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martes, 25 de agosto de 2026

“VIVA MORENA: EXHIBEN OTRA VEZ, de VOLADA, a la CONCIENCIA PRIETA que GOBIERNA Q. ROO”… el humanismo y la pretendida sucesión viajan en Gulfstream.


Porque para abrazar al pueblo no hay nada como hacerlo desde la altura. Muy arriba. A 40 mil pies, con asiento de piel, cafecito servido y la tranquilidad de saber que la austeridad republicana —esa que se predica con el micrófono en tierra— no siempre alcanza para soportar las filas de un aeropuerto.

La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, parece haber encontrado una versión mucho más exclusiva del “humanismo mexicano”: el humanismo aéreo, privado y con matrícula. 

Según los registros divulgados por Grupo REFORMA, de sus 119 entradas y salidas del país como alcaldesa de Cancún y ahora gobernadora, 97 habrían sido a bordo de vuelos privados. No es un detalle menor: es una forma de entender el servicio público con alas propias.

Y no se trata de un viaje aislado por una emergencia de Estado, una misión diplomática o una contingencia nacional. La costumbre parece familiar, literalmente. Su esposo, Omar Terrazas García, acumula 129 movimientos migratorios, 69 en vuelos privados. El ex conductor deportivo, ex jefe de prensa del Atlante y hoy cantante-compositor parece haber encontrado en los aviones ejecutivos una fuente de inspiración: quizá las letras salen más afinadas cuando se escriben entre turbulencias de lujo.

La cosa tampoco queda en el matrimonio. El nuevo humanismo depredador de fondos públicos —o, en el mejor de los casos, del ecosistema político que se alimenta de ellos— se practica en familia. 

En al menos 35 vuelos, Mara Lezama habría compartido aeronave con esposo, hijos, hermano y Eugenio “Gino” Segura, senador de Morena, ex Oficial Mayor en Cancún, ex secretario de Finanzas en Quintana Roo y aspirante a sucederla en el gobierno estatal.

Es decir: no sólo se vuela; también se prepara la sucesión.

La austeridad, con escala ejecutiva

En Morena siempre han dicho que no son iguales. Y hay que reconocerlo: no son iguales a quienes viajaban en un avión privado. Ellos, según los registros, habrían usado nueve aviones distintos. Diversidad, pluralidad y renovación de flota: valores de la transformación.

Dos de los favoritos habrían sido un Gulfstream G200 matrícula XA-GLF y otro Gulfstream G200 matrícula XA-PKR, ambos vinculados a la empresa Pabe-Tax. Porque si la Cuarta Transformación prometió acabar con los privilegios, al menos tuvo la delicadeza de no concentrarlos en una sola aeronave.

El mensaje político es de una nitidez admirable: mientras la ciudadanía enfrenta boletos caros, retrasos, escalas interminables y aeropuertos saturados, la clase gobernante puede experimentar de cerca el dolor del pueblo… siempre que el pueblo esté abajo, diminuto, visto desde la ventanilla polarizada de un jet.

El humanismo de los de arriba

La contradicción no reside únicamente en el uso de aviones privados. Está en el discurso. En la distancia cada vez más grande entre quienes gobiernan en nombre de los pobres y la comodidad con la que algunos viven, se trasladan y hacen política lejos de ellos.

Mara Lezama no viajó como una ciudadana cualquiera que carga maletas, busca la puerta de embarque o ruega porque no cancelen su vuelo. Viajó —presuntamente de manera recurrente— como integrante de una élite que ha aprendido a vestir de pueblo sus privilegios.

Y “Gino” Segura, cercano al PVEM y a Jorge Emilio González, “El Niño Verde”, representa la otra cara de la postal: la continuidad. Un funcionario que transitó de la Oficialía Mayor a Finanzas, de ahí al Senado, y ahora busca quedarse con la candidatura de Morena en Quintana Roo. La transformación, pues, no sólo despega: también aterriza en las mismas manos.

VIVA MORENA: donde la austeridad es para el discurso, el pueblo para la fotografía y el Gulfstream para la familia política.

Con información: ELNORTE/

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