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viernes, 11 de septiembre de 2026

«AGRICULTURA CINÍCA de EXPORTACIÓN: ATORAN en TEXAS 907 KILOS de METANFETAMINA DISFRAZADA de REPOLLOS»…como burló tantos retenes en uniformes de todos colores ?


No eran repollos. Eran bolas plásticas camufladas con hojas de repollo, una versión particularmente cínica de la agricultura de exportación: 907 kilos de metanfetamina viajando hacia Estados Unidos disfrazados de verdura, como si el narcotráfico hubiera decidido inscribirse al programa de alimentación saludable.

La DEA en Houston informó que el aseguramiento ocurrió en Texas, en el Valle del Río Grande que tiene de vecino a Tamaulipas , durante un operativo conjunto en el que participaron DEA, CBP, Patrulla Fronteriza, FBI, Investigaciones de Seguridad Nacional y el Departamento de Seguridad Pública de Texas.

Es decir: una colección completa de agencias federales y estatales tuvo que intervenir para detener un cargamento que, por su volumen, difícilmente parece obra de un improvisado con una camioneta y tres costales.

Más de 2 mil libras de droga sintética escondidas entre repollos no son un “incidente”; son una muestra del músculo logístico de las organizaciones criminales. Para que esa carga llegara hasta donde fue detectada debieron existir proveedores, operadores, empaquetadores, transportistas, vehículos, rutas, puntos de resguardo, vigilancia, comunicaciones y, presumiblemente, una estructura capaz de calcular pérdidas como parte ordinaria del negocio.

Porque esa es la parte que suele perderse entre el aplauso institucional del “gran golpe”: una organización que puede arriesgar casi una tonelada de metanfetamina no opera apostándolo todo a un solo cargamento. El decomiso puede representar un daño real —y debe investigarse como tal—, pero también obliga a preguntar cuántos envíos menores, con otros disfraces y otras rutas, lograron pasar antes o después sin activar el despliegue de uniformes, siglas y comunicados.

La pregunta incómoda no es únicamente quién mandó los falsos repollos, sino cómo una carga de semejante tamaño avanzó por un pais y una frontera supuestamente blindada hasta requerir la intervención coordinada de agencias federales, estatales y locales. 

La DEA no precisó el lugar exacto del aseguramiento y todo indica que no fue en el puerto aduanero de Pharr, donde CBP suele reportar oficialmente sus decomisos. Ese vacío no es menor: si no se sabe —o no se informa— dónde se detectó la carga, tampoco queda claro cuánto trayecto recorrió ,cuantos retenes militares ,federales y hasta estatales allanó antes de que alguien notara que el repollo tenía demasiado contenido químico para una ensalada.

Las autoridades sostienen que impidieron que los más de 900 kilos llegaran a los canales de distribución del interior estadounidense. Correcto. Pero el propio tamaño del cargamento sugiere otra lectura: si una pérdida de este calibre cabe en la contabilidad criminal, es porque el negocio dispone de márgenes, rutas alternas y suficiente flujo como para que un decomiso extraordinario no necesariamente sea una derrota estratégica.

Para rematar con ironía, conviene no insinuar un origen concreto: que el cargamento llevara hojas de repollo no prueba que procediera de una zona productora mexicana. Pero sí podemos especular con los principales estados donde se cultiva la hortaliza.

Los principales productores de col o repollo son:

  • Puebla, que encabeza con amplia diferencia la producción nacional.
  • Michoacán.
  • Chiapas.
  • Sonora.
  • Baja California

La investigación sigue abierta para identificar el origen, a los responsables y a la organización detrás del envío. Ojalá llegue hasta ahí. Porque capturar el repollo falso es una foto útil; desmontar la red que lo sembró, lo empacó, lo movió y esperaba cobrarlo del otro lado sería la verdadera noticia.

Con información: ELNORTE/

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