue seis veces superior a la media nacional. Culiacán, para rematar el cuadro, encabezó la lista de municipios con 34 casos.
Así que mientras desde los escritorios oficiales se repite que la estrategia avanza y se cuentan detenidos, decomisos y patrullajes, en la realidad Sinaloa continúa coleccionando escenas de terror: una mujer perseguida a balazos, una camioneta incrustada en un puente y otro cordón amarillo intentando maquillar el fracaso. Mucho ejército, mucha fotografía táctica y demasiadas mujeres asesinadas.
Con información; NOROESTE/

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